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6 min
Un regalo para Lena
Suspense |
05.05.18
  • 4
  • 25
  • 1999
Sinopsis

La noche había transcurrido según lo planeado. Tenía todavía el sabor a fiesta en los labios y me hubiera gustado continuarla, pero les había fallado tantas veces que esta vez sí cumpliría lo dicho. Sería un buen chico, llegaría a casa antes de la una de la madrugada, limpio de problemas y con una sonrisa en la cara. Había conseguido ganarme su confianza y no iba a fallarles.

 Hacía sólo seis meses que había acabado en el hospital apestando a alcohol  y la cabeza abierta. Aquel asunto no terminó según lo previsto, debía ser especialmente cauteloso si quería seguir jugando. Quince días en cama enganchado a goteros y máquinas dan margen para la reflexión, no volvería a mancharme las manos. Mis padrastros habían demostrado quererme, les sentí allí en todo momento,  la mano de ella agarrando la mía, velando por un demonio que no veían. Les debía al menos la posibilidad de creer...

Tras mi estancia hospitalaria los estudios empezaron a mejorar, me alejé de la noche y de sus inquilinos, empecé a sentir que tenía una familia, a valorar mi suerte. El año académico terminó, y fueron ellos los que  insistieron para que asistiera a la fiesta de graduación... sólo tres condiciones: volver entero, feliz y a la hora pactada.  Ellos no estarían para vigilarme, tenían una cena importante. Un posible ascenso laboral estaba en juego y llegarían tarde, sin hora prevista de vuelta. Yo sí la tenía, y cumplí.

¿Se puede pedir a un gato que no juegue con ratones? Creían  que sí... El amor transforma la percepción de la realidad aunque la realidad siga siendo tozuda.

Lena iba a ser mi compañera de graduación, mi chica para el baile. Cuando se lo pedí sabía de antemano su contestación. En cierta forma  ella era muy especial, mi alma gemela, capaz de mantenerme la mirada  y sonreír. Sabía quién era y eso curiosamente no la alejaba, quería más de mí.

La fiesta de graduación se celebraba en el pabellón del Instituto. Entramos por separado, ella con su grupo de amigos, yo sólo. Salvo nosotros nadie conocía nuestra relación. La música no me gustaba, aparentaba seguir el ritmo, divertirme, pero mi mente estaba en otro sitio. Nos mirábamos continuamente, nos buscamos, incluso mantuvimos unas palabras cruzadas, unos gestos de complicidad que pasaron desapercibidos para el resto. Era parte de nuestro juego. Me susurró algo al oído. Después la vi salir  a la hora acordada. Detrás de ella una sombra, y tras ambos, mis pisadas.

Mis pupilas están hechas para la noche,  se abren en la oscuridad hasta captar cada uno de sus matices, cada una de las hebras que la tejen. No me costó seguirlos en la distancia. La espalda de él ancha, pesada, en un principio no me permitía verla a ella que debía caminar por delante a escasos metros de su perseguidor. Pasado el parking doblaron por una de las calles que vertían al Café Central, pero antes de llegar a él se internaron en un callejón. Les di algo de tiempo. Después seguí sus pasos hasta esconderme tras unos contenedores y  observé.

Veía tan claramente como si la luna estuviera exclusivamente a mi servicio, iluminando  aquello que le pedía. Se besaban. Estaban dentro del coche de él, un descapotable con el que le gustaba seducir a sus jóvenes conquistas. Sabía quién era, todos creían conocerle  en el Instituto, el nuevo profesor de deportes, un chico joven por el que madres e hijas suspiraban, el yerno perfecto. Yo lo escogí para nuestro juego, una obra con tres actores en la que ninguno representaría el papel que el guion recogía.

Los hombres son curiosos, el sexo les ciega literalmente, anula todos sus sentidos periféricos. Mientras la desnudaba precipitadamente no me vio acercarme. Mi corazón se aceleró cuando mi mirada coincidió con la de Lena. Me sonreía, estaba excitada, degustando  el momento que estaba por llegar. Sus ojos eran dos pozos negros sin alma que brillaban a la espera de mi primer golpe. Ella quería ver la muerte en primera persona,  disfrutar de cada matiz: la expresión de sorpresa, la incredulidad, la angustia, la sensación máxima de poder. Era el pequeño secreto de Lena, un secreto que ahora compartíamos... 

Lo habíamos planeado minuciosamente. Ella debía insinuarse los días previos a la graduación, dejarse querer, poniendo las miguitas necesarias que lo guiaran a ese lugar y ese momento, donde yo aguardaría como el tercer actor de  nuestro teatrillo particular.

Vi sorpresa en sus ojos, angustia e incredulidad mientras  la vida se le escapaba... El era fuerte, grande, y le presionaba el cuello cada vez con más intensidad... Hasta el mismo momento en que se apagó,  Lena no dejó de buscarme en la oscuridad esperando un cuchillo salvador que nunca llegaría. Uno, dos, tres tajos que la liberasen del troll que tenía encima. No entendía que estaba pasando, ella no era la que debía morir.

También observé cómo él la contemplaba después de romperle el cuello,  con una expresión que identificaba como mía, podía sentir su ritmo cardiaco acelerado, excitado... Vi como la introducía en el maletero, cómo arrancaba el coche, cómo recomponía su rostro y afloraba de nuevo la sonrisa seductora con la que se disfrazaba cada día del yerno perfecto.

Mientras se alejaba guardé, en el cajón secreto de mi memoria, las fotografías de esos instantes en espera de las muchas que estaban por venir, y que alimentarían mi alma sin necesidad de matar, otros lo harían por mí. Sonreí a la noche mirando el reloj. Antes de la una estaría en casita durmiendo plácidamente, entero y muy feliz... Empezaba a valorar a mi nueva familia y no quería decepcionarlos, su hijo sería bueno para ellos... :)

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Comentarios
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  • Leeré todos tus escritos con calma en cuanto tenga tiempo. Eres un excelente escritor, sigue en ello y comparte con nosotros. Un abrazo
    Excelente. Muy bueno
    Gracias Noa por tu amable comentario y valoración...:)
    Cuanto suspense, bárbaro el final
    Este sí me ha parecido un gran relato, bien escrito y con un argumento que engancha desde el principio, para acabar con un final impactante. Mis felicitaciones
    Callabio, Frank, gracias por vuestros comentarios...,espero estar a la altura en el próximo relato...nos vemos en nuestras siguientes publicaciones...:)
    ¡Increíble! Me has dejado boquiabierto. Dibujaste cada escena en mi mente hasta el final. Gracias por compartir algo tan bueno. Saludos.
    Me dejaste sin aire en la última parte. Sublime.
    Hola Bella, la verdad es que comentarios como el que me acabas de regalar son el mejor estímulo para seguir publicando. Mis más sinceras gracias... Lo del libro son palabras mayores, se necesita mucho tiempo, mucho oficio, es algo que nunca me planteado. Nunca se sabe,...por lo pronto esta página me ha dado la oportunidad de compartir con gente como tú, que conoce el valor de las palabras, de transmitir mediante simples grafemas, sentimientos, sonrisas, inquietud, o trasladarte a los confines del mundo...Gracias de nuevo amiga Bella y nos vemos en tu próximo relato :)
    Muchas gracias Luis Ignacio, Marcial,...para mi también es un placer leeros y compartir relatos ... Aprecio especialmente a aquellos que se arriesgan con distintos géneros y vosotros lo hacéis y muy bien...
  • Para mi pequeña Sophia, que aún vuelve hacia la pared a sus muñecos cuando duerme...

    Todo viaje comienza con el primer paso...

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    He recuperado unas líneas de mi adolescencia..., su espíritu continúa en ellas aunque por suerte la adolescencia pasó, y el sol volvió a lucir.

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No hay mejor historia que la que está bien contada...

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