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5 min
Un Rumor en el Ropero.
Terror |
13.02.14
  • 4
  • 1
  • 2016
Sinopsis

Los más suculento puede ser lo más pavoroso.

          Estaba tendido en su cama, mirando la oscuridad hacia el cielo raso. No pudo precisar cuándo se había despertado.. A su derecha, percibía el suave ronquido de Pamela en la cama contigua.

         Recordó que esta vez su esposa se había agarrado la cama próxima a la ventana. Él dormía ahora en la que tenía el placard a la izquierda, porque cada tanto cambiaban de sitio para descansar.

        El placard.

        Lo percibió, leve pero claro. Toc... toctoc... desde el ropero.

        ¿Un ratoncito? ¿Cómo se habría filtrado dentro de la casa? Pensó que con certeza éso lo había despertado.

        Toco... toc... pudo escuchar de nuevo desde la izquierda.

        --Pero sin embargo, supongamos... --pensó somnoliento--, supongamos que no es un ratoncito... supongamos que dentro del ropero se abrió un vórtice, una puerta dimensional... hacia... ¿dónde...?

        Continuó pensando, junto a Pamela sumida en sus ronquidos, que en la mañana debería escribir éso en el listado de temas para sus cuentos.

        --Pero la idea me parece que ya es vieja --recordó apenas, con los ojos cerrados--, creo que la utilizó Philip Farmer en una novela...

        Mientras descendía en el sueño, apenas pudo anotar en su mente: ...poner una trampera dentro del placard...

        Ahora continuaba hallándose tendido en la cama, solo en la habitación vacía, por completo pelada de todo elemento, las paredes blancas y un gran resplandor penetrando por la ventana.

        A su izquierda, una puerta del placard se abrió y salió una mujer sin ropas. No era Pamela.

        Se trataba de aquella gigantesca actriz afro, que había actuado en una película de James Bond, junto a Roger Moore.

        Antes que pudiera hacer nada, la enorme actriz desnuda se le echó encima, con un cuerpo como inmenso racimo de uvas maduras. Sus manos le estrujaron los brazos por arriba de los biceps, inmovilizándolo. Los senos descomunales y bamboleantes le apretaron la cara. Por debajo, los muslos de la muchacha de ébano lo apresaron en un torniquete de acero.

        El hombre vio el sensual rostro oleoso a medio palmo de distancia, abatiéndose sobre su cara. Sintió la gran boca abierta y grasosa, con labios como pulposas almohadillas restregándose contra la suya con intensa y deliciosa furia.

        El aire le faltó. Intentó aspirar, pero se lo impidió el firme cachete de la gran morena, apretado contra su cara.

       Lo invadió la sensación de asfixia y, mientras su bajo vientre estallaba, se abandonó a la suculenta boca de la africana, que ya parecía estar arrancándole media cara...

      --...morir así es vivir... sí señor... --emitió su mente.

      Cuando abrió los ojos recordaba todo. De alguna manera el sueño se había diluído y no sabía en qué podría haber terminado. Con extrañeza pudo notar sus ropas secas a pesar del sueño erótico.

     Desde la cocina le llegó un rumor de cacharros. Pamela se había levantado. Muy ténue, la ventana insinuaba el amanecer aproximándose.

     Alzándose de la cama recordó al ratoncito, y entonces abrió la puerta del ropero para hacer una ligera inspección... y pudo ver lo que había allí...

     ...El horror le subió desde el vientre... retrocedió en repentina espantada intentando apartarse de aquello...

     ...Entre enredados traspiés se precipitó hacia el cuarto de baño, en medio de quejidos agónicos, rebotando contra las paredes del pasillo...

     Todo su abdomen ondulaba con violencia como fenómeno de circo, cuando pudo aferrarse al lavatorio del baño, mientras abría la boca como un portón y con un crujido sus mandíbulas se dislocaban.

     --¿Qué te pasa, estás descompuesto? --llamó su esposa, en tanto caminaba hacia el cuarto de baño.

     Pamela abrió la puerta y vio a su esposo agarrado al lavatorio. Vio lo que él estaba expulsando por la boca.

     El agudísimo chillido de Pamela acuchilló las paredes de la casa, cuando ella corría con desesperación hacia la salida del frente.

    Gritó una vez más. No llegó a tocar la puerta.

                                              .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .

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nacido 1943-estudio de dibujo ar tístico e historietas, retratista y ca ricaturista trashumante 2000/0l-afincado 2002- 1985 estudios de biología- escritura desde 1972.

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