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5 min
Un sueño pasado a folio
Fantasía |
22.05.12
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Sinopsis

Tras despertarme con un gran sobresalto con el corazón agitado me quedé mirando el techo de mi habitación unos segundo, y pensé, este sueño... tengo que escribirlo.

Holaaa, holaaaa Agust, se que puedes oírme, abre los ojos.

Me encontré en medio de un jardín-laberinto con una niebla que me llegaba hasta las rodillas, atraído por una voz fui recorriendo los entresijos de aquel laberinto compuesto por setos y cipreses, en mi sano juicio nunca me hubiera metido en medio de aquella arboleda que dibujaba caminos, y mucho menos en busca de algo, no soy una persona muy dada a experimentar.

Venga, se que tu puedes encontrarme, necesito que me salves. Una voz suave y distorsionada que provocaba un anhelo en mi interior me incitaba a seguir recorriendo aquellos callejones verdes, y de repente calló la oscuridad, como si una mano invisible hubiera movido las agujas del relog convirtiendo seis horas en seis segundos. A medida que avanzaba, la niebla se hacía mucho más espesa y alcanzaba mayor altitud, ya apenas podía ver por debajo de mi cintura. Llegué hasta lo que parecía ser un solar circular que lucía un césped brillante y mojado, y fue entonces cuando un pájaro dorado que dejaba destellos por donde pasaba, dió dos vueltas alrededor de mi cabeza y siguió su camino, e inevitablemente mi mirada que estaba aposentada sobre aquella niebla se alzó para seguir el vuelo de aquella ave misteriosa. A su pasar despejó toda la niebla llevándosela consigo, la absorbió y dibujó en el cielo una espiral en movimiento. Sin darme cuenta el césped se transformó en un suelo blando, de color crema, acolchado, sin uniformidad y con pequeñas montañas o bultos que hacían pliegues sobre sí mismos, era un material que me era familiar, pero que de alguna forma era atípico. Más tarde las paredes verdes de aquel laberinto compuesto por arboles fueron convirtiéndose en paredes amarillas con diferente tonalidades y con ciertos reflejos y brillanteces, además dejaron de ser rígidas y se ondularon, cuando las toqué note que mi brazo podía hundirse en ellas, tenían un tacto esponjoso. Seguí avanzando por el nuevo laberinto hasta que las paredes amarillas desaparecieron y me encontré en mitad de la nada sobre aquel extraño suelo con una especie de lago gigante sin agua cuyo borde era un círculo totalmente perfecto. Al llegar al lago seco decidí tomar un respiro en mi improvisada ruta y me senté en aquel esponjoso suelo, empecé a recordar tonterías de cuando era niño, como pequeñas travesuras, y entre aquellos recuerdos se coló una imagen, yo me encontraba en el suelo de una habitación de madera apenas tendría 2 o 3 años, todo estaba totalmente oscuro, el suelo estaba encharcado de un liquido raro, en mitad de aquella penumbra apenas podía ver nada, de pronto una puerta se abrió y entró una resplandeciente luz que me cegaba acompañada de una olor putrefacta que me provocaba arcadas, y en aquella puerta apareció la silueta de un hombre que sostenía un objeto extraño en sus manos, parecía un hombre de gran envergadura, de espalda robusta y de grandes manos, a pasos muy lentos pero contundentes fue acercándose a mí, oí un gran grito que decía –¡Noooo, a él no! Y sentí que alguien me cogió bruscamente para tragarme en el fondo de aquella oscura habitación. Desperté de aquel infierno negro con un sobresalto incluso mayor, algo que me había cogido por la espalda me estaba arrastrando hacia el infinito, giré la cabeza como pude y vi una mano gigantesca que con dos dedos me estaba levantando, miré de frente y entonces vi como me iba alegando del laberinto en el que había estado sumergido varias horas, y al rato vi como una silueta se formaba delante de mí…, una mujer increíblemente bonita… mejor dicho, la belleza del universo plasmada en una mujer. Su cuerpo era perfecto, fino y delgado, pero no en extremo, de tez blanca pero con increíble encanto, sus pechos eran exuberantes, pero no sobredimensionados, sus mejillas muy redondas y coloradas, sus labios carnosos, y el color de sus ojos eran de un verde esmeralda indefinible. Su cabello era rubio amarillento, con un sinfín de tonalidades y reflejos, no me cabía duda, esa mujer podía encandilar hasta el mismísimo diablo con tan solo una sonrisa. Me acercó hasta su cara suavemente y cuando me encontraba a la altura de sus brillantes ojos, me dijo “solo tú puedes salvarte”. Conmocionado ante aquellos ojos esmeraldas caí de la mano gigante que me sostenía y un gran golpe en un suelo duro me hizo rebotar, abrí los ojos, y allí estaba yo… postrado en mi cama contemplando el techo de mi habitación con el corazón alterado cual colibrí.

 

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  • Muy interesantes el mundo onírico que que has creado. Si tuviste de verdad este sueño, has sabido hacer que se sientan las sensaciones (valga la redundancia) que pasaron por tu cabeza.
    Bien!!!
    Está my bueno :D, pero creo que deberías separarlo por más párrafos, para que cuando el lector lo lea pausado, ya que leyendo de recorrido,el relato termina siendo aburrido y tedioso y hasta no lo llegue a leer completo por eso mismo.Ah, y después de cada diálogo debes ponerle un guión (-) para separar las ideas.
    Dejando a un lado la calidad o no, que aquí ninguno somos profesionales, me encanta que le echemos fantasía y no siempre hablando de lo mismo. La última frase creo que desmerece, si quitaras eso de ''cual colibrí'', que queda como del Siglo de Oro
  • Tras despertarme con un gran sobresalto con el corazón agitado me quedé mirando el techo de mi habitación unos segundo, y pensé, este sueño... tengo que escribirlo.

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