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18 min
Un ultimo pedido de mi profesor
Terror |
11.07.18
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Sinopsis

Aquel profesor de guitarra... Aquella melodía... Aquella muchacha....

Desde chico, soñaba con tocar la guitarra. Desde los 11 años, edad en la que comenzo a gustarme la musica, comence escuchando a los Guns and Roses, y me fasinaban casi todas sus canciones, y deseaba ser como ellos algùn dìa.

No fue hasta un año despues que me compraron mi primera guitarra, una guitarra acustica. Y me pagaron clases de guitarra. Hasta ese entonces, comenze a interesarme por otras bandas ademas de GnR; como lo eran Slipknot, Twisted Siser, Iron Maiden, entre otras.

Mi profesor de guitarra era anciano. Me costaba comunicarme con èl, ya que era un poco sordo (quiza por la avanzada edad), por lo que debìa alzar la voz para hacerme escuchar. Me enseño a leer musica y tambien mis primeros acordes; todo lo basico lo aprendì con èl.

Pero a medida que avanzaba el año, comenze a notar algo extraño en èl. A veces mientras me daba clases, sacaba lo que parecìa ser un documento de su bolsillo y lo miraba por largo tiempo. En ocaciones, llegaba a pasar media hora de esa manera. No me animaba a romper el silencio, por lo que me quedaba con los brazos apoyados en la guitarra, con la mirada inquieta y con un poco de nervios y anciedad.

Un dìa a fin de año, me anime a preguntarle por dicha costumbre. Hubo dos minutos de silencio que me hicieron arrepentir por completo de haberme atrevido a hablar. Levanto la cabza lentamente hacia mi, yo esaba transpirando y temblando de nervios. Me miro con aire de indignaciòn, al parecer, tambièn habìa algo de melancolia en su mirada.

-Es mi hija –Dijo al fin. No volviò a soltar una sola palabra en toda la clase.

Finalmente llego el último dìa del año. Entre al instituto, subi las escaleras hasta el segundo piso (donde daba clases mi profesor), mientras oìa la clase de ingles que se dictaba en el piso de abajo. Llegue arriba, y escuche una melodia extraña proveniente del aula de mi profesor. Era emitida por una guitarra. La melodìa era siniestra, pero de alguna manera me atraìa. Permaneci quieto en el pie del ùltimo escalon, escuchando como hipnotizado aquella melodia, por aproximadamente 4 o 5 minutos. No me animaba a entrar, sentia que la melodìa me dormìa las piernas, y en cualquier momento, iba a caer desplomado por la escalera.

Volvì a casa, diciendo a mis padres que el profe habìa enfermado. Tomaron mi palabra sin hace una sola pregunta. Fue mi primer y ultimo año con aquel profesor.

A la edad de los 14 años, comenze a intereserme por musica mas rapida y pesada de la que venìa escuchando; bandas como Overkill, Exodus, Cannibal Corpse, etc. Me compraron una guitarra electrica, como premio por las buenas notas en la escuela. Retome clases de guitarra, pero con un profesor distinto.

Un dìa, ya cumplido los 17 años, me encontraba bajo los efectos del acido, la verdad es que ya estaban terminando los efectos, y me encontraba tocando la guitarra en mi cuarto (esta vez, mis gustos musicales giraban en torno al rock clasico). Mi padre entro a mi habiaciòn, me entrego una carta donde mi nombre se encontraba en el sobre. Abrì la carta con curiosidad, y con un poco de dificultad (las letras me bailaban levemente, producto de mi estado) la leì. Mientras la leìa, me vinieron recuerdos bastante nitidos sobre los incomodos momentos en los que mi profe veìa el documento de su hija. 

La carta explicaba que mi profesor fallecio, y querìa que me llegase una partitura, que se encontraba adentro del sobre, atrás de la carta. Se me pedìa que tocase las notas que se encontraban en la partiura todos los viernes, a las 11 de la noche, hasta que llegue el año 2019.

Llego el viernes, llegaron las 11pm. Y sin estar del todo convencido de si debìa hacer caso a la carta, comenze a tocar la melodìa en mi vieja guitarra acustica. Se trataba de aquellas siniestras notas que mi profesor toco el ùltimo dìa de clases. La melodia arrancaba en Mi de la sexta cuerda, bajando a Si de la quinta, pasando por Mi de la 4ta, y terminando en La# de la 3ra. Se repite 3 veces esa parte. Luego seguìa en Do de la 5ta cuerda, bajando a Mi de la 4ta, siguiendo por La# de la 3ra, y terminando en Si de la 2da cuerda. Tambien se repite 3 veces. Y por ultimo, Re en la 4ta, La en la 3ra, Re en la segunda  Sol# en la 1ra. Se repite 3 veces como en las anteriores.

Repeti la melodia, hasta que senti que ya no pude mas. Me entro un sueño que apenas pude caminar hasta la cama, me fallaron las piernas y me desvaneci de espalda al techo en la cama.

Recuerdo muy bien el sueño, aunque no se si llamarlo asì, ya que fue un sueño muy vivido.  En el sueño, me encontraba en una plaza que no era de mi pueblo, no sabìa donde me encontraba. En un banco, estaba mi anerior profesor de guitarra, habìa rejuvencido por lo menos unos 50 años, aparentaba unos veinte y tantos años. Me señalo, como si hubiera sabido mi ubicación desde el momento que entre al ‘sueño’. Me pidio que me sentara al lado suyo.

-Mi hija fallecio a los 16 años. Pasaron dos años ya. La partitura que recibiste junto a la carta que escribio mi mujer, la solia tocar mi padre despues de la muerte de mi madre. Despues de tocarla, caìa dormido inmediatamente, y siempre me mantenìa lejos, mientras ejecutaba esas notas. La tocaba todos los viernes a las 11pm. Y antes de morir, me explico que la melodìa era tocada en rotos de un viejo culto religioso perteneciente a este lugar.

En la rama genealogica de mi padre, hubo un miembo de ese culto. La partitura paso de generaciòn en generaciòn. La razon por la que termino en tus manos, es por que sos el unico que conozco que puede ejecutarla, mi señora no sabe tocar la guitara. Mi padre me explico que servia para ayudar al alma del difunto, a encontrar su lugar de descanso. Ellos tenìan la creencia de que si un cuerpo muere antes de su tiempo, su alma vaga confundida, sin saber cual es su lugar, y para ubicarla, se necesita ejecuta esa melodia. Inmediatamente se cae en una especia de sueño.

Necesito que toques por mí esa melodia, hasta la llegada del 04 de marzo del 2019. Fue el dìa del mes n el que murio mi hija.

-Y… ¿No tendrìa mas sentido que me encuentre con su hija en vez de con ested?

-Vine hasa aca por que vi necesario…

Desperte antes de que pudiera terminar de explicar.

El lunes fui a la escuela, y el aula estaba en completo silencio, incluido mi profesor. Nadie hablaba con nadie. Y asi fue toda la semana.

Lego el viernes, volvì a tocar la melodìa, volvi a sumergirme en el ‘sueño’. Esta vez me encontraba en una casa, las paredes, el techo, los mueblas y las puertas, estaban pintados de blanco. De repente, un llanto femenino comenzo a hacerse oìr, provenìa de otra habitaciòn. Por segundos, me encontraba sin saber si lo que escuchaba era una risa o ùn llanto. Me di vuelta y encontre una pared pintada de roja, contrastando con el resto de la sala. Me volvi a voltear, y la casa parecia vibrar, el llanto comenzo a distorcionarse, volviendose grotescamente grave, y luego enfermizamente agudo. Como si alguien estubiera jugando con un editor de sonido en algùn lado. Entonces, las paredes comenzaron a derretirse.

Desperte.

En la mañana, me decidi a buscar y hablar con la señora de mi difunto profesor despues del almuerzo. Pero las tareas de la casa me mantenieron ocupado, haciendome olvidar dicha visita.

A continuaciòn en los proximos meses, no recuerdo nada con claridad, lo recuerdo como si fuera un sueño, solo se que no ocurriò nada relevante en mis ‘’sueños post armonìa’’.

Fue un viernes allà por fines de febrero, ya en el 2019. Tuve una experiencia con el sueño post armonìa, que me hizo dudar de si seguir con el pedido de mi profesor…

Me encontraba en una habitaciòn. Recuerdo haberlo visto todo en blanco y negro, como los viejos TV. Al parecer, era la habitacion de donde habìa provenido los llantos en el ultimo sueño post armonìa que detalle. La habitaciòn estaba descuidada; como si no la hubieran ordenado ni limpiado hace años. En ella, se encontraba una muchacha, al parecer, apenas más joven que yo. Se encontraba sentada al pie de la cama, mirandose fijo a un espejo. Estaba enfermizamente delgada, recuerdo sus ojos completamente negros, y por segundos, parecìan desaparecer bajo la espectral sombra que cubrìa sus cuencas; Como si se ahogaran en la profundidad de dicha sombra.

Del otro lado de la habitaciòn (supongo que es donde estuve en el ultimo sueño post armonìa que detalle), provenìan ruidos caoticos, y no parecìa producto de manos humanas… Los muebles parecìan volar y se estrellarse de un lado a otro, las paredes eran freneticamente golpeadas con lo que parecìan ser puños metalicos. Todo esto ocurrìa al mismo tiempo. Me es dificil explicar lo sucedido.

De repente, una lagrima se arrastro pesadamente por la mejilla de la muchacha, El deprimente color de la escena comenzo a alternarse con oscuridad; como los focos de iluminaciòn cuando esa por ocurrir un corte de luz. Hasta que hubo oscuridad completa por un largo rato. Durante ese tiempo de oscuridad, me veo incapaz de explicar lo sucedido. Mi visiòn se esforzaba sin exito por penetrar en la oscuridad, y mi cerebro era incapaz de interpretar los caoticos estimulos sonoros que recibìa.

Hasta que se fue la oscuridad, como si el foco hubiera recibido energìa de nuevo. El caotico desastre proveniente de la otra sala, se transformo en un inconsolable llanto masculino. Y en la cama, yacìa el cuerpo de la muchacha. A un lado de ella, reposaba una botella de wisky, parte de su contenido derramado en la cama, y al otro lado del cuerpo, habìa una caja de lo que parecìan ser antihistaminicos. El cuerpo estaba bañado en vomito, sus ojos vidriosos esaban posados en los mìos, como si me mirara con tristeza, su rostro se encontraba mortalmente palido. Me percate que los llantos del otro lado se habìan convertido en hilaridad.

-Ya no te tengo qu aguantar… -Se escucho

Tosiò, y volvio a llorar, pero esta vez con mucho mas dolor y sufrimiento.

Desperte transpirando. El resto de la semana fue todavìa mas inusual de lo que venìa siendo, ademas de el enquebrantable silencio, mis compañeron parecìan estatuas por minutos.

Llego el viernes 02 de marzo de 2019. De acuerdo a lo que venìa entendiendo, es la ultima vez que debìa tocar la  armonìa. Una vez hecho el trabajo, me desmaye como de cosumbre.

Esta vez, estuve en un hermoso parque virgen. Me encontraba rodeado de arboles, los colores eran muy intensos y nitidos, tanto del cesped como de los arboles, y las purpuras y rozadas nubes del atardecer. Quise caminar para adentrarme en el parque. Pero no pude moverme. Senti que algo me abrazaba, era un abrazo calido y agradable. Senti que algo me exalaba en el oido derecho…

-Gracias por ayudarme a encontrar mi lugar de descanso. Voy a cuidar de vos, y voy a llenar todo vacìo que haga falta, como muestra de eterna gratitud.

Desperte sin la oportunidad de responder a aquella dulce voz. Me sentìa fisica y mentalmente renovado.

Todas las noches sentìa aquel abrazo al momento de ir a la cama. Y me introducìa en un dulce y reparador sueño. En esos sueños, la veìa reìr en aquel parque. Era hermosa, chocaba completamente con la imagen que tuve de ella en el ante ultimo sueño post armonìa.

Hasta que llego un dìa miercoles… No aguante más la desesperante atmosfera silenciosa de la escuela. Le toque el hombro a uno de mis amigos que parecìa  paralizado, se sentaba en un banco delante del mìo, creì que no se iba a dar vuelta, ya que permanecio quieto por laro rato. Finalmente se volteo con aire de duda.

-¿Hacen algo este fin de semana? –Querìa romper el puto silencio de alguna manera, y no se me ocurrio mejor que preguntando por planes.

Mi amigo sonrio con amabilidad; como quien sonrìe a un desconocido para dar buen pie.

-Tenemos pensado ir al bosque ‘’La siniestra danza’’ para pasar la tarde… ¿Queres venir?

Llego el sabado. Y me encontraba en el auto de uno de mis amigos. Eramos cuatro; tres chicos y una chica (pareja del conductor). Habìamos llevado una guiarra y dos cartones de acido por cabeza.

Nos encontrabamos en el parque muy callados, cada uno hundido en sus pensamientos. Veìa los pajaos volar y me daban ganas de ser como ellos. Los veìa despegar de las ramas, dejando estelas tras sus movimientos. Todos los colores eran mucho más intensos, y todo ondulaba.

Cayó el atardecer, y los efectos psicodelicos comenzaron a disminuìr. Desenfundaron la guitarra, y sonaron canciones de the beatles, redondos de ricota, pescado rabioso, entre otras. Todos cantabamos con alegrìa y energìa… Hasta que la guitarra llego a mis manos. Mis amigos mi miraban animadamente.

Me asalto la pregunta: ¿Y si toco la siniestra armonìa?, el alma de aquella chica ya descanza en paz, de modo que no creo que vallamos a desmayarnos en el medio del bosque. Muy mala idea…

Comence a ejecutar aquellas siniestras notas. Las sonrisas se esfumaron. Se levantaron dirigiendome miradas de odio y desprecio, como si hubiera hecho algo inperdonable. Se subieron al auto sin darme explicaciòn. Me acerque a ellos, entonces el conductor me fulmino con la mirada. Me quede quieto donde estaba, observando como el auto desaparecìa de mi vista.

De repente sentì que los efectos de los acidos que ingeri hace horas, volvìan a subir. Pero lejos de ser algo bueno, comence a tener el peor viaje de mi vida. Mi corazon latìa tan freneticamente que creì que iba a morir, estaba transpirando, y sentìa que el suelo temblaba a mi ritmo. El atardecer pasó de ser hermoso, a parecer advertir la llegada de un apocalipsis. Por el rabillo del ojo veìa una sombra, que se iba al voltear en su direcciòn.

Voltie en direcciòn a la salida del parque, y la vi. Ya no era hermosa. Su aspecto era mortuorio. Sus fines y grises cabellos estaban como pegados a su palido y carcomido rostro. Tenìa pedazos de piel y carne colando en su cuerpo y rostro. Su unico vidrioso ojo me miraba ofendido, su otra cuenca ocular estaba vacìa, y llena de gusanos. Estaba vestida con un sucio vestido blanco, que colaba de su estructura ocea, casi completamente desprovista de masa muscular, mas que pedazos de piel gris y fina, y carne en desconposiciòn. Habìan bultos que vibaban bajo su vesido. Al parecer, ratas comiendose los restos. Abriò la boca y una morbosa rata pequeña salto de esta hacia el cesped. No sabìa si lo que percibia era ciero o no, pero de algo estaba seguro. No podìa ser efecto del acido, el acido distorciona los objetos de mi alrededor, pero nunca me hizo ver algo ‘falso’ (aunque, creo fuertemente que no hay realidad, solo percepciòn).

El horrible hedor que desprendìa, se colo por mis fosas nasales, llegando a mis pulmones, contaminandolos.  Vomite los sanguches de miga que no alcanze a digerir del almuerzo. No tenìa fuerzas para correr. En un horrible y desgarrador chillido que daño mis timpanos (dejandome medio aturdido) dijo:

-¡¿Por que me echaste?!

Por el rabillo del ojo, veìa bailar a los arboles, frenetica y caoticamente.

¿Echarla de donde? –Pensè

Su cuerpo se desplazo a velocidad imperceptible, arrancandome de mi lugarm dejandome aproximadamete 5 metros atrás. Gracias a la adrenalina, recupere fuerzas. Me levante de un salto y corrì hacia la salida del parque. Y otra vez me choco al pasar cerca de ella, vole otros 5 metros en direcciòn lateral. Volvì a levantarme inmediatamente, y retome mi desesperada huìda, arranque la puerta del parque a un hombraso, y corrì en direcciòn a la ciudad que estaba a 5km del parque.

Corri 4 kilometros y frene. Estaba brutalmente agitado, y el corazòn parecìa que me iba a partir el pecho en dos. Era increible que todavìa siguiera vivo, entendì mas que nunca que el cuerpo humano esta hecho para sobrevivir. Mire al cielo, ya comenzaba a anochecer, la luna me miraba como burlandose de mi. Saque una botella de agua que por suerte traje en mi mochila, junto con algunas reservas de comida. No sentìa hambre, pero me obligue a comer.

Durante todo el camino a casa, me volteaba para cersionarme de que no me seguìa, ya que el rabillo del ojo me engañaba.

No lograba dormir en las noches, el caldo abrazo fue remplazado por una sensaciòn de cabello morbosamente fino recorriendo mi cuerpo. Y veìa su silueta en la penumbra de mi habitaciòn, sentada en la silla de mi escritorio, me observaba con rabia. Y cada tanto lloraba. El llanto mas horrible que escuche, solamente yo podìa escucharlo. Dormìa en el silencio sepulcral de mi escuela, en esos sueños inquietos e interrumpidos, veìa la habitaciòn donde murio aquella chica.

Dos semanas despuès de lo ocurrido en el parque, decidi visitar la casa donde probablemente aùn viva la madre de la fallecida chica. Introduje el nombre de mi profesor en Google, y aparecieron noticias de la muerte de mi profesor; cancer.

Encontre la direccion de su casa y fuì sin más esperar.

Para mi sorpresa, la casa habìa sido insendiada. Sus ventanas estaban rotas, y sus negras paredes, estaban carcomidas; como si las hubieran golpeado con algùna grua. Desde una de las ventanas, vi su cara, mezclada con el desastre de muebles rotos que habìa dentro. Me miraba con tristeza, o con enojo (ya no podìa confiar mucho en mis sentidos). La falta de sueño habìa deteriorado mi salud fisica y mental. Mis padres tambièn estubieron horriblemente silenciados durante ese tiempo. Y me evitaban todo lo posible. Estaba solo… Estoy solo.

Un dìa mi padre no volviò a casa, no supe mas nada de èl. Lleva una semana sin aparecer. A mi madre la encontre muerta en el baño. No recuerdo si en el momento de verla me desmayo, o si comence a llorar, capaz hasta me reì.

Lo ultimo que recuerdo es haber visto a la hija de mi profesor. Aquella muchacha. No se si soñando, o delirando. Me avisaba sobre mi muerte, que sera el 02 de abril. Mañana. Pero ya no aguanto la ansiedad, ni la falta de sueño. No me interesa si el que se encuentre leyendo esto me crea o no. Escribo esto para desahogarme.

En este momento me encuentro con mi guitarra electrica enchufada, y con el volumen de mi amplificador al maximo, dispuesto a romper este insoportable silencio que tan desasosegado me mantiene. Voy a ejecutar por última vez la puta melodia, vamos a adelantar fecha…

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