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7 min
UNA CARTA SINGULAR
Reales |
20.03.20
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Sinopsis

Un hombre que por razones de trabajo vive en una región que no es la suya, recibe una carta virtual de su sobrina, y ve que es distinta a cómo se la imaginaba. Pues las personas son mejores de lo que dan a entender.

A Gabriel García que era un hombre de cincuenta y seis años que trabajaba de administrativo en una agencia de publicidad, ésta lo destinó durante un año a Valencia que es una región del Este de España con su mujer y su hijo menor de edad, para ayudar a organizar los asuntos de su competencia en una filial que había inaugurado allí.

Por esta razón él había ido al domicilio de su familia materna para despedirse de ella, donde coincidió con su sobrina Clara que era una risueña mujer de treinta años con quien solía dilogar a menudo.

Pero en aquella ocasión a pesar de que entre ambos había una buena armonía la joven por asociación de ideas, ya que de un tema saltaba a otro de un modo bastante superficial, le vino con con unos juicios de valor,con unos comentarios algo peyorativos acerca de la manera de ser de su generación que al hombre le contrariaron grandemente, y le hicieron dudar del aprecio que su sobrina le pudiera tener. Incluso era posible que la simpatía que ella parecía sentir por su pariente fuese más fingida que real. De hecho daba la impresión de que a Clara su tío Gabriel no le gustaba nada y ahora se le penía en evidencia.

- Sí, sí tío Gabriel. No me negarás que vosotros, los de tu generación parece que os hayan criado en la Edad Media. Y cuando hablaís no concretais nada. Daís demasiados rodeos para decir una cosa sencilla. ¡Jajaja! - rió Clara-. Pero lo peor de todo es que los hombres os pensaís que sois los reyes del hogar, y que las mujeres tenemos que estar a vuestra disposición, cuando esto no es así. Yo juraría que tú no colaboras en los trabajos de tu casa, y todo lo dejas para tu mujer. ¿A que sí? - le dijo ella en un tono desafiante.

Gabriel no entendía el por qué su sobrina le atacaba con aquellas observaciones tan negativas que ahora estaban fuera de lugar, cuando en realidad la chica no había tenido ningún problema con nadie y vivía muy feliz con su pareja masculina.

- Bueno. Tal vez los de mi generación no seamos perfectos en muchas cosas. Pero no hay que olvidar que si ahora la gente disfruta plenamente de la democracia, de la libertad, es gracias a los desvelos de los de mi generación - respondió Gabriel-. Y si somos demasiado discursivos, si damos demasiados rodeos para explicar una simple idea es porque hemos estado educados de esta manera, porque antes se consideraba que era de mal gusto llamar a ciertas cosas por su nombre. Había una autocensura social. Por otra parte si una mujer trabjaba para ayudar a la economía familiar, al casarse la costumbre era que ella dejase su puesto laboral para dedicarse a los hijos y al hogar. ¡Y esa era la aspiración de muchas damas de hace pocos años! Pero te prometo que yo no he inventado esta forma de vivir -dijo Gabriel un tanto molesto.

-Ya, ya...

-...Pero Clara. Has de reconocer que yo siempre te he querido, y por eso me gustaría que cuando yo esté en Valencia que de vez en cuando me mandes un Correo Electrónico a modo de carta, y me informes de cómo va todo por aquí, y sobre todo qué tal te v a ti. - le pidió Gabriel a su sobrina.

-¡Ah, sí claro! Eso está hecho - convino Clara un poco a la ligera.

Los días que siguieron a aquella visita de Gabriel a sus familiares, como es de suponer éste estaba muy atareado con los frenéticos preparativos para el viaje hacia aquella región. Y cuando por fin al cabo de unas semanas de residir allí y haber tomado posesión de su cargo en la filial de su empresa, el administrativo recibió en su ordenador un mensaje en forma de misiva de su sobrina Clara.

Sin embargo Gabriel quedó gratamenrte sorprendido porque no se esperaba una carta como aquella.

Su sobrina Clara a diferencia de la últuma vez que la vio, se mostraba muy afectuosa con él y con una sinceridad inusitada, a la vez que demostraba tener una gran agudeza de criterio sobre lo que la rodeaba que Gabriel no se la había constatado nunca. Se diría que era como otra Clara más auténtica y más madura de lo que se veía cuando estaba con sus padres.

Evidentemente Clara pertenecía a un estilo de vida bastante diferente a la de sus mayores. No le interesaban ya los viejos mitos ni religiosos ni de ninguna otra clase que habían conmovido hasta entonces a sus progenitores, de los cuales se desprendía un lenguaje grandilocuente que con el tiempo había perdido su efectividad. En cambio Clara sí que aceptaba sin reservas la solidaridad humana con los más desfavorecidos puesto que esta postura formaba parte de un sentido de una Ética global, dado que ella debido a su trabajo no cesaba de viajar al extranjero.

Asimismo esta concepción ética de la vida se canalizaba en la práctica con su trabajo. Pues para que una gestión en su empresa estuviese bien hecha, se precisaba la colaboración de un grupo animado por un mismo interés común; que estuviese bien cohesionado pero con el que se pudiera contrastar otros puntos de vista, otras perspectivas de unos y de otros a pesar de las discusiones que pudieran surgir y que al final contribuían a los mejores resultdos de dicho quehacer.

Por otro lado Clara como muchas mujeres de todas las épocas, seguía admirando al "héroe", al sujeto osado, emprendedor y valiente que con sus conocimientos y tesón se arriesgaba con un complicado proyecto, luchaba, desafiaba a los obstáculos que le saliesen al paso y salía adelantre. Claro que este héroe estaba a mucha distancia de los viejos vencedores de otros ancestrales tiempos, o de los que aparecen en situaciones extremas como en las películas. Pues ella se decantaba por el luchdor que se desenvolvía en un contexto mercantilista y competitivo que es el que impera en nuestra sociedad; que en realidad esta brillante figura era una traspolación idealizada de su padre que era un alto ejecutivo economista de una multinacional. Es evidente que el contacto afectivo de un padre hacia su hijo, hace que éste le de un significado determinado a su vida.

Para Gabriel aquella singular carta de su sobrina le revelaba que las personas cuando escriben transmiten su más genuína y vital manera de pensar y de sentir, por lo que en esencia son o pueden llegar a ser mucho mejores de lo que aparentan ante los demás.

¿Es que hay miedo de actuar con sinceridad? ¿Tememos acaso que se rían de nosotros?

Este teatro social sin duda está intoxicado por los negativos clichés en los que subyacen estúpidos prejuicios ideológicos voceados por los partidos políticos y difundidos a través de todos los medios de comunicación que influyen en la opinión pública, los cuales nada tienen que ver con la intrínsica realidad de las personas y por tanto no somos tan libres como nos imaginamos ser.

Si Clara desde un principio se hubiese motrado tan honesta como con su carta con su tío Gabriel, sin los comentarios mordaces y agresivos sobre su generación poco anrtes de marcharse a Valencia, él no se hubiese sentido tan confuso ni molesto, y la relación con ella hubiese sido mucho más armoniosa de lo que fue.

 

 

 

 

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  • Me gusta especialmente el último párrafo. NO somos tan libres como pensamos porque nos hacen creer que somos felices en un mundo que está ideado. Y nos hacen ver que esas ideas son las que causan la felicidad. Aquí entra el ser muy reflexivo. Cuantos comentarios hacemos entre amigos y familiares sobre cómo están las cosas y que cambian cuando nos salimos de ese entorno de relajación y de ocio y volvemos a ese mundo ideado. Y claro que somos mejores de lo que damos a entender. Pero ocurre cuando no nos dejamos llevar por ese mundo ideal ideado.
    Buen símil entre libertad y la apertura a la honestidad emocional expresada, en este caso, a modo de carta. Gracias y lo mejor para ti y los tuyos. kfm
    Cada generación cree que la suya es o fue la mejor, un saludo
    Hola querido Francisc, como siempre un escroto innegable y bien narrado. Te felicito sinceramente. Espero que estés bien, te mando un abrazo y un beso desde Colombia.
    Es cierto que con el nivel de informaciones y desinformaciones actual es cada vez mas difícil, pensar por uno mismo. La reflexión y las ideas nos son impuestas, otros reflexionan por nosotros, otros nos imponen ideas y las aceptamos mansamente. En principio tendríamos que saber quienes son beneficiados por esta situación.
    Pues con tu comentario en este relato, has acertado plenamente. Te has explicado muy bien. Al escribir uno se fija únicamente en su persona, y sale tal cómo se es, y parqa mi es lo que vale, lo auténtico. Lo demás son añadidos, tópicos fáciles que a mi no me gustan nada, pero que a veces para quedar bien los asumimos y nos olvidamos de que somos de carne y hueso. De ahí que se diga que nos hemos vuelto tan superficiales.
    Hola Francesc, espero encontrarte en plena actividad con los dedos tecleando febrilmente un nuevo relato, jejeje. Mira, yo pienso que a veces, las personas pueden hablar de más o de menos, y las palabras salir de pensamientos negativos que influyen en la conversación sin ser realmente lo que se piensa. En cambio, cuando escribes, normalmente hay una cosa muy importante que nos hace ser reales, es la concentración. Dejamos fuera todo lo que nos afecta para atender únicamente a lo que decimos. Que en definitiva es lo real. ¿Me habré explicado? Espero que si. La muchacha del texto parece cambiada por todo eso. Salud y paciencia. Y a quedarse en casa.
  • El famoso vampiro sigue estando en nuestra sociedad, aunque no nos demos cuenta de ello.

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    Un hombre que por razones de trabajo vive en una región que no es la suya, recibe una carta virtual de su sobrina, y ve que es distinta a cómo se la imaginaba. Pues las personas son mejores de lo que dan a entender.

He realizado estudios de psicologgía profunda y metapsíquica:; he publicado relastod en algunas revistas; y hace años que colboro y llevo tertulias literarias.

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