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7 min
Una carta traspapelada
Varios |
09.11.18
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Sinopsis

Un hombre recibe una carta de un amigo varios años después

    Ya tengo todo el tiempo del mundo…me acabo de jubilar hace pocas semanas y todavía me ronda un cierto desanimo y aburrimiento. Pienso, ya sé que erróneamente, que ya no soy productivo y que no sirvo para nada. Sea como fuere, al tener demasiado tiempo, pienso en cosas que antes ni siquiera aparecían por mi mente.

     Mientras desayuno, junto a la ventana que da al jardín,  veo como el cartero llega y deja varias cartas en mi buzón, al lado de la puerta de entrada. Las cartas hacen que mi mente recobre recuerdos…ahora que estoy solo, sin mis compañeros de trabajo y mis ocupaciones, pienso en lo que ya no tengo y particularmente en los pocos amigos que han pasado por mi vida.

     Las cartas traídas por el cartero me han hecho recordar la antigua amistad que fundamentalmente por carta y también por teléfono que mantenía con Jaime. Ahora me doy cuenta que conservar una amistad y más si esta es verdadera, es de lo más importante que te puede suceder. En su momento, agobiado por el trabajo y por problemas que ahora veo como menores, no supe valorar la amistad de Jaime y sin saber cómo, deje de escribirle y de llamarle.

       Me da por  pensar que no hay nada como que el otro  necesite de tus palabras y  que las asienta por adelantado…que no hay nada como el saber que el amigo, seguro es de tu cuerda y de tu manera de ver la vida…que aquel compañero te será fiel, pase lo que pase y que es un reflejo de tus sentimientos y manera de ver las cosas. En fin, ahora me da por lamentar la pérdida de relación con mi amigo y malhumorado me levanto para ir a recoger la correspondencia que me ha dejado el cartero.

      Correo bancario…un tarjetón con descuentos de una prestigiosa marca de ropa…carta de la comunidad de propietarios, impuestos del Ayuntamiento y…Oh…sorpresa una carta de Jaime…

       Pienso que me he visto afectado por una premonición telepática e inmediatamente abro la  carta. Lo primero que me llama la tención  es que la fecha de la misma, corresponde a hace aproximadamente cuatro años. Es decir que por alguna razón la carta ha permanecido en las dependencias de correos habiendo sido traspapelada hasta ahora. El contenido de la carta no es importante, pero si su significado en forma de símbolo en forma de afecto,  que me llega con claridad con la obligación de retomar mi amistad con Jaime.

      La carta me obliga. No quiero que mi amigo piense que lo llamo o voy a verlo porque he recibido una carta que yo nunca contesté, al contrario quiero que él considere que la decisión de verle ha salido de forma espontanea de mi interior. Esta misma tarde, me llegaré a su casa para hacerle una visita…él, cuándo anochece  acostumbra a no salir…seguro que lo encuentro.

       Ya empieza a decaer la luz y me preparo para ir a verle, pero antes miro de refilón la bandeja de bebidas en donde descansa una botella de whisky, de la que cada tarde tomo un pequeñísimo sorbo que me entona…pero hoy no pienso hacerlo ya que Jaime, olería mi aliento y me lo censuraría,  a él no le gusta la bebida.

         Jaime vive en el centro, rodeado de bullicio…solo en medio de mucha gente. Ya estoy delante de su piso. El volverme a retrobar con la puerta de entrada de mi amigo que tantas veces me acogió, me ilusiona pero me pone ligeramente nervioso.  Vamos allá. – Ding, dong…ding, dong

       La puerta de entrada se abre expectante y tras ella, aparece un Jaime sonriente que lo primero que hace es fundirse en un abrazo conmigo. Todavía abrazado a mi amigo, lo observo y me doy cuenta con satisfacción que no ha envejecido nada en estos años. Alto, casi sin arrugas, delgado y con las pocas canas que antaño… lo veo estupendo.

      Pasamos a la sala de estar y rápidamente Jaime toma las riendas de conversación haciendo que los recuerdos del pasado, empiecen a desfilar como sombras en nuestras mentes; estos recuerdos no siempre son exactamente iguales para ambos. Es curioso como un mismo hecho puede recordarse  no siempre de forma exacta según la persona que lo recuerda. De todas formas, agradecí que lo importante de la conversación girara en torno a la necesidad de mi amigo en volver a verme y la satisfacción que le producía mi compañía. Jaime vino a corroborar mi opinión que la amistad noble entre dos personas es el máximo regalo al que podemos aspirar ya que ello nos mejora antes las desdichas de la vida. De todo lo que dijo recuerdo con interés lo siguiente:

        “Recuerda que un amigo lo es todo. Por él la vida se enriquece y pasa a darnos matices que nos complementan y de los que antes carecíamos.  Esa complicidad siempre presente no tiene precio y menos la lealtad que la amistad implica…Ahora que no hemos reencontrado, pienso que voy a formar parte de ti con más asiduidad. Siempre voy a estar presente para ti, te voy a acompañar y me vas a sentir a tu lado. Siempre voy a estar contigo….voy a ser un espejo en el que te puedas mirar y a quien consultar”

         No acabé entender muy bien las palabras de Jaime, su efusividad, pero lo agradable de la reunión siguió su curso y nos despedimos con abrazo y con unas palabras algo ambiguas de mi amigo –“Hasta muy pronto. Estaré muy presente en tu vida”

         Salí de casa de mi amigo un poco confundido y ya en la calle me vi rodeado por un montón de bares que me recordaron y me hicieron sentir que no había tomado mi whisky de rigor. Mi dependencia me empujó a entrar en el primer bar que vi.

       En la barra del bar estaba tomando mi copa cuando una mano que se me antojó amiga, se posó en mi hombro y me dijo

       -Hombre, Carlos, que sorpresa en encontrarte aquí. ¿Qué te trae por aquí, tan alejado de tu casa? –Quien decía esto era Juan, amigo común de Jaime y mío

       -Hombre Juanito…si que es una sorpresa…la verdad es que he pasado a hacer una visita a Jaime y he pasado la tarde con él.

         A Juanito se le demudó la cara y me dijo

         -No me gusta que seas tan sarcástico…con estas cosas no está bien hacer broma

         Me quedé perplejo y le dije

         -¿Qué quieres decir? ¿Qué es lo que te ha ofendido?

         -Jaime murió, ahora ya hace tres años…solo, en el hospital y añorando a sus amigos…yo me enteré semanas más tarde del desenlace. Por lo tanto tenemos que tener respeto por Jaime, no está bien hacer burla con estos temas. Sus amigos lo eran todo para él…le fallamos.

         Ahora al que se le demudó la cara fue a mí, recordé las palabras de Jaime: “Hasta muy pronto, estaré muy presente en tu vida”

     

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