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2 min
Una idea asociada a la nada nos nombra sin descanso
Reflexiones |
20.12.07
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Sinopsis

      Ondea la espuma, destellos como rallos centellean sobre la desordenada cresta de las olas. No queda gente. No queda nada. Tampoco sentimientos. Es el triste consuelo del insomne que proclama su superioridad frente a un mundo que duerme. Un mundo agazapado en la noche. En la raíz oscura que subyace tras las mentiras del tiempo. Esas mentiras que todos necesitamos creer, para seguir vivos.


      Las finas líneas sobre las que se esboza el encapotado firmamento esconden un trazado tenue del desconsuelo. Es la red electrificada bajo la cual nos arrastramos. Es la vida desperdiciada que casi siempre malvivimos. Y en medio de tanta soledad, persevera el silencio último de los recuerdos. Esas pequeñas hojas caducas que se van desprendiendo de nuestros presentes enramados que se nutren de la aridez del alma en descomposición.


      Estelas de remolinos, rupturas de sal y arena sobre la certeza de un fondo abisal inescrutable. Es invierno y hace frío. Cuchillas de viento helado juguetean entre los intersticios del corazón inerme. Estamos expuestos, como siempre ha sucedido. No queremos descubrirnos. No queremos conocernos a nosotros mismos. Tal vez sea lo mejor. Alzo la vista y me enfrento a un paisaje empobrecido por el invierno. La línea de la costa restalla duramente, a lo lejos. Albatros atribulados graznan a un cielo gris indiferente. Entonces inclino un poco más mi cuerpo sobre la escarpada tez del acantilado. Ahora, por última vez, respiro. Después no pienso. Ya ha ocurrido. En este instante voy asumiendo que he saltado, que no me he caído. Que se van marchitando las cosas en una degradación irresistible. Que ignoramos tragedias cada instante en que descuidamos lo que sentimos. Que algo se rompe en silencio sin que apenas nos percatemos. Que una idea asociada a la nada nos nombra sin descanso. Aunque pretendamos desoír la llamada.


      Finalmente se desmorona todo. El pasado. El destino. Como siempre ha ocurrido.


      No puede ser de otra manera.
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