cerrar

Esta web utiliza cookies

En nuestras webs utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu accesibilidad, personalizar y analizar tu navegación, y mostrarte publicidad, incluidos anuncios basados en tus intereses. Si continuas navegando, entenderemos que aceptas su uso. Si deseas más información, puedes acceder a la Política de Cookies y a las Condiciones de Uso y Política de Privacidad.

5 min
Una noche emblemática del bienestar soñado por un buscador espiritual llamado Johan o, todo es fatuo
Fantasía |
10.02.20
  • 4
  • 4
  • 183
Sinopsis

Una plática entre dos buscadores espirituales.

“Todo puede suceder en la noche,” me dijo una gurú esotérica en una velada nostálgica, hace ya algunos años, cuando yo era académico en una universidad de California.

En esta ocasión, lo que sucedía era una charla entre dos actores en la gran obra de Dios. Él, un místico de la vía transpersonal, yo, un jnani en vías de recuperación. Ambos, unas olas en el océano llamado Dios, usted, lector, simplemente nada, nada en la nada de Dios.

“Yo hago mi chamba,” me dijo Johan, “y Él hace la suya. Pues yo tengo una fe inquebrantable en la promesa de que, si yo hago mi chamba y sigo su programa de liberación que la escuela ofrece, Él me regresará el sano juicio que perdí hace muchos años, cuando yo era un niño risueño en la infancia. Quiero regresar a ser niño y tengo las posibilidades de hacerlo. Pues tengo la creencia de que si yo hago mi chamba, Él hará la suya.”

“¿Estás diciendo que sabes la voluntad de Dios?,” me atreví a preguntar sorbiendo mi té de ginger.

“De acuerdo a sus directrices, sí. Pues Él quiere que tú te sanes a ti mismo mediante un proceso de introspección y autoconocimiento, ver todos esos parámetros ocultos que bloquean la luz de la que hablan en la Biblia. Yo soy el camino, la luz y la verdad. Él quiere que tú seas responsable, es todo.”

“Estás diciendo que si tú haces ese trabajo, recibirás el sano juicio a modo de premio.”

“Esa es mi creencia.”

“No deja de ser una creencia. ¿Cómo sabes que la voluntad de Dios no es otra?”

“Eso es lo que el ego quiere que tú creas.”

Nos quedamos callados, viéndonos uno al otro, parados en medio del salón. Afuera, la noche tupida hacía imposible ver a unos metros siquiera. Estábamos solos en la Escuela de Sabiduría del Noroeste y una encrucijada de puntos de vista se hacía presente. Johan tenía los brazos cruzados y esperaba mi réplica a su argumento. Le di por su lado, como mi gurú esotérica acostumbrada hacer cuando llegábamos a una encrucijada y nos quedábamos en silencio.

“Creo que en todo trabajo espiritual,” le dije, “lo importante es la rendición. Tomar como emblema la noción de que no hay garantía y siempre se hará la voluntad de Él, y esta voluntad puede no gustarnos.”

“De acuerdo Samadhi, pero al menos ya no habrá sufrimiento, eso es el meollo.”

“Ya no quieres sufrir.”

“No.”

“El que no quiere sufrir no existe, es solo un pensamiento que se opone a lo que es. Es imposible que ese que ya no quiere sufrir elimine el sufrimiento, pues no existe.”

“Entiendo tu filosofía y te ha servido bien, pero cada quien su camino. Vive y deja vivir, dicen. Yo tengo pensado ser maestro espiritual. Pero primero me estoy preparando, estudiando los parámetros de liberación que él programa me ofrece, para luego guiar a otros por el camino del despertar espiritual.”

“¿Y cómo sabes que la voluntad de Dios no será otra, que termines siendo otra cosa y no maestro?  Yo por eso vivo el momento presente. Esa es mi verdad. El momento presente. Pues no sé lo que va a pasar mañana ni lo que Dios tiene reservado para mí.”

“Dices que no hay un mí.”

“Precisamente. Entonces como no hay, ¿cómo voy a refugiarme en un falso yo o personaje que busca una liberación en el futuro? Ese personaje que busca, es el buscador espiritual. Se cree el hacedor de su vida y piensa que está en él buscar la liberación, que depende de él, de su esfuerzo, de su trabajo y si lo consigue, se lo adjudica como si fue gracias a él, por su mérito. Si no lo consigue, inventa una justificación para continuar su búsqueda. Esa es la gran zanahoria Johan.”

“Hablas habladurías amigo, porque no tienes fe. Sigue el programa de la escuela, paso a paso, profundiza en cada palabra y poco a poco se te irá revelando lo que te quiero decir, esa verdad que llega cuando uno entiende el mensaje.”

“Es que no hay nadie que entienda el mensaje. Ese es el punto.”

“Cómo no va haber, si estoy aquí, parado, hablando contigo.”

“Porque te crees el hacedor. Piensas que tú estás a cargo de tu vida, te adjudicas todo lo que se ha ido desarrollando en tu vida como si hubiera sido de tu autoría, cuando en realidad, tú no has hecho nada, se te ha concedido ese camino y rol dentro de la vida.”

Johan me veía con los brazos cruzados. Su esposa llegó por él y ambos se fueron a la noche, desaparecieron en la noche como dos historias que habían llegado a su fin. Yo me quedé solo, solo y con mis dudas.

Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor
  • Gracias Rococo69 :) entiendo tu punto, pero los personajes del relato no lo entienden asi :), en estos tiempos me esta gustando hacer ficciones en base a los cuestionamiento que aparecen. No es facil representar esto en un relato, donde se espera haya tension o una problematica. Me gusta ahondar en la posibilidad de una literatura espiritual, asi como tu tambien lo manejas en tus relatos. :) Gracias por comentar
    Enhorabuena Samadhi y bienvenido. Me ha gustado tu relato, es una charla muy interesante y si que pone a pensar. Pienso que son dos caras de la misma moneda pues todo es manifestado dentro de la misma conciencia o realidad y en ambos casos, Dios se manifiesta como es, querer que sea diferente a lo que es, es lo que roba la paz a uno y causa sufrimiento al otro. Pero que pasaría si se logra hacer una fusion entre estas dos perspectivas, entre el hacer y no hacer al mismo tiempo.? Te doy la patadita simbólica, mucho éxito y que siga la inspiración. Abrazos <3
    Gracias por leer y comentar. Y ciertamente ese apego al ego, o egos tratando de realizarse espiritualmente, como apunta el relato.
    Muy bueno. Yo creo que todos somos chispas de la misma hoguera, ebn la cual existen unas posibilidades vitales que hay que probar. Estamos en las mismas leyes del universo que dan de sí pero en todos los niveles. F+isicos y energéticos. Lo que no es bueno de hacer es pegarnos al ego como hace nuestra sociedad.
  • Una plática entre dos buscadores espirituales.

  • 1
  • 4.0
  • -

Le gusta crear historias (e historicas inconclusas). Espera que le sean de su agrado. Gracias por visitarle!

Tienda

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
10.03.20
13.08.19
Encuesta
Rellena nuestra encuesta