cerrar

Esta web utiliza cookies

En nuestras webs utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu accesibilidad, personalizar y analizar tu navegación, y mostrarte publicidad, incluidos anuncios basados en tus intereses. Si continuas navegando, entenderemos que aceptas su uso. Si deseas más información, puedes acceder a la Política de Cookies y a las Condiciones de Uso y Política de Privacidad.

5 min
Una noche inesperada
Reflexiones |
22.04.08
  • 4
  • 5
  • 1866
Sinopsis

Una noche inesperada
salí a cenar con una amiga, pues me había llamado Filomena en varias ocasiones, había llegado a sus oídos los comentarios de un pub que se había inaugurado, algunos meses atrás: me comentó que tenía una decoración fuera de lo común en estos recintos, parece ser que el propietario, un artista de la pintura, había apostado fuerte por éste local nocturno, y las opiniones de los críticos y expertos, eran halagadoras.
Cenamos tranquilamente en un pequeño mesón que contaba con sólo cuatro mesas para los comensales, a mí me encanta, aunque es algo costoso, pero merece la pena ir por su exquisita cocina y el esmerado trato del personal que te ofrece: nos llega la media noche sin darnos cuenta.
-Filomena, nos vamos a la obra de arte, así había bautizado yo al citado pub,
- si, ¿ya le has puesto apodo? Augusto, tengo curiosidad por verlo,
- ni que lo digas Filomena, llevas cuatro meses dándome la tabarra.
Y allí nos dirigimos, mi sorpresa fue, al entrar al lugar, me introduje en el renacimiento, me relaje con gran satisfacción al percibir los frescos del citado local, eran magníficos, dignos de ser calificados como obras maestras, no se quien los habría pintado, pero realmente un artista sin duda alguna. Los muebles estaban en un estado de conversación inmejorable, parecía que el ciclo del tiempo no había transcurrido por ellos; la verdad es que estaba alucinando, el arte es mi pasión y el citado establecimiento parecía un museo.
Me acerqué a la barra, y pedí un wiskhy para Filomena y un ron para mí. Iba a abonar la consumición, cuando, un jovencito de no más de cuatro lustros, se acercó a la camarera y le dijo que estábamos invitados, me sorprendí, oteé a vista de pájaro, dado mi altura, pero no divisé a nadie que yo conociera, no quise ser descortés con el chico, así que cogí las copas y me dirigí hacía mi amiga; pero el joven, volvió a invitarme a pasar a la zona vip, mi confusión fue aun mayor, así que me dirigí al él y le pregunté, que quien me había invitado, el cual me respondió que el relaciones publicas se lo había encomendado, quise saber quien era ese señor, y viendo que no le conocía, se lo relevé al camarero, el cual me respondió, que él tenía que atenderme el tiempo que permaneciera en el local. Nos dirigió a la zona vip, y estando sentados se acerco una joven: dios mió, que linda mujer, debía medir mas de uno ochenta, morena con el pelo largo, los pantalanes caídos, dejaba entre ver insinuantemente sus braguitas; para que comentar su delantera, extremadamente crecida, me percaté que no llevaba sostén, madre mía aquello estaba rígido cómo el mármol, la testosterona se me disparó, tuve que hacer un gran esfuerzo para que no se me elevara una parte de mi cuerpo, ( madre de dios que mal lo pasé), Filomena que no perdía puntada, me comenta,
- ¿Qué Augusto, relajándote la vista?
- bueno Filomena soy hombre, y libre como las aves,
-te recuerdo que no querías venir,
- si Filomena, pero no sabía que la camarera me iba a cautivar,
- eres un soez Augusto,
- es broma Filomena, solo unas risas, además tu eres mucho más bella que ella
- no me digas esa falacia, te perdono
- te quiero Filomena,
-pues vamos al tálamo, coño, que no te decides, se te va a pasar el arroz,
-no seas lerda Filomena, te quiero de otra forma
,- nada, que no hay quien te derroque,
- sabes que soy un romántico empederdino tengo que sentir la llamada del amor para esos menesteres.
-que lástima que seas tan moralista, me podía pasar un buen ratito contigo
- basta nena, basta, has bebido demasiado y mañana te vas a sentir mal por lo que dices.
La joven camarera nos sirvió una copa de ron Matusalén, y otra de Kardhú etiqueta negra, nos ofreció unas frutas posadas sobre hielo picado.
Continuamente nos cambiaba la bebida, nos comentaba la bella servidora que el hielo derretido alteraba el sabor de la bebida, así que cada corto espacio de tiempo nos cambiaba la copa, Filomena estaba fascinada por lo que estábamos viviendo.
Mi curiosidad me volvió nuevamente al joven que custiodiaba la entrada a la zona vip, mí intención era poder averiguar, alguna pista de tan inusual hecho, pero no pude delucidar nada en claro.
Así estubimos hasta que empezó a aclarar el día, ya, con unas copas de más los dos; dejé a Filomena en su casa y yo me dirigí a la mia. Después de esta noche tan peculiar, Filomena y yo lo hemos comentado, y aun hoy día sigo con la incógnita de quien nos invitó esa noche de marras.
Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor
  • 19
  • 4.24
  • 627

Tienda

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
11.09.20
10.03.20
Encuesta
Rellena nuestra encuesta