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7 min
Una nota de fantasía
Amor |
05.10.12
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Sinopsis

Una vida normal y sencilla, sin apenas contacto con nadie, tan sólo su trabajo, hasta que un día encuentra una nota que no le dejará indiferente...

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Me había quedado petrificado mirando aquella nota, buscando entre el confuso sentido de las palabras alguna respuesta. Me sentí vulnerable, el duro caparazón que me envolvía se había roto. Todas mis emociones empezaban a salir de mi sin previo aviso y comenzaba a cuestionarme si no estaba quedándome loco. Todo comenzó hace una semana. Me levanté temprano para ir a trabajar como de costumbre, aquella mañana llevaba prisa y salí de casa con la camisa a medio abrochar y una barba que asomaba por mi cara de no más de tres días. Llegado al ascensor al final del pasillo, entré sin titubeos y una vez pulsado el botón del bajo, las puertas se cerraron tras de mi. Tan pronto se abrió la puerta en mitad del rellano del portal, yo salí escopeteado y durante esa fracción de segundo mi mirada se cruzó con la de una hermosa mujer. Apenas me fijé quien era, nunca la había visto, en cualquier caso yo llegaba tarde al trabajo.

 

Cuando regresé después de una intensa jornada mañanera como empleado en una oficina, me encaminaba nuevamente hacia el ascensor, aquel condenado trasto de hierros y cables en las que tantos pensamientos habían discurrido alegremente por mi cabeza sin darme cuenta si quiera del transcurso del tiempo. Esta vez iba con pasos más cortos, cansado y distraído, caminando firme hacia mi humilde morada. Las puertas del ascensor volvieron a abrirse nuevamente desatando así las mismas puertas del infierno. Allí estaba ella de nuevo. Un bello pelo rizado negro, oscuro como la noche, ojos marrones, mirada expresiva, con una piel morena, bastante bien cuidada. A partir de ahí...no recuerdo muy bien que sucedió. Empezamos hablar cortésmente, casi por instinto y cuando quise darme cuenta me encontraba retozando entre las sábanas de mi cama junto a ella. Había una chispa de magia entre nosotros, una atracción fatal, un deseo irrefrenable que estaba en estado de ebullición. Desde aquel momento el calendario que estaba firmemente sujeto en la pared sobre mi mesa de escritorio comenzó a distorsionar el tiempo. Cada vez que volvía la mirada hacia aquel calendario, había pasado un día y eso significaba que había comenzado otra noche en la que intentaba atisbar como me encontraba allí de nuevo, sintiéndome seducido una vez más, quedándome desnudo el cuerpo y el alma ante mi hermosa captora.

 

Siempre la misma rutina y nuevamente acudía a mi el resquemor de la duda pues regresaba cada noche al mismo punto de partida, sin saber como había llegado, como podía siquiera haber sido absorbido y sobre todo...no conocía su nombre, peor aún peor, me di cuenta de que apenas recordaba quien era yo. Tan sólo retumbaban en mi cabeza los jadeos y gemidos de la noche anterior, el cuello a veces me picaba, sentía un cosquilleo en recuerdo a los besos que ella me daba. No cabía duda, me sentía más vulnerable que nunca, podía percibir como ella tenía el control cada noche y como yo, horas después hacía esfuerzos vanos por intentar recuperar el dominio de mi propia vida. Pero todo esfuerzo era inútil. Cada amanecer andaba más desorientado y cada noche más perdido y más preso de sus labios.

 

En un acto de reminiscencia me vino a la mente una de las noches en mitad de toda esa euforia sexual, alcé la vista y podía contemplarla a ella, como sus caderas postradas encíma mía describían un perfecto movimiento a forma de péndulo...me tenía hipnotizado. Jamás había disfrutado tanto con una mujer. Cada noche lo hacíamos de diferentes posturas y ella cumplía sobradamente las expectativas en cada una de ellas. Todo sucedía cada vez más y más deprisa, al anochecer las sesiones de intenso placer eran más largas y aún así se hacían mucho más cortas. Sin darme cuenta pasó una semana... hasta que la última mañana desperté en mi cama, era domingo... no tenía que ir a trabajar, abrí los ojos e hice ademán de abrazar a mi compañera de cama de forma cariñosa, pero no estaba... Entonces me incorporé y me desplacé hasta el borde del catre para sentarme, estaba muy confundido. Giré la cabeza levemente hacia el otro lado de la almohada y observé una nota de papel. Hice acto de silencio, agarrando la nota con suma delicadeza entre mis grandes manos, contemplándola como si de un trofeo se tratase o más bien la vana esperanza de encontrar consuelo a aquella incertidumbre.

 

La nota no tenía nada escrito. Tan sólo el impreso de sus labios de color carmín. Me costó averiguar si estaba perdiendo el juicio. El tiempo pasó vertiginosamente, así lo demostraba el calendario de mi habitación que se había congelado en aquel misterioso domingo y de haber sido un reloj no dudo en que el tiempo se hubiese detenido allí mismo. Llegué a pensar que todo había sido mentira, que todo había sido una invención, revisé el cuarto, lo puse patas arriba y nada... tan sólo la sensación de vacío evocada del pensamiento de que si era cierto o no, jamás la volvería a ver... Hasta que me aferré a esa nota con todas mis fuerzas, tanto que casi hago añicos el papel por el simple hecho de sostenerlo. Me di cuenta entonces, fue como despertar de repente de un profundo sueño. Aquel bello rostro de mujer me fue familiar, colocado en cuclillas frente a un pequeño montón de ropa que se había formado al revolver mis cosas, encontré una vieja fotografía. Era Jessy, mi novia, había fallecido poco antes de hacer un año juntos, en un terrible accidente de coche. Definitivamente sí que perdí la cabeza, no había forma humana de que fuese ella, pero la expresión de su cara, sus besos...todo era exactamente igual.

 

De pronto el mundo a mi alrededor comenzó a teñirse de negro, literalmente, las paredes de mi cuarto se desgarraban, todo se hacía más oscuro...y el suelo se desquebrajaba a mi paso. Salí despavorido de mi dormitorio y como si el mundo hubiese llegado a su fin con el sonido de un chasquido de dedos desperté. Abrí los ojos, alguien había indudablemente chasqueado los dedos al pasar delante de mi. Me encontraba en mi oficina de trabajo...abrazado a una botella de whisky barato. No recordaba que me había quedado hasta tarde trabajando en aquel cubículo de oficina por 25€ la hora. Así que después de todo...había sido un sueño. Aunque no todo, desvié la mirada hacia aquella botella y bajo esta se encontraba aquella extraña nota, exactamente igual que en mi sueño. Obviamente no podía haber sido Jessy, seguramente fuese obra de algún compañero con afán de gastarme una broma. Pero me sentí aliviado y enormemente agradecido, aunque fuese sólo durante un rato, me había regalado los mejores momentos de mi vida.

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  • gracias por tu comentario, pero prefiero ser fiel a como siento las cosas no preocupandome por como decirlo
    Escribe tus comentarios...Suerte tiene tu protagonista, encima de sueños fascinantes con el whisky barato le pagan a 25 euros la hora. Broma aparte, me gustó la historia y la manera de contarla.
    Escribe tus comentarios...Tu relato es excelente. mis felicitaciones
  • Una triste historia que nos habla no de los detalles sino del mensaje que a menudo intentan transmitir. Grandes o pequeños, fugaces o para toda la vida...los símbolos de amor.

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Amante de las nuevas tecnologías y las telecomunicacones mi gran pasión es escribir aunque por desgracia no dedique cuanto quisiera todo el tiempo que este humilde arte requiere.

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