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3 min
Una noticia inquietante
Terror |
30.12.13
  • 4
  • 5
  • 1264
Sinopsis

Relato breve.

Desde que el mes anterior había escuchado la noticia, no podía ir al cuarto de baño con tranquilidad. Su marido decía que aquello era una estupidez, pero a ella nadie podía quitarle esa inquietud de la cabeza.
Antes de sentarse en el váter, tiraba la cadena y hacía correr el agua. Después se inclinaba para mirar en el interior. ¿Y si el vecino del octavo tenía uno de esos bichos de los que hablaba la noticia? Aquel individuo se había mudado el año anterior, y nunca hablaba con nadie. Bien podría estar criando en su casa una serpiente o dos, y darles de comer ratones vivos, o Dios sabe qué más. Ella tenía entendido que esos seres repugnantes podían comer cualquier animal. La sola idea daba miedo.
 La noche anterior la mujer había dormido muy mal. Recordaba haber soñado que su perro ladraba como loco en algún sitio de la casa, hasta que ella lo encontraba en el cuarto de baño frente al váter, de donde asomaba la cabeza de una víbora amarilla que de repente atacaba al perro y se lo llevaba al interior, haciéndolo desaparecer.
 Había sido algo espantoso. Cuando despertó lo primero que hizo fue ir a buscar al perro, que dormía plácidamente en su sofá preferido.
 Aquello la estaba enfermando: desde hacía tres días sufría retortijones que aparecían y desaparecían sin motivo aparente, y ella achacaba ese malestar al temor que sentía por causa de la historia de la serpiente hallada en un váter.
 Intentó olvidar el tema; de modo que el jueves de esa semana decidió preparar galletas caseras. Llovía y hacía frío: era el tiempo ideal para estar en la cocina. Animada, la mujer buscó los ingredientes y se puso manos a la obra.
 Cuando batía las claras, de nuevo sufrió un súbito retortijón que la hizo apoyarse en la encimera. El dolor era peor que las veces anteriores; sintió la necesidad de ir al cuarto de baño. Llegó hasta allí doblada en dos por el dolor, y con dificultad para respirar. Si no mejoraba ese día, acudiría al médico.
 No pudo evitar echar una ojeada al interior del váter. «Te volverás loca con eso» pensó cuando por fin consiguió sentarse sobre él.
 La sensación era terrible: parecía que le daban cuchillazos en las tripas; algo se desgarraba allí dentro y pensó que pronto iba a desmayarse.
 En aquel momento le pareció escuchar el sonido de la llave en la puerta de la entrada. Era su marido, gracias a Dios. Comenzó a llamarlo, hasta que sintió como un tizón ardiente que le atravesaba las entrañas. Soltó un aullido de dolor.
 Cuando el recién llegado esposo abrió la puerta del cuarto de baño, acompañado por el perro que ladraba enloquecido, ya era tarde: la mujer yacía sobre un gran charco de sangre, y por debajo de la falda enrollada daban coletazos tres parásitos inmensos, gruesos y con forma de lombrices, que acababa de expulsar.
 

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  • El miedo puede ser el peor enemigo, pero claro la protagonista esta vez tenía motivos para estar asustada, sólo que no supo interpretar sus temores, en vez de serpientes lo que estaba acabando con ella eran gusanos. Tu relato me ha tenido en vilo hasta el final, muy bueno, un saludo.
    Brillante escatológico, un fenomenal relato sobre el delirio que se apropia de la mente enferma de su víctima; porque aquí lo de menos son las lombrices, y la muerte de ella es una anécdota. Tenemos los humanos gustos extraños para comunicarnos con nosotros mismos. Feliz año y saludos.
    ¡Muchas gracias Paco y Sanchezdelaguia por sus comentarios, feliz 2014, con salud y prosperidad! Un abrazo.
    La escena final de los parásitos es espeluznante . Ingeniosa y espeluznante paradoja: buscaba fuera cuando en realidad tenía el enemigo dentro devorando sus entrañas. Sus molestias físicas y sus premoniciones de que algo andaba mal no fueron suficientes. Feliz 2014, Bibiana.
    Muy buen relato, es corto pero engancha desde el principio. Desde ahora miraré de otra forma el váter. ;)
  • Un microrrelato que tiene que ver con emociones vividas hace poco tiempo...

    Deseo aclarar que ya he recibido críticas por el tema del relato, y soy consciente de que podría no parecer "adecuado" esta historia al comenzar el año, pero en fin, son cosas de las "musas" y el inconsciente que alberga todo tipo de sombras espeluznantes, por lo menos el mío... En fin, no me gusta dar explicaciones sobre lo que escribo, de modo que lo dejo así. Un abrazo a todos y ¡feliz inicio de año!

    Relato breve.

    Relato corto.

    El desafío era escribir un diálogo; puro y simple diálogo. Me senté ante la luna llena, y escuché esta conversación.

    Las promesas siempre han sido un tema delicado para mí. En mi opinión, poseen un inmenso poder para amarrar con fuertes lazos tanto a quien promete algo, como a quien espera el cumplimiento de lo prometido. Una aclaración: en un principio había puesto este relato en "fantasía" porque no terminaba de verlo para "terror" -es previsible, y para mí el terror tiene que tener imprevisibilidad-; sin embargo como tenía dudas, ante la buena sugerencia de uno de los lectores, he cambiado la categoría. ¡Gracias, Sergio!

    Este relato está inspirado en un incidente que viví cuando era niña, en un zoológico, con un "depredador". Después de haberlo escrito, me dí cuenta de la semejanza y que había hecho "catarsis" una vez más de mis malos recuerdos, gracias a la escritura. (La historia real tuvo final feliz: mi "ángel de la guarda" me hizo escapar, y estoy viva para contarlo...)

    En realidad esto no es un relato de ficción. Escribo aquí lo que ocurrió el mes pasado durante tres días y dos noches. Fue real. Tiene que ver conmigo (una neófita en materia de aves) y con una golondrinita que no lo era tanto... Bueno, mejor los dejo para que lean la historia completa:

    Escribí esta historia inspirada en una visión que tuve cuando iba en autobús: el rostro de una mujer, de repente, se transformó en una calavera.

    Relato breve.

Disfruto leyendo y escribiendo historias. Me gustan los gatos y el mar. He publicado en Amazon tres novelas de suspense romántico, un libro de relatos, y varios cuentos infantiles.

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