cerrar

Esta web utiliza cookies

En nuestras webs utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu accesibilidad, personalizar y analizar tu navegación, y mostrarte publicidad, incluidos anuncios basados en tus intereses. Si continuas navegando, entenderemos que aceptas su uso. Si deseas más información, puedes acceder a la Política de Cookies y a las Condiciones de Uso y Política de Privacidad.

4 min
Una semana de amor (tercera parte)
Amor |
08.11.18
  • 0
  • 0
  • 56
Sinopsis

2. Dos taxis y mucha suerte. La fortuna y el destino haciendo brillantemente su trabajo.

Dos taxi y mucha suerte.

2. El futuro es incierto y el presente es la constante revelación de acontecimientos que van ocurriendo sin nosotros saberlos. Este concepto de acciones tiene dos palabras completamente opuestas, utilizadas para referirse al transcurso del tiempo. destino y casualidad. 

  Algunos ven la vida como un único camino, trazado desde antes de nacer y que seguirá su rumbo después de morir, en su concepto la idea de que todo lo que hacemos, hicimos y hemos hecho, se encuentra predeterminado, es invariable, rígido; estas personas usan la palabra destino. 

  Para los demás, la vida es cambiante, impredecible, indomable, consideran que las cosas ocurren por algo, pero sin renunciar nunca a la aleatoridad del mundo. En lugar de creer que solo puede ocurrir una única cosa, sienten al mundo y su existencia como la constante colisión de la suerte, el azar y lo que va a pasar. 

  Elliot nunca se habia detenido a pensar en ningun de esos conceptos, pero con el tiempo llegara a odiar ambos, aunque por un momento parecieran estar a su favor. Mientras sacaba las maletas del taxi y apreciaba el conocido paisaje que el hotel le ofrecía, mientras respiraba ese aire con el olor destacable que tenia un año sin sentir. En ese ambiente tan familiar, que en tantos años nunca había cambiado y que nunca le molesto esa constancia en su vida, lo que no se imaginó que ese año tendría algo nuevo y que eso sería su primer amor, Maria Beatriz. 

-   .   -

Maria Beatriz no pensaba mucho con respecto de la llegada a un hotel que no conocía, aún tenía algo de sueño y, sobretodo, pensaba en el par de horas que le faltaban para poder llegar a su habitación, en el tercer piso del ala B del hotel, con un balcón que le daba una visión perfecta de la piscina.

  Era la primera vez que con su familia se hospedaban en ese hotel, a diferencia de Elliot que hasta habia aprendido a caminar dentro de esas paredes, por eso ella se aburría en el lobby sin saber que hacer esperando a que su habitación estuviese lista, mientras Elliot ya estaba en la playa jugando voleibol con su maleta en la administración. 

  Con el sol en su esplendor, lo último que imagino fue que la mujer que lo había enamorado y que aún rondaba sin darle descanso, se encontraba a unos metros de él, aburrida mirando una película vieja en la antigua pantalla gigante del hotel; pero lo que ninguno se imaginó es que vivirían una de las mejores semanas de su vida, al encontrarse mutuamente. 

El primer día terminaría así, de esa manera, sin sobresaltos, sin emociones, ella ordenaría su cuarto, colocaría su ropa en los gabinetes, luego pasaría unas horas en la piscina, mientras Elliot jugaba voleibol y ping pong en el sector de la playa. 

  La noche llegó mientras cada uno cenaba en alas distitnas del hotel, el destino o las casualidades comenzaba a ponrerle las últimas puntadas a este encuentro mágico. Cuando las cosas ocurren en el momento, casi siempre, ignoraramos la cantidad de detalles y cosas que tuvieron que ocurrir en ese orden tan específico para que las cosas ocurriesen. 

  Si quisieramos ir un poco atrás en el tiempo, este encuentro comenzó en el momento que nacía una amistad hace 48 años, cuando el padre de Elliot conoció a un viejo Vasco en un café cualquiera de su ciudad, el señor Manuel, aunque era mayor, entabló una amistad con el padre de Elliot que duraría hasta la muerte del señor Manuel, quien tendría tres hijos, de los cuales Lisando, el menor, sería al crecer gran amigo de la madre de María Beatriz, y Lisandro, tendría un hijo de la misma edad de Maria Betatriz, quienes compartieron hotel y la misma semana con la familia de Elliot, por lo que Elliot y Santiago (el hijo de Lisandro) se conocían desde pequeños y aunque nunca fueron los mejores amigos, una familiaridad existía. Pero esta familiaridad casual, le funcionaría como la excusa perfecta para conocer a María Beatriz, por eso, y entre muchas cosas más, es que no se sabe si este encuentro fue puro destino o una extrema casualidad...

 

 

Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor
  • 36
  • 4.58
  • 279

Soy un jovén de 23 años, amante de la tranquilidad y las palabras en todas sus presentaciones. Lleno de e historias y emociones que quiero compartir, Sigueme en Twitter@EscriboDeMi

Tienda

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
19.09.18
25.05.18
Encuesta
Rellena nuestra encuesta