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24 min
UNA VOLUNTAD SIN FIN (capitulos del 13 al FIN)
Drama |
09.07.18
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Sinopsis

Un gran asesinato invade a una de las familias del pueblo de Ollil. Una de las personas de esa familia se entera de todo cuando era muy pequeña y a partir de ahí, su vida gira en torno al asesinato. Lo que menos se esperaba esta familia era que teniendo los ojos muy abiertos sus vidas iban a cambiar por completo sin saber si lo haría para bien o para mal. También hay que tener en cuenta que la enemistad cobra un papel importante en toda esta historia. Inés y Carmina nos abren las puertas de su vida y nos invitan a sumergirnos en ella, a sentir como ellas y a llorar con ellas.

CAPITULO 13
EL ESPIONAJE La noche parecía interminable. Carmina no pudo pegar ojo en toda la noche, su cabeza no paraba de dar vueltas. A Cleo y a Cloe las pasó lo mismo. Las dos hermanas se pasaron la noche haciéndose preguntas entre sí, apenas les dio tiempo a dormir unas cuantas horitas. Sin embargo, Inés estaba tan cansada que nada más meterse en el sobre cayó rendida. Todas amanecieron a la misma hora más o menos, en el desayuno nadie se atrevió a decir nada hasta que Inés anunció que se iba a trabajar. - Chicas me voy a trabajar, cualquier cosa que pase os llamare. Todas asintieron. De camino al trabajo se encontró con Eric que nada más verla la dijo: - Inés me he enterado de lo que ha sucedido, siento que tu familia y tú hayáis estado tanto tiempo engañados.
- ¿Te refieres al video?- preguntó Inés.
- Sí, al video y a todas las conclusiones que sacasteis ayer, me llamo Pablo cuando os fuisteis a casa y me lo conto todo. Espero que no te moleste.
- Claro que no, Eric, fue muy duro todo lo vivido ayer pero ya estoy recuperada.
- Siento no haber estado ahí, era mi día libre y tenía planes - la comentó Eric resoplando.
- ¿Tu…tu día libre? Creía que te…-dijo Inés a la que le pareció rara la explicación de su amigo.
- ¿Qué me qué? – preguntó algo mosqueado.
- Nada, déjalo, me abre equivocado con otra cosa -dijo Inés para cambiar de tema porque ya bastante tenía en la cabeza.
- Bien, yo me tengo que ir a mi casa  que me acabo de acordar que me he dejado la carpeta encima de la encimera mientras desayunaba.
- Adiós Eric, no tardes- se despidió Inés. Nada más irse Eric y desaparecer por la esquina, Inés que se había quedado con la mosca detrás de la oreja porque la explicación de Eric no la había cuadrado nada, acelero el paso para llegar lo antes posible a la comisaría. - ¡Pablo!, ¡Pablo!- le llamo Inés nada más llegar. Cuando todos sus amigos que ya estaban allí esperándola, la oyeron corrieron hacía ella. - ¿Inés, tía, que ocurre?- preguntó Laura.
- Nos estas asustando-  continuó Sonia.
- No es nada pero necesito hablar con Pablo, ¿ha llegado ya?
Pablo se acercó a ella por detrás y le arrimó una silla para que se sentara.
- ¿Qué pasa Inés?- dijo al fin.
- Verás me he cruzado con Eric cuando venía hacía aquí y me ha dicho que ayer no vino porque era su día libre y tu ayer me dijiste que se había ido porque le había surgido un problema familiar – dijo mirando a Pablo.
- Eso es lo que me dijo- la contestó Pablo sin saber hacía donde iba la conversación- Estábamos uno enfrente del otro y de repente le sonó el móvil y cuando colgó me dijo que se tenía que ir corriendo que tenía un problemilla familiar.
- ¿Y por qué iba a mentirme?- dijo pensativa Inés.
- Espera un momento- dijo Sonia a la que parecía que se le había encendido una luz- La verdad es que lleva raro desde esta mañana que fue cuando le contamos lo del video. Estaba muy inquieto y encima se ha molestado con Pablo por tocarle su ordenador. Luego nos ha dicho a Laura y a mí que se tenía que ir a casa porque no sabía si se había dejado la puerta cerrada o no.
- ¿Si se había dejado la puerta cerrada o no? A mí me ha dicho que se iba a por una carpeta que se le había olvidado esta mañana desayunando, no me ha dicho absolutamente nada de la puerta y para colmo no me ha dicho nada de que se lo habías contado esta mañana, me ha dicho que le llamo Pablo ayer por teléfono. ¿Me ha vuelto a engañar?- preguntó mosqueada la nieta de Carmina.
- ¡Nos está liando a todos!- gritó Laura que también sentía como su enfado crecía.
- Si lo pensáis bien el que se está liando solo es él- explicó Sonia.
- No te seguimos- dijo Jorge que hasta el momento no había abierto la boca.
- Escuchadme bien. Hoy estaba muy tranquilo hasta que ha descubierto la existencia del video, no ha pedido verle ni nada y eso es tremendamente raro en él. Además se ha puesto muy nervioso y ha empezado a sudar y bueno por lo que veo no ha hecho otra cosa que mentir en toda la mañana y nosotros ayer dejamos claro que una de las fases del plan del secuestro es la eliminación del minuto de video que falta y para ello se necesita un buen  informático, ¿no?.
- Sonia, para un momento, que se donde estas queriendo ir a parar. ¿Cómo va a ser Eric? Este caso nos está volviendo a todos locos. Venga chicos, Eric lleva un montón de tiempo con nosotros y siempre ha sido un gran amigo, nos ha apoyado en los buenos momentos y ha estado en todos y cada uno de los malos que hemos pasado. ¡Cómo podemos ni siquiera pensar algo así sobre él!-  expuso Pablo saliendo en la defensa de su amigo.
- Además no tenemos pruebas- dijo apoyándole Laura.
- Sé que cuesta entenderlo porque es nuestro amigo y hay mucho sentimiento de por medio, pero también sé que lo poco que tenemos por ahora apunta a él y que vosotros aunque os duela pensáis como yo. Eric siempre ha sido frio y calculador.
- Sí, Sonia, pero Eric no puede haber hecho una cosa así, es imposible- dijo Laura muy disgustada.
- Tal vez nos estemos equivocando pero Sonia lleva mucha razón en lo que nos está diciendo y solo hay una forma de averiguarlo-intervino Inés que no daba crédito a los acontecimientos que la estaban pasando estos dos últimos días.
- ¿Cuál, Inés?
- ¡Seguirle!
Justo cuando Inés había expuesto su idea, Eric abrió la puerta de la comisaría y le resultó un poco extraño encontrarse a todos sus amigos en corrillo pero no le dio mucha importancia porque tenía cosas más importantes de las que preocuparse.   CAPITULO 14
MANOS A LA OBRA Los cinco amigos se quedaron tras finalizar la jornada laboral e idearon un plan para seguir a Eric a la mañana siguiente.
Todos se reunirían en la esquina de “Los pasteles de Manolo”  y cuando Eric saliera de su casa lo seguirían con mucho cuidado.
 Jorge le había dicho a Eric que mañana no fuera al trabajo porque el jefe compadeciéndose de lo de Inés les había dado el día libre a todos para  que descansaran y cargaran pilas.
 Asique si todo sale como habían planeado descubrirían el extraño secreto que escondía Eric.
 Todos se marcharon hacía sus casas e Inés le conto lo que había paso a sus tres confidentes de siempre.
- ¿Estás segura de que Eric es el culpable?
- No se abuela, me cuesta mucho creer que sea así pero todo apunta hacía él y por su comportamiento  yo creo que algo esconde pero aún así todo se sabrá mañana. Inés se levanto a las 7:15 de la mañana, se vistió de negro y se puso unas botas bastante cómodas porque no sabían hasta donde iban a llegar y prefería que los pies no la dieran ningún estorbo.
A las 7:55 se despidió de su abuela y lo último que oyó de ella fue:
- ¡Suerte, cariño! Pase lo que pase siempre estaré  contigo. Se fue corriendo al sitio acordado donde se encontró con Jorge y Sonia. Pablo y Laura llegaron 4 minutos después.
- Bien, ¿cuál es el plan?- preguntó Laura cuando ya estaban todos reunidos.
- ¿Cómo que cuál es el plan? ¿No te acuerdas?
- ¡Claro que me acuerdo, Jorge!, solo es que estoy tan nerviosa que un repasillo no me vendría mal y además ya os vale citarme aquí. Sabéis de sobra  que cuando me pongo nerviosa me entra gula y se me cae la baba con solo pensar en los pasteles tan ricos que hay ahí dentro…
- Calla golosa y céntrate. Repasemos: cuando salga…
- ¿Cómo sabes que va a salir?
-  Lo sé porque ayer cuando le dije que no teníamos que ir a trabajar me comento que le venía genial porque tenía unos asuntos que arreglar y que saldría pronto de casa para que le diese tiempo a dejarlo todo hecho. Bueno seguimos con el repasillo, cuando salga y este lo suficientemente alejado, le seguimos evitando a toda consta que nos vea, ¿todo claro, chicos?
- ¡Sí!-gritaron a la vez mientras  juntaban sus manos. Al levantar la cabeza vieron como la sombra de Eric doblaba la esquina contraria a la que se situaban ellos. Casi le pierden y eso que la persecución acababa de comenzar.   CAPITULO 15
LA PERSECUCIÓN El sol estaba en lo alto del cielo intenso y negruzco pero no se le podía ver porque todo estaba lleno de oscuridad. Apenas podían salir los rayos de sol para  dar luz y bienestar al pueblo de Ollil. Las nubes impedían su lucidez.  Ese día tan oscuro y nada apetecible para pasar el resto de tarde era el día en el que Inés y sus amigos habían dado comienzo a la persecución. Todos estaban confusos y ninguno se paraba de hacer preguntas en su cabeza. Jorge al darse cuenta de cómo casi le  pierden fue el primero en tirarse a la aventura. Los demás continuaban tras él. Se iban escondiendo en los lugares menos visibles que encontraban, tal y como les había indicado Jorge antes de salir. Llevaban caminando un buen rato  y todos estaban muy cansados, estaban a punto de tirar la toalla cuando de repente Eric hizo una cosa que nadie se esperaba, cruzó la carretera que le separaba de una gran plantación de trigo y cuando llego a ella miro hacia los lados y asegurándose de que no le seguía nadie, corrió lo más rápido que pudo y se adentro en el campo. Inés y sus amigos le imitaron cuidadosamente para no perderle de vista y para que no les viera. Todos sabían que estaban en un momento muy importante de la operación y que ahora más que nunca no podían fallar. Eric llegó a una casa que parecía estar abandonada y se metió en ella. El equipo de Inés se limito a mirar por la ventana  porque sabían que corrían mucho riesgo si se metían en la casa también.  Le vieron levantar con la mano una baldosa del suelo y para sorpresa de todos, metió primero los dos pies y luego se lanzo hacía abajo. Inés sin pensar lo que hacía no tardo en adentrarse en la casa y saltar también y los demás por supuesto la siguieron. Cuando todos estaban bajo tierra se encontraron con un pasadizo que llevaba a una gran cueva,  donde había un montón de  plantas diferentes y algún que otro insecto. Para guiarte había que esperar  a que los ojos se acostumbraran a la oscuridad. Eric siguió adelante sin darse cuenta de los diez pies que le seguían.  De repente los chicos pararon y se escondieron detrás de una gran roca y ahí se dieron cuenta  de cómo el amigo que habían conocido desde hacía mucho tiempo resultaba ser un traidor.
Inés que fue la primera que vio como Eric se paraba al lado de una silueta tendida en suelo y tapada con una gran manta vieja, no pudo evitar salir al descubierto. - ¿Cómo te atreves, ser despreciable?-gritó enfurecida Inés, la rabia se había apoderado de ella.

Sus amigos no lo podían creer, Inés, había hablado y Eric la iba a descubrir. No podían estar más asustados pero decidieron quedarse donde estaban. - ¡Inés!- gritó Eric con los ojos desorbitados.
Inés apenas lo reconocía.   CAPITULO 16
EN RUINAS Eric miraba a Inés tremendamente enfadado y fuera de sí, al igual que Inés le miraba a él sin saber dónde estaba el Eric que ella conoció una vez.
- ¿Cómo te atreves a seguirme?, ¿quién te crees que eres?- chillaba Eric
- ¡Soy Inés! Una de las mejores amigas que tuviste y ¡no te tengo ningún miedo! Puedes gritarme todo lo que quieras, ya sabes cómo soy.
Eric no podía estar más enfadado de lo que estaba en ese momento asique intento tranquilizarse para dar señales de que él tampoco tenía miedo y de que estaba seguro que iba a conseguir lo que quería.
- Bien, pequeña Inés, seré sincero contigo, no me gusta verte esa cara de infeliz que tienes siempre, asique te contare detalle por detalle la historia de dolor y sufrimiento que te lleva persiguiendo desde que eres pequeña y por la que imagino estarás hoy aquí. Primero empezaré por lo que más  te preocupa, o sea…¡por tu fantástica madre!
-  ¿Mi madre?, ¡Como te atreves a mencionarla!- gritó desconsolada Inés.
- Ja, ja, ja… ¿No querías verla? Pues aquí la tienes- dijo Eric señalando el bulto que se encontraba a sus pies.
Inés miró atónita hacía donde Eric señalaba y lo vio.
- ¿Esa es mi madre?- dijo Inés acercándose hacia ellos.
- Exacto pequeña pero no sé si está en condiciones de recibir visitas. ¿ No quieres abrazarla ya? ¿O es que ya no te acuerdas tanto de ella como nos haces creer?- preguntó Eric a la defensiva con una sonrisa malvada y diabólica. Inés no podía quitar la vista de la silueta mientras sus lágrimas saladas caían lentamente por su mejilla. Sacando fuerzas de donde no sabía que tenía, aparto a Eric de un empujón y se agachó para descubrir de una vez por todas si lo que decía Eric era verdad y de un solo tirón quito la manta.  Esta vez, sus lágrimas caían de forma más acelerada de lo que lo hacían antes. No se podía creer que estuviera viendo la misma cara delgada y el mismo pelo azabache que su abuela la había enseñado en todas y cada una de las fotos que tenían de ella. Se parecían tanto que a Inés la recorrió un escalofrío de pies a cabeza. Estaba fría y tenía un aspecto demasiado débil. Eric aprovecho la cercanía de ambas para contarles lo que  paso en realidad: - Verás Inés, te veo un poco perdida. Primero desconfías de mí y me sigues. Ahora te encuentras a tu  madre… No me puedo imaginar cómo te debes de sentir ahora…asique si te quedas ahí quietecita te contare la verdad de tu pasado.
- Está bien Eric, ya estas tardando en empezar.
- Hace muchos años tu padre se alisto a la guerra junto a mi padre Santiago. Eran amigos del alma pero mi padre tenía una enfermedad muy poco conocida y que no tenía cura. Además sentía una envidia tremenda hacía tu padre. Siempre estaba diciendo que tu padre tenía una familia maravillosa y una mujer muy bella y todos los días se preguntaba porque él no tenía a personas que le escucharan y le comprendieran así. Mi madre fue secuestrada y aunque investigamos mucho, aún no sabemos nada de ella, se cerró el caso y quedo en el olvido- dijo él secándose las lágrimas con la manga de la camiseta- Mi padre jamás pudo superar su pérdida y apoderado de la rabia que le poseía en esos momentos, se puso manos a la obra. Quería hacer creer a tu abuela que tu padre había muerto en la guerra y que tu madre había sido asesinada para que todos vosotros sufrierais con sus pérdidas. Tu padre tras las amenazas que recibía, fue obligado a hacer caso a todo lo que dijera mi padre porque si no era así tu madre y tu abuela terminaría muertas. Yo, obligado por mi padre, llame a tu madre desde una cabina telefónica informándola de que tu padre había muerto a causa de una bala en el pecho. Inés guardo silencio mientras le miraba despreciablemente  y Eric continuó: - Mi padre cogió un yet desde Marruecos y vino junto a tu padre exclusivamente para llevar a cabo su plan de una vez por todas. Tardaron más de la cuenta en llegar y se les hizo de noche. Nadie quedaba en la estación del autobús salvo tu madre y otra señora. Mi padre mandó al tuyo que cogiera la mano de tu madre y se la llevara de allí. Tu madre se sobresalto al verlo allí sano y salvo pero Juan, tu padre la cogió tan bruscamente que no dio tiempo a ni una sola pregunta. La pidió que se callara que se lo explicaría todo más tarde. Entonces tu padre la llevo al lugar donde mi padre le había indicado, yo les encerré a los dos con llave en esta casa. De este modo solo quedaba una mujer en la parada. Mi padre la disparó, pero no fue un disparo real, era una amiga suya que trabajaba de actriz y le había pedido  que se hiciera pasar por tu madre y simulara un asesinato. De esta manera, mi padre y yo conseguimos engañar a los tuyos haciéndoles creer que eran cómplices de un asesinato y no pudieran vivir tranquilos nunca más. Mientras Juan le contaba a tu madre lo que le habíamos obligado a hacer,  yo ,“ un genio en informática” estuve modificando el video que visteis el otro día, hice todo  lo posible para que lo encontrara la policía.
- ¿Para que querías que lo encontrara la policía?- preguntó completamente angustiada Inés.
- Quería que lo encontrara la policía porque sabía que no iban a tener ninguna prueba más  y así cerrarían el caso y no investigarían más. Mantuvimos a tus padres en esta cueva para que no testificaran nada. Todo iba bien hasta que mi padre falleció debido a un infarto. Le incineré y tire sus cenizas al mar. Desde entonces siempre le llevo conmigo en este colgante. Pasado un tiempo decidí trabajar como policía pero lo que menos me esperaba es que iba a trabajar en el mismo departamento que tú y cuando me enteré el mundo se me vino encima. - ¡Eran mis padres, Eric! ¡Mi familia! Y arruinaste la vida de mi abuela y la mía por un simple capricho de tu padre que hasta a ti te ha hecho mal. - Lo sé Inés, pero la vida es así, a veces se gana y otras se pierde- dijó Eric con las manos entrelazadas en la espalda. Inés le miraba con desprecio  y asco, muchísimo asco. - A todo esto Inés tu padre hoy no nos puede acompañar pero no te pongas triste mujer, está en un lugar mejor  - dijo con ironía. - ¿Qué le has hecho?- pregunto muy alterada cogiendo de la mano a su madre que se movía muy débilmente. - ¿Yo? ¿A quién? – preguntó acariciando el rostro cada vez más blanco de Inés. Detrás de la gran roca todos estaban muy asustados pero la intrépida Laura cogió su pistola y salió al descubierto. - ¡Suéltala desgraciado! ¡ No te saldrás con la tuya! - Vaya ¿a quién tenemos aquí?...a nuestra pequeña Laurita y supongo que no has venido sola… Pablo, Jorge y Sonia salieron de su escondite. - Claro que no ha venido sola, ni ella ni Inés- dijeron a coro los tres chicos.
- No se me ocurren palabras para ti- le dijo Laura a Eric. Eric sentía como la pistola de Laura le apuntaba directamente a la cabeza y agachándose cogió su pistola del  pantalón y se la puso a Inés en la sien. - Somos cinco contra uno. No tienes nada que hacer y lo sabes Eric, nos conoces a todos muy bien así que aparta la pistola de ella- le ordenó Laura que temía por su amiga. - No saldréis nunca vivos de aquí. Nunca, nunca, nunca… Mientras no paraba de repetirá misma palabra una y otra vez, una sombra se le acercó por detrás y le golpeó todo lo fuertemente que pudo. Un gran suspiro de alivio se oyó en la cueva. Todo había acabado.   CAPITULO 17
UNA VOLUNTAD SIN FIN Eric cayó violentamente y muy rápido al suelo, dejando al descubierto la sangrienta herida producida por la sombra que se encontraba tras él.
La sombra oculta a la que era imposible verle el rostro empezó a hablar: - Ya ha acabado todo. Siento todo lo que te han hecho sufrir Inés. - ¿Me conoce? ¿Sabe quién soy? Por favor, muéstrese- suplicó Inés. - De acuerdo.
Se quito la capucha y la capa que llevaba. Parecía ser una mujer increíblemente guapa, tenía el pelo liso, castaño claro, y unos ojos preciosos. Todos se dieron cuenta que se trataba del famoso extraño encapuchado, sabían de su existencia porque habían investigado sobre él pero no consiguieron dar con su paradero y dada la situación nadie se atrevió a decir nada.
- ¿Quién eres?  Yo no te conozco- preguntó Inés dando un paso hacia atrás. - Puede que esto te suene demasiado raro pero soy la madre de Eric-dijo nuestra extraña encapuchada. - Entonces… ¡Eres como él! ¡Una traidora! - No, no, nada de eso. Déjame explicarte, Inés, te lo ruego. - Mi marido, como te acaba de contar mi hijo tenía una enfermedad incurable y cuando se enteró cambio radicalmente. No paraba de portarse mal conmigo porque decía que yo no le ayudaba a sobrevivir.  Yo no podía más, estaba destrozada por dentro y por fuera y era muy infeliz asique decidí escaparme y empezar una nueva vida en cualquier  otro lugar. A Santiago se le metió en la cabeza, por culpa de su enfermedad, que había sido secuestrada y  le metió a Eric esa idea también. Desde entonces tuvo envidia de la vida que llevaba su mejor amigo, tu padre. Yo me fui a vivir lejos de aquí y el día en el que justo ocurrió todo ,volví para visitar a tu madre que también era una de mis mejores amigas, y fue cuando tu abuela me contó lo que había sucedido, me dijo que tu madre estaba en una parada de autobús. Yo salí en su búsqueda y lo vi absolutamente todo. Desde aquel mismo momento los he seguido día a día y noche a noche hasta dar con este lugar. Me encontré a tus padres desnutridos y deshidratados y todos y cada uno de los días, te lo prometo Inés, les traía algo de comida y agua. - ¿Y por qué nunca nos avisaste o llamaste a la policía?- preguntó enfadada Inés. - Inés, aunque fueran unos seres despreciables, eran mi marido y mi hijo y yo no podía destrozar la vida de Eric cuando su padre murió aunque ya se la hubiese destrozado él solo. Lo siento muchísimo, yo…no sabía qué hacer. - Nunca podré entender lo que me dices pero es cierto que en el momento más importante de nuestras vidas nos has salvado a todos aunque para ello hayas tenido que dañar a tu propio hijo así que ante todo debo agradecértelo. - Muchas gracias- dijeron también los amigos de Inés uno detrás del otro. Inés ya no quería hablar más, estaba impaciente por sacar a su madre de allí, estaba viva pero era consciente de lo tremendamente débil que se encontraba también y decidió sacarla de allí cuanto antes.
Sonia y nuestra extraña encapuchada llamada Elena la ayudaron a hacerlo.
A Eric, decidieron llevarlo al hospital y llamar a comisaría para explicarlo todo.
Inés no lo podía creer, estaba con su madre y pronto estaría todos los días con ella y, sabiendo que llevarla a su casa no era la mejor decisión, necesitaba que su abuela la viera sana y salva.
Los chicos cuando ya estaban al aire libre, se despidieron uno por uno con un beso en la mejilla de Inés y con dos o tres abrazos. Todos estaban tremendamente emocionados pero quedaban muchas cosas por hacer aún. - Muchísimas gracias chicos, nunca podré agradeceros todo lo que habéis hecho por mí- dijo Inés abrazándolos a todos como si se le fuera la vida en ello. Carmina que estaba sentada al lado de la ventana con una foto de Inés entre sus manos, llamó a Cleo y a Cloe y salió todo lo rápido que le permitían sus piernas hacía el exterior de la casa. - ¡Mi niña! ¡Mi niña!- decía sin cesar Se tiró a los brazos de su nieta e Inés la recibió con mucho cariño. - ¿Estás bien? ¿Quién es esta mujer? ¿Qué ha pasado, Inés? Me tenías tan preocupada…- preguntaba Carmina mientras se secaba las lágrimas de los ojos. - Si, tranquila abuela. ¿No la reconoces? Mírala bien.
La abuela la miro de arriba a abajo un par de veces y de repente dijo: - Elena, ¿eres tú?, ¿por qué no volviste ese día?, ¿qué te paso?- no podía ocultar el gesto de sorpresa en su rostro mientras preguntaba- ¿ Se sabe algo de tu madre, Inés? - Sí, abuela. Inés se aparto y dio paso a una figura que avanzaba lentamente hacia ellas. - ¿Esta es mi…mi hija? - Sí, abuela, esta señora es mi madre. Carmina no podía creer lo que estaba viendo y oyendo. Su corazón latía a mil por hora, y las lagrimas no paraban de brotarle de sus ojos, era demasiado para ella. Era un momento demasiado feliz para ella. Cleo, Cloe, Inés, Carmina y la añorada hija de Carmina entraron en la vivienda. Las sirvientas no tardaron en prepararle una cama a Julia y llamar a un médico para que la atendiera.
Fue Inés la encargada de tumbarla en la cama donde esperarían que fuera atendida, sabía que se encontraba muy mal pero estaba viva y ahora mismo era lo único que la importaba. Se negaba a dejarla sola ni un solo instante asique se tumbo con ella y con mucho cuidado poso la cabeza en su hombro. Ya llevaban un largo rato las dos unidas cuando de repente Inés oyó una voz muy dulce, una voz que nunca antes había oído y el corazón le dio un brinco. - Te quiero con locura Inés- fue la única frase que consiguió decir esa voz. - Y yo a ti, mama, y yo a ti.
FIN
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  • Un gran asesinato invade a una de las familias del pueblo de Ollil. Una de las personas de esa familia se entera de todo cuando era muy pequeña y a partir de ahí, su vida gira en torno al asesinato. Lo que menos se esperaba esta familia era que teniendo los ojos muy abiertos sus vidas iban a cambiar por completo sin saber si lo haría para bien o para mal. También hay que tener en cuenta que la enemistad cobra un papel importante en toda esta historia. Inés y Carmina nos abren las puertas de su vida y nos invitan a sumergirnos en ella, a sentir como ellas y a llorar con ellas.

    Un gran asesinato invade a una de las familias del pueblo de Ollil. Una de las personas de esa familia se entera de todo cuando era muy pequeña y a partir de ahí, su vida gira en torno al asesinato. Lo que menos se esperaba esta familia era que teniendo los ojos muy abiertos sus vidas iban a cambiar por completo sin saber si lo haría para bien o para mal. También hay que tener en cuenta que la enemistad cobra un papel importante en toda esta historia. Inés y Carmina nos abren las puertas de su vida y nos invitan a sumergirnos en ella, a sentir como ellas y a llorar con ellas.

    La forma de ver el mundo de otra manera, me pongo a pensar y encuentro como respuesta que ese final solo depende de nosotros mismos.

    Un gran asesinato invade a una de las familias del pueblo de Ollil. Una de las personas de esa familia se entera de todo cuando era muy pequeña y a partir de ahí, su vida gira en torno al asesinato. Lo que menos se esperaba esta familia era que teniendo los ojos muy abiertos sus vidas iban a cambiar por completo sin saber si lo haría para bien o para mal. También hay que tener en cuenta que la enemistad cobra un papel importante en toda esta historia. Inés y Carmina nos abren las puertas de su vida y nos invitan a sumergirnos en ella, a sentir como ellas y a llorar con ellas.

    La felicidad significa, alcanzar tus propias metas, tus propias intenciones, buscar la alegría y huir del dolor, romper el ego y superar esa barrera que nos impide ser felices. Cada cual posee su propio secreto de felicidad, pero hay que conocerse a uno mismo y saber qué es lo que se quiere, saber cual es la fuerza que nos da vida, la que nos hace enfrentarnos a las adversidades.

    ¿Acaso aquella palabra era lo contrario de destrucción, desgracia, pérdida y despedida?. Lo que sí sabía, es que hay personas que desean tenerla, pero otras luchan por destruirla. ¿Será porque tienen miedo? ¿Miedo de no ser los mejores? ¿De no tener lo que tienen otros?.

Tengo 15 años y estos son mis primeros relatos que comencé a escribir con 12 años

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