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10 min
Vacaciones en Roma
Suspense |
08.09.19
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Sinopsis

Una pareja que llevan una vida de lujos y excesos decide pasar unas vacaciones en Roma. A partir de esos días se descubrirá un secreto que cambiará la vida de los protagonistas.

Hacía poco que había llegado a esta magnífica ciudad; “el Colisseo”, las “trattorias” y  los turistas perdidos, la Piazza di Spagna” envolvía toda nuestra vista, la gente hablaba fuertemente y el ambiente me resultaba curioso una y otra vez. Solía mirar a la gente e intentar adivinar que hacían con sus vidas, si eran buenas personas o por lo contrario eran unos miserables, me lo pasaba bien creando vidas ajenas a mí.

Seguidamente entramos en el restaurante, iba vestida con un reloj marca Rolex y un vestido de Versace, regalo de mi pareja, la cual me miraba con una mirada tan profunda que adivinaba lo que pensaba: ahora mismo estaría pensando en irnos directamente a nuestra suite y quitarme el vestido Versace, desnudarme mientras olía esa fragancia envolvente de Chanel nº5 y cogerme entre sus brazos mientras no nos importaba nada más que pasarlo bien.

Teníamos que calmarnos, teníamos que causar buena impresión ya que mi pareja, James, tenía una de esas cenas de negocios en las que dar buena imagen era lo esencial. La vida cuando te sobra el dinero funciona es así, aprendes a ser encantador y a mostrar una sonrisa falsa e hipócrita , rodearse de millonarios no es tan fácil pues nuca sabes que puede estar pensando la otra persona de ti, se esconde bajo un manto de falsa simpatía.

Asegúrate de hacer los contactos adecuados y sobre todo, nunca seas diferente a ellos o te señalarán con el dedo. Todo esto al final del día me recompensaba pues, con el paso del tiempo me gustaba más el reconocimiento, ser el centro de atención y sobre todo, tener una vida cómoda.

A veces, con cierta melancolía recordaba que yo antes no era así, antes me daba igual vestirme de marca o no, lo único que quería hacer era recorrer el mundo con mi mochila y vivir aventuras, quería explorar lo inexplorado, ser libre de cualquier atadura y no me importaba la superficialidad, ni Versace, ni Gucci, me importaba ir a la mía. Pero eso cambió, y la gente de vez en cuando tiene que madurar, dejar de vivir de los sueños y dejar de pensar que se puede cambiar el mundo ¿no?

Empecé a cambiar poco a poco , James me prometió la luna y me la daba cada día, íbamos a los sitios más caros, a las discotecas más de moda, a los sitios más espectaculares, a fiestas y a yates. Él, me daba todo eso y yo simplemente le ofrecía mi amor, estaba enamorada de él y del estilo de vida que llevábamos.

Mucha gente me veía como una interesada, no podía entender que mi amor por él era real, nadie nunca me había demostrado tanto su amor como él lo hacía, aunque muchas veces fuera de forma material. Yo tenía 24 años, él 34, no era una gran diferencia de edad puesto que él siempre había aparentado menos, tenía ojos verdes y una peca cerca del labio que me volvía loca. Supongo que a él le gustaba que yo fuera joven y que pudiera pasearme con esos vestidos cortos y caros, era algo mutuo y fácil.

I.

La noche pasaba como siempre, yo miraba mi Martini, en el restaurante sonaba una música jazz de fondo que parecía que estuviéramos en una película antigua, en blanco y negro.

Mientras, James hablaba con un hombre de pelo blanco y entradas, parecía que estaban debatiendo sobre un tema intenso e importante, James le miraba fijamente, el hombre tenía una gota de sudor en la frente, parecía nervioso, como si los ojos le fueran a salir de su órbita.

De repente, el hombre se levantó y le hico una señal para que viniera con él a hablar a un sitio privado, James obedeció dócilmente y los dos se fueron a otra parte.

¿ Qué sería eso tan importante que tenían que contarse en privado? ¿ Porque yo no sabía nada? Mi mente empezó a imaginar muchos escenarios posibles pero nada era seguro.

James tardó mucho en venir, mientras yo hablaba con gente de negocios que me mostraban sus amplias sonrisas de dientes blancos y perfectos, yo se las devolvía intentando aparentar serenidad y calma, en estas ocasiones siempre es bueno aparentar que controlas tus emociones al cien por cien.

Después de mas de media hora volvieron otra vez, James lucía un smoking negro y una comodidad en la cara que aparentaba seguridad, pero sabía que algo estaba pasando entre ese hombre y él, algo ocultaba.

La cena pasó como cualquier otra y como es de costumbre, tediosa, hasta los invitados parecían aburridos y otros parecían amar este tipo de eventos sociales. Al final, James y yo salimos del restaurante, nuestro chófer nos esperaba en la puerta, pero le dije de ir caminando.

Mientras caminábamos lo miré fijamente y esbocé una sonrisa, él hizo lo mismo.

- ¿Tienes algo que contarme?- dije finalmente. James me miró sorprendido.

- No, ¿ porque tendría que contarte algo? Ya sabes que tu y yo no tenemos secretos- 

- En la cena estuviste hablando más de media hora con ese hombre del pelo largo, y parece que era algo bastante confidencial.-

Él me miró, se rió y hizo como si no le importara: - Son cosas de negocios, si te lo contara estoy seguro que me dirías que cambie de tema, son cosas aburridas-

- Esta bien, cuéntamelas- dije directamente.

Sudor y risa nerviosa es lo primero que mostró al oír esas palabras, después de darme una charla innecesaria sobre economía ( en la que yo no presté ni la mas mínima atención ) pensó que su intervención había sido suficiente y me miró buscando mi aprobación.

¿ Porque notaba que no estaba siendo franco conmigo? Quizás porque era verdad, le miré con cara de desaprobación pero intenté fingir que este tema estaba zanjado, al fin y al cabo quizás si que es verdad que no tenía nada que ocultar, James tenía esa magnifica característica que era convencerte de que él tenia la razón y que quizás era yo la que estaba equivocada.

Fuimos de camino a la suite , una vez ahí desatamos toda la tensión sexual que habíamos acumulado y en efecto, me quitó mi vestido Versace, nos besamos apasionadamente, pasó todas sus manos por mi cuerpo y me puse de espaldas. Al principio sentía un movimiento lento y preciso, el ritmo se fue acelerando y lo sentía cada vez más.

Aun así, no notaba que James estuviera presente, parecía como si él estuviera pensando en otra persona, recorriendo el cuerpo de otra mujer con su mente o en algún sitio a mil años luz de esa Suite.

Finalmente acabamos y no pude evitar sentirme insatisfecha y confusa, él me miraba con ojos compasivos preguntándose que me pasaba, le dije que no me pasaba nada y me fui directamente al baño.

Pasé un buen rato perdida en mis pensamientos,  me relajé mientras me fumaba un cigarrillo por la ventana, aunque podían haber vecinos curiosos observando, tapaba mi cuerpo desnudo con un fino camisón de seda.

Él entró y me rodeó la cintura con sus manos, me besó el cuello, la oreja, la mejilla. Me dijo una cantidad de estúpidas palabras bonitas que hicieron que en un segundo ya estuviera sonriéndole a ese par de ojos verdes. En menos de un segundo, había caído de nuevo a sus pies.

 

II.

Los siguientes días en Roma fueron intensos pero aunque nos mantuvimos continuamente ocupados, había algo que no funcionaba del todo, y era por él. A veces se quedaba absorto mirando a la nada cuando él siempre había sido atento a todo, muchas veces me miraba pero no notaba profundidad, pasaba largos tiempos en los que solo estaba con su móvil y a mi, como si fuera un florero me ignoraba. De cara a los demás siempre parecía que éramos la pareja ideal, así era nuestro mundo.

Una tarde mientras se duchaba lo descubrí, igual que Pandora decidí abrir la caja por mera curiosidad. De repente vi un mensaje en su móvil de alguien que no conocía, la curiosidad me atrapó.

No era de ninguna mujer, era de un teléfono desconocido, el mensaje decía lo siguiente : “ Si nos descubren somos hombres muertos, ya te puedes preparar para pasar tu vida en prisión”

Mi corazón se aceleró, no sabía si estaba soñando o era realidad, de repente me entró un remordimiento, sentimiento de culpa pero, una vez más la curiosidad fue superior a mi.  Desbloqueé el móvil, justo en esa pantalla se encontraba la respuesta por la cual James había estado actuando de esta forma todo este tiempo; cifras y cifras de números pasaban por mis ojos estupefactos, en efecto; había escondido algo.

Mi pareja era un estafador, ese hombre cálido y con buena educación había estafado miles de euros como si de un político se tratase. No sabía como iba a mirarle a la cara otra vez o si iba a volver a hacerlo.

Las opciones estaban claras, podía delatarle a la policía ( aunque parecía que estaban cerca de ser descubiertos) o continuar con mi vida de superficialidad y hacer ver como si no hubiera pasado nada.

Esta claro que esa niña idealista del pasado le hubiese delatado, pero ahora había cambiado , la inocencia ya no se escondía bajo esa cara bonita.

De repente salió de la ducha, tenía el móvil en la mano, ya intuyó lo que había pasado, se puso furioso cuando entonces lo calmé con un beso, le toqué los labios, le miré a sus ojos verdes.

- Lo sé todo- le dije- se puso nervioso y lo volví a tranquilizar.

- No digas nada- dije – Solo prométeme una cosa, la próxima vez que vayas a estafar dinero dímelo, quiero que estafemos todo el dinero posible sin que nos descubran, imagínatelo,     ¿ sabes la de cantidad de billetes que podemos obtener?, la cantidad de lujos y viajes que hacer, prométeme que lo haremos juntos, como unos Bonnie and Clyde modernos, saltándonos todas las leyes posibles, solo tu y yo.

Él me besó, me miró fijamente: - Siempre vamos a ser tu y yo-

- Tengo algo más que decir-  dije firmemente - Queda usted detenido por la policía- le enseñé mi carnet, él puso una cara de estupefacción increíble, no sabía lo que acababa de pasar.

Si, en efecto, estos tres meses que había estado con James no habían sido más que falsedades, patrañas, mentiras. Esque a veces tienes que jugártela mucho para atrapar a uno de los estafadores más importantes de Europa. 

 

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Siempre me ha interesado leer, escribir y cualquier tipo de expresión artística. Estudio filología inglesa en la universidad de Barcelona. Tengo 21 años.

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