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11 min
Vesper Lynd: Pecado Original Cap3
Suspense |
11.01.21
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Sinopsis

Vesper Lynd se prepara para su primera misión en el MI6, pero antes, debe informarle de su situación a sus superiores de la KGB...

Capítulo III

En las colinas emboscadas de Highgate, muy cerca del famoso cementerio con la tumba de granito de Karl Marx, rodeado por un muro de ladrillo con alambres de espino, camuflado tras una extensa fronda y con cámaras de seguridad en todo el perímetro, despuntaba el edificio de la Delegación Comercial de la Federación Soviética.

Por supuesto, hasta los taxistas sabían que era una guarida para todo espía de la KGB que llegara a Londres, y aunque pareciera increíble, era una zona tan poco vigilada por el MI6, que seguía siendo la parada obligatoria para quienes querían reunirse de forma secreta, sea por sus caminerias, jardines o entre las veredas del propio cementerio.

Vesper llegó a su tumba preferida del Cementerio Highgate, la del Mary Ann Evans, mejor conocida como “el escritor” George Eliot, se sentía identificada con ella a límites insospechados, eso de vivir bajo la sombra de las mentiras era su pan diario de cada día.

La doble agente pudo identificar los pasos a su espalda con varios metros de ventaja, la pierna izquierda Nikolái sufría una fuerte cojera gracias a la metralla de una granada que se le quedó alojada en ella durante una misión en Afganistán, cuando todavía era Capitán en los Spetsnaz, o para ser precisos, el Capitán de Vesper.

Ahora era nada más y nada menos que el Jefe de seguridad del edificio de la Delegación Comercial de la Federación Soviética, o mejor dicho, el mandamás de la mismísima guarida de espías más importante en Londres, y por supuesto, era su conexión directa con sus superiores en la KGB.

-Capitán, con todo respeto, la medicina ha avanzado mucho en Inglaterra ¿Por qué no se saca ese pedazo de metal de la rodilla de una puñetera vez?- Exclamó Vesper sin voltearse, a sabiendas que ya Nikolái la escucharía a la perfección.

La risa distendida del Jefe de la guarida de espías soviética fue casi escandalosa, y antes de contestar se sentó en la losa de la tumba vecina a la de la autora preferida de Vesper.- A veces lo pienso, sobre todo cuando el frio aprieta Sargento.- Le contestó mientras se sobaba la pierna sobre sus finos pantalones de vestir negros, que hacían juego con un grueso abrigo que con toda seguridad guardaba su inseparable Tokarev TT-33.

Vesper consideraba a Nikolái casi como una figura paterna, bajo su mando estuvo toda su carrera en los Spetsnaz a pesar de solo llevarse unos diez años, eso sí, la pericia y habilidad del Capitán eran casi legendarias en el cuerpo, tanto, que ahora era recompensado con uno de los mejores cargos dentro de la inteligencia soviética.- Es tan obstinado y terco como los británicos.- Le dijo en respuesta.

-Algo se me tiene que pegar de ellos, pero dígame, no creo que haya venido hasta acá solo a preguntar por la vieja rodilla de su Capitán.- Exclamó  Nikolái, brindándole uno de sus Papirosas baratos, que Vesper solo aceptó por respeto.

Nada más darle una calada, fue Vesper la que terminó riendo a carcajadas.- Capitán, me alegra que siga siendo el mismo Siberiano, por lo menos en su pésimo gusto con el tabaco.- Exclamó provocando en esta oportunidad, la risa de los dos.

Cuando ambos terminaron de reírse, un breve periodo de silencio y tensión los golpeó, como si el manto de sombras de sus obligaciones los cubriera, ambos sabían que aunque fueran grandes amigos, eran solo dos armas cargadas en la mano de sus superiores, y en cualquier momento podrían incluso terminar asesinándose.

-El MI6 me asignó a mi primera misión, mañana temprano estaré viajando a Venecia a bordo del  HMS Conqueror.- Le dijo por fin, intentando detallar las expresiones de Nikolái, que solo le dio una profunda calada a su Papirosas que lo consumió en su totalidad.

-En otro contexto le felicitaría Sargento, pero creo que sabe tan bien como yo que debía consultarnos primero algo así.- Le contestó el Jefe de la guarida de espías soviéticos, sin dejar de mirarle con firmeza.- Aunque, debo admitir que sabíamos de su asignación desde hace un par de meses.- Terminó de decirle mientras se sonreía con malicia.

Vesper sabía que la posibilidad de que la KGB tuviera más informantes dentro del MI6 era alta, pero no se imaginó que los tendrían en una esfera mayor a lo que ella había logrado alcanzar, lo que a pesar de asustarle no le cayó por sorpresa.- Me temo Capitán que eso quiere decir que esta reunión fue una pérdida de tiempo.- Le contestó incorporándose.

-No lo creo así Sargento, a pesar de que nos gustaría habernos enterado por su propia boca, por lo menos no tendremos que cazarte por abandonar Londres sin nuestro permiso.- Le dijo también incorporándose, mientras saludaba a lo lejos a dos de sus francotiradores que desde el edificio de la Delegación Comercial de la Federación Soviética apuntaban hacia ellos.

Vesper vio el reflejo de las miras apuntado hacia ella, y solo pudo sentir la amenaza golpeando su columna vertebral, aunque con sus formas características también les saludo desde la distancia, regalándole su mejor sonrisa.- Dígale a los chicos que les mando muchos besos.

Nikolái como siempre se sorprendió del valor de quien por muchos años fuera su subordinada y la invitó a caminar juntos hacia la salida norte del cementerio, sin decirse nada, ambos se respetaban demasiado como para hablarse con frivolidades a estas alturas, la nieve de la tarde empezaba a caer y cubrían los arces brindándole una belleza majestuosa, cuando ya estaban casi en la salida el Jefe de la guarida de los espías se detuvo en seco.- Sargento, su misión tiene especial interés para nosotros, ya que también tendremos uno de nuestros Ilegales en búsqueda de su mismo objetivo.- Exclamó, acercándose a Vesper abrazándole como despidiéndose, para terminar de acercar sus labios a su oído y decirle.- Espero, por tu bien, que no te pongas en su camino.

Vesper se estremeció, era la primera vez desde que conocía al Capitán que la tuteaba, además, la noticia que un Ilegal estaría allí no era poca cosa, ellos eran lo más parecido que había en la KGB a los doble ceros británicos, y aunque menos elegantes, sus métodos, eficacia y letalidad era total.

Ambos tomaron caminos separados, la doble agente tenía mucho que asimilar, pero poco tiempo para hacerlo, regresó hasta su apartamento a apenas unas cuadras del Highbury, mañana había clásico contra el Manchester United, y aunque no se jugaría en Londres, se notaba el rojo del Arsenal en cada ventana, balcón y puerta.

En su apartamento lo primero que hizo fue llenar de agua caliente su tina mientras ponía el segundo álbum de su banda preferida, The Clash, que tenía una canción en particular que le encantaba, Tommy Gun, con una frase tan, simple, pero al mismo tiempo tan poderosa que la hacia estremecer cada vez que la escuchaba, “if death comes so cheap, then the same goes for life”, si la muerte vale tan poco, entonces lo mismo sucede con la vida.

Q era un apasionado de ellos, y fue quien la llevó en su primera cita a uno de los bares de Ladbroke Grove a escucharlos, era la primera vez que escuchaba música de ese tipo, más en vivo, y le impresionó todo de ella, las letras, la intensidad, y el ambiente que creaba.

Se desnudo y se metió en su tina intentando poner su mente en blanco solo escuchando los perfectos tiempos de Topper Headon en la batería, dejándose llevar a tal punto, que no escuchó cuando Q usando su llave, entró en su apartamento sosteniendo una caja de seis de Newcastle Brown Ale, la cerveza preferida de Vesper.

-¿The Clash? Tu si sabes poner ambiente.- Exclamó Q, casi sorprendiendo a Vesper, que ya había sentido el suave aroma de su amante cuando entró en el cuarto de baño, destapó dos de las cervezas y le dio una de ellas a la doble agente que la degustó de inmediato.

-Si quieres hacer un ambiente mejor, será mejor que te metas en mi tina de inmediato.- Exclamó seria Vesper, mientras extendía su mano hacia Q en forma de invitación.

Q sin perder tiempo se desnudo dejando su ropa en el suelo y se metió en la tina para fundirse a Vesper en un apasionado beso, le encantaba cuando ella tenía esa hambre especial, era como una necesidad de sentirlo, y eso lo volvía loco.

Esta vez fue Vesper la que llevó los ritmos, tocando justo lo que quería y necesitaba, tomó con una de sus manos la erección de Q, acariciando todo el tronco bajo el agua desde su propia base, sintiendo con sus dedos como crecía más y más.

Q no pudo evitar soltar un suave gemido de entrega antes las caricias de Vesper, lo que hizo que ella se sonriera de puro triunfo, adoraba causar ese efecto en él, dejó de besarle en los labios para dibujar con ellos a lo largo de su cuello y prieto pecho.

Q levantó sus caderas haciendo que su erección saliera del agua, y Vesper la llevó a su boca aceptando ese ofrecimiento, engulléndola entera en el primer movimiento, provocando que el hombre más brillante del MI6 volteara los ojos casi alcanzando el clímax allí mismo.

Después de unos minutos disfrutando del sabor y calor de esa erección, Vesper la necesitaba dentro de ella, por lo que lo empujó para que una vez Q estuviera sentado en la tina, poder sentarse sobre él, tomando esa erección que tanto le gustaba, y llevándola a su sexo caliente y vibrante, cuyas paredes se expandieron ante ese invasor bienvenido.

Cuando lo tuvo todo dentro fue ella le tocó a Vesper gemir de placer, entregándose a esa ola de sensaciones que la llevaba a la más dulce meseta de su orgasmo, fue tan intenso, tan liberador, tan necesario que se aferró a Q como si fuera la única roca en medio del océano.

Q se aferró a su vez a sus caderas levantándola de la tina y saliendo de ella rumbo hacia la cama, la dejó caer en ella poniéndola en pompa hacia él, metió su rostro entre los glúteos de Vesper haciendo que su lengua recorriera todo su apretado botón trasero, permitiendo que se relajara y lubricara por partes iguales.

La doble agente solo podía sumergirse entra las olas de placer que esa lengua le provocaba, cuando Q sintió que Vesper estaba lista para recibirlo, se incorporó y la penetró con su erección, primero suave, solo dejando que se acostumbrara a su grosor, pero a los pocos minutos ya estaba taladrándola con un ritmo bestial, haciendo que el fuego y el placer se unieran consumiendo a ambos amantes.

Vesper unía sus orgasmos en una sola meseta infinita, que había incluso nublando su vista, más cuando Q se vino dentro de sus entrañas, dejándose caer con ella todavía empapados en la cama, con sus respiraciones entrecortadas y sumidos en la más plena felicidad.

Fue Q quien se incorporó y la secó con una toalla acomodándola en la cama del lado que todavía estaba seco, Vesper se dejó hacer, nunca nadie la había tratado con tanto cariño y amor.

-¿Te quedas conmigo esta noche?- Preguntó Vesper con sus ojos ya cerrados, ambos tenían que salir bien temprano, Q para el edificio de MI6, y ella tenía que ir a Plymouth donde desde el puerto HMNB Devonport, tomaría el submarino que la llevaría hasta Venecia para su misión.

Q no respondió nada, solo se acostó a su lado apretándola contra su pecho, ambos sabían que podría ser la última vez que estarían juntos, y perder el tiempo con palabras era una estupidez.

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Casi una zombi, y orgullosamente escritora del genero #Ficción/#Erotismo, alguna día seré la mejor del mundo! y sip, soy Lesbiana

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