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8 min
Violación
Terror |
09.08.14
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Sinopsis

Hay miles de casos de mujeres violadas hoy en día, y se que muchas personas no toman en cuenta eso, aveces se les culpa, o no se les da interés, Una persona violada siempre sera la victima, nadie tiene el derecho de hacerle algo así a alguien, creo que es un acto totalmente despreciable, algo que no debería existir.

Ya era algo tarde, cerca de las 10 pm, iba de regreso a mi departamento como suelo hacerlo casi todos los días, volvía de mis clases de periodismo nocturnas que tomo durante mis vacaciones. Al entrar vi a mis dos compañeras de vivienda muy arregladas y una de ellas me dice  -Vamos Lucia, es noche de baile y copas, ¡Hay que salir a divertirnos! Yo por supuesto estaba muy cansada, mi humor no estaba como para salir de fiesta, les agradecí y les dije que preferiría quedarme esa noche en el departamento a ver unas películas y relajarme un poco. No sabía que lamentaría no haberme ido con ellas. Tome una de mis películas favoritas, pulp fiction, todo un clásico, y me serví un poco de nieve para darle un toque especial a mi noche. Cheque previamente que la puerta estuviese bien cerrada y me dispuse a recostarme en el sofá tranquilamente. Al cabo de unos minutos, ni una hora después, escuche un fuerte golpe cerca de la entrada, me asuste pero una parte de mi creía que era alguna de mis compañeras regresando por algo que se les había olvidado. Me levante rápidamente del sofá y me dirigí hacia la entrada -¿Quién anda ahí?. Nadie respondió y al llegar al lugar vi que la puerta estaba abierta, pero no había nadie, y de repente sentí que alguien con mucha fuerza me tomo por detrás, tapo mi boca, no tuve oportunidad de gritar ni de hacer un sonido brusco. Yo hacía muchos movimientos, intente quitármelo de encima, pero entre mas forcejeaba, con más fuerza me sujetaba, ato mis manos y puso una pañoleta en mi boca. Yo estaba muy asustada, no lo podía ver de frente hasta que me arrumbo en la cama. Tenía una máscara como era de esperarse, estaba grande y fortachudo, era de una piel un tanto morena, y cabello oscuro. Me miro atentamente, yo no sabía qué hacer, me quede inmóvil, me dijo con una voz algo ronca “entre más me rechaces, mas voy a disfrutar’’. Me empezó a jalonear, yo no podía hacer mucho con mis manos atadas y mi boca tapada, sentía una desesperación enorme, lo tenía encima de mí, era muy grande, muy fuerte, y yo en ese momento me sentía tan débil, tan víctima de un moustro. Empezó a besarme, y a quitarme la ropa, dentro de mi sentía miedo, horror, asco, y mucho odio. Me quito la venda de la boca, yo le roge entre lagrimas que me dejara, que no me hiciera daño, pero eso parecía excitarlo más, grite por ayuda una y otra vez, y él me decía que nadie me iba a ayudar, que nadie tenía la intención de hacerlo. Me violo una y otra y otra vez la misma noche, no tienen idea de cuánto sufrimiento y odio surgió en mi. Después de hacer lo quiso conmigo, se vistió, me miro de frente, se sonrió, y me dijo – Tarde o temprano nos volveremos a encontrar. Y se marcho, como si nada, dejándome ahí, muriéndome en vida. Mis amigas llegaron casi al día siguiente, me encontraron tirada en el suelo, atada, con sangre y llorando, me preguntaron qué había sucedido, yo no podía ni siquiera hablar, el dolor no me dejaba reaccionar, me sentía muerta, muy intranquila, llena de miedo. Estuve en el hospital, la policía vino, me hicieron preguntas y pruebas sobre lo ocurrido, prometieron ayudarme, encontrar al culpable y hacerlo pagar, pero sé que eso no iba a suceder tan fácil. El prometió regresar, dijo que nos veríamos de nuevo, eso  no me dejaba en paz, todas las noches soñaba con él, volviendo a entrar en donde yo estaba, volviéndome a tocar y haciéndome sentir tan sucia, sus manos tocándome me hacían sentir ganas de vomitar, recordaba su voz, su mirada, su olor, todo era tan espantoso. No podía comer, no podía tener contacto físico con otras personas, cada vez que escuchaba hablar a alguien con una voz parecida, o miraba a alguien con un aspecto similar al de él, salía corriendo de donde estuviese, no podía vivir tranquila, mi vida se torno todo un infierno. Una noche después de casi dos años de lo sucedido, regrese a mi departamento, que desde hace mucho tiempo era otro. Me puse mi pijama y me acosté. Ya estando dormida me despertó un ruido en el cuarto de mis compañeras, me levante y fui a ver que sucedía, estaban atadas las dos, con la boca tapada, en ese momento se me nublo la vista, sentía que todo se movía, y en unos segundos me desmaye. Desperté en mi sala, atada y con la boca tapada, yo sabía que ese momento ya lo había pasado, sentí el mismo miedo, incluso más que el de la primera vez. Ahí está el, frente a mí, ese cuerpo ya lo conocía, esa mascara jamás pude borrarla de mi mente, era él, mi violador. Me dijo - ¿Me extrañaste? Tarde un poco en volver. Sentí tanto coraje, tanto odio, quería gritarle, golpearlo, matarlo una y otra y otra vez. Me toco el rostro, sus manos, sus asquerosas manos volvieron a tocar mi piel. Me empezó a tocar mas y mas, yo estaba muy desesperada, no iba a permitir que esto me volviera a suceder, se que tenía miedo, que me sentía débil y desprotegida de nuevo, pero algo dentro de mi no iba a dejar que ese maldito volviera a abuzar de mi. Cuando me desato para llevarme a la cama, lo agarra muy fuerte la entrepierna para que me soltara, después lo golpee fuertemente en la cabeza con el primer objeto que tome, una lámpara, el hombre cayo pero aun no estaba inconsciente, así tome un jarrón y lo volví a golpear en la cabeza, esta vez cayo desmayado. Lo ate en una silla, y  espere a que despertara. Mis compañeras seguían en el cuarto atadas, fui a tranquilizarlas, les dije que todo saldría bien, que no tardaba en llegar la ayuda. Sé que pude haber llamado a la policía, que ellos se encargarían de él, y que yo estaría segura de nuevo, pero nunca me sentiría de esa manera, hasta no saber que ese hombre estaba muerto, hasta no cobrarme por mis propias manos lo que me hizo. Fui a la cocina, y tome toda cosa que me sirviera como articulo de tortura. Al regresar el estaba un poco adormecido pero ya había despertado. ¿Qué vas a hacerme pequeña perra indefensa? Me pregunto sonriendo. Te hare que sufras, te humillare, hare que los últimos minutos de tu maldita existencia sean los más dolorosos de toda tu patética vida, le respondí. Tome un cuchillo y empecé a torturarlo cortando suavemente su piel, sus gritos, sus suplicas, su sangre, todo su sufrimiento me llenaba de placer, la venganza no  me producía tranquilidad, porque sé que no podre tenerla nunca en mi vida, pero sacio todo ese odio que tenia hacia esa persona que tanto daño me hizo. Después de hacerlo sufrir, después de que ya no tenía fuerzas ni para llorar o quejarse, cuando su cuerpo estaba a punto del colapso, decidí darle una muerte que bien merecida se tenía. Sé que hay muchas formas crueles y horribles de morir, y sin duda alguna quemado es una de ellas. Le eche enzima gasolina, él sabía lo que le esperaba, y era eso lo que más gozo me producía. Lo mire arder, lo mire retorciéndose de dolor, se que ver algo así y no sentir nada de culpa, o un tanto de pena, es algo inhumano, pero quien no haya pasado por algo por lo que yo pase, nunca va a entender lo horrible que es. Sé que allá afuera hay miles de personas como yo, que son violadas, y que sus violadores están sueltos, haciendo sus vidas, mientras que a nosotras las victimas nos han destruido todo, es difícil vivir así después de que alguien viene y te destruye de tal manera. Yo pude acabar con él, pero siempre en mis sueños, en mis pesadillas, en mis recuerdos, el va a estar, haciéndome sentir de una manera sucia y cruel, que ni su  propia muerte  y sufrimiento me pudo quitar. 

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