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19 min
Visiones.
Varios |
07.05.17
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Sinopsis

El astronauta Jhon Love ama incombustiblemente a su novia del instituto.

Diario de Deron Rivers:

 

No es este el lugar en el que deberíamos estar. Se suponía que nos dirigíamos hacia un vergel, pero aterrizamos en un yermo marchito. Ni un solo indicio de vida en seis meses aquí. ¿A qué espera Love para abortar la misión y volver a la tierra? Supongo que Thompson la jodió y está encubriéndola, como siempre hace. Hice bien en testificar contra esa tía en el comité, me importa una mierda lo que piensen los demás. Hice bien y es todo lo que puedo decir sobre ese asunto.

 

***

 

Sus pasos sobre la tierra, un sonido crujiente y monótono. Llevaban medio año terrícola en aquel lugar. Seres extraños en un mundo al que la fotosíntesis, la sangre, la reproducción o la respiración le resultaban ajenas. Pisadas impías sobre una tierra que no había sido pisada, miradas fugaces sobre un cielo que no había sido contemplado. Vida palpitante en un planeta que no conocía la muerte.

 

Julieta. Pensó en ella. Su voz, su pelo, sus manos. Tenía cara de no haber roto un plato, y sin embargo esos ojos y esas caderas te decían que aquella chica sabía pasar a la acción. A lo largo de los años había tenido infinidad de conversaciones imaginarias con ella. Elocuentes, ingeniosas, emocionantes, decisivas. Conversaciones perdidas en el tiempo y en el espacio, como un planeta sin seres vivos sobre su superficie.

 

El camión recogía agua del mar con la bomba. Tenía un sistema de destilado solar, a través del cual conseguía convertir, por medio de la energía del sol, el agua salada en apta para el consumo humano. La idea era sencilla: Imitar, de forma acelerada, el ciclo natural del agua. Un recipiente contenía el agua, sobre el mismo un vidrio permitía el paso de la radiación solar pero no de la humedad. Así, la temperatura del recipiente se elevaba y el líquido, evaporado, se condensaba en gotas sobre el vidrio de doble vertiente. Luego, esas mismas gotas se deslizaban a un depósito situado bajo el recipiente del agua salada.

 

Junto a uno de los enormes neumáticos del vehículo, descansaba sentado en una roca el capitán Jhon Love. Estatura amenazante envuelta en un traje verde y naranja de bioseguridad. Respiración pesada bajo la mascarilla. Aíre filtrado, olor a material sintético, vida que parecía un burdo sustituto artificial de la verdadera. Vio levantarse sobre un mar de color ceniza una ola, como un gigante efímero que terminó por estrellarse contra una roca.

 

-Jhon. Me gustaría hablar contigo.

 

Era la voz de Sara Thompson. Se volvió hacia ella. Vio sus ojos bajo la máscara, le parecieron los de un animal atrapado desde hace milenios bajo una calavera sintética.

 

-Qué ocurre.

-He estado revisando todos los datos de la nave desde el ordenador. Alguien nos ha jodido. Esto es muy grave.

-Qué intentas decir.

-Intento decir que alguien alteró el rumbo de la nave. Creo que hemos sido víctimas de un sabotaje. La agencia nos ha metido aquí. No ha sido un error del ordenador central de abordo, ha sido deliberado. El rumbo fue modificado.

 

Jhon negó con la cabeza. Se levantó y dio un par de pasos. Sara lo siguió. El se quedó en pie, con la mirada perdida en el horizonte, allí donde el mar se convertía en un ser infinito.

 

-¿Me has oído, Jhon?

-Te he oído.

-¿Y qué tienes que decir?

-Nadie de la agencia varió el rumbo de la nave.

-¿Cómo lo sabes?

-Porque no podrían hacerlo aunque quisieran. Y porque fui yo quién varió el rumbo.

-¿Qué?

-Ya lo has oído.

-¿Por qué hiciste eso?

 

Seguía manteniendo la mirada fija en el mar. Deron Rivers, el tercer miembro del grupo, se asomó a la ventanilla del camión.

 

-¡El depósito está lleno! ¡Voy a proceder a recoger la manguera de extracción de agua!

 

El capitán Love lo miró e hizo un gesto de aprobación con la mano, mientras tanto, Sara Thompson no apartaba la vista de él..

 

-¿Por qué nos has traído a este erial? Las órdenes eran otras.

-Erial. Qué forma tan precisa de definir este planeta. Siempre has sido brillante. Me alegro de haberte conocido, Sarita.

-Contéstame. Y no me llames Sarita.

-Recibí un mensaje de radio.

-¿Un mensaje de radio? De quién.

-De ella.

-¿De ella?

-Julieta.

 

La chica se cubrió la cara con las manos. Meneó la cabeza. Emitió un gemido.

 

-Sabía que estabas mal de la cabeza, pero nunca pensé que fueses capaz de algo así. Esa mujer vive en la tierra. En la tierra. No ha podido enviarte ningún mensaje.

 

Él no dijo nada.

 

-Jhon, revisé los ordenadores. No había ningún mensaje, ¿Vale? Es una fantasía. Joder, ¿Cómo has podido hacernos esto? Somos tus compañeros, soy tu amiga. ¿Cómo has podido hacerme esto?

-Hice lo que siempre hago. Hice lo que tenía que hacer.

 

Ella negó con la cabeza.

 

-Necesitas ayuda. Estás enfermo.

-Yo me veo con buen aspecto.

-No intentes gastar bromas, no te atrevas a quitarle hierro al asunto. Has puesto la vida de dos compañeros en peligro. Este asunto es muy serio, Jhon. Voy a contárselo todo a Deron, vamos a volver a la tierra. Y cuando estemos allí no me va a quedar más remedio de informar sobre lo que has hecho.

-Me parece justo.

 

La mujer lo miró. Se conocían desde hacía años. Se llevaban bien. Se ayudaban el uno al otro dentro de la agencia. Ella sabía que Jhon había tenido en su adolescencia un apasionado romance con una chica mejicana llamada Julieta. Tiempo después, la chica se fue con otro tipo. Jhon jamás pudo superar aquello. Le tocó el antebrazo.

 

-Somos amigos desde hace mucho tiempo. No voy a juzgarte, creo que tienes algo mal en tu cabeza y no eres consciente de tus actos. Pero tenemos que volver a la tierra, por tu bien y el de todos.

-He sido y soy responsable de todos y cada uno de mis actos. Lo siento si te he perjudicado, no supe hacerlo de otra manera. Mañana cogeréis el vehículo de exploración ligero y volveréis a la nave. Yo me quedaré con el camión, tengo todo lo que necesito para vivir aquí.

-No puedes quedarte.

-Es un hecho que voy a hacerlo.

-No van a mandar una expedición a buscarte. Escúchame, tienes que venir con nosotros. Déjame ayudarte.

-Diles que envíen una nave no tripulada, en piloto automático. Necesito una nave, quizás tenga que ir a buscarla a otro lugar.

 

Una risa nerviosa estalló bajo la máscara de la mujer. Himno histérico, sobresalía por encima del oleaje y del monótono sonido mecánico del sistema de recogida de la manguera del camión.

 

-¿Crees que van a enviar una nave para que vayas por ahí, viajando de planeta en planeta, buscando a tu amor de instituto? Escúchame, si no te dejas ayudar vas a morir tú solo en este sitio.

 

 

Deron había terminado con el camión. Jhon fue hacia él, dejando a la mujer a su espalda.

 

***

 

Diario de Deron Rivers:

 

Aún estoy en shock con lo que Sara Thompson me ha contado. Esta es la situación más jodida que he vivido nunca. El capitán Love varió el rumbo de la nave porque dice haber recibido un mensaje de su ex novia. Creo que debería coger alguna de las armas automáticas y matar a ese tío.

Seis meses, seis malditos meses tirados por la borda por el delirio de un tarado de mierda. Y eso por no hablar de los riesgos asumidos. Podríamos estar todos muertos.

 

Sara no comparte mi impresión, pero yo diría que Jhon es un peligro para ella y para mí. Me ha comentado que él ha dicho que no va a regresar en la nave. Me alegro. No me fío de Jhon, y no quiero ir en la misma nave que él.

 

La vida a veces te da lecciones. O al menos lo intenta. Culpé a Sara Thompson del desvío de la nave, y sin embargo ella resultó ser inocente. He hablado con ella sobre lo del comité. Jhon siempre me ha dicho que Sara es rencorosa, pero no me ha dado esa impresión en absoluto. Mantenemos discrepancias sobre ese asunto, sin embargo ella asegura que no alberga ningún tipo de resentimiento hacia mí. Me alegro de que Sara sea así. Mañana comenzaremos a prepararlo todo y pasado mañana nos iremos.

 

***

 

Planeta huérfano de lunas. Oscuridad absoluta. Silencio quebrado por el viento, juegos malabares de la presión atmosférica. Una figura se acerca a otra en la oscuridad. Extiende una extremidad y le toca el hombro. Jhon Love sintió el contacto y un escalofrío recorrió su cuerpo.

 

-Me has asustado.

-Lo siento.

 

Miró a Sara Thompson.

 

-No deberías haber salido del módulo, ahora vas a tener que volver a pasar por todo el proceso de descontaminación.

-No me importa.

-¿Qué quieres, Sarita?

-Tienes que volver con nosotros a la tierra. Jhon, eres nuestro capitán. No puedes dejarnos abandonados. Venga, sabes que esa chica no está aquí. La mente te ha jugado una mala pasada, eso es todo.

-Mañana tendréis un nuevo capitán. Y en cuanto a eso último, en realidad no importa mucho si recibí ese mensaje o no lo recibí.

-¿Cómo no va a importar?

-Toda la realidad la generamos en el cerebro. Del exterior solo recibimos estímulos. ¿Qué son los colores para un ciego?, ¿Y los sonidos para un sordo? Somos nosotros quienes generamos nuestro propio mundo. No importa lo que haya fuera, lo único que importa es aquello que creemos y pensamos. La realidad solo es material de inspiración. Imagínate que yo he mejorado, de alguna manera, ese material, ¿Dónde está el problema? Estos días he sido dichoso. He sentido cosas que ni siquiera recordaba poder sentir. Ahora mismo soy feliz. Me veo junto a esa chica ¿Qué importa si es todo un espejismo? Nadie podrá subirse a una máquina del tiempo y robar a Jhon Love esos momentos de ilusión y alegría.

-No puedes basar tu felicidad en una mentira.

-Si la verdad interfiere en nuestra felicidad, ¿Por qué no sacrificarla?

 

Sara negó con la cabeza. Miró a aquel hombre bajo las sombras de la noche y pensó que no podía discutir con él ni hacerlo entrar razón. Sintió pena. Levantó el brazo, le tocó la máscara y se dio la vuelta. Lo dejó solo, escuchando sus pasos sobre la tierra y al viento tararear una melodía entre las rocas.

 

***

 

Deron no levantaba la vista del suelo. Sara tampoco. El capitán sujetaba un ejemplar de la biblia en las manos. El atardecer coloreaba un horizonte magenta. La bandera de los Estados Unidos, clavada en el suelo, se agitaba vivaz por la fuerza del viento tras ellos.

 

-Sara, pon tu mano sobre la biblia.

 

Ella no respondió y no levantó la vista del suelo.

 

-Sara. Por favor.

 

La chica puso la mano sobre el libro de color oscuro.

 

-Muy bien, Sara. Te escuchamos.

-Juro solemnemente ejercer fielmente el cargo de Capitán de la nave Relámpago VI, y hasta el límite de mi capacidad defender la integridad de la nave y preservar, proteger y salvaguardar su tripulación.

 

Deron meneó la cabeza negando. Los tres con sus trajes y sus mascarillas de bioseguridad. El capitán sonrió. Entregó la biblia, propiedad de su abuelo, a Deron Rivers, el cual la sostuvo sin levantar la mirada del suelo. Luego Love se giró hacia Sara y ella lo abrazó.

 

-Lleva esta nave de vuelta a casa, y diles a todos que lo siento, pero que a veces un hombre tiene que hacer lo que es necesario.

 

Sara asintió, su mascarilla empañada. Deron sujetaba la biblia sin decir nada.

 

-Dejad la bandera, no os la llevéis. Cuando yo ya no esté, ella seguirá aquí. Algún tiempo, por lo menos. He dado mucho por esta bandera muchachos, mucho. No importa lo que penséis de mí ahora, el tiempo os enseñará que fui un buen hombre y un gran patriota.

-Sí, capitán.

 

***

 

Deron Rivers se acercó a Sara Thompson. La mujer se encontraba junto al vehículo de exploración ligero comprobando las placas solares y los sistemas. Cuando terminó se puso a cargar en el vehículo algunos aparatos de medición utilizados para recoger muestras y analizarlas. Él la ayudó y comenzó a hablar.

 

-Nuestro último día en este planeta.

-Sí.

-¿Te da pena Jhon?

-Sí.

-No puedes hacer nada. Ese tío está pirado.

-Supongo. Voy a llevar todo esto en el vehículo a la nave. Luego vendré a recogerte, ¿Vale? Ya va bastante cargado y no quiero que tengamos un accidente.

-De acuerdo.

 

Sara se separó de Rivers y se subió al pequeño automóvil. Él lo vio alejarse entre una nube de polvo. Calculaba que tardaría una hora en llegar a la nave en el vehículo y otra en volver a por él. La espera se le iba a hacer larga.

 

Pasada hora y media la vio a lo lejos. Se elevó en el aíre gracias a sus propulsores, como si un hilo invisible tirara de ella desde el cielo. Tras unos minutos, comenzó a volar en dirección norte, inclinándose hacia arriba de forma gradual. Al cabo de un instante, la nave Relámpago VI había desaparecido de su vista. Deron miraba al cielo mudo y estupefacto, con la cara de un niño al que le dicen que no tendrá regalos por navidad y espera que alguien grite que todo ha sido una broma.

 

***

 

Los dos hombres iban sentados en la cabina del camión. El antiguo capitán de la expedición, Jhon Love, sujetaba el volante entre sus manos. A su lado iba Deron Rivers.

 

-Tenemos que encontrar un desfiladero por el que cruzar ese macizo montañoso con el camión, muchacho.

 

Deron no dijo nada. Miraba a través del parabrisas en silencio.

 

-Deberías alegrar esa cara. Bueno, no te veo la cara bajo la máscara, pero pareces muy serio.

-Vete a la mierda, Love. Por tu culpa estoy en este sitio asqueroso esperando a morir, debería matarte.

 

Love no apartó la vista del parabrisas y continuó conduciendo.

 

-No ha sido mi culpa, Deron.

-¿Ah, no?

-No. Sí no hubieses jodido a Sarita declarando contra ella ante el comité, ella no te habría hecho esta putada. Sembraste, y ahora ya ves qué clase de cosecha has recogido. Te advertí de que ella era una mujer rencorosa, debiste calcular mejor las potenciales consecuencias de tus actos. Pero en aquel entonces solo pensabas en tu carrera. Calculaste que puteando a Sarita los superiores te verían con buenos ojos. Sin embargo, parece que los únicos ojos que te verán de ahora en adelante serán los míos.

-¿Estás justificándola?, ¿En serio?, ¿Te parece justificado lo que ha hecho?, Es un puto asesinato, hombre.

-No soy quién para juzgar vuestras disputas, pero apruebo la venganza. No puedo decir más.

-La venganza tiene que ser proporcional.

-No. Eso es retribucionismo. Por ejemplo, ojo por ojo y diente por diente. Si tú me quitas un ojo, yo te quito otro, y estamos en paz. Es una especie de constructo racional, en realidad no muy distinto al sistema de penas de cárcel. La venganza, por el contrario, es emocional. No me vengo para equilibrar las cosas, lo hago para darme una satisfacción. Por lo tanto, yo decido qué te haré para vengarme y alcanzar mi propio bienestar.

-¿Y tú apruebas eso?

-Sí. Las emociones me interesan mucho más que la razón. La razón nos permite encontrar formas para seguir respirando, pero son las emociones las que nos dan motivos para hacerlo. Así que apruebo la venganza, aunque con ciertos límites.

-¿Cuáles?

-No puedes dañar a personas que no te hayan ofendido. Por ejemplo, Sarita hizo bien en dejarte tirado en este páramo perdido en el universo si eso le hizo superar el feo golpe que le propinaste ante el comité, pero si ella hubiese tomado represalias contra tu novia o tu hermano, para mí estaría mal.

-Eso no tiene ninguna base, no es una teoría. No tiene fundamentación alguna. Es solo una opinión arbitraria sacada de tu cabeza de loco de mierda.

-Todas las teorías legales, políticas, filosóficas, etcétera, son opiniones. Opiniones y nada más que eso.

-Entonces, siguiendo tus postulados, quizás yo debería vengarme de ti por haber modificado la trayectoria de la nave y haberme traído a esta tumba, ¿No crees?

-Tienes todas las armas Deron, yo no voy ni a intentar defenderme. Renuncié a mi derecho a la legítima defensa hace tiempo.

-Te da igual morir, ¿Verdad?, Ya no tienes nada que perder.

 

Love rió y no dijo nada más. Deron meneó la cabeza.

 

-Chiflado hijo de puta.

 

***

Se encontraba sentado en una silla plegable junto al camión, tecleando algo en un ordenador portátil. A pocos metros de él, descansaba en el suelo el drone.

 

-Tienes suerte de que esté yo aquí y no Sara. Ella manejaba estos tratos como un mono borracho. Ya estrelló uno de los dos que teníamos hará un mes, ¿Lo recuerdas?

 

Love sonrió al oír aquello. Estaba de pie, frente al remolque que arrastraba el camión y el cual servía como habitáculo esterilizado y estanco para los astronautas. Dibujaba algo con el dedo, sobre la gruesa capa de polvo de una de las paredes del remolque.

 

-Deron, tenemos cápsulas alimenticias para cada uno durante un año y medio más o menos. Si me matases, doblarías tu esperanza de vida, ¿Has hecho esos cálculos?

-Sí. Y ya veo que tú también.

-Tú tienes las armas. Ya te lo dije, Deron.

-Vale.

-Pero antes de hacerlo, quiero que me avises.

 

El hombre tecleó algo en el ordenador. Chasqueó la lengua bajo la máscara y volvió a teclear, tras borrar lo que había escrito un instante antes.

 

-Avisarte de qué.

-De cuando vas a matarme.

-¿A qué viene esto?

-Estoy muy interesado en ver como transcurre en tu alma la batalla entre el miedo a la muerte y el miedo a la soledad. El momento de mi muerte a tus manos indicará con bastante precisión quién ganó la pelea.

-Lo que estás es muy perturbado.

-Venga Deron, hay un instinto aflorando dentro de ti, lo sé muy bien. Todos llevamos eso, la mirada de ese reptil que hace cálculos para seguir viviendo a cualquier precio, sin importar que es lo que tenga que hacer para conseguirlo. Lo que ocurre es que tienes miedo a estar aquí solo.

-No tengo miedo a la soledad, pero no soy un asesino.

-No te infravalores, eres tan humano como cualquiera.

 

Las hélices del drone comenzaron a girar. Una nube de polvo se levantó a su alrededor como si un pequeño torbellino se hubiese desatado, y entonces se levantó. Parecía tan frágil como una pompa de jabón ascendiendo hacia el cielo. El aparato hizo un movimiento brusco y se estrelló contra una pared del desfiladero, después cayó arañando la pared como un gato, hasta que se convirtió en una pequeña bola de material sintético, fuego y humo.

 

-Así que un mono borracho, ¿Eh?

-Que te follen, Love.

 

***

 

Diario de Deron Rivers:

 

Encontrar el cadáver de Sara Thompson ha sido el hallazgo más horrible que podíamos hacer. ¿Cómo pudo caer por el barranco con el vehículo? ¡Es imposible que no lo viese! ¿Y quién pilotaba la nave? Porque yo la vi despegar. Ahora Love dice que cree que en realidad la nave no despegó, y quiere que vayamos al lugar donde se encontraba. ¿Es que ha perdido la cabeza? ¡La vi elevarse en el cielo con mis propios ojos! Love está muy afectado por lo de Thompson, creo que esto va a terminar muy mal incluso antes de lo que pensaba. ¿Quién pilotaba la nave? Quizá la pregunta es aún más aterradora. Qué.

 

 

Los dos hombres terminaron de leer el dispositivo. Era la última entrada. Se miraron el uno al otro, a través de las máscaras de bioseguridad.

 

-¿Qué opinas, Turner?

-No lo sé, la verdad. Supongo que este era uno de los tipos de la tripulación de la nave que encontramos abandonada.

-¿Crees que con la nave trajeron alguna clase de sistema de guiado que haya podido hacer que terminemos aquí?

-No, no fue por eso. Lo que dices es imposible. Escúchame, he estado haciendo indagaciones y diría que la capitana Butler modificó las coordenadas. Estoy casi seguro.

-¿Qué?

-Lo que oyes. Podríamos tener entre las manos un problema aún más serio de lo que imaginábamos.

-Está bien, hablaré con Butler. A ver si puedo verificar tu hipótesis. Tú ve a llenar el depósito de agua salada del camión, ¿De acuerdo?

-Sí. De acuerdo.

 

Fin.

 

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