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2 min
Vitae IX Credula postero
Poesía |
22.11.09
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Sinopsis

Hoy me detuve al filo de la navaja y te vi soñar entre fábricas de plumas. En la oscuridad de la sala te percibí inmenso. Sin luz te tuve entre mis brazos y aun sabiéndote conmigo, añoré tu amor imaginando una partida futura. Te vi dormir placido y sereno como orilla sin conchas. No pude evitar desbordarme. He perdido mi cuerpo entre desfiladeros, he comido sobre nieve, navegado entre cielos, oído distancias que la vista no alcanza. Subido a niveles que desorientan, palpado piedras con yemas de historia lejos de mi cuna… pero jamás... jamás, había visto tanta belleza.


El aroma de tu alma se despliega sobre mi piel como sabana de primavera, convenciendo al rocío de que es mañana.

Inadvertido el comienzo donde el final acaba, gime deseoso en el estupor de una muerte temprana, componiendo éxtasis, deleitando al dolor. Cree en el calvario como el hambriento cólera que mendiga silencios entre harapos, olisqueando caprichos entre pliegues de desesperanza. Masticando la savia de mí gangrena.
Ronca la ira. Sabio el ojo que la añora. Entre plegarias maldigo la venta del carnero que berrea, sudoroso, en carne viva, temblando ante el exquisito hedor de lo que llaman vida.

Me dilato en tu origen hasta limar asperezas y con el canto del vicio te vislumbro, oculto, entre el rincón y mi maleza. Casi nacido, inocuo en mi mente. Bello y abstraído, boceto de tu propia libertad… líneas convergentes que en puntos adyacentes toman forma y crean el ángel que no ves pero sientes.

La entereza del sacrificio me devuelve la victoria para arrebatar a mi impiedad la ansiedad del que comulga del aire. Indigna, me retiro, reverente, abadesa de una oración impronunciable.

El que es, debió impacientarse ante tanto don, su calma no supo ordenar templanza a la espera, y en un alarde de egoísmo, debió perfumar su divinidad hasta llegar a la cúspide de la flecha, donde le ampara el regocijo del que inventa. Besó la bruma, aspiró niebla y en un alarde de sentidos consiguió sentirse hijo para destilar un sentimiento tan armónico que ni sus once dedos pudieron acariciar. Fue en ese instante, justo cuando por primera vez perdió el equilibrio, cuando supuso que jamás sería capaz de permitir a su luz no amarte. Fue en ese instante cuando el hito se engendró en recuerdo y el aceitoso deleite quebró la posibilidad de la leyenda… el infinito océano de gritos, el sarcástico dueño de mil rostros, se rompió en dos sobre tobillos de diamante, asustado, desprotegido, imberbe niño… y rompió a llorar.

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Comentarios
Valoraciones
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  • es precioso ... besitos.
    Delicioso, tanto el relato como la sinopsis. Una prosa llena de sensaciones. ¿Puede ser que quiseras decir savia?
    Es una historia sublime y con mucho sentimiento. Un saludo
    Matô a Dios
    ¿A quien has matado aquí, para que nadie te comente ni te valore? Una maravilla, chica. Una maravilla.
  • Este es un giño a toda esa literatura femenina dedicada a hombres y escrita por hombres. Siempre se ha dicho que la mujer es complicada. Está bien. Pero ¿Cuánto de complejos podéis llegar a ser los hombres? Sin ánimo de ofender, ofrezco abiertamente lo que la mujer siente y no dice con respecto a ese tema. En este texto se habla generalizando. Evidentemente hay hombres maravillosos que no pecan de ninguno de mis argumentos. Mi relato es un “intento de literatura” masculina, dedicada a mujeres y escrita por una mujer.

    Somos así de ilogicos. No le encontramos sentido a un encuentro "fortuito" que rompe esquemas y pretendemos encontrarselo al deseo de ocultarlo entre los recuerdos carentes de sentido, porque nos llega al alma.

    El título, como habréis notado, es la clásica contestación que se ofrece ante la impotencia de no poder o no saber cómo dar más de sí mismo a alguien que lo da todo. Es mí toque irónico a un tema serio. Solo es un título.

    Cuando la muerte llega, lo hace sin avisar. Si alguna vez teneís dudas sobre el por qué o el para qué estais aqui, preguntadle a alguien que conozca su fecha de caducidad. Quizás os sorprenda averiguar que no es precisamente esa persona a la que preguntais la que se muere.

    Formas parte de él y él de ti, pero la mayoría de las veces, no lo ves... ya sea porque me descubres o porque te despides de mí.

    Mucho que decir y poco con lo que contar para expresarlo... Lo intenté... pero... prefiere seguir siendo anónimo... y yo... respeto su voluntad. (Dedicado a unos amigos que saben ver más allá de sus narices) F-L para vosotros, porque veis donde todo lo es y nada lo parece.

    Es lo que debe ser y en ello encuentro el camino para decidir no ser ejemplo. No pienso permitirme ser de acero y fuego. He encontrado la salida a este infierno y aun sin piernas, arrastraría mi esperpento olvidando mi sangre sobre tu alfombra, con tal de demostrar que en mi debilidad soy fuerte e innegable como el viento. Porque la duda no atiende a razones. Somos tu víspera, tu llegada y tu espera, síntomas de un complejo engaño que nos zarandea… pero también somos tu aliento… y en su aroma despierto, encuentro la fortaleza para luchar por ser aguja en un pajar lleno de escamas.

    Es verídico, el sol no sale todo el año por el este y se pone por el oeste. Reconozco que resulta ser una hermosa visión metafórica, pero es más que eso, es una realidad, una peculiaridad de nuestro continuo movimiento en el espacio... un espacio que no dominamos, un movimiento al que estamos sometidos :-)

    Cree lo que necesites creer. Si supone un esfuerzo olvidar es que vives tu presente en un recuerdo.

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