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5 min
¡¡VIVE¡¡
Reflexiones |
06.11.18
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Sinopsis

Vivencias

¡ V I V E

- ¿Para qué quiero vivir? ¿Qué hago en este mundo? Aquella frase de su  padre la conmovió profundamente y sus más temidos  presagios  afloraron en su ánimo. Aprisionó con fuerza sus manos y las llevó a sus labios para besarlas. Unas gruesas lágrimas anegaron sus ojos al contemplar la mirada perdida y triste de su padre.

- ¿Por qué dices eso, papá? ¿Sabes lo que estás diciendo?

Era un dulce reproche de hija compungida por el estado de su padre y así lo entendió él; no obstante se limitó  mirarla de nuevo con aquella expresión vacía que surcaba su semblante últimamente, cada vez con más frecuencia. 

- Soy muy mayor ya, demasiado. Todo cuanto tenía que hacer en este mundo ya lo he hecho; casarme con vuestra madre y criar y sacar adelante a esta maravillosa  familia que dios me concedió.  Me considero un hombre honesto que ha vivido intensamente sin hacer daño  a nadie, procurando el bien de los demás,  con sus defectos y virtudes. He tenido el don de ver  a mis nietos y he sido inmensamente feliz.  Mírame, mírame bien. Estoy achacoso, solo, sin tu madre, a quién amé con todo mi corazón. Mis sentidos fallan y pronto no podré valerme por mí mismo. Tengo ochenta y nueve años, hija mía, ¿qué más me queda por ver, por descubrir, qué nueva ilusión por vivir?

La hija lo había escuchado con un nudo en la garganta, adivinando cada una de aquellas palabras que decía siempre, como una triste y dolorosa cantinela que le descomponía el ánimo. Se recobró sacando fuerzas de flaqueza y tomó su rostro con manos temblorosas mirándolo con todo el amor de hija que sentía por su padre.

- Ahora mírame tú a mí, papá. Y escúchame bien.

Cuando sintió los ojos de su padre prendidos en los suyos prosiguió.

- Mamá no está, la llamó dios cuando menos lo esperábamos y nos dejó solos a todos; a ti, a mí, a mis hermanas, a los nietos que tanta ilusión le hacían. Ahora piensa que estás vivo y no queremos que te vayas todavía al otro mundo; bastante tiempo estaremos cuando nos muramos como para querer adelantar esa  infinita eternidad.

- Hija, pero…-la interrumpió su padre.

- Déjame acabar, papá. Cuántos mucho más jóvenes que tú en el hospital donde trabajo darían lo que fuera por estar en tu lugar  para respirar un día más,  hablar con sus seres queridos, tomar un simple café en su casa, como haces tú. Puedes sentirte muy afortunado de haber llegado hasta aquí, papá;  haber amado a la mujer de tu sueños,  tener tres hijas que te adoran, unos nietos que te quieren con locura, ¿te parece poco haber vivido tan intensamente y poder contarlo?

- Todo eso lo sé, claro que lo sé. Y agoté mi tiempo, no tengo nada más que hacer en este mundo.

- ¡Eres un cabezota, papá, siempre lo que tú digas! –casi gritó su hija.- Nunca das tu brazo a torcer, ¿verdad?

Estaba furiosa consigo misma por no hacerle ver a su padre cuán equivocado estaba, lo que deseaba que viera la vida de otro modo.

Un antiquísimo  e inolvidable  pasaje de su pasado vino a su encuentro.

- Yo no te diré que quiero que vivas más. Te lo dirá  esa niña tan pequeñita que cabía en una caja de zapatos y ni tenía fuerzas para gemir. Esa niña que nadie apostaba por su vida y que tú la deseaste más que nadie en este mundo. Que hizo que clamaras al cielo gritando a todos los santos, a los demonios, al universo entero, desesperado, pidiendo que viviera. Ahora es ella la que con su carita de muñequita y su voz pequeñita te mira con todo su amor de hija y te dice ¡Vive, papá, vive! ¡Por mí, por todos nosotros, vive! ¡Por esa niña que devolviste a la vida! ¡Vive!

Un estremecimiento sacudió a su padre iluminando su rostro con un extraño fulgor. Conmovido, se aferró a su hija fuertemente y la abrazó cubriéndola de besos y de lágrimas.

- ¡Viviré, hija mía, viviré! ¡Quiero vivir por ese pedacito de niña que me miró por primera vez, tan chiquita pero tan bonita, tan mía! Pediré a dios que me llame mucho más tarde, cuando tu madre quiera que vaya a su lado.

El corazón de la hija estallaba de gozo viendo a su padre reír por primera vez desde hacía mucho tiempo.

Y lo abrazó de nuevo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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