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12 min
Viviendo lo nuestro IX (vs Gabrielle y Seren)
Fantasía |
29.09.19
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Sinopsis

Sara nos da plantón. Supongo que merecido.

- No Paul, nunca tomo nada antes de comer - objeta - Me voy a la playa.

Creo que quiere tirar la toalla. Angy se da cuenta de mi desacuerdo con aquella imprevisible fuga aunque tengo que respetar las decisiones de la anfitriona. Nos deja a solas después de cerrar la puerta.

Miro a mi Angy concediendole una promesa susurrada a su oído. La noto estremecer. Nos volvemos a besar, modulando la unión de nuestros labios en un acordeón de suspiros. Me adapto a su silueta apretando su cuerpo contra el mío desnudo. Quiero equilibrar el encuentro, por fin a solas. Quiero que sea especial por ser el primero que tenemos.

Nuestras bocas no se despegan. Manos que excitan con caricias se mueven suavemente. Deslizo su camiseta con calma hacia sus hombros. Levanta los brazos e interrumpe un instante nuestra quemazón cutánea para dejar al descubierto sus preciosos y simétricos tesoros. No hay más ropa que la que deja caer al suelo. Su blanca piel me deslumbra. Desarma mi cinturón y el pantalón se desmaya. Le secunda mi slip. Sus dedos son hábiles, las caricias de sus uñas forman cándidas cicatrices en mi pubis, acelera mi pulso, inflama mi dominio. Ardemos de pie. Dedos que tiemblan al estimular sus aureolas, que las logran comprimir y endurecer. Me delito en ello. Le gusta y gime. Beso y lamo aquellas delicadas y erguidas cúspides exigiendo síes. Luego se revuelve, desea mi éxito y quiere saborearlo. Una mano en mi pecho e inmediatamente se lanza en busca de su aperitivo, ya firme de impaciencia. Glotona, busca llegar a mi estímulo a base de mojados lenguetazos, lentos recorridos enfundando su jugoso paladar y acompaña con minúsculos mordiscos. Lo consigue la bandida.

Mi turno. La ayudo a levantar. Nos atravesamos con la vista. Sabe lo que voy a hacer. Sé lo que quiere.

Le quito su braguita sin delicadezas.

- Hazme tuya cariño - me pide.

Enlazamos nuestras bocas. Jadeamos. La cojo de sus redondas y tiernas nalgas para levantarla y sentarla sobre el respaldo del sofá. Abro sus piernas dejando a la vista su poder magnético, ese que derrota mi voluntad. Hay un recortado jardín, cuyo aroma se mezcla con mi hambre. Los pétalos de una bella y rosada flor exótica claman mi apéndice.

Juego con mi lengua y libo de aquel paraíso rociado de deliciosa y femenina savia. Gime y se retuerce al encontrarme con su punto más débil, sujetandose en mi cabeza para no perder el timón. Y reviento de empacho. Me incorporo relamiéndome, saciado.

- Quiero llenarte... ahora - le susurro - Te deseo Angy, mucho.

- Me tienes Paul - sonríe acaramelada.

Sus brazos pasan a rodear mi cuello y sus piernas mi cintura. Estrecha el círculo. Espolea mis nalgas para que la embista. Dirijo mi locura a su carnosa puerta, y con un lánguido y doble lamento la hacemos desaparecer dentro. Llega la fiebre. Comienza mi cabalgadura amarrado a su cuerpo. Siiii... echa su cabeza hacia atrás condenando mi atención. Estira sus brazos desde mi nuca, eleva sus pechos, expira su contento. Los míos la sujetan con fuerza por sus caderas. Golpes de pelvis, profundos, regios, apasionados y consentidos. Nos devoramos ávidos de sentimiento. Angy me arrastra y yo me dejo llevar por su ritmo. Respira, inhala y exhala mi carne. Pequeñas gotas aparecen en su vientre. Su elasticidad me turba. Sonríe al ver mi éxtasis. Ojos en blanco, bocas abiertas, pequeños gritos en auge, anunciando el inminente tsunami que desbordará nuestro ser.

- Sigue... - susurra Angy - sigue y no pares.

Achico sus jugos con mi vaivén. Me deleita ver su rostro esperando mi presente. Ambos deseamos complaceros y llegar juntos a nuestro destino. Accedo con mi dedo sobre su resbaladizo y diminuto punto y lo presiono con mimo, lo masajeo, duplicando sus gemidos.

Sólo pienso en ella. Su esplendor, su belleza ocupa mi mente.

- Angy... Me estás matando..

- Y tú a mi. Me vuelve loca tu dedo ahí. Oh, Dios - coge aire - Córrete conmigo.

Ya sudo también. La percusión de los continuos choques carnales se acentúa.

- Dámelo... dámelo mi niña - le pido.

Su garganta quiere gritar pero no puede. Reprime la llegada. Se tensa y yo dulcifico mi paso. Al final explotamos, me derramo en su interior a pequeñas dosis, nos apretamos felices y creamos un vínculo placentero que nos convulsiona y extenúa.

- No te separes Paul - implora colgada literalmente de mí - Abrázame.

Nos quedamos quietos, respirando, recuperando el aliento. Luego beso sus ojos y pasado unos segundos nos separamos y le propongo que tomemos el aperitivo. Acepta y me sugiere salir a la terraza para así encender el cigarrillo del postre.

Nos vestimos levemente y me ayuda a sacar los vermouts y el pica pica. Entre sorbos y mordiscos le doy conversación.

- Tenemos que hablar, Angy - hago una pausa - Te aseguro que no tenía pensado hacer contigo... ya sabes. De hecho no pensaba en ti y sexo.

La verdad... ¿qué demonios acabo de decir?

- ¡Ah, muy bueno! ¿Y ahora porqué lo has pensado? - su tono no me huele nada bien, Paul.

- Quizás ha sido por Sara - respondo cabizbajo.

- ¿Cómo? - salta abriendo de par en par sus ojazos.

Tal vez sincerarme así no sea lo correcto, pero prefiero que se entere por mí que por Sara.

- Me ha preguntado si me gustabas.

- Claro, ella tiene interés en ti - se enoja - ¿Y cuál ha sido tu respuesta si puede saberse?

- Que me empiezas a gustar... aunque no sé si llego un poco tarde.

- No sé - dice contrariada y a la vez habla con las manos - me suena como si me estuvieras haciendo un favor.

- Angy, no es eso, es solo que...

Me interrumpe.

- ¡Qué! ¿Qué?

Enrojece de rabia y me observa con los ojos llenos de dudas.

- No eres más que un tronera - me consigue etiquetar en voz baja y desvía la mirada - Tengo que salir de aquí.

Se levanta de la silla, coje su bañador y un pareo blanco, la bolsa y sale a la calle tras los pasos de Sara sin despedirse. Mierda...

Debido a los acontecimientos, no me han dejado hacerles participe de mi oculto plan y llegado éste momento no tengo más remedio que arriesgarme y soltar todo lo que llevo dentro. Me hubiera gustado hacerlo mejor en privado pero no hacen más que escaparse a la playa. Siempre complicadas las mujeres, pero eso ya lo sabía.

Me preparo también para emigrar. Me visto de gala, cojo el mini altavoz con el lápiz y pillo las llaves de la choza. Cierro la puerta y voy en busca de mis chicas. Moriré con las chancletas puestas.

El sol me ciega, o tal vez es la visión de aquellas dos sirenas que retozan en las claras y tranquilas aguas de aquella escondida playa sin bañistas y sin apenas personas.

Me acerco a ellas hundiendo mis pies en la arena. Está fresca. Me siento en la orilla oteando maravillado la escena. Silencioso espectador del embrujo femenino que no deseo interrumpir. Sus besos, sus caricias, son reales. Ciertamente es increíble, sobretodo por Ángela. No puedo ni pestañear, y tampoco puedo más que dejar que terminen.

Me han visto, saben que las observo. Las olas rompen sobre mis pies desnudos, con su nostálgica melodía. Su espuma se extiende y desaparece. El olor a salitre en la brisa me exalta el cuero mientras las figura de las dos sirenas juegan en el mar entregadas a sus caprichos íntimos. Sonríen y retozan sabiéndose protagonistas de mi deseo.

Voy a hacer llegar mi momento. No sé como se lo van a tomar pero voy a ser valiente, sin miedo al fracaso. Miro a ambos lados de la pequeña playa y solo veo a dos personas que pasean alejándose. Pongo en marcha el espectáculo activando la música del altavoz y poniéndome en pie dándoles la espalda. Cierro los ojos y relajo mi cuerpo.

La banda sonora de los inconfundibles Maroon 5 inicia su andadura.

"Baby I'm preying on you tonight

Hunt you down eat you alive

Just like animals

Animals

Like animals-mals..."

- ¿Qué hacés Paul? - pregunta curiosa Ángela.

Sigo mudo pero les sonrio al girar mi tronco. Luego doy media vuelta y me alejo uno par de pasos. Inicio un meneo de caderas al ritmo del marchoso compás. Chasqueo mis dedos seductor y avanzo un poco hacia el agua desabrochando mi camisa blanca con motivos azules sin dejar de mirarlas. Un ojal libre, luego otro más abajo, y otro más.

Logro hacerlas sonreír e intuir lo que va a acontecer.

Al soltar el último botón salto e hinco mis rodillas en la fina tierra húmeda al tiempo del cambio de estrofa, abriendo de golpe la camisa y dejando mi torso blanquito al descubierto a plena luz solar. Mi barbilla apunta al cielo y voy deshaciéndome de la prenda con soltura. Doy unas cuantas vueltas sobre mi cabeza y la lanzo hacia atrás. Quedan dos.

Mis manos descienden acariciando mi torso desde la nuca hasta la cintura. Las detengo en el cierre del short marino y muevo las caderas de nuevo en círculos invitándolas a mi continuidad. Asienten risueñas y divertidas con el show.

El ritmo de la canción se hace más intenso y trascendente.

"Yeah, you can start over

You can run free

You can find other fish in the sea

You can pretend it's meant to be

But you can't stay away from me..."

Paseo la lengua por mi labio superior. Despacio pero sin pausa voy girando hasta perderías de vista. Desciendo el pantalón por mis piernas con contorneante sensualidad y asomo mi trasero sin tostar por el sol con los tirantes negros de mi tanga enmarcando nalgas. Me doblo por la mitad alcanzando mis tobillos y mostrándoles todo el esplendor de mi retaguardia. Oigo sus gritos de júbilo.

Hago temblar mis cuartos traseros como si fueran flanes y ejecuto un intento de twerking que se queda en eso. Luego me yergo y suelto una sonora palmada en el terso glúteo derecho, otra en el izquierdo. Los sobo y acaricio con saña. De nuevo me agacho y me preparo. Me doy impulso con las piernas y ejecuto un salto mortal hacia atrás con tirabuzón para plantarme al borde del agua y quedar a la vista de mis dos sirenas que siguen expectantes mi coreografía. El tanga negro con pajarita superior a juego brilla ante sus sorprendidos ojos. Hago unos pasos de baile en la mojada entrada al agua y extiendo mis brazos, las señalo, les indico que se acerquen con ambos índices. Seguidamente creo un lazo imaginario con los brazos que simulo girar sobre mí. Tras varios volteos lo lanzo en pos de atrapar mis preciosas pececillas.

"Baby I'm preying on you tonight

Hunt you down eat you alive

Just like animals

Animals

Like animals-mals..."

Vienen al estirar de la cuerda invisible entre risas y espuma. Son una gozada. Menuda estampa tienen las muy... saliendo del mar como dos divas del celuloide.

Adam Levine se prepara para soltar su grito. Me meto en el agua cerca de la orilla a cuatro patas y hundo la cabeza en el mar para sacarla y tirarla hacia detrás levantando un chorro de agua justo coincidiendo con su aullido.

Llegan hasta mí. Angy monta sobre mi espalda. Sara la secunda. Trato de caminar a gatas pero no puedo con ellas y me derrumbo bajo sus cuerpos. Entre carcajadas y extremidades enredadas nos revolcamos en la arena.

El rostro de Angy se queda a escasa distancia del mío. Siempre me he dicho que tiene un color de ojos precioso. Inesperadamente me besa fugaz y complacida.

- Estás como una cabra - ríe.

La música continúa sonando y me entran ganas de seguir bailando con mis dos sirenas en las cristalinas aguas de la playa.

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