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8 min
VIVIENDO LO NUESTRO X (vs Gabrielle y Gamusino)
Amor |
20.10.19
  • 4
  • 16
  • 500
Sinopsis

En especial para Jovato y Cantamañanas

—¿Estás mejor ahora? —me pregunta Paul, levantándose y acercándose a mi. Me ha dejado hablar porque intuye mi tensión.

 

—No lo sé —contesto nerviosa y desvío la mirada.

 

Coloca delicadamente la palma bajo mi barbilla y hace que le mire a los ojos.

 

—Mi Angy, mi preciosa Angy —me dice sin dejar de sonreír —¿vas a dejar que te diga lo que te tengo que decir?

 

Asiento dos veces con los ojos vidriosos. Tengo un puño que me oprime el estómago. 

 

—Primero quiero pedirte perdón.

 

—No Paul... —No me deja continuar, pone su índice sobre mis labios.

 

—Déjame acabar por favor —cabecea —perdón por no darme cuenta antes de muchas cosas. Sé que para un "nosotros" no puedo prometerte nada, ni tú a mí. No sirvo para la convivencia en pareja, ya sabes lo desastre que puedo llegar a ser.

 

Si, en verdad sé lo desastre que es. Ríe y hace una breve pausa.

 

—Solo puedo decirte que te deseo, y sé que tu también me deseas. Que nos hemos descubierto y que quiero continuar descubriéndote. Sara ha hecho que te descubra.

 

—¿Y entonces... Sara? 

 

—Sara nos gusta a los dos. No la veas como una competidora. Es una mujer estupenda, impulsiva, atractiva y también muy visceral, pero creo que tiene planes, planes para nosotros. Ha visto como nos miramos.

 

Con su tierna sonrisa consigue hacerme sonreír.

 

—Sí, esa mirada tuya es irresistible - se me escapa.

 

—Como toda tú.

 

—Pero podrías conocer a otras Saras y entonces puede que te canses de mí.

 

—O tú de mí. —Me lee como un libro abierto. ¿Porqué tendemos a temer el futuro si tenemos el presente por disfrutar? Sé que detestas mi promiscuidad pero en realidad solo pretendo compartir lo mejor de mí con alguien como tú, alguien que me entregue su correspondencia, sin promesas absurdas ni compromisos sociales, el tiempo oportuno. Es tan difícil encontrar a alguien afín hoy en día... Todas mis relaciones se han basado en el sexo. Sí, cierto que para mí es necesario y lo paso genial pero no es lo que realmente estoy buscando.

 

No acabo de entender. Sus palabras intentan ... ¿convencerme?  No puedo aceptar que nuestra todavía inexistente relación se base principalmente en la libertad para cambiar de pareja a voluntad, sin promesas. Aunque su intención sea ofrecerme lo mejor de él mismo. ¿Quiero yo algo así?

Presiente que mi cabeza está dándole vueltas a sus palabras.

Se acerca y cogiendo mis mejillas me besa intensamente. 

 

Me lo pide una vez más.

 

—Dámelo Angy.

 

—No hagas eso Paul. Sabes que me pierdo.

 

Me coge la mano y me lleva al sofá sin dejar de mirarme.

 

—¿Qué vas a hacer? —le pregunto con los ojos muy abiertos.

 

—Voy a pagarte mi deuda pendiente.

 

—¿Un masaje? ¿Ahora? —adivino.

 

—¿Tienes algún otro plan mejor?

 

—No, este me encanta.

 

Tumbada boca abajo en la cómoda superficie acolchada, vestida únicamente con una brasileña negra, espero mi regalo. Sus enseres continúan en la mesita de cristal, donde los había dejado antes. Se desprende de la camiseta y con sus manos untadas del frio ungüento empiezo a sentir sus dedos recorriendo mi espalda. Cierro los ojos para aumentar la sensación.

 

Me despiertan unas palmaditas en el trasero y abro  los ojos.

 

—Buenos días bella durmiente —me besa en el cuello, sus ojos tienen un brillo especial.

 

—Mmmm, hola —contesto perezosa intentando incorporarme —¿Qué me has hecho? Me he quedado dormida. Ruedo por el sofá para girarme.

 

—Te he aplicado una técnica milenaria llamada "el beso del dragón". Te has relajado tanto que has dormido desde el primer instante —sonríe enigmático.

 

—Me siento muy relajada, mmm, gracias, Paul.

 

Se seca y limpia las manos en la toalla y me sorprende con sus labios  acariciando mis pezones. No me desagrada en absoluto. Continúa con otro intenso beso, separándose de mi boca contra mi voluntad.

 

—¿Te apetece que subamos a despertar dulcemente a Sara? —me propone malicioso y con un guiño. —Creo que se lo merece.

 

—Sería lo mínimo que podríamos hacer como invitados —contesto con una risa silenciosa.

 

Sus dedos empiezan a tener efecto.

 

Una vez arriba descubrimos a Sara desnuda e inmóvil en mitad de la enorme cama. La pobre luz que entra por la ventana juega entre brillos y sombras, se posa sobre ella, aumentando su hermosura. Descansa plácida. Respira en su sueño.

 

Llega el momento de la verdad para los tres. 

 

Voy a sentarme en la enorme cama frente a la beldad dormida. Admiro a esa particular mujer, misteriosa y provocadora. Me deslizo sobre la cama hasta quedar frente a ella. Sus labios me llaman y poso los míos con extrema suavidad sobre ellos, cubriéndolos con pequeños besos. Mi lengua comienza a acariciarlos, humedeciéndolos, intentando introducirse en su boca para sentir su aliento.

 

Paul se recuesta junto a ella por su espalda. Acaricia su brazo y posa sus labios sobre su hombro accesible. Respira su aroma. Cierra los ojos después de cruzar una mirada empática conmigo.

 

Mientras él recorre su cuello con calma voy descendiendo a besos por su escote hasta alcanzar sus hermosos pechos, que honro con labios y succión para pasear finalmente por sus pezones con mi lengua deseosa de probarlos. 

 

Sara despierta entre escalofríos. Me enfrento a su mirada. Me sonríe y  creo que presiente a Paul en su espalda. Con una mano alcanza su cuello para que no se separe y él deja resbalar su mano por la cintura, por su vientre, camino de su zona más erógena.

 

Sara me devuelve el beso, aumentando la pasión y el hechizo que nos une. Su entrega total me emociona. Nuestros dos cuerpos, junto a Paul, nuestras manos, empiezan a moverse y a acariciar toda parte del otro. La intención es sentir y hacer sentir. El placer será dividido entre los tres.

 

Paul atrapa mi boca con sus besos mientras comparte placer con Sara, ya dentro de ella, y ésta me satisface íntimamente, deliciosamente, con la suya, hasta conseguir mi éxtasis. Desfallezco lánguidamente a su lado mientras ellos se mueven acompasados, sensuales, aumentando su ritmo al punto más frenético, hasta que el clímax los atrapa a ambos y flaquean entre gemidos y suspiros.

 

Y llega la calma.

 

La atmósfera está cargada de aromas de pasión. Los tres yacemos en silencio, abrazados, regulando nuestras constantes, con alguna suelta caricia de nuestras manos siempre añorando piel.

 

Paul es el primero en romper el silencio.

 

—Mis pequeñas adorables, os quiero.

 

Sara y yo nos miramos, sonrisa grande y cómplice, y besamos a nuestro amante a la vez en la mejilla, una por cada lado y nos vamos quedando traspuestos hasta llegar a la inconsciencia.

 

Un par de horas después me despierto. Ya está oscuro y estoy desorientada. Tengo sobre mí el brazo de Paul y él sobre su espalda la pierna de Sara.

 

Me levanto despacio para no despertar a la pareja y me encamino al baño.

 

El espejo me muestra una Angy desconocida. El pelo revuelto, los labios un poco hinchados y un brillo en los ojos, reflejo de como me siento.

Esa paz tan relajada, me trae a la cabeza lo que acaba de ocurrir. Sonrío. Por lo que jamás hubiera pensado sentir, hacer... ¡Qué barbaridad! 

 

Entro en  la ducha y bajo la cascada de agua cierro los ojos, rememorando el día. Termino la ducha feliz.

 

Ya limpia me siento a gusto conmigo misma. Me envuelvo en la pequeña toallas y al salir veo que mis queridos amigos todavía descansan en la misma posición.

 

Bajo a la cocina y encuentro algunas cosas para preparar una cena decente y la dejo preparada. 

Me pongo la camiseta de Paul y salgo a la oscuridad de la calle para disfrutar de mi cigarrillo de premio. Me acerco a la playa para ver la luna creciente sobre el mar.

 

Arriba, Sara despierta, ve a Paul dormido y sonríe acariciando su cálida espalda. Hasta que se da cuenta de que están los dos solos.

 

—¿Ángela? —Pregunta para saber dónde estoy. No hay respuesta.

 

—Paul, despierta. Angy se ha ido. —¿Qué le has hecho?

 

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  • Gabrielle, te digo lo mismo que a Francesc. Besos
    Francesc, te agradezco mucho que pienses así. Un abrazo grande.
    Lo de la biblioteca de Badalona, y más en una ciudad mayoritariamente castellanohablante, es de un pueblerino y mezquindad rayano en la extravagancia. A veces la Cataluña esa me recuerda a Corea del Norte. Yo lo vivo en propia carne, por eso lo digo.
    Decir a estas alturas que no eres escritora...
    Dices que eres más lectora que escritora. Bueno. Es sabido que un escritoro escritora si se pierde en una isla desierta preferiría tener un libro antes que el ordenador para escribir. Yo veo que sabes expresar tus sentimientos, que les das un buen estilo estético, tienes facilidad narrativa. Si no eres una escritora tal cual que baje Dios y lo vea. Claro que cada autor tiene su tema. Esto pasa en cine y Literatura, pero eso es otra cosa. Para mi sí que eres una escritora sin discusión.
    Gracias, Cantamañanas, me alegro de que te haya gustado. Pues ha sido una experiencia diferente, que si ha salido así ha sido gracias a mis dos compañeros de relato. Saludos!
    Serendipty, disfrutado está. Seguramente no tanto como Paul. Te falta la última respuesta: -De todo y nada malo.- Casi lo he vivido. Vivan los tríos, y los cuartetos, y los duos... Espero que tú lo disfrutaras más.
    Mi querido Francesc, no me voy, recuerda del tema que hablábamos... mi empresa digamos que es española. Lo del idioma, pues ésta es una página en español para el mundo hispanohablante, no tiene sentido escribir en otras lenguas pues los relatos no se entenderían. Si empezaran a publicar en inglés, pues yo misma no entendería nada. Y empecé a escribir para expresarme, siempre he dicho que soy lectora, no escritora. Me alegro de que te agrade lo que expreso ahora. Un fuerte abrazo
    Otra cosa. En una ocasión hice un curso de informática, y la profe que había sido vecina mía en la Bonanova, cuando le enseñé esta página de relatos y la invité a que me leyera alguno, se negó en redondo porque ella que trabaja en el Ayuntamiento rechazan el castellano. Yo hablo y leo catalán, pero ya sabes que en estas páginas escriben gente de todas partes. En la Biblioteca de Badalona he dejado de ir, porque en las tertulias literarias que vienen mandadas por la Diputación, sólo se quiere que se lean libros en catalán. Y a mi esto no me gusta. Si te vas, no tendré la esperanza de verte un día personalmente.
    ¡Queridísima y mi muy amada Serena! Tus relatos eróticos me recuerdan a la película de EMANUEL. Veo que tienes muy buenos recursos literarios. ¿Cómo empezaste a escribir? Pienso que eres una veterana en la narrativa. ¿Te vas a vivir a Alicante por el trabajo? ¿Trabajas en una multinacional? Ahora iré a ver la continuación de la película UN HOMBRE Y UNA MUJER que la primera la vi cuando tenía dieciocho años. ¡Y es que el amor es tan bonito...! ¿Verdad que es bonito? Pero se ve que a mí Cupido no me hace caso. A lo mejor al ver la película lloro a manta. ¡Buaaa!.
  • Pensé que un aplauso cada día no era suficiente para la tarea que realiza, ella y todas y todos los que trabajan para cuidarnos.

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    Primera semana de cuarentena, ánimo a todos y todas. Ordenar puede ser otra forma de pasar el tiempo... 😜

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