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6 min
VIVIENDO LO NUESTRO XII (Vs Serendipity y Gamusino)
Amor |
20.11.19
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Sinopsis

 

Nada más aparecer, Paul nos dedica una sonrisa cómplice. Pienso para mí que da gusto no sentir sentimientos de posesión ni percibirlos tampoco. Él me sugiere repasar las notas de lo que ya tenemos. Agarro el liviano portátil y me siento en el sofá, ya que me lo cede para acompañar a Angy arriba. No he oído bien el porqué. El caso es que me quedo sola trasteando entre su intrincado escritorio.

 

Oigo ruidos en el altillo. Mí intuición me dice la causa. Sonrió para mis adentros.

 

Con el dedo en el amplio trackpad abro un archivo mp4 sin saber exactamente de qué va. Y aparece una peli porno. No soy consumidora de cine de adultos pero claro, me apetece ver el principio de la escena, para mí lo mejor de ese género. Pero la curiosidad y mi estado de semipermanente calentura hacen que vaya más allá de lo usual, y justo cuando la cosa se pone verdaderamente interesante la pareja hace su aparición. Los efectos del mutuo alivio son evidentes por más que disimulen.

 

— “ya está”— dice la pollita como si tal cosa. 

 

He estado a punto de decir: — Paul, ¿te queda líquido en la reserva?. Pero me contengo. Angy se sienta a mi lado a ver qué se cuece en la pantalla, y ambas giramos la mirada inquisidora hacia nuestro macho particular.

 

— vaya, la has encontrado— exclama, añadiendo una torpe excusa de su procedencia.

 

— ven, siéntate gamberro— exclamo.

 

Paul dice que tiene sed, y se dirige a por unas birras. Vuelve con una y reparte sorbos. Estamos los tres sentados en el sofá. Paul me pide el portátil.

 

— Tengo tu esquema por aquí, Sara.

 

— Déjame verlo— reclama curiosa Ángela.

 

Dura poco ese interés. Angy y Paul siguen a lo suyo, manos arriba y manos abajo, juego que parece no tener fin. Así que vuelvo a tomar las riendas del bosquejo del relato, lo apoyo en mis muslos y me pongo a teclear. Cuando me viene la inspiración las cosas andan muy deprisa. Extrañados por mi marcha, se asoman a la pantalla a seguir el cursor escupiendo letras, palabras, frases...

 

A los diez minutos de plasmar mis ideas, Ángela se sorprende.

 

— Sara, ¿estas escribiendo lo que creo que estas escribiendo? 

 

La miro con lujuria. Por unos instantes la atravieso dirigiendo mis ojos a sus muslos desnudos. Ella se da cuenta. Se que no lleva bragas,así que acercó mi mano al borde de su camiseta levantándola hasta que el borde de su moreno pubis se descubre. Ella no dice nada.

 

— sí Ángela, escribo lo que más desearía en estos momentos.

 

— joder— exclama Paul, también sorprendido.

 

— sí, joder. Exactamente. 

 

— sigue— me indica Angy dejándose caer en el sofá y mostrando sin disimulo alguno más carne de su apetecible vientre. Una provocación impropia de ella.

 

¿Qué es lo que han leído y los ha alterado? Vamos allá:

 

“Dos mujeres que apenas acaban de conocerse pero que cada una mantiene una relación -de amistad y alguna de ellas algo más- con un hombre, deciden pasar un fin de semana los tres, que dedicarán a escribir un relato para un taller de literatura. Nada más llegar se encienden las pasiones y la lujuria hace presa en el ambiente. Sara, una de las chicas, es manifiestamente bisexual y desea con todas sus fuerzas a Ángela, que se declara hetero y que siente una clara atracción por Paul, su amigo y confidente, pero que hasta el momento no ha sido receptivo a ese sentimiento. Sara, a pesar de intentarlo, no ha sido capaz de seducirla. Ángela, sin embargo, sí ha intimado por fin con Paul. Por una carambola, los tres yacen conjuntamente. Sara es empotrada por Paul mientras esta le come el coño a Ángela, que a su vez morrea y es acariciada por aquel, consumándose el trío. Tras correrse los tres, caen en un descanso reparador y profundo en una tórrida siesta. Sara tiene sueños perturbadores. Su deseo hacia Ángela no encuentra suficiente el degustar su sexo: necesita más. Ángela, que a pesar de su heterosexualidad se siente atraída inexplicablemente por Sara, también se decanta por perversiones inexploradas, que con Paul jamás sería capaz de hacer. Paul es Paul, mientras que las dos chicas se envuelven oníricamente en unas embravecidas olas de insatisfacción sexual y de obsesas e innombrables fantasías. En la realidad Sara es más decidida, con un papel claramente dominante. Ángela, una muchacha muy tímida, mucho más pasiva, se debate en un conflicto moral entre lo que desea y lo que estaría dispuesta a hacer sin que le remordiera la conciencia. Han tenido un conato de sexo duro, apenas una mínima muestra, pero suficiente para encender su libido más escondido y oculto, que saltará por los aires al despertar ambas, y la incredulidad de lo que ve dará paso a desatarse su lujuria más extrema: Sara posee un monstruoso miembro donde antes tenía su clítoris, una verga erecta y potente que obnubila a Ángela, ebria de deseo.

 

Paul duerme. Sara se tiende sobre Ángela mezclando calor de hembras enceladas y sudores, y esta se le ofrece diciendo:

 

— soy tuya... hágase en mí según tu palabra...”

 

Ángela enmudece.

 

Me giro hacia ella.

 

— si os parece muy fuerte lo dejamos.

 

Paul silba... 

 

— ¿qué dices Angy?

 

— ¿como piensas continuar?— contesta con extraña serenidad pero sus ojos brillan de impúdico deseo. Miro su entrepierna. Una lágrima minúscula asoma por su ingle. Su vello púbico está encharcado.

— pues... no estoy muy segura— contesto— pero... a ver... colaboración. Paul, cual sería para ti un acto de posesión?

 

Duda, y apoya el mentón en su mano.

 

— no sé... atarla?

 

—un buen comienzo, pero insuficiente. ¿Angy?

 

Un par de centímetros más de su abdomen se muestran. Su ombligo ya está a mi vista. Sabe que es uno de mis fetiches.

 

— dímelo tú.

 

No voy a andarme con rodeos. Lo siento por Paul. No soy feliz dejándolo al margen.

 

— ¿qué has deseado hacer o que te hagan, sexualmente hablando, y no te has atrevido a pedir, y a lo que no podrías negarte aunque quisieras?

 

Silencio.

 

— ¿vas a contestar Ángela?

 

Esta por fin sabe el porqué se siente tan atraída por Sara. Lo ha plasmado muy bien en ese borrador del que sobra ese fantasioso pene. Su lado oscuro que nunca ha conocido ni explorado la lleva irremediablemente hacia ella.

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