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17 min
WILLIAM NEVE PARTE III Y ULTIMA
Amor |
15.09.08
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Sinopsis

Lo he colgado de nuevo por que con el cambio de la página (supongo) se había quedado incompleto. Esta vez lo divido en partes. La primera parte esta en mi usuario (MPR).. Espero os guste, para mi es mi favorito sin duda.

La noche transcurrió perfecta desde ese momento y el mundo cambió desde entonces. Cada atardecer y accediendo a su lógica petición me alimentaba de la propia sangre de Michelle sin correr el mas mínimo riesgo de que pudiera ser contaminada, diferentes técnicas para extraer la sangre existían ya entonces, y así bebía su sangre como si de un elixir se tratara, aquella práctica se convirtió en un ritual normal para ambos y de esa forma no necesitaba de ninguna presa para seguir manteniéndome físicamente estable. Cada noche era una vivencia especial en compañía de la Joya que tiempo atrás me embelesara hasta olvidar incluso lo que hacía mucho tiempo era. La criatura desapareció para dar paso a un hombre nuevo, a su lado me sentía tan humano como lo fui en otra edad.
Los meses pasaban y no había día que cada encuentro se hiciera mejor que el anterior hasta que poco a poco empecé a notar cierta ansiedad, nervios o un parecer extraño en el comportamiento de Michelle. La preocupación me mataba pues pensé que llegaba el momento que había temido desde el principio. Nuestras diferencias, evidentes en muchos aspectos, terminarían por separarnos. Nada más lejos de la realidad. Aquello nos uniría mucho más si es que era posible.

-      Michelle….
-      Si
-      Háblame, ¿Qué te pasa? ¿Qué te inquieta? ¿Soy yo?
-      No. Perdona si últimamente no me encuentro muy bien. No me concentro. No puedo descansar durante el día y las noches se hacen largas aun en tu compañía.
-      ¿Qué sucede? ¿Qué te impide el sueño?
-      “Dómine”.
-      Maligno personaje, lo odio. ¿Qué pretende de nosotros? ¿Sigue presionándote con sus fantasías de poder? No consentiré que por su culpa te alejes de mí.
Llevo evitando encontrarme con el mucho tiempo por no causarte dolor pero no puede esperar más, tengo que verle. Hablaré con él, debí enfrentarme a esa carroña hace mucho tiempo ya.
-      Por favor. No le faltes más al respeto delante de mí y no seas brusco cuando estés con él, no le juzgues antes de hablar y solo escucha. Se merece la oportunidad. De no haber sido por sus inquietudes y pretensiones hoy no estaríamos juntos. Deja que él te cuente, yo no quiero inmiscuirme en nada.
-      Bien, así lo hare. Avísale que mañana se mantenga despierto y me encontraré con él en su casa al anochecer. Quiero que sea privada la conversación, no me gustaría que estuvieras allí en ese momento. No preguntes.
-      Will…. Te he dicho que no quiero inmiscuirme, pero de la misma manera te lo advierto. Si algo le pasa a Dómine sin llegar a hablar con él o después de haberlo hecho no te lo perdonare jamás. El odio también existe en mi corazón.
-      Puedes estar tranquila. Nada le sucederá, cuenta con mi promesa.
Al día siguiente me presenté en la puerta de la mansión Dómine como había dicho. Después de tanto tiempo sabría qué era lo que aquel adinerado curioso quería de mi y solo esperaba contener mi ira si sus palabras ofendían lo más mínimo la integridad de mi tan preciado tesoro. Estaba acostumbrado a hacer oídos sordos y mirar hacia otro lado para evitar sospechas y confrontaciones, pero no era igual si de Michelle se trataba. Alguien me dijo una vez…. La paciencia es no sé qué…. no lo recordaba ni hacia uso del consejo, por lo tanto temía mi reacción.

Las aldabas de la puerta principal eran dos cabezas de león de bronce de una talla impresionante, de sus bocas abiertas colgaban dos argollas grandes y pesadas. Cogí una de ellas y la golpee ligeramente, resonaba en la oscuridad como si tuviera voz propia anunciando al visitante.
La puerta se abrió y me recibió aquel hombre que un día me hizo saber que Michelle quería verme. No le había visto desde entonces pero me resultaba tan familiar como si le hubiera conocido toda mi vida.

-      Adelante Señor Neve. Laurent le espera.

¿Laurent? Se trataba de Dómine eso era seguro. Me sorprendió ya que muy rara vez se escuchaba en esa época llamar a cualquier empleado a su señor por el nombre de pila. Aquello denotaba una confianza y una familiaridad entre la gente de la mansión que como digo era muy difícil de encontrar ni en los entornos mas sencillos.
Al traspasar la puerta dos escaleras de mármol anchas y de peldaños bajos se rizaban por cada una de las paredes subiendo hacia una planta superior. Los adornos del mármol blanco de la escalera sobresalían más por su sencillez que por su belleza y aunque la mansión en si perfectamente podría resultar ostentosa había algo que inspiraba la sensación de que aquel antiguo palacete era un verdadero hogar en su conjunto. Todo era diferente a como había imaginado. La situación me inspiraba calma, el interior y su decoración además del personal que se dejaba ver de vez en cuando mientras me mantenía a la espera reflejaban armonía.
Aquel hombre que me recibió era el responsable del servicio y buen funcionamiento de aquel lugar y se dirigió a tres asistentes cercanos que parecía me esperaran antes de que siquiera hubiera llegado a la casa. Se despidió de mí con un “no se arrepentirá de su visita” y me dejó en compañía de los tres anteriores. Me miraron como esperando una orden y al no recibir petición alguna me ofrecieron el camino que debía seguir.
Entre las escaleras, al fondo y sobre el centro de la estancia, una puerta de color crema, ancha y de doble hoja. Uno de ellos se adelanto abriéndola en su totalidad y entonces se presento ante mí un enorme salón repleto de oleos increíbles. Había pinturas de grandes artistas, otras apenas conocidas por gente de mal vivir como se podía distinguir en una especies de carteles publicitarios de un amigo nocturno del Moulin llamado “Toulouse”. Las imágenes eran antiguas y contemporáneas había gran variedad en la sala, llamaban la atención grandes lienzos sobre marcos trabajados en pan de oro que ya en si eran obras de arte, aquella sala en su totalidad era extraordinaria. Disfrutaba observando con detalle cada una de las paredes cuando note una mano que se apoyaba en mi hombro, me giré y era Dómine. Mi primera impresión hubiera sido de desprecio si le hubiera encontrado en cualquier otro lugar o en otro tiempo. Pero no así en ese momento.
Estaba muy deteriorado y reflejaba enormes síntomas de cansancio. Su mano apenas hacia presión sobre mi hombro. Me hablo susurrando, haciendo un esfuerzo casi por respirar y me señalaba unos butacones que rodeaban una gran chimenea que presidía la estancia. Nos sentamos en compañía uno del otro y los tres adeptos sirvientes abandonaron la sala cerrando la gran puerta de la misma a su salida. La chimenea desprendía un calor reconfortante, las butacas te acogían como en infinito abrazo, las altísimas paredes y sus pinturas te invitaban a soñar. El ambiente era de un encanto sobrehumano. Ahora podía entender como Michelle desprendía esa ternura constante. Formarte en semejante lugar debió ser un camino de lo mas atractivo sin duda.
Miré al señor de aquel lugar y no podía creer que fuera el mismo que había labrado en mi mente durante tanto tiempo.

-      Monsieur Dómine. Hoy…
-      Neve, usted si puede llamarme a mi Laurent. Mi prepotencia no es la suya.
-      Por favor le ruego mis disculpas por eso. Solo un día pudimos conversar y fue demasiado breve y tenso por su revelación sobre mí como para siquiera interesarme por respetarle. Es mas, lo que parecía ser su única intención, comerciar con Michelle por sus intereses sobre mi condición de nosferatu hoy sigue produciéndome repulsa. De un principio quiero ir al grano Laurent, la intención de mi visita es resolver que inquieta a Michelle. Sin dar detalle hizo alusión a tu persona, creo que es elemental que la preocupa solo con mirarte, no obstante hablemos, para eso estoy aquí.
-      Por fin ha decidido venir y hablar conmigo, aunque lamento que haya tenido que llegar casi en una situación terminal. Aun así se lo agradezco pues todavía sigue siendo mi única intención proponerle el trato que un día pretendí. Quizá haya cambiado la situación entre nosotros, aun así, quiero debatirlo. Michelle habla mucho conmigo y sobre usted. Ella le ama con todo su corazón y si no me equivoco y por lo que me hace saber, el mismo sentimiento le recorre hacia ella. Eso no cambia en nada lo que le quiero pedir, pero es posible que la situación juegue aun más en mi favor.
(Debía mantener la calma. LO PROMETI)
-      Sigue Laurent. Y llámame también por mi nombre, olvida el protocolo conmigo, ya no es necesario.
-      Bien Will empecemos entonces. Mucho tiempo antes de reunirme contigo ya sabia de tu condición. Siempre me produjo curiosidad pero nunca me interesó. Mi vida, desde que tengo uso de razón fue demasiado interesante como para desear la de los demás, pero unos meses antes de decidir que necesitaba de ti, me dieron una noticia que me entristeció sobremanera y desde luego aseguro que no por mi, si no por la que hoy es tu amante y siempre será mi mas grande fortuna. Michelle.
Una mañana, tras unos mareos extraños me diagnosticaron lo que hoy día abunda por demasiados lugares en Paris. Sífilis. Sin duda desde ese momento sabia que mi vida estaba ya limitada y que era cuestión de tiempo que muriera. Mi único pesar desde entonces es dejar a mi protegida a merced del mundo que nos rodea y que pudiera ser victima del mismo. De ahí mi intereses por ti.
Conozco perfectamente que no mueres, que vives eternamente y que tu fuerza y tu poder están por encima de cualquier posibilidad humana. Entonces fue cuando pensé, que tú mejor que nadie podrías ocuparte de protegerla, deberías prometer desde luego en el momento de aceptar el trato no interferir en su persona ni felicidad hasta el fin de su vida. Mi intención entonces era la de legarte parte de mi fortuna en el momento de mi muerte, momento en el que empezaría tu misión, el resto cuando llegara la de ella. TODO, por su seguridad. Hoy sigue en pie el ofrecimiento, en tus manos recae y espero la respuesta, aunque si ella no se equivoca contigo estoy convencido de que lo harás con devoción y sin interés alguno pues me consta que desde que os veis te dedicas a ella en cada momento que tu destino te lo permite. Sé que tu amor es tan sincero como el suyo y desde entonces mi tranquilidad es aun mayor pues estoy seguro en tus manos será feliz a pesar de todas las dificultades que os esperan.
Desde luego y aunque no es necesario pues mi protegida es un alma libre y siempre lo fue, cuentas con mi aprobación en cuanto a ella se refiere Will.
-      Laurent, en este momento apenas se que decir. No podía imaginar que fuera algo así lo que me pedirías o esperabas de mí. Te malinterpreté desde luego y califiqué demasiado rápido. No necesitas respuesta a lo que ofreces, te aseguro que ella siempre estará segura. Su vida es la mía, y es quien me hace apreciar cada amanecer que toda existencia tiene sentido. Olvida de ofrecer tus fortunas pues no las disfrutaría jamás y tu amor paternal hacia ella es pago suficiente. Michelle es afortunada por haber contado con un hombre como tú. Hoy soy un hombre nuevo gracias a su amor y su comprensión y la realidad es que nunca la hubiera conocido de no ser por ti. Una vez más te pido mis disculpas, me arrepiento de mi comportamiento hostil. Siempre estaré en deuda con tu persona.
-      Tu palabra es suficiente para morir en paz. No me queda mucho tiempo. Es evidente que mis días se acaban y descansaré tranquilo después de esta conversación.
-      Pues así sea. Sobran más palabras. Cualquier necesidad que pudieras tener házmelo saber o trasmíteselo a Michelle para que llegue a mí la petición. Estoy a tu designio siempre y mi deseo hoy es que abandones este mundo en paz, siento haberme dado cuenta demasiado tarde, creo que lo mereces Laurent.

Me despedí de él dejándole sentado en aquella enorme butaca mientras en la penumbra del salón se reflejaban las llamas de la chimenea en su cara como abrigando con su calor los últimos momentos de su vida.
Desde esa noche se sucedieron numerosas visitas más en compañía de la Joya que aquel mismo hombre había labrado y pulido con su incontable sabiduría. Las charlas alrededor del calor de la sala y las sombras de las pinturas se llevaban noches enteras entre Michelle, Laurent y yo. Nunca pensé que Dómine pudiera resultar tan interesante y cautivador en sus palabras. Puede resultar irónico pero aquel que odié tanto se convirtió entonces en una especie de mentor para mí y después de una larga existencia, viajes, ciudades y personalidades varias conocidas hasta los días que narro, fue de aquel destruido individuo del que más sabios conocimientos y recuerdos guardo.
No acierto a recordar el tiempo que pasamos compartiendo noches e historias varias que cualquiera de los tres proponía. El caso es que las semanas pasaban y como el mismo Dómine sabía y se hacía evidente en su progresivo deterioro un día llego su hora. Y en lo que parece fue una muerte apacible a pesar de su lamentable estado físico, abandonó este mundo como él había deseado, en paz y sabedor de la seguridad de lo que siempre amó por encima de todo.
Michelle tardó una temporada en reponerse a la falta que Laurent suponía en su quehacer diario aunque nunca abandonó ese carácter jovial y dulce que la caracterizaba, con el tiempo el recuerdo siempre era motivo de pensamientos positivos y enorgullecían a la persona que hizo de aquella niña una joya que brillaba con luz propia.
Nos trasladamos a vivir a mi residencia ya que nada la unía a la mansión Dómine que no fueran recuerdos. Los años pasaron demasiado rápidos en compañía de mi amada y aunque felices por cada uno de los días que pasábamos juntos entre pasiones y diferentes situaciones que nos hacían sentir únicos, elegidos y afortunados por contar con lo que es tan difícil de encontrar y conservar, AMOR SINCERO, el tiempo hacia su mella y yo no podía evitar pensar en ocasiones, que haría sin ella el resto de toda una eternidad que se me presentaba demasiado cercana de nuevo. ¿Puede alguien tan siquiera imaginar que significa esa palabra? A priori parece como algo que se muestra tentador, algo tan hermoso como el hecho de poder disfrutar por siempre de la brisa fresca en una noche de verano a la orilla de cualquier mar en calma. Pero realmente la eternidad es una condena demasiado dura. ¿Fácil es ver cambiar aquello que conociste como un hogar? ¿Fácil es ver morir a todos los seres amados que uno pueda amasar en su vida? ¿Fácil es ver como la humanidad tan preciosa y frágil se destruye sin posibilidad de solución alguna? ¿Realmente es fácil? NO LO ES. Cuando conocí a Michelle odiaba la inmortalidad que se mostraba infinita ante mí, en su compañía acerté a olvidar el significado de la misma y cuando se acercaba su final sentí de nuevo la realidad del peso de esa gigante palabra.
Lo que se hizo evidente era que el tiempo pasaba sin piedad como no podía ser de otra manera para aquella mujer de cabellos ocres y piel tersa y blanca. No así para mí. En muchas ocasiones me pidió hiciera eterna nuestra unión y reconozco que cada una de las veces que lo solicitaba sentía el enorme deseo de hacerlo. Según se acercaba la hora, mi voluntad de dejarla morir se hacía más y más difícil. Las opciones eran fáciles de analizar. Una vida eterna para ambos y la condena al sufrimiento de la oscuridad y el ansia de sangre a la mujer que más había querido en mi larga vida o verla morir un día en paz y libre de castigo. Siempre lo tuve claro. Nunca podría castigar aquello que me hizo sentir vivo sin estarlo. El egoísmo de condenarla por mi propia necesidad de su mirada, de sus palabras o de su sola presencia no era un sentimiento justo. Me producía dolor tal decisión pero no me hubiera perdonado otra.

Sin entrar en más detalle sobre su partida pues hoy todavía sufro la imagen en mi mente tan clara como sucediera aquel día, Michelle se fue a un viaje para ella sin retorno tomando mi mano en la suya, feliz, satisfecha y con un gesto de aprobación a una vida juntos. Durante mucho tiempo deseé caer en manos de cualquier cazador y morir violentamente. No sucedió, y hoy ella sigue viva en mis recuerdos soñando cada día que Michelle aparece de nuevo en compañía de Dómine en cualquier rincón de cualquier país. Abandoné la ciudad que me vio nacer por segunda vez para no pisarla jamás pues eran muchos los momentos que allí quedaron grabados en mi memoria. Y hoy vagabundeo sintiéndome feliz a pesar de todo.

ELLA EXISTIÓ POR POCO O MUCHO TIEMPO, Y ESO ES MAS QUE SUFICIENTE.
Hay gente que dice que existen los amores eternos, nunca pensé que algo tan difícil fuera del todo tan cierto. HOY LO SE. Pues después de ciento y muchos años, el olor de su piel, su tacto y el sabor de su sangre, la única que fue capaz de calmar mis instintos, viven intactos en mi recuerdo. Siempre que veo cualquier imagen de aquellas calles de París me traslado allí y me siento en brazos de lo que para mí fue y será siempre.
UN AMOR TAN PROHIBIDO COMO INMORTAL.
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  • Si, me ha gustado. Saludos
  • A mi hija

    Lo he colgado de nuevo por que con el cambio de la página (supongo) se había quedado incompleto. Esta vez lo divido en partes ya que es un poco largo. La primera parte esta en mi usuario (MPR). Espero os guste, para mi es mi favorito sin duda.

    Lo he colgado de nuevo por que con el cambio de la página (supongo) se había quedado incompleto. Esta vez lo divido en partes. La primera parte esta en mi usuario (MPR).. Espero os guste, para mi es mi favorito sin duda.

    Posiblemente nadie lo entenderá.

    Lo he colgado de nuevo por que con el cambio de la página (supongo) se había quedado incompleto. Esta vez lo divido en partes. Espero os guste, para mi es mi favorito sin duda.

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