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4 min
Y creaste un mundo bajo tus dedos
Amor |
14.12.13
  • 4
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Sinopsis

Una historia romántica con toques de fantasía. Espero que os guste.

Él cogió una silla y se sentó al revés, apoyando sus brazos sobre el respaldo y sobre ellos su cabeza. Acto seguido, cerró los ojos.

Enfrente, ella comenzó a tocar.

Una densa niebla envuelve el lugar. Apenas si se puede discernir algo a nuestro alrededor. Tan sólo algunos sutiles destellos de luz dispersos, colándose a través de la bruma, suficientes sin embargo como para crear esta atmósfera cálida y cautivadora. De fondo, no muy lejos de donde nos encontramos, se adivina algún tipo de riachuelo, y nos dirigimos hacia allí guiados, únicamente, por el relajante fluir del agua.

Nuestros pies desnudos parecen estar pisando sobre un húmedo campo de hierba que nos regala su agradable cosquilleo. Pero al agachar nuestra mirada, observamos que el espeso manto de niebla nos cubre por debajo de la cintura, impidiéndonos ver el suelo. Continuamos nuestros pasos y, conforme avanzamos, se van uniendo nuevos sonidos que nos estimulan los sentidos. Pájaros, grillos y algún tipo de anfibio quizás.

De repente, sentimos unas finas gotas de rocío salpicándonos los pies, los brazos e incluso el rostro. Detenidos, llevamos las manos hacia delante y conseguimos palpar una pared resbaladiza, bañada por una pequeña cascada. Al instante, como si hubiésemos activado algún tipo de mecanismo, la bruma comienza a disiparse lentamente, dejándonos ver ahora el entorno que nos rodea. Frente a nosotros se erige un portentoso monolito, en cuyo pináculo descansa una fuente de piedra en forma de concha de la que emana el agua más cristalina jamás conocida. Al dejarnos empapar por aquel fabuloso líquido, sentimos un sosiego casi místico inundándonos el cuerpo y el alma.

La neblina se disipa por completo, permitiéndonos poder apreciar los anaranjados retazos que tiñen el cielo y las escasas nubes desperdigadas, propiciándose un alba de ensueño. Una minúscula esfera brillante se alza lejana en el horizonte, regalando su luz y su calor. Unos pasos más allá de donde nos encontramos, un frondoso cerezo se alza solitario, envuelto en una especie de torbellino de pétalos rosados. Una vez que el viento se lleva los pétalos de las ramas, éstos vuelven a salir una y otra vez. En este lugar nada perece; la propia brisa parece tener vida.

Embelesados por las imágenes de las que estamos siendo testigos, las cuales parecen sacadas de algún maravilloso cuento de fantasía, reanudamos nuestra marcha para descubrir qué otros tesoros nos aguardan. Sea lo que sea, rezamos para quedarnos en ese extraordinario lugar el resto de nuestros días, sin saber siquiera la forma en la que hemos llegado. Ya no importa.

Sin embargo, nuestro gozo no durará mucho más. Acompañado de una hermosa melodía que ha nacido de alguna parte del entorno, las imágenes comienzan a difuminarse delante de nuestros ojos, creando un efecto conmovedor, como el de la pintura de un cuadro recién pintado que se diluye por el agua de la lluvia. Entretanto nuestro cuerpo, que parecía levitar en una especie de trance infinito, se ve sacudido por una fuerza que nos intenta expulsar de aquel lugar. Disgustados, echamos un último vistazo a nuestro alrededor, que se derrite como la cera de una vela casi consumida. El último fulgor de su llama se apaga y con él, nuestra mente despierta.

Ella levanta los dedos de las teclas mientras las últimas notas rebotan en los muros de la habitación para, finalmente, perderse en el aire.

Él abre los ojos, extasiado. Unos ojos húmedos y temblorosos por la emoción, que pestañean todavía desconcertados. En su cara se refleja una inmensa sonrisa de agradecimiento.

Sus miradas cómplices se cruzan y automáticamente ella comprende el mensaje que su compañero le manda. Asintiendo suavemente con la cabeza y entre deliciosas risillas, alza de nuevo sus brazos, coloca los dedos y toma aire.

¿A qué maravilloso mundo me llevarás ahora?

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    Me he dejado llevar por una melodía silenciosa y ha estado muy bien, además el título me parece de lo más acertado.Felicidades.
    Amigo Alex está claro que no sólo de terror vive el escritor, por mucho que te guste y por bien que lo hagas cuando te sales de tu tema preferido, el terror, y te enfrascas en la complicada tarea de recrear universos romantico/fantasticos te sale el poeta que llevas dentro, escondido eso si, detrás de monstruos y maldades humanas y demoniacas, pero aquí estás con un texto realmente bello haciendonos viajar a través de una música que no oímos pero que se cuela entre las letras de este gran texto, felicidades y un saludo
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