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19 min
¿Y la playa?
Reales |
20.05.20
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Sinopsis

Amenos y divulgativos mundos de Laura

Hoy, comienza Leti: ""Tenemos todos los ingredientes en el mundo rural: la pandemia no nos ha afectado tanto, no hay masificación y nuestro alojamientos son independientes para las familias. Somos lo que busca la gente", cuenta Francisco Parra. El presidente de la Asociación de Profesionales de Turismo Rural (Autural) reconoce que "la temporada de verano apunta bien. Las preservas han aumento un 15% respecto a hace un año". El turismo rural puede ser una alternativa este año a las vacaciones tradicionales de sol y playa. El sector maneja previsiones positivas, aunque Parra muestra mucha cautela durante toda la conversación: "La situación laboral de la gente es muy incierta. Nos preguntan mucho por la política de cancelación y estamos siendo flexibles. Aun así somos optimistas. El turismo rural no es solo ofrecer plazas de alojamiento, también disponemos de un montón de actividades como senderismo o el conocimiento del medio". El aumento de reservas de Autural lo confirma también turismorural.com, un portal que reúne más de 17.000 alojamientos en toda España. La semana del 29 de abril al 5 de mayo, cuando se conocían ya las fases de la desescalada, las preservas se dispararon hasta las 7.000, un aumento de un 122% respecto a los días más duros del confinamiento. El 38% de las peticiones son para julio y un 35% para agosto. Cataluña, Andalucía y Madrid son los destinos favoritos. "La gente no sabe en qué condiciones van a abrir las playas o las zonas comunes de los hoteles. Al final en una casa rural, disfrutas de la familia y amigos, sin tener que estar con más gente. Reduces el miedo que hay a contagiarse", explica Henar Gómez, portavoz de Clubrural.com. Este portal con más de 13.000 alojamientos rurales en todo el país las reservas se han disparado un 278% esta semana, justo cuando media España ya ha pasado a la fase 1. "La gente nos pide, sobre todo, casas con piscina. A muchos les da miedo ir a la playa. Tampoco sabe en qué condiciones podrán ir a bañarse", explica Gómez. En su caso, también reconoce, que todo está muy en el aire y que va a depender de la evolución de la desescalada. Airbnb también está notando un cambio de patrón en las vacaciones de este año: serán sobre todo locales, dentro de la propia provincia o comunidad. Este portal de alojamientos constata un aumento de las reservas dentro de un radio de 300 km del domicilio del cliente. ¿Y la playa? En la meca del turismo de playa, Benidorm, los precios para atraer turistas están bajando un 20%, pero pesan demasiadas incógnitas. "Estamos al 20% de reservas, cuando lo normal sería que estuvieran ya en el 80%", explica Victoria Puche, presidenta de la Asociación Provincial de Hoteles y Alojamientos Turísticos de Alicante (APHA). En el sector no dan por perdida la temporada: confían en que sea un año récord de reservas de última hora. "Benidorm y todo Alicante tiene un componente de turistas extranjeros muy alto. Veremos playas llenas, pero no masificadas", pronostica Puche... En un Seat 127 cabía, hace 50 años, todo lo que el español medio necesitaba para veranear: la familia, las llaves de la casa del pueblo o del apartamento de la playa, el presupuesto total a buen recaudo en la cartera y un equipaje ligero donde el bañador era el rey. Armadas de paciencia, las familias cogían carretera y manta con la única ambición de descansar. Los 'Fórmula V' se encargaban de recordar que las 'Vacaciones de verano' eran para ti (y para mí) y los 'Tequila' invitaban a bailar un rock&roll en la plaza del pueblo, la máxima expresión del cachondeo patrio. Eran los primeros años de los 70. Una época a la que regresaremos este verano en un tremendo 'déjà vu', obligados por la pandemia de COVID-19. Con el turismo en cuarentena, la recesión económica amenazando el bolsillo, la posibilidad de viajar en avión más que remota, el miedo al contagio y los desplazamientos limitados, lo que queda es volver a unas vacaciones como las de antes: en coche propio, cerca, en familia, en casas, de planes sencillos y con la máxima ambición de desconectar de lo vivido... El Diccionario de la Lengua dice que son "tierras acotadas y por lo común dedicadas a pastos", pero tan parca explicación resulta un tanto desilusionante para abarcar uno de los ecosistemas más representativos del centro y sur peninsular y el que mejor define la interacción benefactora entre el hombre y la naturaleza. Mucho más poético sería decir que Dios creó el bosque mediterráneo y luego el hombre lo transformó en dehesa. Porque una dehesa es un ejemplo modélico de equilibrio entre la extracción de productos y el mantenimiento de valores ambientales gracias a la tala selectiva del bosque mediterráneo, sustituyendo el sotobosque por pastizales, pero dejando las especies arbóreas —alcornoque, encina y quejigo, en su mayoría— para que creen una cubierta vegetal y protejan el suelo. Dehesas hay en muchos lugares de la España y Portugal con clima mediterráneo, hasta un total estimado de cinco millones de hectáreas solo en nuestro país. Se prolongan durante cientos de kilómetros en Extremadura o en Andalucía occidental, suben hacia el norte para alcanzar la sierra de Gata, se instalan sin problemas a los pies del Sistema Ibérico o despliegan su manto por buena parte de Castilla-La Mancha. Pero todas sin excepción provocan en el viajero la misma sensación de paz y armonía. La dehesa es la sencillez de líneas llevada a su máxima expresión, la evolución forzada por el hombre del bosque mediterráneo, un escenario austero y simple modelado por la mano humana, pero sin aporte de elementos extraños. Como si las gigantescas tijeras de un barbero mitológico hubieran podado unos arbustos por acá, cardado otros matorrales por allá, para componer un peinado limpio, minimalista, con enormes herbazales despejados sobre lo que puntean las siluetas copudas de encinas, alcornoques, acebuches, castaños o quejigos como sombrillas naturales desplegadas al viento para proteger la campiña de los rigores del estío..." 

Le sigue Laura: ""Me gusta la ropa que no existe, imaginar el mañana". Lo que no sabía Pierre Cardin era que su ropa futurista, inspirada en la carrera espacial que marcó los años de la Guerra Fría, iba a volver a la actualidad más de medio siglo después. Cómo iba a saberlo; él, que diseñaba desde el ‘optimismo’ abrigos de tejido técnico y pantallas protectoras, pensando en un futuro de conquista espacial que él disfrazaba de utopía. Protegido de Christian Dior y rechazado por su admirado Balenciaga, Cardin fundó su propia marca en 1950. Pocos años después, tomó una decisión revolucionaria: asociarse a los almacenes Printemps para hacer ropa ‘democrática’, producida de forma mecánica. Así nació el prêt à porter y así, también, el diseñador propició su despido de la Chambre Syndicale de la Couture et de la Mode, el organismo gubernamental que regulaba y regula la moda de autor en Francia. Fue así como, entre los años ’60 y los ’70, ya libre de ataduras y directrices, comenzó a crear con la moda su propia visión del futuro: para Cardin, el siglo XXI se atrevería con patrones tan geométricos que el cuerpo que los portaba era lo de menos, se enfundaría en tejidos técnicos (él mismo patentó su propia materia prima, Cardine, que protegía del calor, se adaptaba al cuerpo y era tan moldeable para la época que aceptaba acabados en tres dimensiones), se teñiría de colores planos y se acercaría al unisex. Pero, sobre todo, se adornaría con cascos, pantallas, pasamontañas o gafas de espejo, una parafernalia que serviría de protección frente a otros mundos posibles, propiciados por la carrera espacial y la amenaza nuclear que se cernía sobre aquellos años de Guerra Fría. De todos los cambios en la industria que predijo Pierre Cardin este era, de lejos, el menos plausible. Él vaticinó la llegada del prêt-à-porter, fue el gurú estético junto a Mary Quant y André Courrèges del swinging London y del movimiento mod, fue pionero en integrar la moda en el diseño o la arquitectura y se adelantó al sistema de licencias con su nombre que muchos copiaron después (de hecho, sigue explotándolo, a sabiendas de que hace tiempo que perdió su aura, pero sin sentirse culpable por ello). Lo que no era tan probable es que ese futuro que él imaginó, esas pantallas protectoras, hoy volvieran a estar de actualidad, aunque por motivos muy distintos. "Es el miembro de una escuela marciana: sus modelos van equipadas para cualquier actividad de ciencia ficción. Sus cabezas están protegidas con cascos de plástico, llevan máscaras de bombero y aras culinarias. Sus siluetas remiten a las peras, los torpedos o los misiles, pero con estructuras ligeras. Son la guardia espacial del futuro", escribía Cecil beaton en 1967 a propótico de Cosmocorps, una de las colecciones más célebres de Cardin. El modisto estaba tan obsesionado con la llegada del hombre a la Luna que terminó por diseñar trajes para la NASA, pero quizá, si su obra caló en su momento, no fue solo como fruto de la euforia, sino de un miedo latente que se ocultaba tras esos colores brillantes y esas poses despreocupadas. "Tuve mucha suerte, diseñé en la posguerra, en un mundo que estaba por rehacer", comentó en una ocasión. Un mundo que vivía en constante amenaza y que, por eso, entre otros motivos, trasladó invenciones militares al diseño de la vida cotidiana. En 2008, una exposición el museo Victoria and Albert, Cold War Modern, puso de manifiesto que aquella estética, que moldeó todo el diseño, en sentido amplio, no solo estaba motivada por un nuevo futuro, también por un incierto presente. El miedo, como ocurre ahora, tuvo  que ver, y mucho, en la cultura visual..."

Lina a lo suyo: "Los rebeldes de Núñez de Balboa están dando que hablar: salen cada día negligentemente al barrio, sin orden ni concierto, sin respetar la distancia de seguridad, para manifestarse contra el Gobierno de Sánchez. Les irrita su gestión. Quieren que Madrid pase a la fase uno a toda costa y se quejan de que esta inmovilidad es "una ruina" económica mientras se arriesgan, con su protesta, a seguir propagando el virus. Hasta Almeida les ha tirado de las orejas afeándoles la "irresponsabilidad" de no seguir las recomendaciones sanitarias. Ayuso, por su parte, les alienta. "Libertad", gritan los vecinos mosqueados. "Comunistas". El portavoz de Unidas Podemos en el Congreso, Pablo Echenique, se ha referido a los manifestantes como "cayetanos" de "la clase alta". Y ese nombre propio, ahora sustantivado, se ha vuelto trending topic en todo el país: no por la mención del dirigente de la formación morada, sino por ser un concepto cada vez más inserto en la cultura popular gracias a la banda Carolina Durante. Esta cuarentena, además, lanzaron La canción que creo que no te mereces con Jota de Los Planetas: se puede decir que están en estado de gracia, que todo lo que tocan pasa a incorporarse con solidez a un relato generacional que andaba más bien tiritando. En Joder, no sé hablaban de la insatisfacción moderna, de esa extraña edad de la desidia, de ese llegar mal y tarde a las cosas que uno ama. "No tengo treinta años y ya estoy casi roto, apenas siento algo, tal vez me sienta solo (...) Todavía no decrezco, sólo como persona, estoy perdiendo brillo, ¿no lo notas?":
Todos mis amigos se llaman Cayetano
Zapatillas Pompeii, alguno tiene barco
Siempre tres botones desabrochados
Menudo pelazo, CEU San Pablo
Joder, cómo mola el verano
Ibiza, Marbella, todos gaditanos
Ojo a mis amigas del voluntariado
La finca en Segovia, el puestazo. 
Fue un dibujo satírico perfecto porque sirvió para hilvanar a las dos Españas: no tenía mala leche como para que nadie se enfadara pero gastaba el punch necesario para que sirviese también como crítica. Los pijos cantaban Cayetano, orgullosos de su foto. Sentían que salían favorecidos. De hecho, contaba Diego Ibáñez -vocalista y compositor del grupo- a este periódico que algunos amigos suyos, que son muy "de ese rollo", se habían "partido el culo escuchando el tema". Y los chavales normales -sin barco, sin vacaciones a todo plan y sin una agenda densa de contactos poderosos- la entonaban con ese puntito divertido de la revancha:
Todos mis amigos se llaman Cayetano
No votan al PP, votan a Ciudadanos
Morat, Taburete, ¡qué grupazos!
En sus conciertos, cómo lo pasamos
En las Big Four, cien mil contactos
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Salir de fiesta, el reservado
No pasa nada, está to' pagado
En uno de sus últimos conciertos, para actualizar el retrato a los tiempos, cambiaron un verso: "Todos mis amigos se llaman Cayetano, no votan al PP, votan a Ciudadanos" pasó a decir "ahora votan a Vox, antes a Ciudadanos". El partido de Abascal recogió el guante y les dedicó un tuit: "Vox sigue avanzando en pequeños detalles, Carolina Durante cambia la letra de la canción para adaptarla a los nuevos tiempos". Parece que no pillaron la ironía..."

Laurabuela vuelve a querer vivir sola, cerca de los suyos, pero sola, independiente: "... Al cabo de dos meses ya no sabíamos qué más hacer; bizcochos y magadalenas, libros y películas, tutoriales on-line y soliloquios con la pared. Algunos han llamado a puertas amigas pidiendo un poco de contacto humano, pero pocas se han abierto candadas por el miedo al contagio. Se han permitido paseos al aire libre –obligatorios en soledad, (es curioso que cada vez que dan permiso para algo va acompañado de una prohibición.) y la esperanza está ahora en ver cuándo se podrá estar con los amigos, en tu casa o en la mía. Rezamos por que no nos quedemos aislados. La solución desesperada la aporta por teléfono el médico de cabecera y una receta electrónica: algo para dormir, algo para los nervios y la ansiedad, algo para resistir sin música ni aplausos. Ahí es donde entra el amor por uno mismo que tan arrinconado teníamos porque era un bien que no se cotizaba demasiado cuando estábamos rodeados de gente que nos ayudaba y a la que ayudábamos a llevar una vida más o menos agradable, más o menos contentos de nosotros mismos. El amor por mí misma se me presenta en estos tiempos como única y última posibilidad para no caer en el desánimo o en la antesala de la depresión. Amarme lo máximo posible. Se acabó el comer compulsivamente o el no comer apenas por falta de ganas; se acabaron los vinitos de la mañana y la cervecita de la tarde en soledad. Fuera asfixiarse gratuitamente con el tabaco (yo no fumo hace veinte años); fuera la autocompasión de "cuánto sufro y qué sola estoy".Estamos solos frente a nosotros mismos y no hay más cera que la que arde. Ya no hay eventos a los que asistir, ni cine de los miércoles con las amigas, ni pintxo pote los jueves con la cuadrilla, ni cenita los viernes, ni vermú el sábado ni paseo por el monte el domingo. Todo eso está confiscado. Los cursos, talleres, aprendizajes, grupos de crecimiento o de gimnasio se han ido quedando tirados también en la cuneta. Quedamos solos y con lo puesto ante el espejo inapelable. No se puede rechazar esa realidad. Ahora es el momento idóneo –aunque haga falta muchísima fuerza y entereza- para darnos cuenta de que nuestra supervivencia emocional no puede depender de nadie más que de nosotros mismos. Tirar la toalla es una opción tentadora, pero no es la mejor. De momento, vaya por delante mi declaración de intenciones y la fuerza para no quedarme encerrada rumiando mis penas, que podrían ser muchísimo peores si estuviera enferma de cualquier cosa o contagiada de cualquier virus. Las que estamos solas y los que están solos tenemos que ejercitar el "amor propio" antes de que sea demasiado tarde porque cuando abran la puerta de toriles probablemente tengamos pocas ganas de salir a abrazar a quienes no se han acordado de nosotros en estos tiempos oscuros y confinados"

Aritz: "Lo que vendrá es, aún, indefinido e impreciso. Después del temblor, todo indica que lo que vendrá será duro, incómodo. Una curva cerrada al final de una larga recta. Pero también nos esperan buenos momentos. Superaciones y enseñanzas. Lo que vendrá será contradictorio. Exigirá renuncias y nos pedirá ser generosos. Nos medirán la fiebre pero lo que vendrá nos medirá, sobre todo, la altura. Como personas y como grupo. Como hijos, padres, abuelos. Como empresarios, autónomos, empleados. Como ciudadanos. Lo que vendrá sacará a la luz hermosas muestras de solidaridad y repugnantes muestras de bajeza. Lo que vendrá exigirá correr riesgos. Biológicos, laborales, financieros. Lo que vendrá traerá miedo y, cada uno, decidirá si ese miedo le bloquea o le empuja a moverse. Lo que vendrá exigirá medidas valientes y un nivel elevado de inconsciencia. Lo que vendrá nos hará cambiar las prioridades. Olvidar deseos que nos quitaban el sueño y aspirar a objetivos que creíamos superados. Lo que vendrá debilitará la economía mientras nos enseña que hay cosas más importantes. Lo que vendrá exigirá una política que nos lleve a cooperar y no a pelear. Lo que vendrá traerá una comunidad más solidaria, construirá nuevas relaciones de ciudad, de barrio, de vecinos. Lo que vendrá nos hará menos autosuficientes y más interdependientes. Probará que no sobreviven los más fuertes sino los que basan su energía en el apoyo mutuo. Lo que vendrá será lo que decidamos entre todos. Chiste: Un día, el subdirector le dice a su ayudante:- ¿Por casualidad usted ha visto alguna vez un pingüino?- No.- ¡Al despacho del director!- le dice.Cuando llega le dice al director: - El subdirector me ha mandado aquí porque nunca he visto un pingüino.- ¿Que no has visto un pingüino? ¡¡¡¡¡¡¡Despedido!!!!!!!- le dice el director.
Cuando llega a su casa le pregunta su mujer:- ¿Qué te pasa?- ¡Me han despedido- ¿Por qué?- Mira, el subdirector me ha mandado al despacho del director, el director me ha despedido y todo porque no he visto un pingüino.- ¿Que no has visto un pingüino? ¡¡¡¡¡Divorcio!!!!!!Su hijo cuando le ve le pregunta: - Papá, ¿qué te pasa?- Pues que el subdirector me ha mandado al despacho del director, el director me ha despedido, tu madre me ha pedido el divorcio y todo porque no he visto un pingüino. 
- ¿Que no has visto un pingüino? ¡¡¡¡¡Ya no te quiero!!!!!!Un policía le ve por la calle y le pregunta:- ¿Qué le pasa señor?- Mire, el subdirector me ha mandado al despacho del director, el director me ha despedido, mi mujer me ha pedido el divorcio y mi hijo ya no me quiere y todo porque no he visto un pingüino.- ¿Que no ha visto un pingüino? ¡¡¡¡¡A la cárcel!!!!!!En la cárcel le pregunta otro policía:- ¿Qué le pasa señor?- Mire, el subdirector me ha mandado al despacho del director, el director me ha despedido, mi mujer me ha pedido el divorcio, mi hijo ya no me quiere, un policía me ha mandado aquí y todo porque no he visto un pingüino.- ¿Que no ha visto un pingüino? ¡¡¡¡¡Le mato!!!!!!- En el cielo un ángel le pregunta:- ¿Qué le pasa señor?
- Mire, el subdirector me ha mandado al despacho del director, el director me ha despedido, mi mujer me ha pedido el divorcio, mi hijo ya no me quiere, un policía me ha mandado a la cárcel, otro me ha matado y todo porque no he visto un pingüino.- ¿Que no ha visto un pingüino? ¡¡¡¡¡Al infierno!!!!!!En el infierno un diablo le pregunta:- ¿Qué le pasa señor?- Mire, el subdirector me ha mandado al despacho del director, el director me ha despedido, mi mujer me ha pedido el divorcio, mi hijo ya no me quiere, un policía me ha mandado a la cárcel, otro me ha matado, en el cielo un ángel me ha mandado aquí y todo porque no he visto un pingüino.- ¿Que no ha visto un pingüino? ¡¡¡¡¡Al piso bajo!!!!!!- En el piso de abajo un señor le pregunta:- ¿Qué le pasa señor?- Mire, el subdirector me ha mandado al despacho del director, el director me ha despedido, mi mujer me ha pedido el divorcio, mi hijo ya no me quiere, un policía me ha mandado a la cárcel, otro me ha matado, en el cielo un ángel me ha mandado al infierno, el diablo me ha mandado aquí y todo porque no he visto un pingüino.- ¿Que no ha visto un pingüino? ¡¡Yo tampoco!!" 

Felices, aunque inciertos, desconfinamientos; Kfm

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kerman fdez mlez/Gipuzkoa/kermanfdez@hotmail.com/ldo.CcInfc,Psico,BArtes UPV.

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