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8 min
Yo pienso
Reflexiones |
02.02.13
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Sinopsis

Algo sobre lo que pensar.

  

Con su último llanto, sin lágrimas, reconoció que jamás volvería a estar con ella.

Con su maleta repleta de recuerdos equivocados y errores cometidos.

Fue en tren, dirigiéndose hacia el aeropuerto para coger el avión con destino Roma.

Aun le quedaban dos horas para que saliera su vuelo. Decidió tomar un café en uno de los bares del aeropuerto. Observó a los transeúntes para entretenerse y que no se le hiciera muy larga la espera. Junto a la mesa que ocupaba se sentó un joven de buen aspecto. Al no ir acompañado y ser un día laborable pensó que se debía de tratar de una persona que viajaba por motivos laborales.

Inesperadamente dicho joven se dirigió a él.

 

- Hola soy Maykel Nevot.

 

- Yo me llamo Ernesto Valdivia ¿Vas a Roma?

 

- Sí. Tengo allí a una prima hermana por parte de madre y voy a pasar unos días con ella ¿Y tú? ¿Viaje de negocios?

 

- No. He elegido este destino al azar.

 

- ¿Algún problema?

 

- Realmente no sé… es algo que he vivido. Quizá mal de amores. En eso me quisiera escudar. Pero no es la causa de este viaje.

 

- Soy una persona extraña para ti. De hecho es muy posible que no nos volvamos a ver, pero si quieres puedes conversar conmigo. Nunca desvelaría nuestra charla. Por cierto, soy físico cuántico.

 

- Que curiosa profesión. Aún mas curioso que me haya cruzado con una persona tan abierta a la mente científica.

 

- Soy todo oídos.

 

- Maykel, yo vivo en un pueblo de Barcelona que se llama Cambrils. La casa se encuentra en la montaña y desde allí se pueden ver todas las viviendas de alrededor y los grandes árboles milenarios que casi cubren las villas. Desde mí hogar hay una habitación desde la cual se puede ver el mar a gran distancia. Bien… el problema viene por ahí.

 

- Si lo ves como un problema ¿Por qué no me lo comentas? Es posible que te pueda ayudar.

 

- Es muy difícil de entender para mí y puede tener una explicación ilógica para los demás.

 

- Insisto y reitero mi postura. Creo que a veces lo incoherente para una persona puede tener una explicación lógica.

- Quizás tengas alguna razón compresible para mí. Te explico Maykel. Hace unos días me levanté para ir al trabajo. Tengo por costumbre tomarme un café antes de ducharme y así lo hice. Me sorprendí mucho cuando al sentarme en la terraza de mi hogar y mientras tomaba el café, al mirar hacia el exterior, observé como el mar estaba muy cerca de la casa y la vivienda estaba ubicada junto a la arena. Pensé que aún estaba adormilado. Decidí darme una buena ducha de agua fría. Una vez refrescado y compuesto para ir al trabajo me hice otro café. Y como no… sentí curiosidad por el extraño suceso que me había ocurrido.

Me fijé nuevamente en las vista de fuera. Pensé que tenía una alucinación. Confundido al ver lo mismo y sabiendo que no era posible, pues yo vivo entre montañas, decidí llamar a un amigo porque no lograba entender lo que me estaba pasando. Al llamarlo le comenté lo que ocurría y me dijo que no me moviera de casa ya que vendría enseguida a verme. Cuando Eugenio llegó me comentó que la calle estaba como siempre y que si me había tomado alguna sustancia psicotrópica.

Me indigné y le mostré las vistas de la casa. El pobre Eugenio se quedó igual de desconcertado que yo, vio el mismo paisaje. Pasaron por su mente innumerables ideas que me comentó. Una de ellas fue que saliéramos por las puertas de acceso de la casa. Lo hicimos varias veces. Las vistas desde la calle eran las de siempre pero desde la casa ¡Veíamos el mar! ¿Cómo era posible?

A él se le ocurrió la idea de sacar una escalera de madera que tengo en el sótano y bajar por ella hasta la calle. Así lo hicimos. Cuando bajamos no había cambiado nada, el panorama era el mismo. Lo hicimos repetidas veces.

Cuando salíamos por la puerta de la casa, la vivienda se encontraba en el lugar de siempre pero cuando mirábamos por las ventanas el paisaje era diferente.

Al no poder encontrar una explicación coherente, decidimos darnos un tiempo para poder asimilar esa extraña vivencia que habíamos compartido.

 

- Ernesto, ¿Has soñado anhelosamente con esa situación? ¿Has vivido en alguna ocasión en un entorno parecido? ¿Crees que tu subconsciente desea afanosamente estar en ese hábitat? Te pregunto todo esto porque dentro del campo de la física cuántica se está demostrando que el deseo, si se siente profundamente, se puede hacer realidad, siempre que sea constante algún pensamiento, ya que se envían datos en paquetes de frecuencia a la magnetosfera y esta puede guardar, como si de un disco duro se tratara, una realidad concreta. También es posible que hayas tenido la suerte de que tu mente atrape una frecuencia inusual, que aunque sea poco habitual, en el ser humano puede ocurrir.

Yo conozco a algunas personas con las cuales he hablado… y  también han tenido experiencias similares.

Créeme. El poder de la mente es infinito. Es posible que cuando eras muy pequeño, incluso en el vientre materno y también después, cuando fuiste un niño, hayas podido estar conectado con alguna frecuencia que los seres humanos no suelen captar con facilidad, pero tú sí… por algún motivo particular… y tu deseo lo ha materializado.

Creo de debes tomarte este hecho de forma positiva.

Míralo de la siguiente forma: en tu ventana tienes el mar junto a ti y en la calle la vegetación de la montaña. Disfruta de ese privilegio que tienes. Eres un tío con suerte porque aún no hay una pauta para que todo el mundo pueda comprenderla. ¿Tienes algo que decirme sobre lo que te he comentado?

 

- Sí. Mis padres decidieron tomarse unos años sabáticos y se fueron a vivir a la polinesia francesa. Por lo visto, me concibieron allí. La casa se encontraba junto a la arena y el mar estaba a seis metros de distancia de la casa. Esto lo he visto en las fotos de familia que mis tíos guardan en su álbum. Mis padres y yo regresamos a Barcelona cuando yo tenía sólo tres años de edad. Los pormenores de mi corta vida allí los desconozco. Unos años más tarde, desgraciadamente, mis padres murieron en un accidente aéreo. A partir de ahí me criaron mis tíos en su casa de Barcelona. Lo cierto es que a menudo sueño con ese lugar desconocido para mí y lo vivo de una forma muy real.

A veces medito acerca de porqué mi destino no me permitió disfrutar de todos esos momentos con mis padres. Es algo que está en mí memoria frecuentemente y de forma muy consciente. No sé si esto puede ser la causa de lo que estoy percibiendo.

 

- Totalmente. En el subconsciente no existe el tiempo de memoria como lo conocemos en nuestro consciente. Allí es infinito. El ser humano no lo sabe aún con certeza científica plena, pero también tiene una explicación. Tu cerebro ha sido capaz de recrear tus propios deseos, tanto es así, que cualquier persona que esté en tu casa verá lo mismo que tú. Querido amigo, has establecido una realidad con su perímetro y lo has logrado con sólo desearlo afanosamente. Sólo debes de asimilarlo. Enhorabuena. Yo te he sentido. Ahora únicamente queda que lo sientas tú, pues tú lo has creado.

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