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3 min
Yo. Y mi otro yo.
Varios |
20.11.06
  • 4
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  • 1785
Sinopsis

      - ¿Sigues pensando en él?
      - Sí, a todas horas. No logro apartarle.
      - Déjalo ya, por favor. Piensa que en realidad no era tan importante, apenas le vimos un par de veces.
      - Ya, pero no sé. Sentí que era él, ¿Sabes? Una corazonada...
      - No seas tonta. Estás deseando enamorarte a la vuelta de cada esquina, ése es tu problema, eres muy sensiblera. Mira, teniendo en cuenta que últimamente el trabajo no nos deja tiempo para nada, casi mejor que haya acabado así. Seguro que no te gustaría tener un novio al que no pudieras dedicar un poco de tiempo, ¿Verdad? Además, apenas sabíamos nada de él.
      - Sabíamos que sus ojos buscaban algo dentro de los nuestros. Pero se nos hizo tarde; demasiado tarde, como siempre.
      - Duérmete ya. Olvídale de una vez. Te aseguro que no le queremos; no es posible enamorarse en tan poco tiempo. Además, seguro que no era tan bueno como creíamos. Mañana le echamos el ojo a algún otro y así te animas. Si será por hombres...
      - Tus frivolidades acabarán exterminando cualquier posibilidad...
      - Duérmete de una vez, que estás de un pesado...

      Aquella noche de brisa húmeda y olor a tierra, la parte fuerte de Felisa consiguió nuevamente silenciar a su parte más débil. Callada, sumisa, acurrucada en la espesura del autoconvencimiento, le pareció una vez más esquivar a aquella soledad altanera, que se paseaba furtiva entre su repertorio de errores.
      Afortunadamente, esa cara fuerte siempre estaba preparada para salir en su defensa, para ocultar la cruda realidad tras el tupido velo que cubría sus ojos. Se jactaba de engalanar sus días con mentiras piadosas que, llegado el caso en que su falso decorado se deshiciera entre sus atónitos dedos, siempre le quedaba girar la cara, despacio, enterrando cualquier pista que pudiera desestabilizar su preciado ecosistema. Ajena a sí.
      Sopesó que la mejor de sus virtudes era saber creerse sus propias mentiras; y era cierto que lo conseguía. Un camino como cualquier otro, para ser feliz .

      - Mañana no iremos a clase. Nos cuesta mucho trabajo levantarnos tan temprano.
      - Pero tenemos examen la semana que viene.
      - Pues pedimos los apuntes y ya verás qué fácil. Ese examen lo hacemos nosotras con los ojos cerrados...
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  • Me ha recordado un poco al monólogo de Gollum en El Señor de los Anillos pero adaptado a una realidad cotidiana. La mente humana en general está bien preparada para escudarse, para creerse sus propias mentiras en pro de la supervivencia. Buen escrito
    Elucubraciones en modo de conversación sobre una persona presente. Es puntual y al tiempo refleja todo un universo alrededor... como el inicio de un libro donde un millón de puntos se abren desde un solo lugar para pasar a desgranarlos después... ¿Habrá después?
    Pues me gustó mucho, auqnue pienso que esa voz tiene razón en algunas cosas.
    Tu prosa es elegante. Escribes bien. Y tus textos, ricos en recursos estilísticos, embellecen tu forma de escribir. Por ejemplo: '...acurrucada en la espesura del autoconvencimiento...'; '...aquella soledad altanera que se paseaba furtiva entre su repertorio de errores...'. Personalmente, disfrutaría viéndote escribir trabajos de más larga duración, pero sé que tu trabajo y tus estudios no te lo permiten por ahora, aunque he de señalarte que si sientes vocación verdadera por la escritura creativa(condiciones las tienes, te lo aseguro), tarde o temprano tendrás que postergar algunos de tus planes actuales en aras de un posible devenir como escritora. Para esto hay que ser valiente. No bromeo.
    me ha gustado,si mucho
    Yo. y mi (otro) yo. Y (ocasionalmente) mi Ballantines. ¿Qué vas a hacer tú? (canción de violadores del verso, me lo recordó en cierta manera) ¡Baja de árbol, Patricia, baja del maldito arbol¡ (para entender esto último has de escuchar la canción). jejej
    me ha encantado, tu manera de escribir y plantear el tema, a veces, esas reflexiones con uno mismo son muy sanas, mucho mejor que un psicólogo, pero también es cierto que el lado fuerte tiene que serlo, y mucho.
    Deberias hacer caso a tu corazon y no a la voz engañosa a la que escuchas chica. tu relato es un homenaje a la capacidad de autoconviccion... lindo...
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¿Aficiones? y qué os voy a contar que no haya contado ya...

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