Periodista y diplomático, viajó por Europa y América en calidad
de cónsul y embajador de su país, y pasó largas temporadas
en Buenos Aires, París y Mallorca. Su precocidad como escritor le permitió
publicar desde muy joven, y después de pasar una etapa trabajando en la
Biblioteca Nacional de Managua, viajó a El Salvador y luego a Chile. Fue
en Santiago donde consolidó su cultura literaria, al estudiar a fondo las
nuevas corrientes poéticas europeas. Tras publicar en 1887 tres libros
de poemas, Abrojos, Canto épico a las glorias de Chile –libro de
exaltación patriótica y enraizado en la poesía tradicional–,
y Rimas, tributo a Bécquer, al año siguiente apareció Azul...,
la obra que sentaría las bases del modernismo.
Reconocido como jefe de filas de este movimiento, consolidó su posición
con Prosas profanas y otros poemas (1896-1901), Cantos de vida y esperanza (1905)
y El canto errante (1907), tres libros con los cuales alcanzó su madurez
lírica y que aparecieron articulados en un prólogo común
que constituye la más clara exposición de su poética. Antes,
en 1896, en Buenos Aires, donde dirigía junto a Ricardo Jaime Freyre
la "Revista de América", había publicado la colección
de artículos titulada "Los raros", dedicada a personajes literarios
(en su mayoría franceses, aunque también se incluían otros
como José Martí, Ibsen o Poe) que Darío consideraba próximos
a la renovación literaria que llevaba a cabo. Cultivó así
mismo la prosa, especialmente a modo de diario personal e histórico basado
en las experiencias de sus viajes y estancias en países extranjeros,
como en Peregrinaciones (1901).
En 1899 arribó a Barcelona, donde escribió sus primeras crónicas;
posteriormente, en Madrid, tuvo ocasión de frecuentar a los componentes
de la nueva generación de escritores españoles: Unamuno, Valle-Inclán,
Machado, Azorín, Baroja, Juan Ramón Jiménez, etc. También
en Madrid conoció a la que sería su esposa, Francisca Sánchez,
con quien en 1907 tuvo su primer hijo, Rubén Darío Sánchez,
nacido en París.
Durante estos años fue cónsul de Nicaragua en París y
luego en Madrid, pero en 1910 la revolución de Estrada lo destituyó
de todos sus cargos. Colaboró entonces en revistas literarias y escribió
el libro de versos Poema de otoño. A finales de 1912 se trasladó
a Palma de Mallorca, donde escribió Canto a la Argentina y otros poemas
y dos obras autobiográficas: La isla de oro (1913) y La vida de Rubén
Darío escrita por él mismo (1914), donde relata los últimos
años de su vida, cuando era ya un hombre alcoholizado y enfermo.
Inspirador y máximo representante del modernismo, destaca por la riqueza
y musicalidad de su poesía y por las invenciones métricas que
aportó a la lírica en lengua castellana, inspiradas en parte en
Victor Hugo.