ESCAPA MIENTRAS PUEDAS - CAPITULO 2
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-¿Estás seguro de que nos ayudará?-
-Claro, conozco al viejo Graham desde que tenía seis años. Yo solía ir a la cárcel a visitar a mi difunto padre, a veces iba solo y Graham me acompañaba, aquel lugar no es un sitio para niños, decía. Después pasaba la tarde leyendo libros con él en la biblioteca de la prisión. Le debo prácticamente todos mis conocimientos, además, me enseñó a leer y escribir.
Confió totalmente en el. –
Vihop dudó un momento.
…
-De acuerdo… de todas formas, no tenemos nada que perder.
En ese momento la cremallera de la caseta se abrió de arriba abajo y una silueta vigorosa se dibujó en la neblina matutina que acusaba aquel día.
-Oh, por fin despiertas Irish, hablaba con Reyes sobre el plan de hoy.-
Irish se frotó los ojos al tiempo que bostezaba. Su vista todavía no se habian acostumbrado a la luz del día y arrugó los parpados.
-¿Y bien?-
-Conozco a alguien que podría sernos de gran ayuda.- Comenzó Reyes.- Se llama Graham, es el bibliotecario de la presión, aunque en verdad tiene gran influencia sobre la junta directiva de esta misma. Su veteranía le ha dado cierto valor en aquel lugar, el fue de los primeros que trabajaron en ella.
Estoy seguro, de que nos podría hacer el favor de mover unos hilos y contrataros.-
-Pero… si se da cuenta de nuestros planes nos delatará.-
A Vihop se le dibujó una sonrisa en la cara. Irish comprendió que ya se habian percatado de eso mucho antes y que de alguna manera ya habian encontrado solución al problema.
-Tranquilo Irish, Graham liberaba un grupo de rebeldes revolucionarios en los primeros años del dictador, pero nadie lo sabe. Le da tanta repugnancia esa cárcel como a vosotros dos, o más.
Irish le miro extrañado.
-Y si le da tanta repugnancia, ¿Qué cojones hace ahí metido?- Respondió Irish en tono severo.
-Está ahí metido para ayudar a los presidiarios. Hay muchas personas inocentes ahí dentro, entre ellas, niños enfermos que apenas saben hablar.-
Irish agachó la mirada avergonzado. Estaba arrepentido por haber contestado a Reyes de aquella forma.
-Tranquilo- prosiguió Reyes al darse cuenta del remordimiento de este.- sé que esto también conlleva una carga emocional para ti. Esto no es fácil, vamos a ser francos. Es duro, y ahí dentro, veréis cosas horribles.-habló esta vez dirigiéndose también a Vihop.- Ahí hay todo tipo de aberraciones humanas, desde el sífilis hasta las violaciones, desde los asesinatos a las torturas…-
-Bueno creo que es hora de preparar el equipo- Interrumpió Vihop.
Reyes asintió y los tres juntos entraron a la caseta.
-Veo que venís bien preparados.-
-Así es, queremos tomarnos esto muy en serio.-
-Ya veo…-
Reyes estaba maravillado con el material tecnológico de los periodistas, no estaba acostumbrado a ver todos aquellos aparatos y menos cuando su país era uno de los más pobres de Sudamérica.
Había muchos objetos que desconocía, y en esos momentos, sentía mucha envidia.
En ocasiones, deseaba haber nacido en una familia de por lo menos clase media de Inglaterra o España, donde por lo menos había seguridad en el pueblo, al menos se conformaba con eso, pero en seguida regresaba a la realidad y se sentía satisfecho con su vida. Estaba convencido que su misión en la vida era liberar a Guanteca de las garras de la opresión.
Irish se había apresurado mientras tanto a meter en su bandolera una grabadora, aunque todo saliese mal, por lo menos podría grabar alguna conversación comprometida y luego publicarla en alguna radio o televisión pública inglesa.
-Bueno, creo que ya está todo.- Dijo al fin Vihop.
Irish lo miró confuso.
-Tranquilo tío, todo saldrá bien.- Le tranquilizó Vihop.
***
Desde luego, la última frase de Vihop antes de iniciar el camino hacia la prisión le había dado fuerzas. Las necesitaba y más en un lugar donde no tenía a ninguno de sus seres queridos a excepción de Vihop, y frente a aquella situación tan difícil.
El camino de tierra estaba rodeado de chabolas de paja con unos pequeños jardines con flores. Irish alucinaba. En uno de los lugares más recónditos del mundo, la gente todavía conservaba vitalidad para plantar y cuidar un pequeño jardín. “Desde luego, tenemos mucho que aprender de esta gente”, pensó.
De repente un viejo semidesnudo se cruzó en su camino.
-¡¡TU!!-
Irish y Vihop pegaron un salto hacia atrás simultáneamente.
El viejo demente señaló a Irish.
-¡¡Tu muerte se aproxima!! Será mejor que hagas buenas acciones, pues tu destino está escrito ¡¡ESCRITO!!-
Reyes se aproximó rápidamente y apartó al viejo. Le dio unas palmaditas en la espalda a modo de consuelo y lo guió de nuevo a su chabola.
Irish se había quedado paralizado, se encontraba en estado de shock. ¿Qué demonios había ocurrido?
-Tranquilo, es el viejo Gustave. Era el chaman del pueblo pero la sífilis lo volvió loco, no lo hagas caso.
Vihop se aproximó también donde Irish.
-¿Estás bien?-
-Si… si…-
Y prosiguieron su camino.
Una vez en la entrada de la prisión, Reyes entró primero a preguntar al conserje. Les ordenó quedarse en el exterior.
Vihop observó los titánicos muros del edificio. Había visto la construcción a lo lejos, pero desde cerca se veía enorme.
En ese momento salió Reyes.
-Seguidme.-
Los periodistas obedecieron y siguieron al joven médico a los interiores de la cárcel. Cruzaron una sala gris, que servía de recepción, un joven robusto les miraba fijamente desde el mostrador.
Siguieron avanzando y llegaron a un pasillo, no se percibía ruido alguno, solo el eco de sus zapatos al caminar.
Cuando hubieron llegado al final del pasillo cruzaron una puerta, y tras ella entraron a una sala enorme con las paredes cubiertas de madera clara. Había tres filas con estanterías llenas de libros y en la parte superior de estas, bordados de oro. Era sin duda preciosa.
El sol entraba por unas enormes cristaleras situadas al fondo de la habitación y alumbraban mucha luz. Aquel era un lugar cálido.
Recorrieron el suelo chirriante hasta topar con una mesa grande, tipo despacho. Tras ella, un viejo canoso estaba acomodado en un sillón de cuero.
Cuando se percató de la presencia de Reyes y los periodistas, levanto la mirada de un libro que sostenía entre las manos y los miró con curiosidad. Al rato, dibujo en su rostro una sonrisa.
-Irish… Vihop… os presento a Graham.-