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3 min
1 de mayo
Reales |
01.05.15
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Sinopsis

"[...] He ido aprendiendo a ponerle pasión, a dar lo que pueda a cambio de que me salve la vida (un buen trato, creo yo). Porque no sé a vosotros, pero a mí el trabajo me ha salvado de muchas [...]".

1 de mayo, Día del Trabajo. Muy fan aunque unas vacaciones bien tomadas no me vendrían mal.

El trabajo constituye uno de los ámbitos más importantes de mi vida, y durante mucho tiempo, el que más. Lo es porque me ayuda a comprobar lo capaz que soy; que puedo, que valgo. Ese mensaje tan mal descifrado por mi organismo. Sacar tareas dispares a pesar de mis propios mensajes “subliminales” de “no eres capaz” provoca así como regustín. Bueno, qué narices, un alegrón.

Corriendo en platós de radio; contactando con colaboradores en Berlín que poco solucionaban pa editar sus repors; preparando algún capuchino digno después de mil fallos; publicando crónicas futbolísticas diarias; buscando trabajo (lo que es un trabajo en sí mismo); enseñando espacios; creando contenido; blogueando.

En todos los trabajos he estado (y sigo) en constante aprendizaje sobre cosas, jefes, compañeros o clientes, y sobre mí misma, cómo no. He ido aprendido a luchar por mejorar, a aguantar, a notar cuando puedo haber cumplido un ciclo en algún lugar; a tragarme el orgullo y a irlo sacando, también. A ser paciente, a sacar la cara por la labor y a ir yo detrás. Es como una extensión, como un hijo al que das vida que puede echársete a perder o salirte alguien de provecho. Un ser que depende de ti.

He ido aprendiendo a disfrutarlo pese a la presión, las dudas y los cabreos. A ponerle pasión, a dar lo que pueda a cambio de que me salve la vida (un buen trato, creo yo). Porque no sé a vosotros, pero a mí el trabajo me ha salvado de muchas. Ha sido un gran flotador al que agarrarme en tiempos de ciclones. Esa responsabilidad de sacarlo adelante con los propios recursos no es solo un compromiso adquirido con otro, lo es también con nosotros mismos. Y eso no está pagao (a veces literal). Cada vez que lo sacamos adelante nos reafirmamos, amén de completar un reto, algo siempre molón.

Es un camino, a veces empedrado, a la independencia. El Maná [vale, me he flipao]. Precisamente por eso nos empodera, aunque a muchos esto no les convenga. Precisamente por eso es un derecho por el que vale la pena luchar; para que todos tengamos la posibilidad de ejercerlo dignamente. Para que todos seamos todo lo capaces que podamos ser. #12meses1causa

 

 

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