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6 min
10 CUADRAS
Amor |
19.02.18
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Sinopsis

El sonido de la puerta principal cerrándose me da el aviso que estaba esperando. Es el fin de un largo día de oficina. Apago la computadora, cojo mi cartera, me coloco los audífonos, busco la lista de reproducción indicada y empiezo a caminar. 10 cuadras de distancia me separan de la casa de mi abuela, el cielo esta nublado y gris. El clima perfecto para caminar y pensar.

El sonido de la puerta principal cerrándose me da el aviso que estaba esperando. Es el fin de un largo día de oficina. Apago la computadora, cojo mi cartera, me coloco los audífonos, busco la lista de reproducción indicada y empiezo a caminar. 10 cuadras de distancia me separan de la casa de mi abuela, el cielo esta nublado y gris. El clima perfecto para caminar y pensar. Pensar. Tengo mil cosas que pensar. ¿Qué estoy haciendo con mi vida? ¿A dónde va mi carrera? ¿Debería cortarme el cabello? ¿Por qué no tengo hijos como todas mis amigas? ¿Será que me quedare sola toda la vida? ¿Sera momento de empezar a pensar en que animales criaré cuando esté sola y anciana? Un señor cincuentón trota con su pastor alemán por el parque. Imagino que debe estar casado y con hijos viviendo en el extranjero con buenos trabajos, seguramente él no tiene problemas de dinero.  Sigo caminando y me pregunto si la razón de no haberme casado hasta ahora es porque soy demasiado exigente. Una vez un ex novio me dijo que presionaba demasiado. Cruzo el parque y veo una pareja de adolescentes. Lucen tan enamorados que es imposible mirarlos más de 2 minutos sin sentir que vomitaras un unicornio. Él la sostiene y la besa con pasión mientras ella le corresponde la intensidad cogiéndolo del cuello. Seguramente la engañará con su mejor amiga o le dirá que la relación ya no funciona. Seguramente se les acabará el amor muy pronto. Mientras pienso en ello sonrío malévolamente. Ella me mira y noto que le asusta mi sonrisa, vuelve a mirarlo con cierto nerviosismo. Sigo caminando. Pienso en mis problemas económicos e intento convencerme de que puedo solucionarlos y que no tienen mucha relevancia, al fin y al cabo solo es dinero. En la vida hay cosas mucho más importantes que el dinero. Una muchacha me pide permiso y me adelanta dando saltitos entre cada paso por la prisa. Es una mujer de mi edad con cabello rubio y lacio. Probablemente trabaje en algún banco por su uniforme. Tiene unos zapatos preciosos y una cartera increíble. Miro mis zapatos y recuerdo que mi madre me los heredo ya que el único par decente que poseía pereció víctima del tiempo y el uso. ¿Esa cosa blanca en mi cartera es una mancha o es que se está pelando?  Suelto un suspiro al notar que se trata de una mancha de crema para manos. Mientras froto la mancha intentando quitarla sin resultados positivos pienso en el amor. ¿Estaré lista para volver a sentir amor de pareja? Me han decepcionado tantas veces que es difícil creer que aun pueda amar. Una gota de lluvia cae en mi cartera. Miro al cielo y cientos de gotitas empiezan a mojar mi rostro. La gente corre a buscar refugio en una cafetería pequeña con pasteles de manzana expuestos en un mostrador. Sigo caminando, la lluvia me reconforta. ¿Por qué debería volver a confiar en el amor? ¿Vale la pena arriesgarse sabiendo que en algún momento todo volverá a terminar? ¿Es posible ser tan estúpida como para querer pasar por todo eso de nuevo? La lluvia se hace más intensa. Mi ropa esta empapada. El zapato derecho empieza a sonar como si tuviera agua dentro de la suela y el zapato izquierdo se zambulle en un charco mojándome hasta el tobillo. Al menos la mancha de la cartera desapareció. Mis rizos han perdido toda forma y caen pesadamente sobre mi cara. Me detengo un momento para limpiar los lentes y dos ancianos pasan a mi lado. Él sostiene un paraguas negro mientras ella lo toma del brazo procurando cuidar sus pasos para evitar una caída o quedar sumergidos en un charco. Ella sonríe mientras le muestra el escalón de la vereda y le indica que tenga cuidado. Él le da un beso en la mano y le dice que ya vio el desnivel y que más bien ella se fije en el charco del frente. Empiezan a discutir sobre las habilidades de supervivencia de cada uno. No puedo evitar sonreírles, ellos me corresponden la sonrisa y me indican que tome un taxi ya que estoy empapada y seguramente terminare resfriada. Les respondo que estoy a una cuadra de mi destino y me despido. Sigo caminando y una gota cruza mi rostro. Ésta es diferente a las demás pues es tibia y salada. No sé en qué momento empecé a llorar pero ahora no logro detener las lágrimas. Sigo caminando camuflando mi llanto con la intensa lluvia. De pronto pienso en él. En su ternura, sus bromas y su compañía. Recuerdo que pensé que era muy extraño cuando lo conocí. Siempre positivo y siempre sonriente. ¿En qué momento me enamoré de él? Intento definir un momento exacto pero no lo logro.  Recuerdo la primera vez que nos besamos y la primera vez que me dijo que le gustaba mucho. Recuerdo cuando me dijo “Te quiero” y suspiro al recordar que ayer me dijo “Te amo”. Llego a la avenida y veo a mi abuela en la entrada de la casa mirándome con desaprobación. Seguramente me dirá que estoy loca por caminar hasta allí mientras me prepara una taza de café caliente y me sirve un poco de pastel de chocolate.  Mientras espero que el semáforo cambie a verde el rostro de aquel chico vuelve a mi mente. Sonrío y noto que la lluvia se hace menos intensa. Miro al cielo y veo que las nubes se despejan  y un bonito arcoíris cubre la ciudad mojada. El semáforo cambia a verde, cruzo la avenida y mi abuela empieza a regañarme. Mientras le doy un beso en la frente, le sonrío y le juro que no estoy loca. Al entrar en la casa doy un último vistazo a la calle, la pareja de ancianos empieza a asomarse en la esquina. Ella mueve los brazos con vehemencia y el sacude la manga empapada del pantalón. Al parecer metió el pie en el mismo charco del que fue víctima mi zapato izquierdo. Sonrío y vuelvo a pensar ¿Por qué debería volver a confiar en el amor? Al cerrar la puerta una nueva pregunta surge ¿Y porque no? 

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  • Muchas gracias Roluma!
    me ha encantado tu relato. Fue muy simpático y llevadero. Me parece que has hecho un buen trabajo manejando diferentes elementos y situaciones. A seguir escribiendo
    Muchas gracias por el comentario Rafael. Tendré en cuenta lo de las tildes. Espero puedas tomarte un minuto para leer mis otros relatos, me encantaría saber que opinas. Un fuerte abrazo!
    Buen relato, minucioso en el detalle, bien escrito, faltan unas tildes pero en cuanto al tejido narrativo resulta un excelente trabajo, felicitaciones.
  • Ya vamos por la semana 26!! Este relato corresponde a mi semana 20. Ya ando mejor de animo, las nauseas han calmado bastante y ahora mi única preocupación es el apetito de dinosaurio que he desarrollado,

    Ando un poco retrasada con los relatos pero aquí vamos. Este relato corresponde a mi semana 19... seguimos con las nauseas, vómitos, mareos pero ahora el pequeño bichito patea como futbolista y es la sensación mas hermosa del mundo. Por cierto, ya sabemos el sexo del bebe pero eso es materia del próximo relato.

    Cabe señalar que al terminar de escribir este relato fui directo al baño a vomitar por tercera vez en el día y son apenas las 11 am. Comparto esto con ustedes para que sean parte de esta MARAVILLOSA experiencia. Por cierto ya cumplimos 13 semanas!!

    Hoy las nauseas me dieron el día libre y aproveché en escribir un poco mas. Tal vez en este relato no hayan muchas risas pero la vida es así, no siempre hay motivos para reír pero siempre hay motivos para sentir.

    Primera parte de muchas partes... cuantas? Pues no se... las que la inspiración y las nauseas me permitan escribir.

    Yo intento elaborar respuestas rápidas e ingeniosas mientras las voces en mi cabeza solo hablan de sus ojos cafés y lo linda que suena su voz.

    Ahora, a minutos de verlo de nuevo, entendí que el amor a veces surge de formas extrañas y fantásticas.

    Abro la aplicación con la ilusión de que, por algún error en la red o en el universo, mi mensaje no haya salido y eso explique porque no me responde. Leo el mensaje y veo los malditos checks en negro.

    Me baje del taxi sin mucha prisa y camine. Al doblar la esquina vi una silueta difusa erguida en el frontis de mi casa. Enfoque la mirada intentando descubrir la identidad de la silueta.

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Esto es lo que pasa cuando no hay mucho que hacer en la oficina y estas cargada de sentimientos: Te pones a escribir...

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