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16 min
19 La Hermandad de los Abderrahim. Confesiones 1
Suspense |
13.06.13
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Sinopsis

Y bien, avanza la trama. Para comprender bien toda la historia no estaría mal leer la introducción, "la biblioteca del diablo" que se encuentra como primer relato en mi ebook. Mas que otra cosa porque es el inicio de la historia y hago referencias a él. Zaza, la protagonista de "Tenia el pelo azul y el morrito de fresa" se unirá en breve como personaje a la saga, y con ella toda la dinámica de la publicidad subliminal. Son varios frentes abiertos, pero la novela posibilita desarrollarlos. Saludos. Otra cosa más, en la respueta a la segunda pregunta de ese cuestoniario que respondí, no me refería al ámbito literario, mis valoraciones son más o menos benignas pero siempre sinceras. Un saludo a todos.

Confesiones1

    Aguirreche

    No le gustaba el ambiente húmedo de la selva, pero necesitaba pasear y desentumecer las articulaciones, le resultaba mucho más gratificante que el ejercicio mecánico en el gimnasio de la Hermandad. Horacio Almendros llevaba varios días en cama y el doctor le había recomendado tranquilidad, así que los ratos que pasaban juntos habían quedado como un vacío que rellenaba con aquellos paseos por la selva y visitas a la biblioteca. Cuando el assasins vino a interrumpirle para reclamar su presencia ante el arqueólogo temió que estuviera grave, pero su amigo, aunque postrado aún le recibió con una sonrisa, señal inequívoca de que había mejorado.

    —Me alegra verte risueño —dijo a modo de saludo.

    —Las apariencias engañan, más que una franca mejora lo que me anima son los estimulantes que me ha metido el doctor en el cuerpo, pero era necesario porque tengo cosas que contarte. Ven, siéntate a mi lado.

    Aguirreche acercó una silla a la cabecera de la cama y tomó asiento.

    — ¿No sería mejor que te recuperaras antes de iniciar ninguna charla? —le preocupaba la salud de su amigo

    —Poco le queda a este envoltorio, nunca tuvo la vitalidad de mi mente y de nada sirve darle vueltas. En breve se presentará la parca y debo dejar arreglados mis asuntos antes de acompañarla. Durante estos días, aunque supuestamente estaba en reposo, en realidad no he parado. Lo de que me dejaran en paz fue una excusa para que nadie me molestara. Aunque sin apenas moverme de la cama he estado entrevistándome con los miembros del Consejo, la situación lo requería.

    Aguirreche supuso que tendría que ver con el Director de Seguridad.

    — ¿Has denunciado a Roth? Eso puede poner en peligro a la Mayor, no creo que a Barbosa le guste.

    —Por supuesto que lo he denunciado, la seguridad del proyecto de la Hermandad está por encima de cualquier consideración y las acciones de Roth la han puesto en peligro. Ya ha sido destituido, un lugarteniente de Houari ocupará el cargo hasta que este regrese. Retoman una vieja tradición, durante siglos el jefe de los assasins ocupó ese puesto, fue a principios del siglo veinte que agobiados por los retos de la sociedad industrial decidieron separar las funciones. La experiencia ha demostrado que fue un error y lo han corregido, Houari puede delegar las tareas que crea necesarias entre sus subordinados pero nadie fuera de los assasins se ocupará de la seguridad.

    — ¿Y qué pasará con Roth? —preguntó Aguirreche.

    —Será vigilado de cerca, queremos que nos conduzca hasta Bermúdez. El detective español acompañará a Aicha a su regreso, hemos recabado información sobre él y creemos que si se entrevista contigo y contempla el cadáver de Bermúdez se dará por satisfecho y podremos cerrar el capítulo de la fuga de información hacia España.

    — ¿Entrevistarse conmigo?

    Horacio Almendros sonrió ante la extrañeza de su amigo.

    —Solo quiere saber qué estás aquí por tu voluntad y que sigues vivo, nada tienes que contarle sobre la Hermandad. Es un buen tipo, se ciñe a su trabajo y se dará por satisfecho con eso. En cualquier caso y para evitar posibles derivaciones del asunto español el Consejo ha decidido adelantar la decisión sobre la nueva ubicación de la Hermandad, que será en los Cárpatos, en breve se iniciará el traslado.

    —Lo dices que si fuera cosa de unos días —objetó Aguirreche.

    —La Hermandad no habría sobrevivido durante todo este tiempo si careciese de previsibilidad, una vez decididas las tres posibles ubicaciones compró los terrenos y emprendió las labores de adecuación con la intención de utilizar uno de ellos y dejar los otros dos en reserva, el traslado no llevará mucho tiempo.

    — ¿Desde cuándo lo sabias?

    —No lo sabía, me he enterado cuando denuncié a Roth. Pero tampoco me sorprendió mucho después de enterarme de la existencia del Conclave, y no descarto que existan otros organismos similares desempeñando otras funciones. En realidad tiene su lógica aislar cometidos de índole delicada o fundamental para la supervivencia de la Hermandad, así si uno se tuerce o corrompe no contamina a los otros. Pero no dejan de ser filigranas políticas que ni a ti ni mi nos atañen, necesarias para la seguridad del proyecto pero en manera alguna determinantes sobre su esencia. Lo nuestro sigue siendo la investigación y sobre los últimos resultados conseguidos es de lo que he tratado estos días con los miembros del Consejo, el asunto de Roth apenas ocupó una pequeña parte de nuestro tiempo.

    — ¿A qué te refieres? —preguntó Aguirreche, perplejo.

    — ¿Recuerdas lo que te comenté sobre la escritura adherida a los huesos que forman las tapas de los volúmenes de la biblioteca?

    —Sí.

    —Pues aún no hemos conseguido interpretarla pero si datarla con precisión.

    — ¿Y?

    —Pertenece, como los propios huesos, al mesozoico.

    — ¡Pero eso es imposible!

    Horacio Almendros sonrió, condescendiente.

    —Lo sé, amigo mío, al principio pensamos que los nuevos métodos de datación utilizados por la Hermandad eran erróneos y los cuestionamos, pero se comprobó empíricamente su fiabilidad. Alguien creó la biblioteca en el mesozoico y la preservó de alguna manera en condiciones óptimas de temperatura y humedad. Su deterioro se inició cuando Jerjes la descubrió y la expuso al ambiente exterior.

    Aguirreche no salía de su asombro.

    —Pero eso significa...

    —Un montón de preguntas, lo sé.

    —La posibilidad de una raza inteligente anterior al hombre o la visita de una civilización extraterrestre al mesozoico —concluyó Aguirreche.

     —Y ambos sabemos que cualquiera de las dos posibilidades son harto improbables, por eso te dije que significaba un montón de preguntas. Habrá que investigar en diferentes sentidos, volver a cuestionar los métodos de datación o averiguar si algún tipo de proceso de índole química o radiológica sobre la biblioteca la ha afectado para que arroje esos resultados ante las dataciones.

    —Pero incluso en ese caso tenemos un enigma por resolver, quién creó la biblioteca utilizando para las tapas huesos del mesozoico y que tipo de escritura utilizó, eso nos lleva a una civilización en algún momento de la historia de la que lo desconocemos todo.

    —La famosa Atlántida o Lemuria, desaparecidas bajo las aguas... hasta que la tectónica de placas demostró su inexistencia —comentó Horacio Almendros, socarrón—. En todo caso esa hipótesis tiene más consistencia que la posibilidad de civilizaciones pre humanas o extraterrestres. Una incógnita que la Hermandad tendrá que despejar, me hubiera gustado resolverla antes de mi muerte pero no será posible. Tendrás que encargarte tú.

    — ¿Yo? No es mi campo, nada sé de dataciones ni de arqueología, soy lingüista.

    —Y posiblemente la clave se encuentre en el idioma que utilizaron. Pero no es por eso por lo que te elijo, ya dispone la Hermandad de especialistas en cada campo específico. Hasta ahora yo dirigía la investigación y a partir de ahora lo harás tú. Sea el que sea el misterio que esconde la biblioteca debemos descubrirlo. Eso es parte de lo que tenía que contarte, pero aún hay más y de mayor gravedad. Acércame un vaso de agua, que tengo sed.

    Aguirreche fue hasta la cocina del apartamento y regresó con un vaso de agua fresca que Horacio Almendros bebió de un trago. Lo regresó a la cocina y volvió a sentarse junto a la cabecera de la cama.

    — ¿Cómo de grave? —le preguntó

    —Bastante. Bien sabes que la Hermandad ha influido a veces a nivel político para favorecer su proyecto.

     —Algo con lo que nunca estaré de acuerdo —sentenció Aguirreche.

    —Tampoco yo lo estaba al principio, pero luego comprendí que a veces era inevitable.  Aún así nunca ha usado su capacidad para tomar partido en cuestiones fundamentales que alteraran la voluntad soberana de los estados, el día en que se dé a conocer será porque haya conseguido su propósito y pueda ofrecerle al resto de los mortales una forma de vida que les procure la felicidad a todos sin excepción, cuando terminemos de desentrañar los hilos de la utopía. 

    —Dudo que sea posible algo así, el ser humano es demasiado complejo para ceñirse a unos parámetros —Aguirreche admiraba la labor enciclopedista de la Hermandad y su función como impulsora de la investigación científica, pero recelaba de su fin último.

 

    Horacio Almendros, a pocos pasos de la muerte, prefería conservar la fe en aquello por lo que había estado luchando durante los últimos años.

    —El tiempo dará la razón a uno u otro, pero ambos coincidimos en la labor positiva que desarrolla la Hermandad. Lo que no podíamos imaginar es le saliera un competidor en el polo opuesto.

    — ¿Un competidor? —preguntó Aguirreche extrañado.

    —Podemos llamarlo así. Una sociedad a la que aún no hemos podido identificar está manipulando la opinión pública del mundo occidental para sus propios intereses. Para ello utilizan una técnica parecida a la de la publicidad subliminal. ¿Sabes lo que es?

    Aguirreche algo había oído al respecto en los años ochenta.

    —Tengo una ligera idea —dijo.

    —Pues más o menos se trata de lo mismo, solo que en este caso no queda huella alguna de la imagen emitida, se autodestruye a continuación. Nuestros científicos desarrollaron la tecnología que la hace posible y ensayando con ella descubrieron que ya se estaba utilizando. La emplean para mitigar el impacto de la crisis económica y evitar revueltas sociales y para favorecer el triunfo de ciertos partidos afines a sus intereses en las elecciones generales de países estratégicos. Muy discreto todo, pero también muy efectivo. Pensamos que detrás se encuentra algún grupo económico, pero en ese aspecto solo tenemos conjeturas, no sabemos realmente quien está moviendo los hilos. Y aquí entras tú de nuevo.

    Aguirreche frunció el entrecejo.

 

    Konstantino

    No le había entusiasmado el proyecto cuando se lo encargaron, lo suyo eran las operaciones de ingeniería financiera para el blanqueo de capitales, pero su pasado como agente del MI6 había pesado en la decisión de sus superiores. Había abandonado el SIS tras los recortes de principios de los noventa, disconforme con un nuevo destino que lo relegaba a un despacho, era un hombre de acción y en las alcantarillas de la economía había descubierto un reto que le activaba la adrenalina. El proyecto ya estaba en marcha cuando él se hizo cargo y funcionaba según lo previsto, pero el satélite de la corporación encargado de la búsqueda de posibles yacimientos había descubierto por casualidad la ubicación de la Hermandad. Al principio pensaron que se trataba de una lectura errónea ya que en la siguiente pasada del satélite no aparecieron, pero un mes después fueron registrados de nuevo. El ingeniero encargado en vez de descartarlo como error de lectura lo fue siguiendo durante meses y comprendió que existía una pauta y que allí abajo había algo o alguien con la tecnología necesaria para permanecer invisible la mayor parte del tiempo. Fue entonces cuando le llamaron para que se hiciera cargo y descubriera que o quienes se escondía en aquel rincón apartado de la selva argentina, el Programa de Orientación Subliminar funcionaba a pleno rendimiento y alguien que dispusiera de la tecnología necesaria para ocultarse de forma tan efectiva creaba un poso de inquietud en sus superiores. Se había desplazado hasta el lugar con un equipo y poco había descubierto, pero sí que había encontrado indicios en Eldorado sobre una época de prosperidad en los años setenta y ochenta y las habladurías que había esparcido por el pueblo un viejo alemán borracho desaparecido misteriosamente sobre una sociedad secreta conocida como la Hermandad. Recabando información encontró una referencia a las notas de un arqueólogo llamado Horacio Almendros, miembro de una adinerada familia argentina, sobre una sociedad llamada la Hermandad de los Abderrahim. Las notas originales habían desaparecido, así como el arqueólogo, presumiblemente muerto en un accidente de su avioneta sobre el desierto australiano. En las notas se hablaba de una anterior ubicación de la Hermandad en el interior de una enorme caverna horadada en la sierra española de Cazorla. No había constancia de la existencia de tal cueva, pero los satélites sí que podían rastrearla. Y la encontraron, aunque su localización sobre el terreno fue harto dificultosa por hallarse oculta tras unas falsas rocas, la entrada era natural pero el interior se había ampliado artificialmente, única huella del paso del hombre por aquel lugar. Aun siendo un lugar apartado cualquier presencia humana está unida a diversas clases de humos que delatan su ubicación, ignoraba el método utilizado para diluirlo o disimularlo a la vista y el olfato de extraños pero sin duda habían dispuesto de uno porque no encontró leyendas en los pueblos cercanos que mencionaran la existencia de la Hermandad.

    A la vista de los resultados obtenidos reforzó la investigación en la provincia argentina y sus alrededores y finalmente encontró un rastro en el tránsito de vehículos entre la selva misionera y Posadas bajo la cobertura de una industria maderera. Así fue como localizó a Roth y pudo intervenir su portátil, y a través de él adquirir algo de información sobre la Hermandad, no mucha porque la mayor parte de los datos estaban protegidos por una encriptación que escapaba a las habilidades de sus ingenieros informáticos. Pero haciendo uso del Programa de Orientación Subliminar había logrado que el Director de Seguridad les revelara parte del funcionamiento de la Hermandad, una comunidad de científicos en la sombra a la búsqueda de un Shangri-La que pretendían compartir con el resto de la especie humana. Una estupidez utópica sin pies ni cabeza que había logrado reunir en su entorno a algunas de las mentes más brillantes del planeta y que representaba un peligro para los intereses del grupo al que prestaba sus servicios, una amenaza también para el Programa, no se podía descartar que terminaran descubriendo su existencia. Los mecanismos de seguridad de la Hermandad eran férreos y no había podido acceder a ninguna de sus investigaciones en curso, el único portátil que salía ocasionalmente de la selva era el de Roth. Móviles, agendas electrónicas y similares que portaban los supuestos empleados de la compañía maderera borraban la información que guardaban ante cualquier intento de manipulación. Se había planteado la posibilidad de secuestrar a alguno de sus miembros para sonsacarle toda la información que poseyera pero terminó descartándolo, aunque desconocía el poder que albergaba la Hermandad lo suponía considerable y no deseaba ponerlo a prueba con una acción precipitada. Se limitó  a establecer una discreta vigilancia y uso el único recurso que tenía a mano, su Director de Seguridad.

    El agente de la Continental, el detective creado por Hammet, decía que la mejor manera de desentrañar los entresijos de una maquinaria era arrojar un tubo de hierro al interior y esperar a ver qué pasaba, con esa imagen trataba retratar el recurso que empleaba en sus investigaciones. Roth había sido el tubo de hierro que Konstantino había arrojado a la maquinaria de la Hermandad, gracias al Programa le habían inducido a cometer una serie de decisiones desafortunadas, potenciando su ego para anteponerlo a las decisiones de sus superiores y haciéndole creer que su importancia dentro de la Hermandad era incuestionable. El tipo ya de por si era autoritario y poco escrupuloso, como lo demostraba el hecho de que tuviera contratado a un psicópata español que se había hecho famoso en la selva congoleña por sus violaciones y asesinatos, así que solo tuvieron que fortalecer esa faceta suya a través del Programa. Recientemente había usado un móvil adquirido en Posadas para comunicarse con el tal Bermúdez, un móvil sin las medidas de seguridad con que los dotaba la Hermandad y que si había conseguido interceptar el satélite. Gracias a esas dos conversaciones Konstantino supo que había ordenado al español que viajase hasta Argentina y que le habían destituido del puesto. Le interesaba la caída de aquel hombre y el fracaso de sus estrategias, cuando fuese despreciado y vilipendiado por sus compañeros acudiría él solicito con una tentadora oferta económica a cambio de toda la información que pudiera proporcionarles. Quizás no lograra atravesar las barreras tecnológicas de la Hermandad, pero las humanas siempre presentaban debilidades. Era una lección que había aprendido en el SIS.

    Se escanció un buen trago de whisky de malta y repasó el informe sobre Daniel Montes, el otro asunto que en esos momentos requería su atención. España se estaba convirtiendo en el campo de varios de sus frentes. Primero fue la implantación generalizada del Programa de Orientación Subliminar para suavizar los efectos de la crisis y evitar revueltas violentas, después la presencia de Bermúdez en Madrid, el psicópata contratado por Roth, y ahora eran las investigaciones del ingeniero Daniel Montes, un MIT que trabajaba para una empresa de videojuegos y que estaba investigando las posibilidades de la publicidad subliminal. Podía o no dar con las huellas del Programa pero no podían arriesgarse a que lo descubriera, los científicos eran difíciles de tratar y no siempre se avenían al soborno económico. Este además no tenía vínculos familiares con los que amenazarle, así que había decidido que lo mejor era eliminarle. Le había encargado del tema a Robles, el coordinador del Proyecto en la península ibérica. Aguardaba sus noticias.

 

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en Twitter @enderJLduran

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  • Vaya Ender. ¿A dónde vas a llevarnos? Al infinito me temo... jajaja. El Mesozoico, las inteligencias anteriores a la "Aparición del hombre" en la tierra, la conexión entre historias que parecen independientes pero forman parte de un mismo todo... Uno ya puede esperarse de todo, pero aun así seguro que al final nada resulta de ninguna de las mil maneras que uno baraja... Seguimos expectantes.
    La saga renace con renovado vigor. Este capítulo es el mejor, tanto por continente como por contenido, de los últimos que has publicado. Muy interesante la conversación entre Almendros y Aguirreche, donde se analiza la situación actual y se diseña la estrategia a seguir. Fascinante el asunto de los huesos del Mesozoico, evocador de vertiginosas implicaciones temporales y culturales, así como la mención de los Cárpatos, un mundo salvaje y misterioso donde cualquier cosa puede suceder. Sugestivo también lo de la percepción subliminal que irrumpe con fuerza en la trama de la mano del inquietante Konstantino. Sin duda, apasionantes sucesos nos esperan: Lucha de titanes a la vista...
    ¡Cuánto tomate! No soy capaz de imaginar el verdadero tamaño de La Hermandad, una sociedad secreta de sabios que financia investigaciones científicas, espía, persigue utopías y manipula personas, datos, informaciones (no muy simpática para mí), ¿como un estado?. Los nuevos adversarios también son manipuladores, aunque más del lado de acá, lo que quizá es peor (se te ha colado "haya" en la sinopsis). Saludos.
  • Pues continúa la historia. Gracias a Boy por las correcciones, que me ahorrarán trabajo después.

    Pues con un ERE sobre mi cabeza, igual luego me queda todo el tiempo del mundo para escribir. Otra cosa es como llenaré la olla de lentejas. Bueno, al mal tiempo buena cara, seguimos con la Hermandad. Ya llevo corregido hasta el 15 y añadidas las incorporaciones de Zaza antes del 21, que no están aquí.

    Y comenzamos el año.

    No quería que pasara el año sin despedirme, y que mejor forma que con otra entrega de la Hermandad. Estos tres últimos meses he tenido que alejarme de la pluma. No puedo prometer nada, pero a ver consigo estirar un poco el tiempo.

    La historia sigue.

    Una de las opciones posibles.

    Tiene su encanto la rutina, nos afianza a sensaciones conocidas y agradables. Recordemos que las vacaciones son la excepción a lo largo de todo un año. Por eso el resto del tiempo tenemos que construirlo de manera que nos conforte. Leer es uno de esos rituales deliciosos que nos alegran los días y nos llevan de vacaciones sentados sobre el sillón o la silla. La Hermandad regresa también. Leer, escribir...de nuevo en Septiembre.

    Los que se van y los que vienen, la vida sigue en un sentido u otro. No releguéis el amor, que se enfria si no se toma calentito. Para los que tenga tiempo para leer, el ebook ·El otro lado de la supervivencia" os lo podéis bajar gartuitamente durante unos días. Ofertas de verano. "El secreto de las letras", "La vida misma" y "Sin respiración", se han quedado también en oferta a 0.98 euros. Yo sigo liado con la novela, que pienso terminar durante este mes. Por un lado estoy terminándola y por el otro corrijo. Pero el día es largo, asi que aprovecharé también en estos días para pasar unos rato leyendo por tr. Vacaciones literarias a tope. Os dejo un poema fresquito, un poco de pasión y una sonrisa, como no. Saludos y abrazos. Y no corrais, que es peor (Como en el sexo)

    Bueno, ando dándole vueltas al título en el blog. Cambié el nombre de Peña por el de Briones pero finalmente se quedará Peña, porque en su primera aventura, "Atrapando a Daniela", uno de los once relatos de "El secreto de las letras", ya se quedó con Peña. Aquí llega el 25, tengo próximas ya las vacaciones y entonces concluiré la novela. No sé, igual al final también dejo el título, pero es que no termina de convencerme.

    Toca dar las gracias a los que leen una novela por entregas. A todos en general por su aliento, bien se yo que uno quiere leer de tirón y no a trozos, o al menos que el momento de parar o continuar lo decida el lector. Para mí lo que empezó como experimento por el formato ha terminado siendo un deleite. A amets tengo que agradecerle sus correcciones, siempre bienvenidas. A Paco además de eso su comentario en el capítulo 18 en el sentido de que la trama se estaba volviendo previsible, lo que me hizo plantearme la necesidad de terminar de definir el argumento, ya se a dónde conduce y como acaba. Y a J.M. Boy por sus recelos ante la Hermandad, que me hicieron modificar el final, para nada quiero transmitir complicidad con entidades de cualquier tipo que se crean poseedoras de una verdad que esté por encima de la libertad de elección de los individuos. Si tuviera que decidir sobre los tres males que aquejan al género humano uno de ellos sería el de aquellos que se creer en posesión de verdades irrefutables, el segundo la mezcla de avaricia y egoismo y el tercero ese fuerte sentimiento del "yo" que empleamos a todos los niveles en nuestras relaciones con el prójimo y que aflora en un amplio abanico que cubre desde los celos hasta el menosprecio.

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A los doce años leía “La aventura equinoccial de Lope de Aguirre”, de Ramón J. Sender, haciendo de lector para mi hermano, corrector tipográfico y de estilo, así conocí a muchos autores que alterné con las aventuras de “los cinco” y las de “Oscar y su oca”. Soy escritor tardío, mi primer relato lo publiqué en esta página en el 2007. Mi madre enfermó y en su lecho de muerte le mentí diciéndole que me iban a publicar en papel. En realidad no le mentí pero en ese momento yo no lo sabía. Y desde entonces no he parado de escribir.

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