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7 min
2017
Ciencia Ficción |
16.05.15
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Sinopsis

Uno de mis primeros relatos, que he decidido sacar del cajón.

Planeta Tau Ceti E, año 600 P.A (Post aniquilación). Sede Intercentral del Imperio Alfa Cora, Asociación Paramilitar Anfestra.

Andaban como sin ganas. Balanceos con semejanza manifiesta al de un deje de incesante anti continuidad, quizás sabedores de que se hallaban ante algo resbaladizo... qué más daría ya. Terreno baldío, en sentimientos nada contrapuestos, ¿Pero importaba? Nadie lo creía. Se había sentado frente a él, apareciendo de la nada dispuesto a saber dios qué. Cuando esta gente aparecía, no era por algo agradable, más bien al revés. Aunque, su trabajo estos últimos meses no había sido el idóneo, era uno de los funcionarios mejor valorados de la entidad.

Se miraron durante unos minutos. El tipo, rechoncho y avejentado con pelo cano y unos lentes finos, revisaba entre su cartera con ahínco. Sin perderle de vista.

¿Qué querrá? No se movió un ápice, no quería dar muestras de incomodidad, aunque lo estaba. Demonios que si lo estaba.

- Si haces algo de memoria –Habló, al fin - ¿Aún puedes recordar cómo eran las cosas al principio del siglo XXI en la antigua Tierra? –Decía tamborileando con sus dedos sobre la mesa metálica. Fría. Después de dejar la cartera al frente, abierta - Aquella mentira imaginaria que continuaba sometiendo a la población mediante la deuda monetaria creada para ese mismo fin. Esa concentración de capital en pocas manos, que vio nacer imperios y monopolios financieros. Dominios insondables de la producción agroalimentaria e industrial –Se detuvo, llevó su mano derecha aluno de sus bolsillos y la dejó allí-  en general, ¿Lo recuerdas? Esos mismos que hicieron hincar la rodilla a decenas de estados, creando otros nuevos sobre las cenizas aún recientes de las vidas segadas por su propia codicia.

Se miraron escuetamente, ninguno quiso fijarse demasiado en el otro. Deslizó su mano derecha por el cabello, largo, que caía en cascada por su espalda. Se retiró sus propios lentes, escudriñó al tipo, pero no leía nada en él. Los evaluadores simplemente, eran como máquinas. Programados para eso mismo, sin más fin.

- Lo recuerdo, vagamente – Respondió con amargura. Volvió a ponerse los lentes.

- ¿Lo recuerdas? –Preguntó de forma incesante -Esos mismos que usando todo medio a su alcance, no toleraban la interrupción de su holocausto asesino. Sus armas terroríficas. El caos sembrado. La muerte.

Insistía, ¿Por qué lo hacía? Se recostó sobre la silla.

- Si, como dije, vagamente –Empezó a sentirse molesto - A mi memoria llega como solía llamarlos mis padres, a nosotros véase: Los humanos dormidos. Ante los abusos, perdurábamos debido a la impavidez, sin mover un dedo. Tolerando la usurpación de nuestras vidas cuáles medios productivos prescindibles. Mano de obra, sin más – Ahora fue él el que se detuvo, pero simplemente para tragar saliva – Éramos ganado.

Abrió los ojos consternado. ¿Le tocó la fibra?, no. Ese tipo no era de aquellos sensiblones a los que un comentario haría palidecer.

¿Qué quería? Tenía que volver al trabajo.

- Sus armas fueron varias, pero una sobresalió como la más eficaz sobre todas las otras, y fue el maldito Advanced Research Projects Agency Network' o ARPANET. Ese medio que los futuros esclavos conocerían como Internet, en un futuro cercano. A través de dicho medio, los megapolios comenzaron a usar tecnología psicoestratégica, controlando mediante ondas, el comportamiento de las personas que pasaban ciertas horas frente a sus computadoras. Lo llamaban 'Humo en la Colmena' - Sonrío con levedad - Su nombre es bastante clarificador- Le costó evitar la carcajada.

- Armas ingeniosas, creativas y crueles. Sin duda su táctica funcionó – Rechinó los dientes. Quiso hacer un ademán de levantarse, pero lo pensó mejor.

- La forma de dirigirse a su público, era tratándolos de la misma forma que se podía tratar a un niño – Sacó una especie de cigarro, pero no lo encendió. Lo sostuvo entre sus labios, saboreando el filtro - Creyéndoles inocentes y tratándoles de ingenuos, los acabas por convertir en seres crédulos, sin fuerza para emitir protestas. Apelaron a los sentimientos, dirigían su dolor o piedad hacia seres concretos; fomentaban el consumo y el individualismo sobre el grupo. El clásico 'Divide y vencerás', realmente en ese sentido, aplicaron táctica básica de antaño. Las diferencias creadas, veían nacer disputas; las disputas eran llevadas al límite. Y cuando esa frontera se cruzaba, llegaban las guerras.

- Eran seres inútiles y estúpidos – Fue certero en su análisis.

Lo creía, realmente. Un ser pensante no se habría dejado pisotear de tal forma. Ellos, ahora, eran mejores. Superiores.

¿Errores? Nunca más.

- Algo así –Asintió - Entrenaban sus capacidades para hacerles pensar y actuar como seres simples, sin capacidad de organizar un comportamiento sorpresivo para anticiparse a las consecuencias de un futuro más que previsible –Humedecía el cigarro con sus finos labios.

- Me suena – Estaba empezando a creer que toda el parloteo sin sentido, estaba dirigiéndose en realidad hacia terrenos incognoscibles.

- Esos mismos comenzaron a ser tratados de otra forma: eran borregada prescindible. Los mejor entrenados, veían como sus cuerpos se trasladaban a las ciudades más distinguidas, siendo retenidos en colmenas donde el control se ejercía de forma más eficiente. Comenzaban a emplear sus pseudocapacidades al servicio de los megapolios, con la promesa de una vida digna que nunca llegaba.

- Si, parece que algo me ha refrescado la memoria. Lo comienzo a recordar con más viveza – Nunca lo había olvidado.

Los benditos megapolios. A veces pienso que los echan de menos.

- Y esa es la razón por la que estoy aquí; Nuestros más considerados expertos en extracciones y capacidad distributiva, me han enviado esta misma mañana  el borrador que presentarán en la Cámara Soberana, sobre los yacimientos de Gas U en uno de los satélites colindantes a Plutón –Finalmente acabó sacando los documentos y poniéndolos sobre la mesa.

Toda aquella cháchara tenía un fin, por supuesto. ¿Cómo haber pensado otra cosa?, estos cretinos burócratas no suelen darte conversación sin una razón oculta.

- Algo he oído –Respondió distraído.

- La situación se ha complicado bastante, me entristece decir. Nuestras reservas han menguado en los últimos meses debido a las temperaturas heladas y ya van por menos del 13% del total – Intentó darse un aire compungido.

Idiota.

- ¿A dónde quiere ir a parar, H'tore? no vamos a vivir un desastre similar al de 2017, ya no es posible así que...

- Sin material para sostener la vida, la tierra en cualquier lugar del universo se transforma en un avispero rabioso. La gente no lo podrá sobrellevar. Poco importa que los años transcurriesen sin descanso, pues lo que no decidamos ahora se convertirá en un final apocalíptico.

- Es cierto, pero… - No lo era.

- Tu cometido será adaptar aquí y ahora, las políticas de los megapolios terrícolas del siglo XXI.

¡No! ¿Estaba loco? Se levantó de la silla, esta fue arrojada contra la pared y se quedó observando al tipo con los ojos fuera de sus órbitas - ¡Es imposible! estamos modificados genéticamente, somos la perfección creada en base a un dibujo inventado de Dios. Nuestra morfología apenas recuerda un sentido vestigio de la vieja humanidad. No se van a dejar engañar así, no tiene sentido – No estaba indignado, simplemente asustado.

- No tienes elección.

Se quedó petrificado, sin habla.

- Y recuerda, Molker, nuestra supervivencia y bienestar debe ser la única empresa viable para ti. No somos como ellos, el fracaso no es una opción – Se levantó, recogió los documentos y se dirigió al diseminador de partículas – Pero sí tu final. Siempre habrá alguien que lleve a cabo nuestros planes, no así una elección para ti.

 

 

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