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58 min
23 de Noviembre
Ciencia Ficción |
07.01.15
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Sinopsis

Una anomalia climatica causa un extraño efecto en algunas personas, nadie entiende que esta sucediendo, pero coinside con un hecho catastrofico que podran evitar

"Y si romeo y Julieta no hubieran muerto".

Es lo que se preguntaba Junior mientras compraba unos libros con su mejor amiga Jennifer, iba a cumplir el día siguiente 1 año con Joanna su enamorada.

Librería en el centro comercial de la ciudad.

22 de Noviembre del 2005.

— Creo que hubiera sido más trágico, te imaginas al pobre romeo aguantando a la engreída de Julieta. — ríe.

— Yo creo que hubieran sido felices, no sé, hubieran luchado hasta el final para ser felices juntos… — dice Junior revisando el libro. — creo que sería un buen regalo, a Joanna le gusta leer y estoy seguro que le gustara este, no lo he visto en su colección.

— Vamos, cumplen 1 años y le darás un libro clásico… encima ese… mejor este “Amor y lujuria en épocas de primavera” — dice sonriendo.

— No, no… claro que no…, seria fuera de lugar, — dice sonriéndole — ahora que si se lo regalas tú… — le golpea con el codo.

Ambos ríen.

— Tú sabes que ella ama los libros y este clásico le va a gustar, aunque no me gustó el final, creo que ella lo valorará — dice junior con seguridad.

— Bueno, entonces vamos a pagar de una vez, — dice mirando su reloj — vaya que se ha hecho tarde — dice ¿Qué horas tienes tú? — pregunta mirando hacia la calle —

— Son las 4:34pm — responde Junior.

— Maldito teléfono — responde Jennifer reconfigurando su celular — el mío esta atrasadísimo, me pone las 4:12pm, creo que mi batería está malográndose… — dice levantando las cejas —Tengo que ir a hacer unas tareas para mañana, ¿ya hiciste tu ensayo? — pregunta mientras se dirigen a la caja para pagar el libro.

Ambos estudian en la universidad local.

— No, aun no, lo entregaré la otra semana, he estado bastante ocupado con todo esto, te juro que no sabía que darle. — dice acercándose a la pequeña fila para pagar.

— Lo piensas mucho ese es el problema… — le dice guiñándole el ojo.

— Estoy muy enamorado, Jenny, jamás había pasado antes, tú me conoces más de 15 años…,me habías visto así de feliz? — pregunta.

— Bueno, has tenido tus épocas… — responde.

— Jamás había estado así, Joanna es simplemente la mujer de mi vida, lo presiento… — dice tocándose el pecho. —… creo que esta es de esas cosas para siempre.

— Vaya que estas peor que romeo… — dice con sarcasmo su amiga.

Junior era un joven de 25 años, inteligente y muy cortes siempre ilusionado y muy positivo, había conocido a Johanna hace 2 años en la universidad, le tomaron más de 2 meses hablarle y casi 8 meses enamorarla y proponerle ser enamorados, ella finalmente aceptaría y lo haría muy feliz, desde que se conocen la han pasado bien untos, comparten muchos gustos, momentos y metas, por donde se les vea son una hermosa pareja con mucho futuro juntos.

El quería encontrar el regalo perfecto para darle en su primer año junto como pareja y estaba casi seguro que sería ese libro. Sabía que no era de esas chicas que le gustan los grandes peluches o las demostraciones públicas de amor, sabía que el lugar perfecto sería un parque lindo de la ciudad, ahí le daría el libro y pasarían la tarde paseando y quizás comiendo la pizza que más le gusta.

Joanna era una chica simple, y fue justamente eso lo que enamoró a Junior, la forma tan particular de hablar, siempre pareciendo feliz, esa simpleza para vestirse siempre cómoda, su forma de explicar las cosas, su gusto por ponerse a leer en cualquier lugar con luz, todo eso enamoraba a Junior, la forma en que lo miraba quizás era lo que más lo hacía sentir que ella era la única mujer con la que quería pasar sus días.

 23 de Noviembre de 2005.

Luego de las clases, Junior citó a Joanna en el parque Iris Richer, en el centro de la ciudad, el parque más grande y más hermoso de la ciudad y el favorito de Joanna desde que era pequeña.

Junior llegó a las 2:00pm una hora antes de lo citado, había comprado unos globos y tenía el regalo a su lado, pensaba y pensaba en que iba a decirle, era un año, había practicado muchas palabras de amor, pero quería que fuera perfecto.

A las 2:45 ella aparece, como si fuera por instinto la ve a lo lejos acercarse por uno de los senderos del parque, cruzando por las piletas, golpeando el agua mientras avanzaba, sonriente como siempre, su corazón vibraba emocionado.

— Hola, guapo — le dice dándole un besito en los labios.

— Hola… — saluda sonriente junior — son para ti — dice acercándole los globos.

— Están hermosos, muchas gracias — le da un abrazo y un tierno beso. — Yo también te traje algo…

EL la interrumpe.

— Espera, espera, aún hay más — dice inclinándose a tomar el libro envuelto. — Toma, espero… te guste.

— Vaya… — dice abriéndolo sonrientemente — me pregunto que será… ¡Oh no te creo! — dice emocionada. — Es romeo y Julieta… — dice sonriendo.

— Sé que te gusta la literatura clásica… y bueno, como vi que no estaba en tu colección… sé que quizás ya lo leíste, pero…

Joanna se lanza a abrazarlo y besarlo nuevamente de forma cariñosa y amorosa.  

— Me encanta, amor…— dice con sus brazos rodeando el cuello de su amado Junior. — perdí mi primer ejemplar cuando era pequeña y no pude volverlo a conseguir… me has hecho muy feliz.

— Sabía que te encantaría, mi amor… — dice sonriente.

Ella se suelta de él y se saca su mochila.

— Ojala te guste el mío, amor… — dice mientras busca algo en su mochila.

— Seguro lo amaré — responde Junior.

Joanna saca de su mochila un pequeño reloj de arena.

— Feliz año, guapo — le dice acercándoselo.

— Es… — dice sonriendo y tomándolo — es el reloj que… — comienza  carcajearse.

— sí, lo recordé, apuesto a que tu no. — dice ella sonriendo.

— No me acordaba, pero ya lo hago—  dice abrazándola y besándola. — Gracias, amor, me encanta.

— Me fue muy difícil conseguirlo, me lo trajeron hoy, por eso te dije que a esta hora, no sé qué hubiera hecho si no me lo entregaban… — sonríe.

Era el reloj de arena que habían visto en su primera cita, él había bromeado sobre que ojala alguien le regalara uno algún día, ella respondió que ahora ya sabía que darle en una ocasión especial.

El resto de la tarde pasearon por los alrededores del parque, viendo las piletas, las luces en la noche, comieron pizza, recordaron momentos, se besaron y jugar en el pasto, se tomaron fotografías en las piletas y estatuas del parque, pasaron una bonita tarde a su modo.

Finalmente cerca de las 10 de la noche, tomaron un taxi para regresar a sus casas, como ella vivía a unos 15 minutos de su casa en la misma avenida, pudieron terminar la cita abrazados en el mismo taxi viendo las luces de las calles hasta llegar a casa.

La noche parecía perfecta, lamentablemente, a unas cuadras un sujeto alcoholizado había decidido que era buena idea conducir luego de salir del bar, se pasó una luz roja y en la intersección se estrella contra el taxi donde estaba Junior con Joanna el cual no lo vio venir.

El auto enviste el taxi justo en el lado de atrás, donde estaban los enamorados       , el auto del hombre alcoholizado se vuelca dando varios giros, era un joven el que conducía la camioneta,  el cual termina en el pavimento, murió de inmediato; el taxi por el impuso da algunos giros y se estrella contra un poste.

En el interior del taxi no solo el conductor estaba muerto, Joanna también, se había golpeado fuertemente la cabeza y no dejaba de sangrar, Junior estaba con vida, pero no por mucho los cristales le habían cortado la garganta y estaba desangrándose, con sus últimas fuerzas trata de mover su mano hacia Joanna, pero no puede hacerlo, la vida se escapa de él antes de siquiera llegar a tocarla.

23 de Noviembre de 2005

Edificio de apartamentos en el centro 5:00am.

Roger se despierta de un fuerte grito, acababa de tener una pesadilla horrible.

— ¿estás bien? — le dice su novia al lado la cual había despertado por el movimiento brusco que este había dado.

— Tuve un sueño horrible… muy real…  yo… — dice nervioso secándose el sudor del rostro y poniendo los pies en el piso de su habitación. — yo estaba en un accidente…

— ¿accidente? — Pregunta la chica tomándolo del hombro — bueno, solo fue un sueño… — le dice tratando de calmarlo — Te traeré un poco de agua, amor. — tranquilo ok…

Ella se dirige entonces a la cocina del apartamento, Roger sin en cambio se recuesta nuevamente y se coge la cabeza, poco a poco las imágenes de su pesadilla comenzaban a desaparecer aunque este trataba de recordarlo, para cuando Inés, su novia regresa con el agua este había olvidado gran parte de lo soñado.

— ¿te sientes mejor…? —  dice ella dándole un beso en los labios y sonriéndole.

— Creo que sí, ya lo estoy olvidando, solo recuerdo un arque, un… libro, ya se está yendo de mi mente — la besa también.

— Bueno, debió ser muy feo para que tu subconsciente lo borre tan pronto… — se dirige a la cómoda cerca a la ventana de la alcoba. — Mejor relájate que te tengo algo… — dice ella girándose y entregándole un pequeño paquete envuelto. — Feliz  segundo aniversario, mi amor. — le dice sonriéndole.

— Vaya, — dice sonriendo — por el susto se me había olvidado — se pone de pie, toma el regalo y abraza y besa a Inés — feliz segundo año amor, tu regalo yo te lo doy más tarde, lo oculte de tu curiosidad, sabía que pondrías el apartamento de cabeza — le dice sonriéndole.

— Lo imaginé, — dice ella sonriendo — vamos ábrelo, espero te guste.

— A ver déjame ver… — dice abriendo el pequeño paquete —… ¡Vaya! — dice emocionado al ver el regalo de su novia, una billetera nueva de esas bastante caras. — Esta hermoso, gracias, amor — la abraza nuevamente.

— ¿El mío cuándo me lo darás? — pregunta ella.

— Te lo daré en la noche, ¿Qué dices si vamos a un bonito restaurante, comemos lo que más te guste y luego venimos aquí, abrimos un vino y terminamos la noche como tanto nos gusta? — dice tomándola de la cintura.

— Me parece perfecto, — dice coquetamente — Salgo del trabajo hoy a las 9:00pm ¿estaría bien a esa hora? — pregunta.

— Creo que sí, yo tengo hoy una junta del directorio, sobre la compra de unos autos, ya sabes, creo que no tomará más de unas dos horas, así que… a las 9 es perfecto.

Roger trabaja en una empresa que vende autos, tiene 32 años y es gerente de finanzas, así que en cualquier reunión donde se tocaban temas de comprar o vender debía estar presente, en esta ocasión era especial pues la empresa iba a hacer un negocio enorme con una ensambladora internacional de automóviles que podría asociarse y así generar para la empresa muchas ganancias.

Conoció a Inés por unos amigos, ella trabaja de secretaria en un bufete de abogados y tienen un amigo en común que los presentó hace unos dos años y medio, por sus personalidades alegres se hicieron amigos y pronto más que eso. Su relación se fortaleció rápido al punto que a los 7 meses de estar juntos decidieron compartir un apartamento.

Al llegar a su oficina Roger busca entre sus cajones el regalo que le había comprado a Inés, algo que ella no se esperaría, lo había pensado mucho alrededor de las últimas semanas, pero estaba decidido a proponerle que sea su esposa, muchos de sus amigos le habían dicho que se estaba apresurando, pero el sentía en su corazón que había encontrado a la mujer de su vida en aquella mujer.

— Roger, amigo — dice uno de sus compañeros asomándose a su oficina.

— Hola, ¿Cómo estás? — saluda. — ¿todo listo para la reunión? — pregunta.

— Claro, eso ya está listo, más bien venía a recordarte que hoy es el cumpleaños del jefe, no lo abras olvidado, ¿cierto? — pregunta.

— Mierda, se me olvidó… — dice reclinándose en su asiento. — Es que hoy cumplo con Inés un año más de relación…

— Bueno, amigo, no sé cómo haces, pero tienes que ir con nosotros luego de la reunión, vamos a ir con el jefe a un club en el centro, si no vas ese acenso que tanto quieres podría estar en riesgo, ya sabes cómo es… — dice acercándose al escritorio. — Tampoco me cae muy bien Sandoval, pero siempre compra whisky y buenos tragos, vamos, ya verás a Inés después, aunque sea que te vea por ahí y ya luego cuando este ebrio te vas. Escúchame, Roger esto es muy importante, lo sabes.

Roger lo piensa unos instantes, había estado haciendo méritos para un ascenso en la empresa, y su amigo tenía razón esta sería una oportunidad única.

— Creo que tienes, razón, — responde — además… la reunión termina a los 8 máximos, así que… tengo una hora, le diré a Inés que nos vemos en el restaurante que está a unas calles así podré llegar rápidamente.

— Claro, llámala y dile y envíame por correo el informe de compras mensual, — le dice y se retira de la oficina.

Esa tarde a la hora de su almuerzo Roger llama a Inés.

Quería decirle en donde se encontrarían, ya que no había quedado nada especificado en la mañana.

Cafetería de la ciudad.

— Hola, mi amor ¿Qué haces? — pregunta Roger.

— Estoy de regreso a la oficina, salí a almorzar con una amiga,  estuvimos hablando un poco, ¿y sabes qué?  Me recomendó un restaurante hermoso en el centro. — dice.

— ¿ah sí? — dice Roger rascándose la nariz.

— Si, en la calle Govide, en el centro, frente a la joyería Villareal, ¿conoces? — pregunta mientras pasa por el parque Iris Richer.

— Pues… si, si conozco, amor… ¿quieres ir ahí esta noche? — pregunta mordiéndose los labios.

— Si, me lo recomendó, dice que sirven el mejor platillo árabe del país, y sabes que Susan ha viajado mucho. — dice sonriente.

— Bueno, la reunión que tendré esta tarde será en un club en el centro, así que… estaré un poco lejos, quizás… me tarde un poco… — Inés no respondió durante unos segundos — Hola…, amor… solo serán unos minutos…

— Perdón, estaba mirando algo — dice.

— ¿Qué mirabas? — pregunta Roger.

— Una parejita en el parque. — responde.

— Están peleando… — dice Roger.

— Al contrario, creo que están celebrando un año de relacion, como nosotros, ella tiene un globo que pone “1 año juntos”, — Inés sonríe.

Roger entonces se queda pensativo.

NO podía evitar sentir que eso ya lo había vivido antes, era como tener un deja vú repentino a raíz de lo que dijo Inés.

— Hola…, hola… — ahora repetía Inés.

Roger recordaba parte del sueño que había tenido en la mañana, aquella que lo había hecho despertar de golpe y muy asustado. En aquel sueño recordaba haber visto un parque, pero no le era claro, había olvidado el sueño.

— Hola… — repetía Inés. — ¿estás ahí? — pregunta.

— Si, si… perdón, es solo que tuve un deja vú… — responde.

— Eso es un trastorno de la memoria, — dice sonriendo. — Bueno, ya se fueron los chicos, ¿entonces en ese restaurante a las… 9:30? — pregunta.

Roger hace unos cálculos mentales rápidos y responde:

— Si, está bien, te veré ahí amor… — dice.

— Ok, te amo, — le envía un beso.

Cuelgan.

Esa noche, 8:35pm, Club de la ciudad.

Roger luego de la reunión se había dirigido junto al resto de sus compañeros al club ahí estaban celebrando el cumpleaños del jefe, aunque la gran mayoría pensaba que aquel hombre del cumpleaños era un bastardo explotador, casi siempre en su cumpleaños estos se desquitaban, pues al jefe le encantaba el buen licor, las fiestas y las mujeres y por una vez al año su cumpleaños era lo más esperado, aparte que siempre premiaba bien a quienes estaban con él en esas fechas, era a pesar de su dinero un hombre muy solitario y le gustaba sentir que sus empleados eran sus amigos. Roger se quedó con el jefe y sus compañeros bebiendo y festejando.

Cerca de las 9:00pm se acerca al jefe con la intención de despedirse e ir en busca de Inés al club dándose un poco de prisa llegaría en 30 minutos. Supuso que el jefe a esas alturas estaría muy ebrio y no le importaría, pero no estaba aún tan ebrio como el supuso.

Al verlo, se puso de pie de la mesa donde estaba con otros compañeros y lo llama donde él, le da un abrazo y con voz aguardentosa lo llama.

— ¡Hola, Roger, amigo mío! ¿Qué tal la estás pasando? — dice abrazándolo y riendo.

— Bien, bien, jefe… — responde.

— Roger  siéntate con nosotros, déjame presentarte a los muchachos, — dice sentándose y asiéndole espacio —… quizás conozcas a algunos, son del área de gerencia.

Los socios del jefe que estaban en la mesa saludan con la mirada y una sonrisa a Roger quien responde igualmente.

— Les estaba comentando del puesto que hay… ¿has oído que hay un puesto, verdad? — pregunta.

— Sí, sí.. Lo he escuchado, había pensado en mandar una solicitud… — dice sonriendo.

— Pues quizás no sea necesario, muchacho, — le dice y le sirve una copa — Aquí los muchachos y yo pensamos que has hecho un excelente trabajo estos últimos 2 años y creemos que serias perfecto, ¿Cómo la vez? — Dice y bebe — has mostrado ser un fiel trabajador, como el resto de tu área, — baja la voz — aquí entre nos son unos convenencieros hipócritas, creen que no me doy cuenta — ríe y beben.

Roger ríe también.

— Bueno, muchos de ellos… están aquí celebrando con usted — responde.

— Nada, nada… — responde y le sirve nuevamente — hipócritas, pero ya hablaremos de eso, amigo… — dice sonriendo — quédate con nosotros, bebamos y pasémosla bien.

— Lo que pasa es que… — dice bebiendo un poco.

Pero es interrumpido.

— No me digas que tienes que irte… — dice sonriendo y mirando a sus compañeros en la mesa quienes ríen también. — es temprano, Roger.

Roger lo piensa unos segundos, termina su copa y responde sonriendo.

— Iba decir que tenía que ir al baño — dice sonriendo y poniéndose de pie — Ya veo que aquí me quieren mucho así que regreso volando — dice riendo. — la siguiente ronda invito yo, eh…

Se dirige al baño del club y saca su celular, había 3 llamadas perdidas y un mensaje de Inés.

“Salí antes, te espero en el restaurante a las 9:00, te amo”

Luego de eso, había llamado dos veces en el mismo minuto, y una vez 5 minutos después, siendo ya las 9:15pm en su reloj.

Le marca, a los segundos responde.

— ¿Dónde estás? — Pregunta —  estoy aquí afuera esperándote, no quiero entrar hasta que llegues — le dice.

— Estoy… un poco lejos, amor, la reunión se alargó un poco más de lo que pensé… — dice algo nervioso — pero trataré de salir lo antes posible, amor…

— ¿Qué tan lejos estas? — pregunta algo ansiosa. — ¿Dónde estás, sigues en el club con tus compañeros? No me digas que estás ebrio, Roger… — dice con voz seria.

— No, no… te juro que estoy sobrio, es solo que el jefe me estaba hablando sobre el ascenso y me ha invitado a estar en su mesa, sabes que estuve buscando esa oportunidad… No te enfades, llegaré antes de las 10, te lo prometo…

— Roger, son las 9:10pm, — dice ella, lo que sorprende a Roger pues en su reloj eran las 9:18pm, supuso que su reloj se adelantaría, ignoro lo ocurrido — si no llegas antes de las 10 me voy a enfadar mucho contigo, no es la primer  vez que me plantas por el trabajo, ¡y hoy es un día muy especial, Roger! — dice con seriedad.

— Inés, también es muy especial para mí esta noche, te lo juro, muy especial, no sabes cuánto, solo… espérame ahí, ingresa al restaurante, y ordena un vino, te prometo que voy a llegar antes de las 10 de la noche…

— Eso espero, si arruinas este día, en serio me abras decepcionado… — cuelga.

Roger cuelga y se dirige el mingitorio. Uno de los socios en la mesa del jefe ingresa.

— Eh, como estas… — le dice dirigiéndose al mingitorio de al lado. — Creo que esta es tu noche Sandoval está más que seguro de darte el puesto a ti, así que regresa a la mesa y diviértete, la otra semana serás un socio más… — le dice sonriendo.

Roger asienta y sonríe. Termina de hacer lo suyo, lava sus manos, se moja la cara y sale en dirección a la meza del jefe.

Bebió y bebió con el jefe durante los siguientes 30 minutos, vaya que bebió rápido, por lo que el alcohol se le subía rápido, el wiski siempre fue su talo de Aquiles, por lo que prefería la cerveza, pero en la meza del jefe solo bebían wiski y del caro.

Para las 9:45pm en punto su celular le había vibrado más de 10 veces, entonces se puso de pie y dijo lo siguiente:

— Creo que ya he bebido mucho, — dice con la típica voz del ebrio que ya no domina sus músculos del habla, — creo que ahora si los dejo caballeros, mañana los veo — dice y le da la mano al jefe el cual también estaba ya bastante ebrio y era posible que no se acordara de quien era el que se estaba yendo. Le dio la mano y le deseo suerte, le agradeció por estar con ellos y siguió bebiendo.

— Te pediré un taxi… — logra decir el jefe con las justas.

— No, no es necesario, yo pararé uno fuera, no se preocupe, jefe… — dice Roger.

El jefe asienta, le dice que lo vera el lunes y continúa bebiendo con los demás socios, o al menos con los que no estaban dormidos ya.

Roger se escabulle entre la gente del club y sale en dirección al paradero, ahí intenta detener un auto, pero ningún taxi parecía detenerse, mira la hora, eran ya las 9:56, tenía menos de 5 minutos para llegar, en su embriagues y guiado por el deseo de llegar al restaurante decide ir al paradero del club donde estaba su camioneta.

Se sube en su camioneta y a enciende, mueve la cabeza rápidamente tratando de enfocar su concentración y sale rápidamente, en la salida casi choca contra un auto, pero sigue delante rápidamente. Mira su celular, Inés le seguía llamando, había mensajes sin leer.

Con la vista en la carretera, el auto tambaleándose y tratando de leer los mensajes continua avanzando por la avenida central rumbo al restaurante, en su demencia había calculado que podría llegar si tomaba algunos atajos. Los mensajes de Inés eran claros, a las 10 en punto se iría a casa y no querría verlo ebrio. Acelero pensando que 2 minutos serían suficientes, se pasó una luz roja en una calle y siguió de largo en la siguiente, una avenida bastante larga donde podría ganar algunos segundos si aceleraba al máximo, así lo hizo.

El celular suena nuevamente siendo las 9:59pm, Roger contesta, se pasa un alto nuevamente, no se percata de un taxi que iba cruzando y lo golpea justo al decir: — Hola, amor estoy llegando…— el taxi pierde el control por el impacto y luego de unos giros choca contra un poste, Roger sale expulsado del auto estrellándose contra el piso, su muerte fue instantánea.

23 de Noviembre de 2005

Un sonido proveniente de la cocina despierta a Juliana, una joven de 24 años que vive con su viudo padre en el centro, ve la hora, eran las 5:30am, muy temprano para que su padre se despierte, pues trabajaba de madrugada.

— Papá… — dice asomándose a la cocina.

— Hola… ¿te desperté, hijita? — pregunta en hombre de unos 56 años, de mirada cansada, tenía un vaso de agua en las manos, se le veía algo nervioso.

— No, no te preocupes… ¿Qué haces despierto tan temprano? — pregunta la joven.

— Nada, nada, solo… tuve una extraña pesadilla que me despertó… — dice sonriendo — pero ya la estoy olvidando.

— ¿Qué soñaste? — pregunta la joven sentándose en la silla al lado de la meza de la cocina. — A veces contarlo es la mejor manera de que no nos afecte… vamos, cuéntame — le dice.

— La verdad no lo recuerdo muy bien, era yo como… una especie de licenciado o algo, estaba en un bar bebiendo, luego… me llaman por teléfono, estaba ebrio… y creo que atropelle a alguien o choque… ¿no es raro? —dice sonriendo.

— Si, es extraño… tú no bebes… — dice ella.

— Lo más raro es que me pareció bastante real, aunque ya comienzo a olvidarlo…— bebe de su vaso de agua — lo más extraño es que me pareció ver un taxi creo que le choqué.

— Vaya, quizás viste noticias o algo que te ha dejado  impactado… — dice su hija.

— Quizás fue eso, es raro soñar con accidentes… — dice tomando asiento cerca a su hija.

— Hoy cumple mamá 1 año de fallecida, quizás… por eso ¿podría ser, no? — pregunta.

— Es verdad, podría ser eso, tu madre falleció en un accidente, aunque en uno de autobús, no de taxi…

— Son medios de trasporte de todas formas — aclara a joven.

La madre de Juliana, Julia, había fallecido exactamente hace un año, el autobús en el que regresaba a casa luego de unas compras se estrelló, de las 5 víctimas mortales una de ellas fue la madre de Juliana, fue un golpe muy duro para ambos, su papá se deprimió durante mucho tiempo, dejó su trabajo, solo apenas hace 5 meses había retomado su vida saliendo a trabajar de noche, pues le cuesta conciliar el sueño, aun luego de un año no ha logrado superar del todo la perdida, Juliana sin en cambio trata de ser fuerte por su padre.

— Iremos al cementerio en la tarde ¿Qué parece? — Sugiere Juliana a su padre —  Había quedado con una amiga en verla hoy después del trabajo, así que llegaré  las… 3:00 papá, ¿Qué dices? ¿Me acompañaras al cementerio esta vez? — dice colocando su mano sobre la de él.

Víctor, como se llamaba su padre, tarda en responder, luego de unos segundos responde.

— Sí, creo que no habría problemas… — le sonríe.

— Que bueno… — responde ella sonriendo — pensé que me pondrías más peros…

— No, no te preocupes, creo que ya va siendo tiempo de… ir a verla, hace un año que nos dejó… además así aprovechare para ir a hacer algunas comparas al centro, necesito un nuevo aire acondicionado, algo arruinó el nuestro, creo que fue una ardilla o algún otro roedor.

— Ok, bueno, solo no hagas un desastre — juliana ve la hora — creo que mejor voy a bañarme o llegare tarde al trabajo.

— Ok, hija, te preparare unos huevos, ve a alistarte. — le dice poniéndose de pie.

Víctor le prepara el desayuno mientras su hija se baña, luego desayunan juntos hasta que ella se va a trabajar, era maestra en una escuela en el centro así que siempre salía a la misma hora, la rutina de su padre era también era la misma, le preparaba el desayuno, luego la acompañaba hasta el paradero donde la despedía con un beso y u abrazo, Víctor comparaba el periódico y regresaba tranquilamente a casa leyéndolo.

Pero esta vez leyó algo extraño en el periódico, extraño por que no era común una noticia así:

“extraño fenómeno atmosférico causará cambios bruscos en la continuidad temporal, científicos de la universidad de Catalina comunican que posiblemente los relojes se atrasen, o que el atardecer y el amanecer lleguen antes en el transcurso de la semana, el fenómeno atmosférico seria producido por una extraña nube electromagnética que pasaría cerca de la atmosfera terrestre, se ignora los efectos en las personas”.

Víctor no era muy asiduo a leer esas noticias que no comprendía, pero le llamó la atención lo de los relojes, así que no pudo evitar mirar al cielo y ver su reloj — 7:00am. — se detiene en la avenida y ve a su vecino lavando su auto. — ¡Carlos, ¿Qué hora es exactamente, amigo?! — pregunta.

EL vecino mira su reloj y responde — ¡Las 7 con 30 minutos! — responde.

— Mierda, estoy atrasado… — dice mirando a su alrededor — ¡ok, gracias!

— ¿También leíste las noticias en el periódico? — le pregunta desde su jardín.

— ¡¿Cuál?! — dice haciéndose el desentendido.

— ¡La del fenómeno atmosférico, viejo! — grita.

— ¡Ah, si, si… — responde —…pero son idioteces! — responde avanzando por la acera.

— Quizás sí, pero mi reloj también estaba retrasado esta mañana al despertar… — dice riendo.

Víctor levanta los hombros sonríe y sigue avanzando en dirección a casa.

Luego de arreglar su casa, barrer un poco su patio, regar sus flores y limpiar su automóvil, ve algo de televisión, ya a las 11 de la mañana sube a su auto y conduce al centro comercial en el centro, tenía que conseguir unas piezas para aire acondicionado.

— Señor, necesito un… RT-13B — dice observando la pequeña pieza que traía en sus manos y entrega al encargado de la tienda.

— En esta tienda no vendemos esas piezas — responde el encargado — tiene que ir a una tienda de electrónica y reparaciones, — explica — aquí solo vendemos aparatos.

— Vaya, pensé que podrían ayudarme, como aquí compre mi aire acondicionado, ya una vez me lo repararon, claro en el tiempo de garantía.

— Si, es que en tiempo de garantía si reparamos pero cuando es por servicios externos a la garantía no podemos ayudarlo, señor, lo lamentamos…

— Descuide, iré a otra tienda a comprarlo, gracias — dice sonriendo y despidiéndose.

Conocía él una tienda de electrodomésticos en el centro donde alguna vez compró piezas para una licuadora, pensó que quizás podrían tener la pieza que le faltaba, condujo hasta aquella tienda. Pero para su mala suerte no había aquella pieza, al parecer el producto no era del país, era muy difícil de conseguir, pero el encargado lo envió a unas calles pues sabía que había una reparadora especializada en dichos electrodomésticos extranjeros.

Condujo unas calles y se estacionó frente al parque Irina Richer, al salir del carro recordó que hacía más de 20 años en ese parque solía pasear con su fallecida esposa, se quedó recostado en su caro observando y sonriendo, recordando los largos paseos con su entonces enamorada, recordaba cómo les gustaba recostarse en el pasto y arrancar algunas flores mientras él le hablaba de las cosas de la vida y ella sonreía pues esas cosas le parecían ridículas, él fue siempre más romántico, recordaba que antes no habían rejas cercando el lugar, pero ahora todo era diferente, tenían que cuidar mejor el parque, pues habían ya destruido los niños y alguno que otro pillo las estatuas o habían pintado los faroles, y en el mejor de los casos pisado algunas flores, pero aun así el lugar era hermoso, en el hoy y en su recuerdo, grades árboles que casi no lograbas ver sus copas, piletas y lagunillas donde las aves jugaban, un enorme parque que casi parecía arrancado de un libro de poemas donde los amantes caminaban por horas.

Cruzó a través de él para llegar a la tienda de electrónicos, no estaba en su recta, pero fue grato recordar, pero cuando pasaba por una de las bancas tuvo un extraño sentimiento de haber estado ahí antes, un deja vú repentino, recordaba unos globos y un pequeño aparato en sus manos, no pudo evitar sentarse y tratar d recordar, pero rápidamente divagó.

— Romeo y Julieta… — balbuceó, se quedó en silencio varios segundos tomando  su frente, como tratando de recordar… — Nunca me gustó su final…  — terminó diciendo.

Era como si recordara algo, pero no tenía noción de por qué, se puso de pie y lo relacionó a su extraño sueño, quizás eran restos oníricos, supuso y continuó su camino.

Cruzó el largo parque muy pensativo hasta que alguien le pide la hora y lo saca de su ensimismamiento.

— Ah… perdón, — dice mirando su reloj —… son las 11 con 45 minutos — responde sonriente.

— Gracias, creo que mi reloj esta retrasado o algo así, pensé que eran las 11:15, es extraño… — dice sonriendo, — gracias, señor. — responde la Jove y sigue su camino presurosa.

Igual él se dirige a la tienda de electrónicos, para su buena suerte encuentra la pieza, la compra y e regresa a casa para reparar el aire acondicionado.

Más tarde ese día Juliana sale de la escuela y se dirige a una cafetería en el centro, a unas cuantas calles del parque Irina Richer coincidentemente, puesto que la amiga con la que se vería trabajaba justo en unas oficinas al frente del parque.

Cafetería “EL momento perfecto”, 1:30pm.

Juliana estaba ya en el lugar, cerca de la ventana leyendo una revista mientras le daba vueltas a una taza de café, junto a unas galleras de vainilla.

— Perdona la tardanza, amiga… — dice Inés, una de sus amigas del instituto, entrando a la cafetería y acercándose a ella.

— No te preocupes, llegue hace unos 15 minutos nada más — responde juliana levantándose y dándole un beso.

— Mi reloj estaba mal, no sé qué pasa… me lo regaló Roger, ojala no sea falso — dice sonriendo. Ambas sonríen.

— Sigues con Roger… — dice Juliana — que bueno, ¿Cuánto tiempo ya? Se van para los dos años…

— Así es, hoy cumplimos dos años exactos, pero conociéndonos pues casi dos años miedo — sonríe y le hace una señal a la camarera.

— Vaya que felicidad — dice Juliana.

— ¿y tú como has estado? — Pregunta Inés —  no te veo desde… vaya creo que ya casi un año y medio…

— Bueno, terminé con Gerardo, ¿lo recuerdas? — pregunta

— Si, si… un bajito.

— SI, ese, — sonríe — Falleció mi madre hace un año exacto también…

— Dios mío, lo siento muchísimo, no lo sabía…

— Tuvo un accidente en un bus, ya te contaré… — dice.

La camarera se acerca.

— Estuve esperándote para ordenar, así que conversaremos mientras almorzamos — dice Juliana.

— Sí, estoy en horas de almuerzo, de aquí debo regresar a la oficina… ya no trabajo en la empresa de mi padrastro… — comenta Inés.

— Tenemos mucho que conversar — dice Juliana.

Almuerzan juntas y conversan, se cuentan sus aventuras y desventuras en el tiempo que no se habían visto, habían sido muy unidas en el instituto y el en tiempo que sus obligaciones les daba tiempo de verse, habían estudiado juntas en el mismo instituto, una educación y la otra secretariado, luego de eso se abrieron caminos diferentes por diferentes razones.

Hacia una semana se encontraron en el centro comercial y quedaron en verse el 23 de noviembre a la hora de su almuerzo.

Hablaron de todo en esa hora y media que estuvieron ahí, luego se despidieron, pues Inés debía regresar a su trabajo y Juliana debía ir a casa para ir al cementerio con su padre.

— Nos vemos, amiga — dice Inés en el paradero — Le diré a Roger para ir a ese restaurante que me recomendaste, seguro le gusta también, me encanto verte, hay que vernos más seguido, Juliana — dice abrazándola.

— Lo mismo digo, y claro que le va a gustar es elegante, lindo, buena comida, tragos… les encantará, pásenla lindo esta niche, ya contaras — le  da un beso y se despide. — ¿iras caminando a tu trabajo? — pregunta.

— Si, está aquí a unas calles cruzando el arque Irina Richer — sonríe.

— Ok, yo tomare este bus — dice parando la línea 34, bus que la llevaría directo hasta su casa. Se despide nuevamente con la mano y sube a su transporte.

Llega a casa cerca de las 3:15pm, su papá se encontraba en la sala viendo la televisión.

— Pensé que estarías descansando, ¿no iras a trabajar en la noche? — le pregunta entrando a la sala.

— ¿sientes eso, hija? — pregunta.

— ¿Qué cosa, papá? — pregunta ella extrañada.

— El ambiente… — dice girando a verla tras él.

Juliana mira a su alrededor y respira profundamente, entonces cae en cuenta.

— Si, — sonríe — está fresco — dice y toma asiento.

— Lo reparé, ahora ya no nos sancocharemos — sonríe Víctor.

— Gracias papá, hiciste un buen trabajo. — responde ella sonriente.

— Bueno, me pongo unos jeans y vamos a saludar a mamá — dice poniéndose de pie.

— Perfecto, iré a mojarme un poco el cabello.

Luego de unos minutos parten camino al cementerio de la ciudad, llegan en unos 30 minutos, compran unas flores blancas, las favoritas de la madre de Juliana.

Víctor estaba muy nervioso durante el recorrido hasta el área donde había enterrado a su esposa, no había ido desde el día mismo del entierro. Para él había sido muy difícil superar el accidente, pero ya había pasado un año, pensó que sería hora de darse el tiempo de confrontar sus temores.

Llegaron y se detuvieron en la lápida, habían flores casi frescas pues Juliana venia cada semana  dejarle flore a nombre de ambos.

— ¿me ayudas papá? — pregunta Juliana acercándose y sacando las flores anteriores.

— Claro, — responde el hombre saliendo de sus pensamientos.

Ambos arreglan muy bien, y se sientan en el pasto al lado de la lápida.

— ¿Quiénes decir algo, papá? — pregunta Juliana.

— No sé qué decir… — responde aclarándose la garganta, — intentaré algo — sonríe y se pone de pie. — Bueno… Julia, primero que nada… espero entiendas el por qué no he venido en tanto tiempo, fue muy difícil para mí lo sucedido, de no haber sido por Juliana… creo que no hubiera podido seguir… te extrañamos muchísimo, amor… — dice tratando de no quebrar la voz — Todo por la casa sigue bien, todas las mañana limpio todo como… como te gustaba hacer, he aprendido a hacer el desayuno, hasta cocino, — ríe — Tu recetario me ha servido mucho. — Dice y queda e silencio unos segundos —… Sueño contigo muchas noches, en mis sueños siempre discutimos porque película ver en la televisión, es raro — sonríe, juliana que lo observaba sonríe también —… cuídanos desde donde estés, amor, ojala algún día podamos encontrarnos… — sonríe y baja la mirada.

Juliana se pone de pie y abraza a su padre. Así se quedan algunos minutos recordando a julia, una buena madre y esposa. Luego de estar un rato más ahí en el cementerio se dirigieron a casa, compraron algo para la cena. Víctor descansó hasta la hora de cenar, pues trabajaría de noche, esta vez julia preparó unos tallarines, cenaron juntos y vieron una novela después.

9:00pm.

— Es hora de ir a trabajar… — dice Víctor levantándose del mueble.

Juliana se había quedado dormida, así que la cubrió con una sábana y le dio un beso en la frente y la dejó descansar, no le gustaba despertarla.

Se dirigió a la puerta, abrió, salió y serró con cuidado de no despertar a su hija, se dirigió a su auto, abrió la puerta y de la guantera y sacó de copete de taxi magnético que coloca en el techo. Víctor trabajaba taxeando por la ciudad, era una forma de hacer algo de dinero puesto que se le complicaba dormir de noche.

Su recorrido era sencillo, daba unas vueltas por el centro, de ahí hasta el valle, y de ahí hasta Costa mar, todo a una hora máximo del centro, pues no le gustaba alejarse mucho.

Esa noche decidió comenzar por dar unas vueltas por el centro comercial, ahí recogió a una parejita que le pidió que los llevara a la Cuadra 34 de la Av. Santana.

Mientras conducía escuchaba como la parejita en la parte tercera hablaban de la noticia que había leído en la televisión,  acerca de la nuble electromagnética que cruzara por la tierra en estos días, no pudo evitar intervenir.

— Disculpen, — dice — yo también leí la noticia en el periódico, y creo igual que tu amiga — la chica era escéptica acerca del suceso —… no creo que una nube que cruza el firmamento vaya a afectar la continuidad espacio tiempo, eso suena muy fantástico. — explica.

— Ya ves, no soy la única que piensa que es una locura — agrega la muchacha.

— Pues yo ya había leído sobre esa noticia, ya ha ocurrido un suceso así, incluso más fuerte, en 1995 una nube electromagnética también pasó muy cerca de la superficie, y en una ciudad europea, todos los relojes se retrocedieron 6 horas y las personas afirmaron sufrir de deja vús durante el resto del día siguiente, algunos incluso tuvieron visiones de cosas que pasarían… — explica el joven emocionado.

— Ay, ya deja de hablar tonterías… — dice su enamorada empujándolo juguetonamente. — Más bien gire aquí a la derecha, amigo — dice la muchacha.

— Ok, — responde Víctor sonriendo.

Los chicos bajan y siguen discutiendo sobre el tema mientras se alejan luego de pagar.

Víctor gira y se dirige por una calle rumbo a la avenida, en el camino pasa por la Calle 45 de Vanicol, justo ahí en la esquina es detenido por otra parejita.

Junior y Joanna.

— Buenas noches, — dice el junior — ¿Cuánto me cobra hasta San Francisco, en Salamanca? — pregunta.

— Que sean… 15 cada uno… — responde el taxista.

Los muchachos asientan y suben.

Sigue de largo hasta la esquina de la calle, ahí busca la salida para la avenida, da unas vueltas y sale.

Unos minutos después algo parece ir mal.

— Rayos… — dice Víctor llamando la atención de los jóvenes.

— ¿Qué ocurre, señor? — pregunta Junior.

— La calle está bloqueada, — responde.

— Creo que ha habido un accidente o algo por ahí, — gira a ver a los jóvenes — ¿les molestaría si tomo el camino largo? si entro a esta vía estaremos atrapados hasta… — mira por el parabrisas e dirección a la autopista — 30 minutos, en el otro camino retomaremos la vía en unos 10 quizá 15… — sonríe — no les cobraré más por su puesto. — cruzaremos por la Av. Panamericana y luego retomaremos en Pitarco hacia Salamanca.

 Junior y Joanna cruzan mirada y asientan.

— No hay problema, así nos entretenemos viendo la ciudad… — Junior le sonríe a Joanna.

— Si, es una buena forma de terminar el día —  responde dándole un beso.

— Ok, entonces salgamos de este carril, — sonríe y se vira hacia el timón, — mira el globo que traía Joanna por el espejo retrovisor —…y feliz aniversario — dice Víctor.

— Muchas, gracias — responde Joanna abrazándose a Junior. — Siento… ¿Nos hemos visto antes? — le pregunta Joanna.

— Quizás, mi ruta siempre es la misma, por estas zonas,  nunca voy muy lejos, quizás en algún momento te hice una carrera — responde sonriendo. — o quizás conoces a mi hija, se llama Juliana es profesora de matemáticas en un colegio en Villasol, por aquí cerca, a unos… 30 minutos al sur, cerca de la biblioteca de Catalina.

— No, no creo tener el gusto… he… — levanta los hombros — bueno, no me haga caso – sonríe y se abraza a Junior.

Víctor  sonríe, entonces retrocede, y toma otro carril, para continuar hacia una ruta más ligera.

Conduce tranquilamente hasta tomar la carretera correcta, todo parecía tranquilo, hasta el cruce en la avenida Pitarco y Colmena, cuando la luz se pone e verde Víctor avanza, cuando el sonido de las llantas chillando de una camioneta lo alerta, trata de acelerar para pasarla, pero esta lo golpea en la parte de atrás, lanzándolo dando giros hasta estrellarse con un poste.

La camioneta igualmente pierde el control, se voltea y da varios giros, el conductor termina en el suelo.

En el interior del taxi Víctor estaba desangrándose, se había golpeado la cabeza contra la luna del chofer y los cristales lo habían herido, aparte que se había golpeado con el timón,  en poco segundo sus esfuerzos por respirar cesan, la sangre que salía de su boca fue más que el oxígeno que posea obtener, detrás en el taxi, Junior igual de herido intenta alcanzar la mano de Joanna, pero este no logra, la vida se le escapa antes de tocar su mano, es ella, quien lastimada y ensangrentada, arrima su mano lentamente hasta colocarla sobre la de él, luego de eso pierde el conocimiento.

23 de Noviembre del 2005.

Casa de Joanna en Salamanca, 6:30am.

La televisión estaba encendida, su madre le prepara el desayuno mientras ella toma un baño y se alista para la universidad. Se podía ver una entrevista.

— tenemos al doctor Ricardo Rivahuero , especialista climatólogo y fisico de la universidad de Catalina que viene a hablarnos acerca de un fenómeno que sucede cada 10 años, un fenómeno que ha sido descubierto hace poco y que ha sido causante de diversas teorías y estudios. — dice la periodista a cargo del programa de noticias matutino.

—Buenos, días — saluda el doctor.

— Antes que nada, ¿vamos a poder ser testigos de ese fenómeno atmosférico? — pregunta.

— No, lamentablemente, como informó ayer el diario la primera de Catalina y la revista científica latinoamericana, no es un fenómeno observable, va a ser más un fenómeno perceptible, como una sensación temporal, es decir que lo que si vamos a poder ver es que nuestros relojes se van a atrasar o en su defecto adelantarse durante algunos minutos. — explica el doctor.

—  En la revista habló de unos antecedentes…— dice la periodista.

— Si, su descubridor, el doctor Emilio Villa, un italiano estudio la presencia de esa extraña nube electromagnética que confundió primero con una nube de basura espacial o un golpe solar, — sonríe — notó luego de algunos estudios que la nube tenía mucha cargo electromagnética que alteraba la continuidad del espacio y el tiempo, es difícil de explicar, pero podemos asegurar, que aunque no lo sintamos, esa nuble que en el 95 pasó rosando prácticamente por encima de toda una región italiana causó que las personas en ese lugar tuvieran un salto témpora imperceptible para la mayoría, pero que algunos percibieron a través del llamado deja vú, o de la sensación de haber soñaron sucesos que no habían ocurrido aun, pero que ocurrieron posteriormente. — responde sonriendo.

— ¿Eso quiere decir que viajaremos en el tiempo? — dice la periodista algo incrédula.

— No diría que es u viaje en el tiempo, además la nube es mucho más pequeña que la del 95, pero si se va a sentir el  paso de esta nube que va a durar… unos días, una semana máximo, quizás no perciban nada, quizás sí, pero para nosotros en la universidad es una oportunidad única, esta semana hemos tenido la visita de líderes mundiales en física, astrofísica…

EL doctor siguió hablando mientras Joanna se acerca a la cocina.

— Buenos días mamá… — saluda ya vestida.

— Hola hija, ahorita te llevo tu desayuno, espérame ahí en la sala… — ok, ¿hay jugo de naranja? — pregunta.

— Si, ahorita te llevo hijita. — responde.

Joanna se sienta en la meza dela sala, y espera ahí, mientras ve la televisión.

— Mamá… ¿estás viendo la tele? — pregunta.

— No, hija, cambia si deseas… — le dice desde la cocina.

— Ok… — dice y se dispone a cambiarle, cuando algo que escucha la detiene.

El doctor estaba terminando la entrevista.

— “…Si en el trascurso de estos día sienten una ligera perturbación de la memoria,  principalmente deja vús, es normal,  igualmente tener la sensación de haber soñado cosas  raras que se van cumpliendo o ser alguien que no somos, no tienen que asustarse, revise constantemente sus relojes y coloquen la hora que estará disponible en la página web del instituto climatológico…”

— Deja vú… — dice en vos baja Joanna —… ¿de que estaban hablando en el canal de noticias, mamá? — pregunta.

— No escuche bien hijita, — dice trayendo el desayuno para ambas y colocándolo en la meza —… pero creo que algo del clima y de algo que está pasando con el tiempo, no se… estaba haciendo jugo.

— Yo escuché algo de unos deja vús — comenta cogiendo una tostada. — y de sueños, y yo tuve uno muy raro… fue muy real, aunque casi no recuerdo.

— ¿Ah sí? Yo tuve un deja vú hace un instante, cuando traje tu desayuno… aunque como hago lo mismo todos los días, ya no me sorprende — sonríe.

Ambas ríe. La madre de Joanna se sienta con ella a la meza.

— Soñé con un cementerio… no recuerdo bien que hacia ahí, luego… con un accidente, no estoy seguro, pero yo conducía…

— Vaya, eso pasa por comer mucho antes de dormir, — dice su mamá sirviéndole un poco de jugo.

— No, no comí nada… — sonríe — pero fue extraño… y luego escucho eso en televisión…— dice pensativa.

— Tienes mucha imaginación, Joanna, eso pasa por leer tanto… — dice comiendo una tostada.

Ambos ríen.

— Por cierto, hoy llegaré un poco tarde, mamá — dice bebiendo de su jugo.

— Es verdad, hoy cumples un año con Junior, ¿Dónde irán? Espero no vayan hacer tonterías… — dice levantando una ceja.

— Tranquila mamá… — sonríe. — Eso ya lo hicimos — ríe.

— ¡oye! — dice la mamá dando un sobresalto.

— Mamá, ya somos adultos, pero tranquila, es broma… iremos al Richer, comeremos pizza y pasearemos por la ciudad, calculo que a las… 9 estaré por aquí, máximo a las 10.

— Ok, hija, pero ten mucho cuidado por favor — le dice.

— Descuida, sabes que esa parte de la ciudad es muy segura — sonríe y toma una tostada.

Luego de desayunar va a clases en la universidad.

Estudia en una sede diferente a la de Junior, por lo que se veían casi siempre a la salida en algún punto o cuando el salía temprano la iba a buscar a su campus, y viceversa, solo había una diferencia de 15 minutos entre universidades. Se habían conocido en la biblioteca de la ciudad, un accidente con unos libros los hizo conocerse y desde ahí se enamoraron, ella quedó encantada con la forma de ser de ese joven algo torpe que siempre parecía estar intentando enamorarla sin darse cuenta que ya lo estaba.

Esa tarde luego de la universidad se dirigió al centro, a una tienda de recuerdos, pues había encargado el regalo para el aniversario con Junior,  un pequeño reloj de arena de  5 minutos que habían visto en su primera cita juntos hacia ya más de un año. Lo había buscado por toda la ciudad en las últimas semanas, pero no había encontrado el que quería, pues el que vieron en su primera cita era uno especial, color  marrón, esquinas recortadas, con detalles  y una arena color lila que lo hacía ver especial.

La encargada de la tienda de recuerdos le dijo que podía conseguírselo, para el día 23 de noviembre a las 2:00pm, así que Joanna fue con la seguridad de poder conseguirle el regalo  a junior. Fue puntual, a penas salías de clases se dirigió a la tienda en el centro, al llegar se dirigió al mostrador y ahí estaba el pequeño reloj de arena, no pudo evitar  dar un pequeño brinco de emoción.

— Tienes mucha suerte — Dice la encargada de la tienda —… era el último en ese color, el siguiente lote llegara en enero del otro año — sonríe.

— Sí que tengo suerte — dice sonriendo también —  me lo llevo, no lo envuelva quiero que mi enamorado lo vea tal y como en la tienda…

— Aquí lo tiene señorita — dice la encargada.

Al tomar el reloj, Joanna se queda en silencio, era como si recordara haber tenido el pequeño reloj en sus manos, el peso, la textura, el olor, estaba sufriendo un deja vú, a su comprensión eso era.

— Son 16 monedas, señorita… — dice la encargada sacando a Joanna de su ensimismamiento. —  señorita… ¿le ocurre algo señorita?

— He… si, si, — dice sacando su cartera para pagar —… ¿no siente como si… ya hubiéramos tenido esta conversación? — pregunta.

— Hasta antes que me lo preguntara si, estaba teniendo uno de eso… no es el nombre, pero sentía como si todo esto lo hubiera soñado… — recibe el dinero y hace una boleta —… debe ser porque vino la otra vez… — sonríe y le entrega la boleta.

— Si, es posible — recibe su boleta y asienta — bueno gracias, vendré a comprar otras cositas pronto.

— Regresa cuando desees… — le dice la encargada.

Hasta el momento que salió de la tienda tuvo esa extraña sensación.

Fuera de la tienda se detuvo y observó a su alrededor, era como si ya hubiera estado ahí, hecho lo mismo, la camioneta estacionada, el sonido de las aves, la canción que sonaba de fondo, todo le parecía haberlo vivido antes, para ella era una sensación interesante, vio su reloj, eran las 2:26pm, tenía tiempo para llegar al parque, por lo que fue caminando, puesto que no estaba a más de 15 o 20 minutos a donde tenía que ir.

Llegó a la hora indicada al parque Irina Richer y seguía con esa extraña sensación, se encontró con Junior quien la esperaba con un globo y muy sonriente.

— Hola, amor — saluda él dándole un beso. —  feliz año juntos… — dice junior y le da un beso.

— feliz año, mi amor… — dice Joanna besándolo y abrazándolo.

— Esto es para ti — dice dándole el globo con el lema “primer año juntos”.

— Que lindo, gracias…— dice ella sonriente.

—  ¿te pasa algo? — le pregunta el, — te noto distraída. — le dice.

— Si, es que… desde hace un rato tengo una sensación extraña… como un constante deja vú… ¿te pasa? — pregunta.

— Pues… no, no… todo está normal… ¿quieres que nos sentemos? — pregunta Junior.

— No, tonto — dice sonriendo — es solo una sensación, ¿viste la noticia de la nube electromagnética? — pregunta.

— No, todo el día estuve preocupado por otra cosa — dice sonriendo y tomando el regalo que estaba tras su mochila en la banca del parque. — Toma…, espero te guste.

— A ver veamos que es… — dice y se dispone a abrirlo, entonces se detiene antes de arrancar la envoltura. — …

— ¿Qué sucede? ¿No lo abrirás? — pregunta Junior.

— Si adivino que es…

— No podrás, me esforcé mucho… — dice Junior con seguridad.

Joanna se queda observando el lugar y observando el regalo, observando a Junior y entonces responde.

— Junior, te va a sonar muy raro, pero… creo que esto ya ha sucedido antes…

— Es un deja vú, ya me dijiste…— responde.

— No, no… en verdad… estoy casi segura… que aquí dentro hay un libro de Romeo y Julieta… — responde.

Junior se queda en silencio unos segundos,  se rasca la cabeza y responde:

— ¡Nah! — Ríe a carcajadas — ¡estuve a punto de comprarlo! — pero algo me hizo cambiar de opinión, vamos ábrelo… — le dice

Joanna se quedó pasmada, estaba casi segura que había ahí un libro de Romeo y Julieta.

— Bueno, está bien… me equivoque — sonríe Joanna mientras abre el regalo. — Vaya… “Amor en tiempos de drama”, estuve buscando la versión e español hace mucho… — dice emocionada y se lanza sobre Junior abrazándolo — ¡te amo! ¡Me encanta! — exclama.

La sensación de deja vú había desaparecido por completo a raíz de eso, entonces continuaron sus planes como lo habían pensado, pasearon, comieron pizza, conversaron no se cansaron de reír hasta que fue tiempo de regresar a casa, cerca de las 9:30 por la plaza de la ciudad deciden parar un taxi que los lleve.

Pero entonces Joanna tuvo un recuerdo extraño, ella conduciendo y chocando, lo que le hizo despertar un mal presntimiento.

— ¡Ey, taxi! — llama  Junior.

El taxi se detiene.

— Mejor… tomemos otro, tengo un mal presentimiento… mejor vamos n autobús, la línea 23 pasa a 4 calles… — dice Joanna acercándose a Junior.

— Ya se hace tarde — dice Junior acercándose al taxi que había detenido — No puedo dejarte tarde en casa tu mamá se enfadará… además con taxi podremos ir comodos…

— En serio, creo que deberías detener otro… — insiste Joanna.

— ¿es por tus deja vúes?  Vamos, amor…

— Por favor… — dice.

— ¿vas o no vas? — pregunta el taxista que estaba detenido a unos metros de él.

— No, no… no va — responde Junior.

— ¡Imbécil! — le grita el taxista y parte.

— Que mal carácter…, pero no lo culpo… — dice regresando donde Joanna.

— Bueno, ese se fue…, ahí hay otro, mira… — dice señalando uno que se acercaba por la calle —  Lo voy a detener… — dice y se acerca a la pista para detenerlo.

Joanna no podía recordar lo que había soñado, las imágenes de un accidente aparecían tan rápido como desaparecían y cada vez más borrosas y escasas.

— Sube, vamos, Amor. — dice Junior abriéndole la puerta.

— Buenas noches — aluda el taxista.

— Buenas noches — saluda Joanna quien ve el carnet del conductor: “Víctor Ibáñez”. No pudo evitar preguntarse ¿de dónde conocía a ese hombre? Tenía la fuerte impresión de haberlo visto antes, pero evitó preguntar, solo se abrazó a junior el resto del camino.

Por un accidente en la carretera tuvieron que cambiar de ruta unos minutos, el taxista no les cobró más y no hubo mayor complicación hasta el cruce en la avenida Pitarco y Colmena, cuando la luz se pone en rojo, el taxista se detiene lentamente. La respiración de Joanna se acelera, tanto que Junior lo siente.

— ¿te pasa algo? — le pregunta el muchacho.

— Ya, recierdo… yo… era el.. yo… he visto… — se aparta de junior y vé por las ventanas — …señor usted tiene una hija, verdad… profesora. — le dice al taxista.

— Si… — dice girándose a verla.

— usted… fue al cementerio… hoy fue… ayer… — dice sudando y sorprendida.

— ¿Cómo lo sabes? ¿Conoces a mi hija? — pregunta.

La luz se pone en verde, el taxista avanza.

— ¿estás bien, Joanna? — pregunta junior confundido.

— ¡¡no avance, señor, vamos a chocar!! — duce tratando de detener al conductor, pero este ya había avanzado pues lo demás autos lo estaban haciendo.

Lamentablemente es muy tarde su reacción.

Son golpeados por una camioneta, esta vez en la parte del conductor  haciendo volcarse el taxi y dar muchas vueltas por la autopista, la camioneta se estrella contra un poste, el taxi queda llantas arriba, en su interior Joanna era la única consiente, pero tenía las piernas destrozadas, junior estaba con medio cuerpo fuera del auto, ensangrentado, el taxista había salido disparado y estaba en la acerca.

— No… no… — dice Joanna tratando de moverse, pero estaba muy mal y desagriándose, el sonido de una ambulancia se oye a lo mejor. — Yo… lo vi… — dice con sus últimas fuerzas antes de perder el conocimiento.

23 de Noviembre del 2005.

10:15 pm.

Interior del taxi de Víctor, Joanna y Junior.

— Creo que ha habido un accidente o algo por ahí, — gira victor a ver a los jóvenes — ¿les molestaría si tomo el camino largo? si entro a esta vía estaremos atrapados hasta… — mira por el parabrisas e dirección a la autopista — 30 minutos, en el otro camino retomaremos la vía en unos 10 quizá 15… — sonríe — no les cobraré más por su puesto. — cruzaremos por la Av. Panamericana y luego retomaremos en Pitarco hacia Salamanca.

 Junior y Joanna cruzan mirada.

Joanna se sorprende al ver la mirada de Junior, estaba agitado y con expresión de temor.

— ¿te pasa algo? — le pregunta.

— Señor… usted… tiene una hija llamada Juliana, ¿verdad? es viudo… — comenta.

— Si, así es… ¿Cómo lo sabes? ¿Conoces a mi hija? — pregunta confundido.

— Si, la conozco… — dice con la misma expresión —… es una larga historia — dice — Creo que… será mejor que siga por esta vía, no importa cuánto tardemos…

— Bueno… no hay problema — responde Víctor girándose y avanzando por la carretera hacia la vía en pleno embotellamiento.

— ¿Seguro que etas bien? — pregunta Joanna.

— ¿haz odio las noticias esta mañana? — pregunta abrazándola.

— Si…, la de la nube electromagnética. — responde.

— Si…, eso mismo…

— ¿Qué hay con eso? Tuviste un deja vú… — sonríe.

— No es solo eso, mi amor… — mira por la ventana a la avenida, los demás autos, al cielo estrellado —…creo que viajé en el tiempo… — responde.

Esa noche, Junior y Joanna llegaron a sus casas sanos y salvos, la sensación de deja vú terminó para poco después que retomaron la avenida rumbo a sus casas. Al pasar por el cruce en la avenida Pitarco y Colmena, en el alto, pudieron ver una camioneta y un auto chocados, pero los conductores estaban bien, el choque no había sido fuerte, al parecer un rozón, la policía los estaba interviniendo.

En la luz de avanzar, siguieron tranquilamente hasta su destino.

— ¿soy el único que tuvo un deja vú? — pregunta Víctor.

 — Iba a preguntar exactamente lo mismo, — dice Joanna.

24 de Noviembre del 2005.

6:30 am.

Casa de Víctor y Juliana.

La televisión encendida, la periodista comunicaba algo respecto a la anomalía atmosférica:

“Científicos de la universidad confirman que la nube electromagnética ha abandonado las cercanías de la atmosfera terrestre hasta un futuro, el día 23 de noviembre, afirman los especialistas, fue el día de mayor intensidad y de mayor cercanía con la tierra de aquella nube, su energía pudo ser medida con mayor fuerza anoche a las 10:00pm, si alguno de ustedes sintió a esa hora alguna sensación extraña, sus relojes se retrasaron o sintieron una especie de  estado oniroide, o deja vús repentinos y extensos, estuvieron sintiendo los efectos de aquella energía, los científicos informan que no hay daños a largo plazo, si usted percibió  vivió algo particularmente extraño puede acercarse a la universidad de Catalina el día de hoy, los científicos los ayudaran…”

Juliana entra a la cocina.

— Buenos días, amor — saluda Víctor — ¿huevos o jamón? — pregunta sonriéndole.

La joven se abraza a su papá.

— ¿Qué sucede? — pregunta el hombre.

— Soñé que algo horrible te pasó… — le dice.

— Descuida, eso no pasara nunca — le da un beso en la cabeza y la abraza.

FIN.

2 de enero de 2015

Franck Palacios Grimaldo

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    Una anomalia climatica causa un extraño efecto en algunas personas, nadie entiende que esta sucediendo, pero coinside con un hecho catastrofico que podran evitar

me encanta escribir y quiero compartir mis historias solo con quienes gustan de leer.

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