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4 min
28 ovejas sicilianas
Drama |
14.11.20
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Sinopsis

Luigi acaba de cumplir treinta y cuatro años. Soplará las velas junto a sus  veintiocho ovejas sicilianas que custodia y brindará con ellas con un trago de Amaro y,  a falta de una tarta, dará buena cuenta de un trozo de queso hecho de la leche de sus mejores ovejas.

Luigi no tiene con quien celebrar su cumpleaños. Desde hace exactamente veintiún años. Desde que Don Benedetto, el capo de Campotoscano, quitase la vida a su padre Paolo y a su hermano Marco.

 Por veintiocho ovejas. Exactamente las que tiene ahora. Ha llegado el momento.

La mano de Don Benedetto era alargada en el pueblo. Alargada y asfixiante. Había heredado las artes extorsionadoras de su padre, Don Luca Cesare. No había familia en todo Campotoscano que no tributase el arancel estipulado. Pagar para vivir en paz. Retribuzione o sangue . Nadie escapaba de la ofrenda “voluntaria”. Nadie excepto Paolo. El padre de Luigi jamás pasó por el aro. Por eso lo pagó con su vida una tarde de 1.989. Junto con su hermano Marco. En el monte. Sin testigos. O eso creyó él y los dos matones que le acompañaban.

Hacía meses que le exigía la mitad de su rebaño. Veintiocho ovejas. Vaffanculo figlio di puttana. Fue lo último que escuchó decir a su padre antes de resonar el eco de los siete disparos que salieron despedidos con una estela de fuego de la Beretta de Don Benedetto.  Cuatro balas para su padre. Tres para su hermano. Luigi fue testigo directo de la cruel matanza de su familia agazapado en una roca, a escasos ochenta metros de allí. Seguidamente, los sicarios del capo, no dejaron viva una oveja.

Cuando horas más tarde le preguntaba la policia de Palermo si tenía algún dato sobre los autores del hecho, Luigi negaba, alegando que se encontraba bastante alejado y que sólo pudo escuchar los disparos.

“Questa vendetta è mia”, pensaba para sus adentros.

Y llega el dia. Ayer compró a un ganadero de  Fiumelato la vigesimoctava oveja. La ofrenda pendiente está completa. Y es Domingo. Y como todos los Domingos, Don Benedetto estará degustando su botella de Chianti en la terraza del bar de la Plaza de Campotoscano. Por la temprana hora que marca el reloj, todavía lo encontrará lúcido.

Luigi se aproxima a la mesa. Como hace todos los Domingos desde hace veintiún años. Don Benedetto ronda ya la setentena, pero es un tipo alto y fuerte. Junto a él, su inseparable guardaespaldas Rocco, un pastor de Marsala reconvertido a matón de medio pelo.

 

  • mi scusi, Don Benedetto.....- le dice con una amplia sonrisa  mientras se acerca a él lentamente.

Don Benedetto levanta la mirada, casi aletargado ya por el vino

 

  • ¿ cosa ?

 

Luigi, acerca sus labios a la oreja, susurrándole muy despacio:

 

  • Questa vendetta è mia, sacco di merda....

 

Sólo tiene un segundo para ver la expresión de terror de los ojos de Don Benedetto antes de que note en su espalda el ardor producido por la bala que le ha disparado Rocco. Quema. Y nota que esa bala le está matando.

Pero aún tiene fuerzas para en un último hálito, mirando el cuchillo clavado en la garganta del agonizante capo, musitar aquellas últimas palabras que le dijo éste a su padre antes de fenecer:

“Vaffanculo, figlio de puttana”

Y lo dice con tal vez la mejor sonrisa que haya dedicado a nadie en toda su vida. Por fin es feliz. Ve desangrarse como un cerdo a Don Benedetto.  Se acuerda de su padre, de Marco y de su madre Giovanna, que murió al nacer él. Tan cerca de ellos ahora.  Apoyado con las manos en la mesa, nota lentamente el eclipse de sus ojos. La bala incrustada en su espalda esparce el veneno sobre su médula. Pero eso ya no importa. La oscuridad nubla su mente.

 

Ahora...Luigi debe morir.

 

*I cosi ca mi retti lu to amuri

  traseru 'nfunnu o cori
  e si vaju pi pinsari a idde
  u sangu m'acchiana...

Las cosas que me dieron su amor
 Entraron en el fondo de mi corazón
 y si pienso en ellos,
 se me revuelve la sangre...

 

Ciavula ( Agricantus )

      Canzone siciliana
 

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