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22 min
29 La Hermandad de los Abderrahim. Caminando por el sendero peligroso
Suspense |
12.01.14
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Sinopsis

Y comenzamos el año.

Caminando por el sendero peligroso

    Aicha

    En los brazos de Houari se diluían todos los problemas, por unas horas el mundo se desdibujaba para volverse a trazar sobre besos y caricias, la danza de la piel se apoderaba del escenario y el derroche de ternura y pasión que los embargaba arrasaba con todo. Más allá del frenesí sexual en el que sus miradas se encontraban o en el que sus cuerpos se embestían los sublimaba la complicidad implícita en la que se reconocían, en el sentimiento que los fundía y enamoraba. De cada encuentro salía con más anhelo de él, pero también con más determinación para afrontar el laberinto de la vida.

    Abandonó la almohada de su pecho y se puso el picardías verde y negro, sabía que a él le gustaba. Prepararía café mientras  Houari se afanaba con unas tostadas y los zumos. Finalmente Roth había contactado con ellos haciendo un pedido del libro, en respuesta uno de los assassins desplazados a Kuala Lumpur se había dejado ver junto a una de las tiendas de ropa en las que compraba. Roth era inteligente y enseguida comprendió lo que pretendían, no en vano había sido Director de Seguridad y conocía los procedimientos seguidos para contactar, en un mundo dominado por la comunicación electrónica los viejos trucos de espías seguían funcionando. En la siguiente visita a la tienda dejó su mensaje tras el espejo del probador. Las noticias no eran buenas, venía a decir que estaba totalmente controlado y que sus movimientos estaban restringidos, que no podía acceder a ningún tipo de información. Y sugería eliminar a Konstantino para descubrir al grupo que movía los hilos tras él cuando su sucesor se pusiera en contacto con ellos. Tenía que reconocer la sagacidad de Roth, la operación montada por los jefes de Konstantino era de una envergadura excepcional y los mecanismos establecidos para que no se pudiese llegar a ellos sin duda debían ser férreos y comportar excepcionales medidas de seguridad, solo eludidas en casos extremos. Y bien, la muerte de Konstantino lógicamente tenía que constituir una de aquellas excepciones. Pero sus assassins no estaban capacitados para interceptar comunicaciones, poco podían hacer ellos en ese sentido. Ni siquiera Roth tenía los conocimientos necesarios para un trabajo tan complejo.

    Houari la abrazó desde atrás y le beso el cuello.

    — ¿Qué andas maquinando? Ya está el desayuno. ¿O prefieres antes un postre? —dijo acariciándola los pechos.

    Aicha sintió un ramalazo de deseo, pero no podía dedicarle la mañana a Eros.

    —Desayunemos, el café también está listo. ¿Qué tal se te da la navegación?

    —Soy hombre de desiertos —dijo Houari con sorna—. Mejor dame un camello.

    Aicha rio.

    —Me gustaría verte montado a lomos de un camello, lo que me iba a reír.

    —Pues lo mismo que si me ves pilotando un barco. ¿Por qué lo preguntas?

    —Una opción si todo lo demás falla, vete buscando marineros por si acaso. Aunque espero que no haga falta, confió en que Daniel Montes nos dé una alternativa.

    Houari ya estaba acostumbrado a la velocidad del pensamiento de Aicha, que hilaba una cosa con otra sin explicarla cuando elucubraba.

    —Cuéntame.

    —La idea de Roth es buena, he estado pensando en ella y no se me ocurre nada mejor.

    — ¿Lo de quitar de en medio a Konstantino?

    —Sí, pero necesitamos un equipo capaz de interceptar las comunicaciones. He pensado en Sivansankara, es de ascendencia hindú y en Kuala Lumpur hay una presencia considerable de su comunidad, le será más fácil pasar desapercibido, que elija al equipo que necesite, humano y logístico. Irás con él, la operación tiene la máxima prioridad y nos jugamos mucho en ella, es fundamental que sepamos quién está detrás.

    —Quieres identificar a los verdaderos responsables de la inducción subliminal. ¿Pero para qué? Si Daniel Montes finaliza con éxito su investigación podremos contrarrestar y denunciar la dichosa tecnología, con eso debería bastarnos. ¿Es que no te basta con Konstantino, quieres eliminarlos a ellos también?

    Aicha le pegó un bocado a la tostada y se le quedó mirando con cara divertida.

    —Pues se lo merecen, no creas que no, pero tampoco somos la Mafia. Mi idea es más enrevesada, pienso pagarles con la misma moneda.

    — ¿Cómo, con un mensaje subliminal?

    —Uno muy intenso, sí. Pero lo primero es desmantelar su brazo armado, la organización de Konstantino. Por eso había pensado en lo de abordar el buque que transmite la señal cuando descubramos cuál es. Transporta crudo, así que tendría que ser una operación muy bien planeada, no podemos causar una catástrofe ecológica.

    — ¿No dices de pagarles con la misma moneda? Pues que lo desmonten ellos.

    —No sé si será posible, aunque como idea es buena. Mejor no adelantar acontecimientos y vayamos paso a paso. Hay que hablar con Sivasankaran y explicarle nuestro propósito. No solemos utilizar a nuestros científicos en operaciones exteriores, no sé cómo se lo tomará. Termina de desayunar y llévalo a mi despacho.

    A Houari solo le quedaba el café, se lo bebió de un trago y la besó en los labios.

    — ¿Ya mismo le quieres allí?

    —Mejor que sea dentro de una hora, que me dé tiempo a arreglarme y ponerme al día. ¿Han salido ya los assassins para España?

    —Cinco de mis mejores hombres. Junto a los tres que ya están allí serán ocho, suficientes para proteger a Daniela y dar caza a Bermúdez. ¿Deseas algo más? —preguntó sonriente desde el quicio de la puerta.

    —Lo deseo, pero no son horas. Anda, vete.

    Houari abandonó la estancia. Ella depositó la taza de café sobre el fregadero, solo le había dado un sorbo. Prefería el mate, decidió prepararse un tereré. Los acontecimientos la arrastraban y tenía que darles respuesta, era su misión como Mayor y no podía eludirla, pero detrás de esa tensión cotidiana su cabeza no dejaba de pensar en el descubrimiento que había hecho su padre, todos los escáneres realizados a los nacidos antes de mil novecientos ochenta y cinco estaban dando resultados positivos. Por mucho que reflexionaba siempre llegaba a la misma conclusión, no encontraba otro camino. El hecho que demostraban las radiografías establecía  la vulnerabilidad de La Hermandad, solo imaginar que todos sus recursos podían ser manipulados por gente como   Konstantino le puso los pelos de punta. El secretismo y el aislamiento respecto al mundo exterior los convertía un riesgo potencial para el resto de la humanidad en el caso de que alguien llegara a controlarlos. Y se les podía dominar mediante la manipulación, las radiografías eran una demostración empírica de ello, alguien había borrado una parte de sus memorias.

    La alternativa era sencilla pero iba a levantar ampollas, no solo entre los miembros del Consejo sino también entre la comunidad científica y el resto del personal, assassins incluidos. Por eso no le había comentado aún nada al respecto a Houari. Tendrían que hacerse públicos, darse a conocer al resto del mundo. Como una fundación con fines altruistas preferentemente aunque eso ya lo decidirían los expertos, pero visibles para que cualquier intento de manipulación en la sombra quedara expuesto a los ojos de la sociedad. Tanto el pasado como el propósito de la Hermandad se podían camuflar de muchas maneras, eso era lo de menos, y no tenían por qué perder de vista su objetivo, al menos no en su totalidad. La investigación científica en todos los ámbitos podía seguir siendo su adalid y su meta, pero a la vista de todos. La felicidad humana, la piedra filosofal que animaba a la Hermandad, tendría que quedar postergada a un mero sueño. O buscada en compañía del resto de los humanos. Por mucho que la Hermandad avanzase siempre existiría un componente que dependía de la respuesta exterior, las metas colectivas necesitaban de la intervención de todos. A lo largo de su vida era la conclusión a la que había llegado, si no lo había expuesto ante el Consejo o la Asamblea era porque los acontecimientos siempre habían ido un paso por delante de ella obligándola a la acción. El descubrimiento de su padre la había forzado a detener el paso para examinar el conjunto y su convencimiento soterrado había salido a la luz con naturalidad. Ahora tendría que explicar todo aquello en el Consejo y al resto de la Hermandad, y hacerlo de tal manera que todos comprendieran lo que se estaban jugando y de qué manera podía incidir en el resto de la humanidad.

    Zaza

    Cuando comprobó que el número de locales con terrazas acristaladas en las alturas eran lo suficientemente numerosos como para convertir la búsqueda del Perro en mero azar y que la lluvia dificultaría aún más su localización le mandó al taxista que la llevara hasta su hotel y se metió en la cama. La muerte de Noe y las promesas que no llegó a cumplir regresaban a su mente cada que tenía un poco de tranquilidad, sin embargo en sus sueños apareció Elio, circunspecto y enseñándola como había que respirar antes de realizar un disparo desde la posición de francotirador.

    Amaneció un día gris, lloviznaba. Desayunó un café solo en una bar de la calle y tomó un taxi hasta la agencia de Peña, allí recogió su moto. Al marcharse a vivir con Noe había trasladado su equipo a un trastero alquilado, condujo hasta él. Pasó una hora limpiando y engrasando las armas, eligió la Glock 19, un subfusil MP5 y su preferido, el Arctic Warfare para disparos a larga distancia. Aún no tenía claro cuál de ellas iba a utilizar, eso dependería de las circunstancias. Peña le había descrito las características del chalet donde habían llevado a Daniel y lo descartó como punto de ataque, los diferentes sistemas de seguridad impedían una aproximación silenciosa, trató de ponerse en la piel del Perro para intuir su táctica. Ignoraba de cuantos hombres disponía, al menos uno, el que le recogió en el deportivo. Pero dos francotiradores podían ser más que suficientes si disponían de trayectorias limpias, uno para eliminar al escolta que impidiese la línea de tiro y el otro para abatir al objetivo. Daniel había accedido a visitar el laboratorio prometido por la Hermandad y no tenía problema en despedirse de su empresa sin avisar sabiendo el riesgo que corría en Madrid, pero necesita recoger los discos duros que contenían los datos de su investigación. La empresa estaba ubicada en un polígono industrial y su entorno era uno de los lugares posibles para la emboscada, el otro era su domicilio, por el que tenía previsto  pasar antes de marcharse, aunque dadas las circunstancias lo mejor sería que recogiera otra persona lo que necesitase. Que atacasen durante los trayectos o en el aeropuerto era más improbable, requería infraestructura y planificación y dudaba que el Perro hubiese tenido tiempo para desplegarlas, así que decidió echar primero un vistazo por los alrededores de la empresa de videojuegos. En un garaje próximo descansaba el furgón Vito usado en sus contratos sobre territorio europeo, acondicionado siguiendo las especificaciones que Elio le había inculcado. Lo recogió y dejó en su lugar la moto, luego regresó al garaje para cargar las armas y enfiló hacia la empresa de Daniel.

    Tomó nota de un vehículo detenido a la entrada del polígono con un tipo dentro que parecía no hacer nada, se quedó con su cara por si acaso. Con la crisis muchas naves industriales estaban vacías, un lugar idóneo para tender una celada situándose  en el tejado o en una de las ventanas superiores, estuvo inspeccionando las que había en las cercanías pero no encontró huellas de escalada o cerraduras forzadas. Pensaba en acceder a una de ellas para inspeccionar los tejados de los alrededores cuando le llamó Peña para decirle que Daniel iba camino de su empresa y que iban a retirar a los escoltas que le custodiaban en el transcurso de la mañana. Una jugada del Perro sin duda alguna,  de esa forma no necesitaba tender emboscada alguna, se limitaría a esperar a que le dejaran solo para acercarse y acabar con él. Consideró dos posibilidades, la primera pasaba por ir a buscar sin más dilaciones a Daniel y esconderlo hasta el momento en que saliera su vuelo, pero si el Perro estaba vigilando se descubriría y le obligaría a actuar, no sabiendo de cuantos hombres disponía estaría en clara desventaja. La segunda consistía en esperar el ataque del Perro camuflada en la Vito y desde allí repelerlo, pero corría el riesgo de que algún vehículo se cruzase en su trayectoria de tiro y que él culminase su acción con éxito. Necesitaba una tercera vía.

    Peña le había dicho que el dispositivo se retiraría en el transcurso de las siguientes dos horas, para poder controlar el escenario necesitaba que Daniel permaneciera en la empresa aunque los escoltas se retirasen. Conservaba su número de móvil, le llamó y le explicó el problema, que no saliera a la calle hasta que ella lo avisara, él receló, acaso pensando que hubiese decidido retomar el encargo de eliminarle, le dijo que llamase a Peña para confirmarlo y que luego esperase a que ella volviera a llamarle, que si en las dos horas siguientes no  se había vuelto a comunicar con él consultase con Peña que hacer, tenía que considerar todas las posibilidades. El Perro podía llegar en cualquier momento, debía quitarse de en medio. Avanzó con la Vito buscando una nave vacía que se adecuara a sus propósitos, ubicándose en el tejado cualquiera podía servirle pero se exponía a que el Perro la descubriera, aunque no temiese una embocada por instinto examinaría los alrededores. Necesitaba una ventana en la acera situada frente a la empresa de Daniel. Detuvo el vehículo y pasó a la parte trasera, se colocó encima una bata azul con el logotipo de una empresa de paquetería, así mientras examinaba las ventanas disponibles parecería una mensajera buscando una dirección. Pero al bajar se cruzó con el tipo que vio parado a la entrada del polígono, observó la trayectoria de su vehículo y le vio detenerse al final de la calle, dar la vuelta y aparcar,  estaba a una distancia de mil metros pero desde su posición se controlaba toda la perspectiva vial. Podía o no ser una coincidencia pero olía a secuaz del Perro, cualquier movimiento que hiciese ahora fuera de lo normal la delataría. Montó en la furgoneta y la metió bajo el portón de una empresa de abrasivos, preguntó por unas señas inventadas para hacer el paripé y cuando salió aparcó con el culo de la furgoneta enfocado hacia la acera donde se ubicaba la empresa de Daniel, pero unos trescientos metros más abajo. Sonó su móvil, Peña de nuevo para darle cuenta de una conversación con una gerifalte de la Hermandad en la que desvelaba la identidad del jefe del Perro, le pasó además un número para contactar directamente con los assassins. No podía entretenerse más, tenía que estar preparada para cuando llegara el Perro, se despidió.

    La noticia era buena porque conociendo la identidad del jefe ya no tendría que preocuparse de mantener a ninguno de sus adversarios con vida. Descorrió las trampillas que obturaban la visión de los cristales tintados, uno a cada lado y los dos traseros. Para controlar el escenario desde la Vito iba a necesitar a los assassins, les llamó, que estaban de camino y le darían un toque en cuanto llegaran. Montó el trípode anclándolo a los agujeros dispuestos en la chapa del suelo y dejó el Arctic Warfare oculto en su compartimento. Solo quedaba esperar, respiró profundamente para reducir su frecuencia cardiaca. Diez minutos después una furgoneta negra aparcó a cincuenta metros de la entrada por la que tenía que salir Daniel, la examinó con los prismáticos, había dos hombres dentro y uno de ellos era el Perro. El que había llegado primero y que se encontraba al final de la calle adelantó el vehículo y lo aparcó frente a la entrada, se apeó vestido con un mono azul de trabajo, abrió el capó del coche y simuló que estaba reparando una avería. Zaza estudió la correlación de fuerzas,  posiblemente eliminando al Perro los otros se pondrían nerviosos y abortarían la operación, pero tampoco podía estar segura. Sacó el Arctic Warfare y mientras lo encajaba sobre el trípode vio como los escoltas salían de la empresa dejando a Daniel abandonado a su suerte, recogieron a los dos que vigilaban afuera y montando en sus vehículos desparecieron. ¿Esperaría el Perro a que saliera Daniel o sería capaz de entrar en su busca? La Vito tenía dos ventanucos disimulados en las puertas traseras, el inferior le permitía disparar apoyada sobre el suelo y el superior sentada o de rodillas, abrió el superior y tomó asiento en la banqueta, quería un tiro limpio. Encuadró el objetivo y graduó la mirilla telescópica, tan solo quedaba apretar el gatillo.

    Entonces supo que no iba a ser capaz de matar a sangre fría, no había querido verlo pero estaba ahí, rezumando en sus últimas horas, en las confidencias a Peña y en las promesas que le hizo a Noe y que ahora reclamaban su cumplimiento. Su muerte no podía ser en balde, al menos le debía eso. Tampoco podía permitir que el Perro alcanzara su propósito, elucubró diferentes alternativas hasta que encontró una que le cuadró. Llamó a los assassins para ver donde se encontraban, estaban entrando en el polígono. Les preguntó por su aspecto para poder identificarlos y le enviaron una foto en la que aparecían junto a un monumento que no identificó, seguidamente les explicó lo que pretendía que hiciesen. La sorpresa iba a ser un factor determinante en la operación, convertirse en cazador cazado mermaría los reflejos del Perro y tenía que aprovechar esa confusión. Avisó a Daniel  para que estuviera preparado.

    Cuando vio llegar a los dos assassins caminando por la acera donde se encontraba el esbirro del Perro enfocó la mira telescópica hacia su objetivo. El tercer assassin se ubicó junto a la Vito y golpeó la chapa para hacerla saber que se encontraba en situación. Un segundo golpe segundos más tarde le indicó que era el momento. Zaza disparó y la bala atravesó primero el vidrio y luego el brazo derecho del Perro, a continuación conectó el láser y el punto rojo quedó dibujado sobre el pecho del hombre que había ejecutado a Noe. El secuaz que le acompañaba sacó el arma e intento abrir la puerta del vehículo pero la voz de su jefe se lo impidió a la vez que le indicaba con su mano izquierda el rayo láser que marcaba su corazón, ambos se quedaron quietos en sus asientos, viendo como los dos assassins reducían al tercer miembro de su equipo con el disparo de una pistola eléctrica, le arrebataban el arma y lo dejaban maniatado entre dos vehículos ante la atónita mirada de los escasos viandantes, que se mantuvieron alejados de la escena a la espera de acontecimientos. El furgón de una carpintería de aluminio se cruzó en ese momento entre la línea de tiro de Zaza y el  vehículo que ocupaban los dos sicarios y el haz de luz desapareció del pecho del Perro, podía haber aprovechado ese momento para intentar escapar pero permaneció inmóvil y esbozó una sonrisa cruel de reconocimiento, sabía que ella estaba allí y no pensaba jugarse el pellejo con una acción precipitada. Esperaría a poder mover ficha, eso también lo decía su sonrisa.  Uno de los assassins se quedó junto al esbirro maniatado y rajó las ruedas de su coche, el otro fue en busca de Daniel. Zaza supuso que algunos de los testigos estaría llamando ya  a la policía, tenían que darse prisa.

    El assassin regresó acompañado de Daniel y se montaron todos en la Vito, uno de ellos se puso al volante. Antes de que arrancara, Zaza disparó sobre las ruedas delanteras de la furgoneta que ocupaban el Perro y su acompañante. Condujeron hasta el lugar donde los assassins habían dejado su auto, dos de ellos acompañados de Daniel montaron en él, cerciorándose de que nadie los observaba. El otro se quedó con Zaza, si alguien se decidía a seguirlos la Vito continuaría siendo la carnada, ella continuó vigilando y con el Arctic Warfare dispuesto.

    Se habían incorporado ya a la Nacional IV cuando vio salir el coche del polígono a toda velocidad hacia la vía de servicio, echó mano de los prismáticos y comprobó que era un Seat León y que el Perro y sus hombres iban dentro. Al que habían maniatado los assassins estaba tumbado atrás como un fardo, atado aún, su jefe intentaba acoplarse un vendaje fabricado con la tela de su camisa, supuso que habrían robado el coche a punta de pistola. Contra lo que esperaba no intentaron aproximarse a ellos, el Perro actuaba con astucia y lo único que pretendía era no perder el rastro de Daniel. Lo que no sabía era que este ya estaba fuera de su alcance alejándose en otro vehículo, pero a Zaza la situación le planteaba un problema. Si las órdenes para desmontar los operativos habían llegado desde el ministerio del Interior también podían desde allí poner en alerta a las fuerzas de seguridad respecto a su Vito, y con el Perro pisándole los talones difícilmente podía buscar un refugio. Consultó Google Maps, había una zona boscosa junto a Perales del Rio, le indicó al assassin el desvió que tenía que tomar, un camino de tierra que partía de la calle Einstein les llevaría hasta allí. A mitad de camino le dijo al assassin que parase, si el Perro se aproximaba tendría a tiro las ruedas del León, pero no picó el anzuelo, se detuvo fuera del alcance del Arctic Warfare. Continuaron rodando hasta el bosquecillo, que por el otro extremo comunicaba con  el Cerro de los Ángeles. Zaza se bajó de la Vito con el fusil y la Gloc y le pidió al assassin que continuara hasta el final del camino y se ocultara de la vista.

    Cuando el Perro llegó hasta el bosquecillo comprendió que había perdido la partida, el lugar era idóneo para una emboscada, tanto si avanzaban con el vehículo como si lo hacían a pie, Zaza era una francotiradora excelente y podría abatirlos sin problemas desde una buena posición. Desconocía el motivo por el que le había disparado en el brazo y no al corazón, quizás por la presencia de testigos, pero allí estaban solos y ella con la ventaja de su parte, mejor no tentar a la suerte. Tenían que deshacerse del coche robado y él necesitaba atención médica, desataron al maniatado y continuaron por la carretera que conducía a Perales del Rio, allí cambiarían de vehículo.

    Los vio alejarse y supo que se los había quitado de encima. El bosquecillo era un lugar ideal para cambiarle las matriculas a la Vito y colocarle las pegatinas de la empresa de limpieza cambiando su aspecto exterior, el assassin la ayudaría.

Registro de la propiedad intelectual en safecreative

en Twitter @enderJLduran

http://www.facebook.com/JoseLuisDuran.ENDER y  http://ee-ender.blogspot.com.es/

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  • Muy bien documentado y construido
    ...algo que en cualquier caso, a la hora de su publicación, arreglaría sin mucho trabajo un corrector profesional, o sea "peccata minuta" al fin y al cabo, pero no obstante te lo comento. Aparte de todo lo dicho, el capítulo es muy bueno y me ha mantenido en una espectante tensión, de modo que chapó de nuevo.
    Con retraso llego a este capítulo. Después de tanto tiempo de espera anduviste rápido para publicar este tras el anterior. Al principio me ha chocado un pelín el primer párrafo. Pensé que ibas a caer en el regodeo melifluo en cuanto a la relación de Aicha con Houarí, y me ha chirriado un poco la reiteración en el uso de los pretéritos imperfectos en tan breve espacio, pero enseguida me he olvidado de ello al ser absorbido por la acción trepidante en que nos envuelves una vez más. Chapó en ese sentido. Un apunte crítico más: la puntuación me ha resultado un tanto equívoca -y eso afecta a la lectura, al menos a mí- creo que hay muchas comas ocupando el lugar del punto y seguido...
    Se vislumbra el fin de La Hermandad. El asunto de los escaneres alrededor del año 85 los recuerdo vagamente de un relato de hace meses, pero ya no soy capaz de ubicarlos en la historia. Los capítulos se van desperdigando en exceso por TR, amigo Ender. Algo falta aquí: "... regresaban a su mente cada que tenía un poco de tranquilidad..." El final está muy bien, y el comportamiento de Zaza, totalmente inesperado ¿nos la han cambiado? Saludos.
    Bueno, pues tu historia también termina en el momento más emocionante, con las espadas en todo lo alto. Los objetivos están claramente definidos: el griego, El Perro y Bermúdez. Mucho me temo, que dada la categoría de los malos, haya bajas en el bando de los buenos. Esperaremos acontecimientos. La fecha del 85 me pilla por 21 años, ahora me explico algunas cosas. Se te coló un "azahar" por "azar" al principio de la aparición de Zaza. Saludos.
  • Pues continúa la historia. Gracias a Boy por las correcciones, que me ahorrarán trabajo después.

    Pues con un ERE sobre mi cabeza, igual luego me queda todo el tiempo del mundo para escribir. Otra cosa es como llenaré la olla de lentejas. Bueno, al mal tiempo buena cara, seguimos con la Hermandad. Ya llevo corregido hasta el 15 y añadidas las incorporaciones de Zaza antes del 21, que no están aquí.

    Y comenzamos el año.

    No quería que pasara el año sin despedirme, y que mejor forma que con otra entrega de la Hermandad. Estos tres últimos meses he tenido que alejarme de la pluma. No puedo prometer nada, pero a ver consigo estirar un poco el tiempo.

    La historia sigue.

    Una de las opciones posibles.

    Tiene su encanto la rutina, nos afianza a sensaciones conocidas y agradables. Recordemos que las vacaciones son la excepción a lo largo de todo un año. Por eso el resto del tiempo tenemos que construirlo de manera que nos conforte. Leer es uno de esos rituales deliciosos que nos alegran los días y nos llevan de vacaciones sentados sobre el sillón o la silla. La Hermandad regresa también. Leer, escribir...de nuevo en Septiembre.

    Los que se van y los que vienen, la vida sigue en un sentido u otro. No releguéis el amor, que se enfria si no se toma calentito. Para los que tenga tiempo para leer, el ebook ·El otro lado de la supervivencia" os lo podéis bajar gartuitamente durante unos días. Ofertas de verano. "El secreto de las letras", "La vida misma" y "Sin respiración", se han quedado también en oferta a 0.98 euros. Yo sigo liado con la novela, que pienso terminar durante este mes. Por un lado estoy terminándola y por el otro corrijo. Pero el día es largo, asi que aprovecharé también en estos días para pasar unos rato leyendo por tr. Vacaciones literarias a tope. Os dejo un poema fresquito, un poco de pasión y una sonrisa, como no. Saludos y abrazos. Y no corrais, que es peor (Como en el sexo)

    Bueno, ando dándole vueltas al título en el blog. Cambié el nombre de Peña por el de Briones pero finalmente se quedará Peña, porque en su primera aventura, "Atrapando a Daniela", uno de los once relatos de "El secreto de las letras", ya se quedó con Peña. Aquí llega el 25, tengo próximas ya las vacaciones y entonces concluiré la novela. No sé, igual al final también dejo el título, pero es que no termina de convencerme.

    Toca dar las gracias a los que leen una novela por entregas. A todos en general por su aliento, bien se yo que uno quiere leer de tirón y no a trozos, o al menos que el momento de parar o continuar lo decida el lector. Para mí lo que empezó como experimento por el formato ha terminado siendo un deleite. A amets tengo que agradecerle sus correcciones, siempre bienvenidas. A Paco además de eso su comentario en el capítulo 18 en el sentido de que la trama se estaba volviendo previsible, lo que me hizo plantearme la necesidad de terminar de definir el argumento, ya se a dónde conduce y como acaba. Y a J.M. Boy por sus recelos ante la Hermandad, que me hicieron modificar el final, para nada quiero transmitir complicidad con entidades de cualquier tipo que se crean poseedoras de una verdad que esté por encima de la libertad de elección de los individuos. Si tuviera que decidir sobre los tres males que aquejan al género humano uno de ellos sería el de aquellos que se creer en posesión de verdades irrefutables, el segundo la mezcla de avaricia y egoismo y el tercero ese fuerte sentimiento del "yo" que empleamos a todos los niveles en nuestras relaciones con el prójimo y que aflora en un amplio abanico que cubre desde los celos hasta el menosprecio.

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A los doce años leía “La aventura equinoccial de Lope de Aguirre”, de Ramón J. Sender, haciendo de lector para mi hermano, corrector tipográfico y de estilo, así conocí a muchos autores que alterné con las aventuras de “los cinco” y las de “Oscar y su oca”. Soy escritor tardío, mi primer relato lo publiqué en esta página en el 2007. Mi madre enfermó y en su lecho de muerte le mentí diciéndole que me iban a publicar en papel. En realidad no le mentí pero en ese momento yo no lo sabía. Y desde entonces no he parado de escribir.

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