cerrar

Esta web utiliza cookies

En nuestras webs utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu accesibilidad, personalizar y analizar tu navegación, y mostrarte publicidad, incluidos anuncios basados en tus intereses. Si continuas navegando, entenderemos que aceptas su uso. Si deseas más información, puedes acceder a la Política de Cookies y a las Condiciones de Uso y Política de Privacidad.

5 min
3 Confusiones
Varios |
13.11.12
  • 5
  • 2
  • 2736
Sinopsis

Tercera parte de El triunfo de Baco. http://delanocturnidad.blogspot.com

-Acaban de confundirme contigo, Inés.

-¿Quién? –me miró sorprendida-. No creo que haya nadie aquí que me conozca.

-No creo que seas tú la Inés a la que se refería, pero ha terminado por llamarme no-Inés al darse cuenta de que no soy la mujer que él buscaba. Era bastante mono...

-¿Sí? A ver, ¿dónde está?

-Mira, justo es aquel que sale del baño... ¿Es contigo con quien me ha confundido, o no le conoces?

-No me suena de nada... Pero sí, es muy mono.

Mi hermana se pasó el resto de la noche llamándome no-Inés. Ahora mi nombre no tenía ninguna validez, el mundo se había olvidado de que me llamo Carolina. 

Dionisio, que no pudo evitar escuchar una de aquellas veces en las que mi hermana me llamó por mi peculiar nuevo mote, nos preguntó si conocíamos a la panda de Martín.

-¿Martín? –dije yo-. ¿Así es como se llama el creador de mi nuevo nombre?

-Son aquellos de allí, los que están con la muchacha que llora. Están tan borrachos, que Martín cree que ella es Inés, y ella cree que él es un tal Uve. Llevo toda la noche riéndome por dentro de lo cómico de la situación. 

Nos sirvió una copa por cuenta de la casa. Estaba contento con la noticia y debía llevar toda la noche invitando hasta a los clientes nuevos. Mi hermana y él llevaban un par de años queriendo ser padres, e Inés por fin se había quedado embarazada. No quiso contárselo hasta no estar segura, pero ya estaba de tres meses y esa noche me arrastró hasta el bar donde trabajaba para contárselo. Le costó convencerme para que fuese, pero la verdad es que fue una noche muy agradable.

Era ya de madrugada, no quiero pensar qué hora, cuando me di cuenta de que llevábamos unas copas de más y yo tenía que madrugar al día siguiente para ir a clase, así que me despedí de la pareja feliz. Aprovecharon mi marcha para empezar a recoger, Inés la cocina y Dionisio las mesas.

En la puerta me encontré con Martín y sus amigos, un tal Julio y un tal Yoel, que no sabían muy bien que hacer con la pobre chica.

-¿Sabéis donde vive? –pregunté. Martín me miró unos instantes, sin comprender.

-¡Anda! Pero si es no-Inés...

-Ya te he dicho que no me llamo no-Inés... ¿qué vais a hacer con ella?

-Estamos preguntándola que donde vive, para dejarla a la puerta y que se las apañe.

-Con la tajada que lleva, ésta no recuerda donde vive ni aunque lo mire en su DNI. Parece que no es bebedora habitual, y hoy que Dionisio ha estado invitando a todo el mundo... Venga, tranquilos, que ya me la llevo yo.

-¿Y cómo sabemos que podemos fiarnos de ti y no la violarás? –me preguntó Julio.

-Aquí al único que veo con ganas de violar a alguien es a ti, así que venga, desfilando para casa que esta chica se queda conmigo. Por cierto, ¿cómo se llama?

Ninguno de los tres supo responderme. Quizá ni siquiera ella supiese su nombre en esos momentos. Intenté entablar conversación, pero estaba totalmente ajena al mundo y lo único que sabía hacer era repetir una y otra vez “¿es que ya no me quieres, Uve?”. 

La acosté en mi cama, diciéndome que ella lo necesitaba más que yo, y le di un beso de buenas noches. Me llamó mamá y se quedó dormida.

Yo cogí un par de mantas y me fui al sofá y, en vista de que no iba a poder dormir, me hice un termo de café bien cargado y me puse a estudiar. Al final me quedé dormida sobre los apuntes y, cuando me desperté, era la hora de irse a clase.

Entré a mi habitación y vi que Alma (había descubierto su nombre mirando entre sus cosas) seguía completamente dormida. Me cambié de ropa y la dejé allí, apurando sus últimas horas de sueño. 

Al salir de casa me di cuenta de que tal vez se asustaría al despertar y debí haberla dejado una nota, pero llegaba tarde a clase y no volví para hacerlo. 

 

Noelia. 7 de Noviembre de 2012.

Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor
  • 86
  • 4.26
  • 605

Soy una joven segoviana de 22 años de edad apasionada por el mundo de la literatura, a pesar de que mi futuro profesional se desarrollará en un mundo aparentemente opuesto.

Tienda

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
10.03.20
13.08.19
Encuesta
Rellena nuestra encuesta