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11 min
3 La Hermandad de los Abderrahim
Varios |
12.11.12
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Sinopsis

Pues hasta que el cuerpo aguante. Incombustible. Adj. Que no se puede quemar

Ajedrez cúbico

Roth

 

    Le atraía la interpretación de Katherine, la figura del ajedrez, por  la multiplicidad de jugadas implícitas. Didácticamente era un método que permitía comprender el afán de la Hermandad en términos simples. Pero la ambición que perseguía el proyecto revestía mayores complejidades, acaso la de un cubo con seis frentes de ajedrez jugando hacia el interior. Habría que cambiar alguna regla para permitir alianzas puntuales, el del último rey vivo sería el grupo ganador y los planos horizontales se vincularían con los verticales. Seis ejércitos en liza. Sí, esa sería una imagen mucho más fiel.

    Consultó su agenda en la pantalla del ordenador. Había disfrutado durante los años en que ejerció de Mayor, aunque su cargo como Director de Seguridad era mucho más apasionante, un teórico puesto inferior en el escalafón pero de mayor relevancia en la práctica. Al contrario que Aicha él siempre se había sentido a sus anchas en la arena política, su alto cociente intelectual ensamblaba con una hiperactividad que no encontraba sosiego en la investigación. Necesitaba estar cerca de los acontecimientos, de una acción que le aportara desafíos que superar.

   El primer punto previsto para la mañana era una entrevista con su agente en la Santa Sede, mero trámite. Ni siquiera cuando detentaban todo su poder a través de la Santa Inquisición consiguieron detectarlos, menos aún con las actuales y debilitadas fuerzas de la Entidad o la inoperancia del Soladitium Pianum, patente en la fuga de documentos que “El cuervo” estaba sacando a la luz. Relegó la cita a la primera hora de la tarde, adecuada para su hora “somnolienta”. Mucho más interesante el siguiente punto de la agenda. Fue a contemplarse al espejo, cuidaba su apariencia. Acerados ojos grises, pómulos marcados y fría sonrisa. Estilizada figura ataviada con sahariana y pantalones de lino beis. Estaba presentable. Regresó a su mesa y tecleó una clave en el teclado, luego conectó los altavoces. La figura oronda del consejero Waldo Oliveira apareció en pantalla.

    —Buenos días, consejero, ¿cómo van esas votaciones?

    Oliveira esbozó media sonrisa forzada, desmentida por sus ojos serpentinos.

    —Mal, Roth, son mayoría los partidarios de los Cárpatos. Nada concreto aún, pero el desierto australiano ya ha sido descartado.

    A Roth le interesaba la ubicación de Kazajistán, los viajes al Congo para abastecerse de minerales siempre suponían un peligro y cada vez se volvían más frecuentes. No se fiaba ni de la discreción ni de la sensatez de los implicados en el conflicto. La hija del presidente kazajo era mejor baza para negociar, solo le interesaba el dinero y sabía mantener la boca callada. Ubicándose en Kazajistan ni siquiera tendrían que encargarse del transporte, ella lo asumiría en la mayor parte del recorrido.

    —Pues tienes que poner mayor interés —amonestó al consejero—. Ya sé que las investigaciones reclaman la mayor parte de vuestra atención, pero las cuestiones prácticas también son importantes. Trata de que lo comprendan, Kazajistán le conviene a la Hermandad.

    —Veré que puedo hacer. Corto, tengo visita.

    Roth vislumbró al fondo de la imagen el cuerpo semidesnudo de una adolescente antes de que se apagara la pantalla. La debilidad de Oliveira, su perdición también, gracias a esa flaqueza tenía al consejero en un puño.

    Dedicaría el resto de la mañana a mover sus restantes hilos. Aicha presionaba por su parte para que la elección recayera sobre los Carpatos, sería un duelo interesante. Su otra preocupación era el asunto de España. Deseaba cerrar de una vez la brecha que abriera en su día Horacio Almendros y que aún arrastraba secuelas en la persona del arquitecto, antes de que volvieran a implicarse terceras personas. Él era partidario de eliminarlo, era lo más sensato, pero la Mayor se oponía por sistema al empleo de soluciones drásticas. Tampoco era partidario él si había otras vías, como en los casos de Almendros y Aguirreche. Pero el arquitecto era de carácter rebelde y sospechaba que la muerte de Carbonell no había sido accidental, su reacción era imprevisible. El carácter secreto de la Hermandad obligaba a no correr riesgos innecesarios, y si bien cualquier fin no justificaba los medios el que movía a la Hermandad lo justificaba con creces.

    Esa había sido siempre la finalidad de los Assasin, minimizar cualquier tipo de riesgo. Pero todo el clan era de ascendencia árabe y desde lo de las torres gemelas los de su raza eran mirados con lupa en la circulación aérea, por lo que se habían visto obligados a relegarlos al ámbito de la seguridad interna. Echaba de menos sus métodos invisibles, de manos izquierdas que desconocían lo que hacían las derechas. Con Bermudez se le planteaban muchas dudas. Sabía que era una especie de psicópata, las leyendas que corrían por el bosque de Ituri le señalaban como a un ser depravado que disfrutaba torturando y violando mujeres. Y lo había elegido precisamente por eso, suponiendo que alguien así se abstendría de hacer preguntas acerca de sus patrones. Pero lo de Carbonell resultó lamentable, era un experto filólogo al que se le podía haber sacado partido en la elaboración de los Códices. La versión de Bermudez inverosímil y el atropello una chapuza muy arriesgada. Afortunadamente el Consejo había escuchado sus protestas y el departamento de documentación trabajaba en la elaboración de unos pasaportes idénticos a los originales incrustados en la red de datos de los países expedidores. Pronto podría volver a utilizar a sus Assasin. Mientras tanto, tendría que lidiar con Bermudez.

 

    Peña

 

    Tengo que reconocer que acudí a su casa pensando en encontrarme a un personaje diferente, de haberlo conocido en otras circunstancias jamás lo habría relacionado con el trepa del 607. Cierto que se le notaba el desahogo económico, pero en absoluto era pretencioso. Un tipo de cuarenta y tantos bien cebadito, embutido en pantalón de chándal azul oscuro y camisa de felpa a cuadros blancos y grises. Gastaba barba cuidada y sonrisa agradecida, estaba encantado de verme.

    —Pasa, estaba terminando de cocinar —dijo después de estrechar mi mano. Dejamos de lado el salón, muebles caros pero informales de un vistazo, y pasamos a la cocina, tan grande como el salón de mi casa. O más. Un olorcillo rico salía del guiso que preparaba en el fuego. Coloqué el gabán sobre el respaldo de una silla.

    —Huele bien —eché un vistazo a la cazuela.

   — ¿Te gustan las codornices? —preguntó mientras removía el guiso—. Guisadas con calabaza, níscalos y manzana.

    —Me gusta todo, tengo buen saque. Pero vete contando mientras cocinas, soy todo oídos.

    Sacó una bandeja de porcelana surtida con jamón de bellota, queso manchego y  biscotes untados con paté de oca. Luego abrió una botella de Rivera, un Abadía de San Quirce, y sirvió dos copas.

    —Para ir abriendo apetito.

    Me puso en antecedentes entre bocado y bocado. Su amigo había desaparecido y quería saber donde estaba. A un amigo de su amigo le había atropellado un coche  y ambos investigaban una organización conocida como la Hermandad de Abderrahim. Y alguien le vigilaba a él.

    — ¿Pero los Abderrahim esos a qué se dedican? ¿Muyahidines o algo parecido?

    Me soltó una historia de manuscritos, escritores, científicos,  y una sociedad secreta, los Abderrahim, que manejaban los hilos para crear una sociedad diferente que pensaban implantar. Una mezcla entre el G-8, el doctor No y El Código Da Vinci que no había por donde cogerla.

    —Bueno, yo solo soy un detective —le aclaré—. Las investigaciones esotéricas no son mi campo —dije pensando en ese yanqui espabilado que desmontaba farsas paranormales, el doctor Samuel Home—. Si acaso puedo buscar a su amigo y echarle un vistazo al tipo ese que le sigue. Cosas concretas, vamos.

    Sonrió.

    —Entiendo. Yo también pensaba que Aguirreche desvariaba, de hecho pensaba llevarle al psiquiatra. Hasta que desapareció. El hijo de Carbonell también me pareció asustado cuando hablé con él por teléfono. En realidad no sé de qué va todo esto, reconozco que las teorías de mi amigo resultan estrambóticas. Pero ha desaparecido y me vigilan. Eso sí es real.

    Saqué la libreta y apunté el nombre y la dirección de su amigo Aguirreche, luego le pedí que me describiera al hombre que lo seguía y resultó ser una sombra oscura enfundada en gabardina que acechaba su ventana por las noches.

    —Y creo que también me sigue cuando salgo a la calle —añadió cuando captó mi escepticismo—. Solo que no consigo identificarlo, debe ser bueno.

    Fui a su despacho y me asomé a la ventana mientras él calentaba unas sopas de ajo que íbamos a tomar de primero. Y allí estaba, intentando disimular que buscaba algo en la guantera del Focus que ocupaba. Casi imperceptible, pero los del oficio tenemos un olfato especial. Sacó un mapa, o eso parecía, y se puso a consultarlo bajando la cabeza para que no pudiera distinguir sus rasgos. Sabueso contra sabueso. Pues vale, ya veriamos quien meaba más lejos.

    Comimos en la cocina, estaba buenísimo. Daniela se hubiera chupado los dedos, pensé. Me interesé por el amigo al que habían atropellado para luego darse a la fuga y me contó los detalles que conocía. También apunté los datos, por si me daba por bajar a Granada para hablar con el hijo, un buen pretexto para enseñar la Alhambra a Daniela. Intenté distender su preocupación preguntándole por su trabajo, que una comida tan rica necesitaba de relajo. Pasamos un rato agradable y luego sacó un postre de bayas de granada con nata, delicioso. A continuación café y licor de hierbas él, yo un Jack Daniels.

    —Pues es cierto que te vigilan, lo vi cuando me asomé antes a la ventana de tu despacho. Vamos a hacer una cosa, te enviaré a mi ayudante mientras averiguo quién es el fisgón, para que no estés solo.

   Noté el alivio en su mirada. No llamé a mi ayudante, ya había perdido a uno y no pensaba perder a otro. Llamé al Jefe, para mí siempre sería el Jefe, sin el ex delante, y le pedí un escolta bregado en el norte. Que se presentaba en una hora, dijo, siempre solícito en cuanto olía dinero fresco. Esperamos a que llegara y le puse al tanto, que no se descuidara. Después me despedí de Raul Losada y bajé a la calle. El Focus ya no estaba, pero no andaría lejos. Hora de jugar al ratón y al gato. Primero tomé la Beretta de su escondrijo del Golf, por si las moscas. El caso parecía un marrón, tenía que haberlo intuido viniendo del cabrón del 607. Lo de siempre.

 

La Hermandad de los Abderrahim 3

 

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  • Assasin, Código da Vinci...la historia parece ir por los derroteros de la intriga histórica, mundial y esotérica. El ritmo se ha agilizado. Sigo leyendo.
    Continuamos...
    Si hubieras escrito El código Da Vinci o Ángeles y Demonios, tal vez hubieran sido mejores historias, la verdad que ese Dan me aburrió mucho, bueno, lo digo porque en tu historia manejas la investigación y a una hermandad misteriosa, (En el resto son diferentes, claro). Pero en fin, estoy aquí para dar mi crítica a la historia. Sigue interesante, pero procura no manejar tantos o excederte de el número de personajes en ella, pues la cuentas desde la perspectiva de varios de los personajes y eso podría desorientar o confundir al lector. Te has dado tu tiempo, sigue así, también es bueno que pongas esas definiciones al principio ya que no todos somos de la misma región y nos sonaría algo fuera de contexto al momento de leer. Muy bien ender. Muchos Saludos y una abrazo. Espero el siguiente capítulo.
    Narrativa 10; Trama 10; Relato: Mas que un relato me parece parte de un libro. Creo que estás preparado -si no lo has hecho ya-para escribir una buena novela. Te felicito por ello!
    Te digo lo mismo que Roberto. Me gusta -y necesito- tomarme mi tiempo para degustar tus textos y no siempre dispongo de ese tiempo, lo cual hace que a veces me pierda un poco, aunque tu buen hacer me resitúa enseguida en la historia. Me gustó la idea de mentar al "listillo" de Home en tu historia, ja,ja ¿Habrá cameo?
    Amigo ender me tomé mi tiempo para saborear este relato sabiendo que me lo gozaría desde la primer palabra hasta la última. Nunca me has decepcionado y nuevamente has dado en el clavo con este escrito fluido y lleno de verdadero suspense. De más está decir que me siento totalmente orgulloso de que mi loco detective, Samuel Home, te haya inspirado una referencia. Un saludo, amigo, y sigo expectante de lo que sacarás en el futuro.
    La lectura se me hizo fluida, aunque dada la complejidad del relato sospecho que es un capítulo de algo de más enjundia.
    Qué gozada leerte, de verdad. Da gusto encontrar relatos, y además por capítulos, que estén tan bien escritos, que fluyan con naturalidad y que la voz del narrador te enganche desde la primera frase. Siempre puede aparecer un primer list@ que te ponga 4 estrellas... Yo me río del que lo haga, por analfabet@. Porque te podrá gustar más o menos la historia, pero ender, este relato es muy bueno. (solo una cosa, sin que se entere nadie ;-) es cociente intelectual, no coeficiente). Ah y gracias por comentar mi último relato! Saludos!!
    De lo mejor que leí tuyo. Felicitaciones
    bien!!!
  • Pues continúa la historia. Gracias a Boy por las correcciones, que me ahorrarán trabajo después.

    Pues con un ERE sobre mi cabeza, igual luego me queda todo el tiempo del mundo para escribir. Otra cosa es como llenaré la olla de lentejas. Bueno, al mal tiempo buena cara, seguimos con la Hermandad. Ya llevo corregido hasta el 15 y añadidas las incorporaciones de Zaza antes del 21, que no están aquí.

    Y comenzamos el año.

    No quería que pasara el año sin despedirme, y que mejor forma que con otra entrega de la Hermandad. Estos tres últimos meses he tenido que alejarme de la pluma. No puedo prometer nada, pero a ver consigo estirar un poco el tiempo.

    La historia sigue.

    Una de las opciones posibles.

    Tiene su encanto la rutina, nos afianza a sensaciones conocidas y agradables. Recordemos que las vacaciones son la excepción a lo largo de todo un año. Por eso el resto del tiempo tenemos que construirlo de manera que nos conforte. Leer es uno de esos rituales deliciosos que nos alegran los días y nos llevan de vacaciones sentados sobre el sillón o la silla. La Hermandad regresa también. Leer, escribir...de nuevo en Septiembre.

    Los que se van y los que vienen, la vida sigue en un sentido u otro. No releguéis el amor, que se enfria si no se toma calentito. Para los que tenga tiempo para leer, el ebook ·El otro lado de la supervivencia" os lo podéis bajar gartuitamente durante unos días. Ofertas de verano. "El secreto de las letras", "La vida misma" y "Sin respiración", se han quedado también en oferta a 0.98 euros. Yo sigo liado con la novela, que pienso terminar durante este mes. Por un lado estoy terminándola y por el otro corrijo. Pero el día es largo, asi que aprovecharé también en estos días para pasar unos rato leyendo por tr. Vacaciones literarias a tope. Os dejo un poema fresquito, un poco de pasión y una sonrisa, como no. Saludos y abrazos. Y no corrais, que es peor (Como en el sexo)

    Bueno, ando dándole vueltas al título en el blog. Cambié el nombre de Peña por el de Briones pero finalmente se quedará Peña, porque en su primera aventura, "Atrapando a Daniela", uno de los once relatos de "El secreto de las letras", ya se quedó con Peña. Aquí llega el 25, tengo próximas ya las vacaciones y entonces concluiré la novela. No sé, igual al final también dejo el título, pero es que no termina de convencerme.

    Toca dar las gracias a los que leen una novela por entregas. A todos en general por su aliento, bien se yo que uno quiere leer de tirón y no a trozos, o al menos que el momento de parar o continuar lo decida el lector. Para mí lo que empezó como experimento por el formato ha terminado siendo un deleite. A amets tengo que agradecerle sus correcciones, siempre bienvenidas. A Paco además de eso su comentario en el capítulo 18 en el sentido de que la trama se estaba volviendo previsible, lo que me hizo plantearme la necesidad de terminar de definir el argumento, ya se a dónde conduce y como acaba. Y a J.M. Boy por sus recelos ante la Hermandad, que me hicieron modificar el final, para nada quiero transmitir complicidad con entidades de cualquier tipo que se crean poseedoras de una verdad que esté por encima de la libertad de elección de los individuos. Si tuviera que decidir sobre los tres males que aquejan al género humano uno de ellos sería el de aquellos que se creer en posesión de verdades irrefutables, el segundo la mezcla de avaricia y egoismo y el tercero ese fuerte sentimiento del "yo" que empleamos a todos los niveles en nuestras relaciones con el prójimo y que aflora en un amplio abanico que cubre desde los celos hasta el menosprecio.

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A los doce años leía “La aventura equinoccial de Lope de Aguirre”, de Ramón J. Sender, haciendo de lector para mi hermano, corrector tipográfico y de estilo, así conocí a muchos autores que alterné con las aventuras de “los cinco” y las de “Oscar y su oca”. Soy escritor tardío, mi primer relato lo publiqué en esta página en el 2007. Mi madre enfermó y en su lecho de muerte le mentí diciéndole que me iban a publicar en papel. En realidad no le mentí pero en ese momento yo no lo sabía. Y desde entonces no he parado de escribir.

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