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9 min
48 segundos de tu vida
Varios |
20.11.16
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Sinopsis

Este texto va dedicado a mi padre, como felicitación. En él escribo cómo pasa el tiempo sin que nos demos cuenta.

 

Sé que no llevo  mucho tiempo viviendo pero, aún me sigo preguntando a qué se deben esas majestuosas y espectaculares fiestas cada vez que cumplimos un año más de vida. ¿A qué se deben? Al fin y al cabo, celebras que te queda menos tiempo por vivir, que ya ha pasado un año, el cual es irrecuperable.

Todos los cumpleaños son iguales. Nos planteamos la de cosas que han pasado en un año y nos quebramos por dentro. Le sonríes a todo el que te felicita como si esa persona fuera la primera que lo ha hecho en todo el día. Dicen que el día de tu cumpleaños es diferente, pero todos los cumpleaños son iguales. O quizás no.

 Recuerdo ese hormigueo que sentía en mi estómago cuando quedaban pocos días para mi cumple. Lo que más me apetecía era hacer una fiesta extraordinaria con todos mis amigos de la clase. Recuerdo esa tensión que tenía cuando tenía que repartir las invitaciones a todos mis compañeros; porque al fin al cabo el 90 por ciento de los invitados a mi fiesta eran compañeros, no amigos.

Cuando cumples 12 años te empieza a dejar de ilusionar hacer la gran fiesta. Sientes que no te aporta nada y que organizarla es un rollo al que tú no estás dispuesto a someterte. Esta época es la más corta, pero la más intensa de todas. Cumples 12 años y te gustaría cumplir 14, Cumples 14 años y te gustaría cumplir 18. Nunca estamos conformes. Se podría decir que a los adolescentes no les gusta la adolescencia, pero los adultos la extrañan. Porque al fin y al cabo, lo que se demuestra con el querer ser más mayor es que creeremos que los años que nos quedan hasta cumplir los 18 son infinitos; estás desenado que la adolescencia se te pase en cuestión de segundos. De lo que no te das cuenta es que por desgracia tu deseo se cumple. La adolescencia pasa en cuestión de segundos; y la juventud, la madurez y la vejez.

Entre segundo y segundo que cumplimos la vida pasa y no te das cuenta. Mientras que contabas los segundos para tener 18 años, un día te despertaste y tenías 48.

¿Qué es un recuerdo? Según el diccionario, un recuerdo es una imagen que se tiene en la memoria. Una imagen. Un formato muy pequeño en el cual englobamos algo tan grande, como un año de vida. ¿Con qué imagen recuerdas el año 1990? O el 2001. Seguramente tendrás en tu memoria 1 o 2 imágenes de cada año (o ninguna). ¿Por qué? Si un año son 365 días. ¿Todo ello en una imagen? La cual ¿la recuerdas como un segundo? Algo va mal.

Tendemos a decir lo buena que era la vida antes, siempre fue antes y no ahora. Si tu mejor época fue al terminar la carrera con fin de trabajar, ahora que trabajas, ¿por qué echas de menos esa época? Si la mejor época fue cuando Pili y Elena eran pequeñas y en aquel entonces, tu objetivo era educarlas, ahora que están educadas, ¿por qué echas de menos esa época?

Lo dicho, entre recuerdo y recuerdo se escapan otros. Se escapan instantes irrepetibles y algunos inolvidables. Otros por desgracia si se olvidan y lo que antes eran 48 años ahora son 48 segundos; 1 segundo por año es el espacio del recuerdo en tu memoria. Qué triste.

Quizás Dios ha hecho que cada año de vida se resuma en un segundo por algo. Quizás a veces no es bueno recordar todo. La rutina, los malos momentos, el aburrimiento, el estrés. Aunque inevitablemente, los malos momentos quedan en la memoria para siempre, y siempre pensamos que el tiempo pondrá a todo en su lugar. Error. El tiempo no cura, hace daño. Las ganas por algo se deterioran y lo que antes era innovación ahora es rutina, la cual no permanece en tu recuerdo. Y es así, como los años se transforman en segundos, porque solo nos quedamos con los mejores y perores momentos, que juntos forman un segundo, y el resto es tiempo muerto.

Con esto quiero decir que hay que dejar de esperar oportunidades para ser feliz y empezar a darlas, y así, nuestros años no serán segundos, sino películas.

La película de tu vida

Cuánto dura, ¿48 segundos? Ni eso. Porque los primeros años de tu vida se han perdido y los cinco años de tu adolescencia se convierten en uno. Deja de pensar en los años transcurridos y que solo te venga a la mente menos de 48 recuerdos. ¿Qué sentido tienen los años vividos? Al fin y al cabo, tú habrás vivido más que yo, pero el recuerdo de mi vida y de la tuya tiene el mismo espacio. Una vida.

Intenta hacer una película de tu vida que dure 48 horas y no 48 segundos. Y que en ella recuerdes quién ha estado ahí y quién está. Que recuerdes una fiesta de cumpleaños y sonrías, y que no se te venga a la cabeza la sensación de estrés al tener que contestar todos los mensajes y llamadas que te han hecho en honor a ti.

En esa película, los momentos de aburrimientos y estrés desaparecen y se quedan en el olvido, por una parte me parece bien, lo que no me parece bien es que haya tantos momentos de rutina y estrés. Si en un mes casi todos los días han sido iguales, en un futuro será un mes perdido. No permitas que el aburrimiento te invada, ni que solo te fijes en los grandes acontecimientos, porque las cosas como son, grandes acontecimientos en tu vida no hay muchos, y si solo le dedicas a recordar esos, tu vida se te queda en instantes.

Realmente, la vida es una montaña rusa, la cual sube lento y baja a toda velocidad. ¿En qué parte de la montaña rusa estás? Tu vida habrá terminado cuando en la montaña rusa haya una bajada y no sea rápida, sino lenta y aburrida. Tú ahora mismo estás en una bajada. Solo tú puedes hacer que sea rápida o lenta. Tú decides.

No eres consciente de que te queda lo vivido, que si piensas que se te ha pasado rápido estos 48 años, siento decirte que es lo que te queda por vivir. Y si crees que estos 48 te han dado mucha experiencia estás de suerte, porque te quedan el doble de cosas por vivir.

Te preguntarás que de dónde sacarás tantos grandes  momentos como para hacer una película (porque no hay muchos). Nadie dijo que tuvieran que ser grandes momentos. A veces, las cosas tan simples son las que te llenan; y a veces, lo que para ti es simple, para otro es algo extraordinario, como comer.

Dios no ha hecho una vida fantástica en la cual cada día sea una gran aventura. Nada de eso. Dios ha hecho algo mucho mejor, algo que hace que nuestra vida sea como una aventura. Dios ha hecho el amor, las relaciones sociales, el aprecio, el afecto, las cosas pequeñas. Dios te ha hecho a ti con una iniciativa propia de hacer de una vida simple, algo extraordinario para ti y para los demás.

 ¿A cuántas personas les agradeces que te hayan sacado una sonrisa? ¿Te gustaría ser tu quién regala sonrisas? Si la respuesta es sí, empieza desde este mismo instante, este mismo segundo. Es lo que te hará feliz. Es lo que diferenciará tu vida de 48 horas a 48 segundos. Los detalles, el hacer reír a alguien es lo que realmente llena. Y si tú estás dispuesto a vivir así, no solo lo agradecerás tú. También lo agradecerán los demás y por supuesto yo.

No pienses que con 48 años tu vida está más limitada. Ni que lo mejor es tener una vida normal. Llevas 48 años teniendo una vida normal ¿no te cansas? La rutina te hace infeliz a largo plazo. Deja de ilusionarte por acostarte después de un largo día aburrido e ilusiónate por lo que va a hacer mañana. Ya que un día perdido es un día inexistente ya estas alturas no es plan de ponerte a tirar a la basura todos los buenos momentos.

Aunque tranquilo, te conozco perfectamente y sé que no te costará sentir que la gente te agradece cosas. Yo soy el primero que te agradece y tu familia también. El problema está en que eso no lo valoras. La capacidad de poder hacer feliz a los demás. No todo el mundo puede hacer lo que tú

Tú alegras una casa entera al hacer tu ruido con las llaves de que ya has llegado a tu hogar y estás con tu familia. Tú alegras las mañanas de sábado y domingo al decir los buenos días. Alegras a tus hijas contándole cualquier historia, por muy simple que sea. Valora eso, es lo que diferenciará tu vida de 48 segundos de 48 horas.

Con esto, yo que te conozco perfectamente, que se cómo te sientes al leer esto y soy el primero al que has hecho sonreír,  te felicito por haberlo conseguido, y deseo que el resto de película que te queda por vivir sea la mejor. Deja de pensar en lo vivido y planea lo que te queda por vivir. Ya sabes, lo mejor para el final. Y si en algún momento, pierdes la iniciativa de hacer de tu vida la mejor película, recuerda que estoy aquí, y que puedes hablar conmigo cuando quieras. Nos vemos al final de la montaña rusa. Felicidades.

 

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