cerrar

Esta web utiliza cookies

En nuestras webs utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu accesibilidad, personalizar y analizar tu navegación, y mostrarte publicidad, incluidos anuncios basados en tus intereses. Si continuas navegando, entenderemos que aceptas su uso. Si deseas más información, puedes acceder a la Política de Cookies y a las Condiciones de Uso y Política de Privacidad.

2 min
A día cinco del doce
Poesía |
19.03.08
  • 4
  • 1
  • 1573
Sinopsis

El sueño recurrente, columna vertebral de toda una vida. Cada día, una variante onírica levemente distinta. El rocío del sudor, niebla disolvente que nos convierte en fantasmas. El café, la mañana, el transporte, el trabajo; manadas de crestas en gallineros sin aire.

Las horas, el tiempo, la lluvia, repiqueteo constante de hipnosis sin fuego.

Las palabras y las manos, el cuerpo a cuerpo al anochecer: juego de sombras entre dos mundos, eclipse fugaz que nos lleva hacia el sueño; allí donde nadie nos acompaña, monstruo y reflejo de la fiera perpleja que no entiende de espejos.

Latidos de sábana, vaivén de astros. Un nuevo lunes, otro martes de invierno, un paso al suelo y la misma cadena prevista de los últimos tiempos.

Seguro de sí mismo, después de hoy (y veinte mil mañanas) espera el futuro. No sabe que la gran patada puede ser cualquier día; que si a las plumas de bronce se las golpea fuerte en el culo, todas saltan el sol con alegría que desborda; que los dientes de león, amarrados al barro, se liberan a mordiscos cuando empezamos el juego.

El siguiente paso, mejor lo doy a la pata coja, y es otra la vida. El lugar y la hora son los mismos, pero son nuevos los ojos y el tacto; los dos estaban muy sucios, los diez muy desgastados.

Horizonte no sólo horizontal; a partir de siempre, seré el rey de los invertebrados, traviesa piel de tambor a ritmo de de jazz y de luna. Deseo insomne a voluntad, juego de manos que hace invisibles los techos.

Ando de farola en farola, con los tobillos rozando tejados. El presente lo llevo adentro y resplandece. Es un prisma de muchas caras, cae una gota de lluvia y se hace arcoiris, sabroso abrigo con sabor a pimienta.

Sigo paseando, sin paredes ni hambre. Ligero, casi invisible.

Sin nuca ni frente.

A ras del aire sin esquinas.
Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor

Twitter: @JFernandezLayos

Tienda

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
Encuesta
Rellena nuestra encuesta