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3 min
A Oscuras
Drama |
19.06.08
  • 4
  • 5
  • 1965
Sinopsis

      A Diego le asustaba aquella habitación oscura. Siempre le rogaba a su madre que dejara la luz del pasillo encendida, pero ella decía que era ya un niño mayor que no debía de temer a la oscuridad. Pero no era la oscuridad en sí lo que a él le asustaba. Sino lo que salía de ésta. Era lo que se ocultaba tras la puerta del armario, lo que había agazapado bajo la cama, o acechando tras los muebles. Pesadillas ambulantes que le observaban sigilosamente, valorando el momento de asaltarlo.
      Él se tapaba la cabeza con la sabana; temeroso de ver aquellos temores avanzando hasta la cama. Pero era caluroso aquel verano, y el calor que se acumulaba bajo la sabana empezaba a asfixiare. Así que con gran alivio, sacó la cabeza de debajo de la sabana. Un aire fresco le inundó el pecho, y se sintió cómodo por un momento. Momento tras el cual vio aquella puerta del armario abierta. Intentó por todos los medios evitar aquellos espectros, pero la puerta se había abierto y ahora estaban allí dentro. Si se levantaba para ir a cerrarla, era casi seguro que una mano le agarraría por debajo de la cama. Se encogió en forma fetal, por si los monstruos lo agarraban por los pies. Cerró los puños y empezó a rezar “Que se haga de día”. Pero el reloj no estaba de su parte y se tomó su trabajo con demora.
      Y fue al cerrar sus ojos con fuerza cuando vio a los monstruos con nitidez. Uno tenia la forma de aquel examen que le esperaba mañana; que luego mutaría en suspenso. Otro del niño que se burlaba de él cada día delante de sus compañeros.       Y lo que le doria más aún, delante de Marta: aquella chica que tanto le gustaba. Pero éstos no eran más que demonios pequeños que revoloteaban en torno a aquella infernal pesadilla. El que tenía forma de acaloradas discusiones entre sus padres, y cuyo rugido le hacía temblar y sollozar. Un rugido que parecía decir: divorcio. Palabra horrenda que jamás hubiese querido escuchar.
      Finalmente el cansancio se le echó encima. Éste le cerraba los ojos y le abatía persistentemente, hasta que finalmente no pudo seguir resistiendo y se relajó al sueño. Fuese éste cansancio enemigo o aliado, cumplió sobradamente su propósito.
      Al despertar, los monstruos parecían haber desaparecido. Pero éstos, aún estaban latentes a su alrededor. Lo que ocurría era que a la luz del día perdían fuerza y eran mucho más fáciles de combatir. Al igual que ocurre con ciertos seres fantásticos; como fantasmas y vampiros. Así que Diego se levantó sin vacilación, dispuesto a enfrentarse a sus pesadillas racionales, pero llenas de imaginación.
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  • No siempre los monstruos salen de los armarios, es verdad, la vida es pesadilla algunas veces, y por las noches lo es aún más. Genial tu relato, caballero Ikabol, un placer leerte, como siempre, aunque tarde esta vez, el relato tiene más de un año, me lo perdí en su día. Gracias por tus palabras. Un beso, buenas noches
    Quién no ha tenido miedo de los mostruos por la noche? mi abuela siempre me decía, ten mas miedo de los vivos que de los muertos, y cuanta razón tenía, jajaja. tenía pensado en escribir un relato, que iba a titular "eurovisión" por aquello de una critica, que ahora nos valoramos más por simpatía que como buenos profesionales, jajaja. Iba a hacer como los 10 mandamientos, y el tuyo... era el quinto... No matarás a Ikabol ni a sus arañas, pero chico me quedé sin mandamientos, y ya no sabía que ponerle de comentario a algunos de nuestros compañeros... y como luego son tan sentidos, acuerdate de nuestro amigo" Stavros" que vuelve a las andadas, he visto que poesia que sale de los últimos lo vuelve a borrar, es un poco " rarillo" verdad? perdona, que te escriba tanto por aquí... lo sientoooooooo.
    Buena historia. Los adultos tenemos temores más duros que los dejan toda la noche despiertos.
    esta muy bien,refleja bastante bien los temores del crio :)
    a mi de peque me asustaban más las irracionales.
  • Como no he escrito casi nada últimamente, dejo una "prosa poética experimental surrealista", que aunque no sea mucho, son cosas que a veces, el que escribe, necesita esputar –un trocito de subconsciente, una pizca de alma- entre relato y relato.

    Monólogo interior de una viuda.

    Ya que Mirando tuvo interés en empezar otro proyecto de novela colectiva, pongo el comienzo de una historia surrealista que empecé hace tiempo. Si alguién quiere continuarla, es libre de ello. Saludos :)

    Verso libre y surrealista, espero que no se os indigeste XDD

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