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2 min
Ácido sulfúrico
Humor |
11.07.15
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Sinopsis

El incómodo cadáver del mediador familiar yacía en el suelo del laboratorio. Yo permanecía oculto tras unas cajas mientras los golpes de la policía indicaban que la puerta cedería de un momento a otro.

El incómodo cadáver del mediador familiar yacía en el suelo del laboratorio. Yo permanecía oculto tras unas cajas mientras los golpes de la policía indicaban que la puerta cedería de un momento a otro.

Emilio "El Empanao" y Sam "El Sulfúrico" fueron la pareja de policías que entraron y descubrieron la escena. Emilio "El Empanao" entró primero y se fijó en la ensangrentada tarjeta manuscrita que estaba junto al cuerpo y que revelaba el contenido del tarro con el que yo acaba de romperle el cráneo: "Acido Sulfúrico".

Recogió la nota del suelo convencido de que la víctima la había escrito justo antes de morir y la leyó en silencio mientras Sam le observaba. Frunció el ceño a la vez que empezó a alternar su mirada, dirigiéndola de la nota a su compañero, de la nota a su compañero, así pude contar hasta tres veces.

Tan solo fueron unos segundos que a mí me parecieron una eternidad y en los que apunto estuve de gritar y confesar mi crimen. Unos segundos tensos en la que los dos policías permanecían inmóviles intercambiando sus miradas. Por último, incrédulo, desconcertado y con el pulso tembloroso Emilio se la mostró a Sam "El Sulfúrico" lanzándole una última y fulminante mirada acusatoria. Éste, al leer la nota dedujo a qué conclusión había llegado su compañero.

El pánico se apoderó de Sam, giró sobre sí mismo y salió corriendo, provocando así una ridícula persecución de la que yo no podía dar crédito, pero que me vino de perlas para abandonar mi escondite y salir del lugar.

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    El incómodo cadáver del mediador familiar yacía en el suelo del laboratorio. Yo permanecía oculto tras unas cajas mientras los golpes de la policía indicaban que la puerta cedería de un momento a otro.

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