cerrar

Esta web utiliza cookies

En nuestras webs utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu accesibilidad, personalizar y analizar tu navegación, y mostrarte publicidad, incluidos anuncios basados en tus intereses. Si continuas navegando, entenderemos que aceptas su uso. Si deseas más información, puedes acceder a la Política de Cookies y a las Condiciones de Uso y Política de Privacidad.

3 min
AGOTAMIENTO MENTAL POSTERGADO
Ciencia Ficción |
13.03.20
  • 4
  • 12
  • 437
Sinopsis

Me viene genial para el viernes 13

Esta tarde no me apetece ni escribir.

Me apetece descansar. Descansar la mente. El cuerpo, eso si, lo tengo pa farolillos.

Hoy me decía una amiga:

—¿De qué estás cansada? —Lo decía con una gran sonrisa, bueno, más bien con una carcajada disimulada. —Si en casa sois todos adultos...

—Estoy cansada de todos los años que he invertido haciendo cosas por los demás.

—Pero eso ya ha pasado, no te puede cansar.

—Que sí. Que sigo con el agotamiento. Mental. 

—Pero estarías cansada entonces... no ahora.

—No, entonces no podía estar cansada, no me lo podía permitir. Es ahora que me ha salido, mirando atentamente atrás en el tiempo.

Y es que mirando atrás, me percato de todo lo que llegaba a hacer porque había que hacerlo si o si.

De las comidas, meriendas, cenas, los uniformes a punto, las horas de fiestas de cumpleaños en el xiquiparc, en la bolera, en los kars, tardes en el parque, deberes, repaso, las tablas de multiplicar, las capitales, las provincias, los putos problemas de los trenes, los verbos de hoy para mañana, de los trabajos del cole que acabábamos haciendo las madres, de las divertidas pero inacabables tardes de jugar con muñecas, coches, consolas de videojuegos, partidas eternas de Monopoly, de las revisiones médicas, de las vacunas, de las etiquetas para la ropa de las colonias escolares, de las noches de fiebre de cuarenta grados a las tres de la madrugada. De las miles y miles de piezas lavadas, sí, por la lavadora, tendidas y planchadas, por mi. De las indiferentes ventanas que se ensuciaban a los dos días porque volvía a llover, del jodido suelo atrapa pelusas, del polvo feliz que se acumulaba en los muebles, los eternos cambios de ropa de cama, baño, manteles, cortinas, alfombras... De los viajes al supermercado, al mercado, a la panadería, a la farmacia, a la droguería... con paquetes y bolsas colgados en cualquier parte del cuerpo o en todas a la vez. De las visitas express a los pobres abuelos, a los que aún sableaba unas croquetas o unos canelones... de esas cuatro horas de estudio diarias que terminaban a las dos de la madrugada... esto y más... aparte de mi jornada de cuarenta horas semanales.

No me quejo, pero... —¿Y yo? —Pregunto en voz baja... —¿cuándo era mi tiempo?

Porque además, tenía que estar las veinticuatro horas impecable, esperando que no se desmontara el maquillaje que necesitaba para que no se notara la falta de sueño, que no hubiera humedad y me desmontara el peinado, todo el día encima de unos tacones que odiaban a mis pies.

—¡Vamos, mujer! ¡Tampoco será tanto!

—No... la verdad es que es lo que hacen muchas mujeres/madres/trabajadoras/esposas. Supongo que es lo normal. Aunque ahora mi forma de tomarme la vida ha cambiado bastante, bastante mucho, yo me siento agotada. Mentalmente. Todavía.

 
Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor
  • Bienvenida al club, Rocío... la única satisfacción es saber que hiciste lo que debías, o que lo haces ahora. Somos así.
    Hola Seren. Me senti identificada en tu relato.Asumi muchas responsabilidades en mi vida y eso de sentir que estas agotada mentalmente, lo senti asi como dicen: "cerebro quemado". Esperaba jubilarme para sacar de mi cabeza el "debo hacer" " tengo que hacerlo",pero... uno es de una madera determinada y sigue hjaciendo cursos, reuniones, comisiones.... y lo peor es que quienes estar cerca te dicen: ¿que te cuesta hacerlo ahora que NO TENES NADA QUE HACER?
    Pero los dos primeros capítulos, sí que son reales. Mi amiga trabajaba en la clínica del doctor Puigvert, que era una eminencia mundial, especializado en las enfermedades del riñón, y éste había tratado a todas las personalidades mediáticas de aquel tiempo. Pero por lo que me contó mi amiga, también hacía acoso laboral con las enfermeras. Si no se dejaban hacer lo que este médico quería, ellas iban a la calle.
    El tercer capítulo de mi relato. No fue exactamente igual como sale aquí. Yo o fui con mis sobrinas al Parque, ni se me apareció la chica en ninguna foto. Pero sí que esto les ha pasado a bastante gente. Es verdad que conocí a este prapsicólogo en Sarría, pero no se llamaba David Sanchís, y fui para conocer sus descubrimientos. Lo de la bara de hierro torcida por el poder de la mente de una chica andaluza fue verdad. El que al protagonista durante la convalecencia en el hospital se le apareciese su amiga, no ocurrió. Pero sí que le pasó a un amigo que tuve minusválido que tenía una salud muy delicada. Él vio a una figura luminosa junto a su cama que lo estuvo velando un buen rato.
    Leído y comentado, Francesc!
    Sí. Le escribí este relato, y sucedió tal como digo. Esta chica llamada Montse y yo fuimos muy amigos durante 10 años, y yo iba a cenar muchas veces a su casa. Se portó de maravilla con la muerrte de mi madre, y cuando me operarón a mi pero no de apendicitis, sino de hemorroides. Yo todavía la sueño de vez en cuando. Arnau es un alter ego. En aquella época muchoas jóvenes tuvieron muchos problemas con sus familias, porque había una ansia de libertad que los padres no entendían. En la excursión a Camprodón nos hicimos pasar por casados, porque pensamos que la gente del campo no entenderían una relación anticonvencional. Pero no tuvimos problemas. ¡Sigue leyendo, que tal vez te guste!
    El desgaste supongo que cada uno lo acusará en donde más ha tenido desgaste. Los años no pasan en balde... saludos, Cometa
    Si señor, por suerte, no todo el tiempo ocurre, pero sí que se acusa a veces un cansancio no físico... como si ya se hubiera superado lo tolerable. Abrazos, Francesc
    según avanzan los años la mente o el alma se agotan antes que el propio cuerpo, un saludo
    Mira. Es un relato de lo más realista que hay. Tienes toda la razón. El cansancio siempre sale después, y casi siempre es mental porque surge de una gran tensión. Precisamente mi sobrina que está casada y tiene hijas pequeñas, también me dijo eso mismo un día y lo comprendo perfectamente. Los niños dan muchísimo trabajo. Y la mami es la mami. A mi hermana que también cuidó a mi padre hasta el último momento le vino una depresión y se tuvo que medicar. Yo también me siento cansado pero del incongruente ambiente que he tenido que vivir a lo largo del tiempo.
  • Tribulaciones frívolas de confinamiento.

    DESVARÍO DE UNA NOCHE EN CUARENTENA. Dudaba entre ponerlo en Amor o en Humor. Ganó cruz, así que etiquetado en Amor.

    Tercera y última parte. Con un ligero y especial toque de Gamusino.

    Experimental...

    En mi tierra es tradición celebrar el día de Sant Jordi regalando libros y rosas. Os dejo aquí una rosa 🌹 y un sentimiento para todos vosotros en este día.

Tienda

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
10.03.20
13.08.19
Encuesta
Rellena nuestra encuesta