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5 min
Almas eternas
Drama |
20.07.16
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  • 2051
Sinopsis

No tengo mucho tiempo de escribir ahora, pero al menos compartir un viejo relato. Espero que guste

Cada día mas de lo mismo. Miles de personas, corriendo a primera hora de la mañana para llegar a sus trabajos a tiempo. Ellos pasan casi sin ser vistos, pero están ahí. A algunos de los que corremos, nos parece haberlos visto sin mas, pero si lo contamos, seriamos tomados por locos. Por eso, nos callamos y pensamos que seguramente sea una mala pasada que nos juega nuestra imaginación, a causa del sueño que aún llevamos encima. Pero desde hace un tiempo uno de ellos me acompaña a todas horas. Incluso en el aseo, está junto a mi. Es un ser extraño, obscuro. Borroso a la vista y sin un rostro claramente definido. Nunca se le oye, ni tan siquiera gesticula. Es, como cuando eras pequeño y entre lagrimas y llantos entreabres los ojos y las lagrimas no te dejan enfocar bien a las personas. Bien, pues yo me enjuago a veces la cara para ver si es así, a veces incluso e intentado tocarlo, pero al acercarme a él, aunque sigue impávido, se desvanece con el roce de mis dedos, para volver a nacer a mi espalda y mientras lo atraviesan mis dedos, algo sucede en mi interior. El mundo se detiene por segundos, pero a mi se me hace eterno. Mi cuerpo palidece, mis sentimientos mueren y mis pensamientos se desvanecen. La primera vez, me lleve un susto de muerte, di un alarido tremendo al volver en sí, pero el ser continuó ahí, con la misma expresión, sin inmutarse. Pasaban los días y ya éramos como almas inseparables, incluso había días que me pasaba las tardes relatando como me había ido el día, casi parecíamos matrimonio. Incluso a veces me había visto llorar, pero el ser seguía inmóvil y sin vida aparente, por muy mal o muy bien que me fueran las cosas. Llegué incluso a pensar que estaba volviéndome loco, que necesitaba ayuda profesional, hasta fui al oculista, pensando en que fuera una mancha en mi retina. Habían pasado dos años, desde que el ser decidió instalarse a mi lado. Mis preguntas, siempre sin respuesta, dejaban un vacío en mi interior cada vez más grande. Mis amigos empezaron a distanciarse de mi, porque a veces, mientras tomábamos algo, me veían en la inopia, mirando a la nada, sin mediar palabra, incluso alguna de las pocas novias que tuve me llamaba loco, porque al hacer el amor, estaba como ausente, perdido en mi mismo. Decían que era incapaz de dar amor y dejarme amar. Una mañana de camino al trabajo, sin más desapareció, pero también lo hicieron todos y cada uno de los seres que veía a diario. Mi cara de sorpresa parecía un poema, pero habían cientos de personas con la misma cara que yo. Algunos nos mirábamos entre sí, sorprendidos de vernos sorprendidos, mientras tanto otros trataban de disimular su sorpresa. Mirando a su alrededor como buscando a alguien que les faltaba a su lado. Subimos al tren, camino del trabajo, era 11 de marzo y al llegar a la estación de Atocha, un estruendo increíble, acompañado de una explosión, se metió en mi cabeza. La gente corría despavorida en busca de la nada, simplemente un lugar donde resguardarse, todos menos aquellos que habíamos pasado los dos últimos años acompañados de estos seres. Nosotros nos quedamos en nuestros asientos y junto a cada uno de nosotros estaba ese ser extraño, pero esta vez se nos había quitado el velo de los ojos que los ocultaba, por fin podíamos verlos nítidamente. Cada ser poseía una belleza increíble. Mi acompañante me miró fijamente a los ojos y me dijo . " Te he estado escuchando cada uno de los días vividos en los últimos dos años y cada vez que se acercaba mas la fecha, temía por ti. Por que dejaras esta vida sin haber sido feliz, jamás me entrometí en ella. Llore tus penas y reí tus alegrías, te cuidé cuando me necesitabas, cuando enfermabas y siempre estuve a tu lado. Para lo bueno y lo malo y ahora que ya puedes verme, significa que no volveremos a vernos más. Pero esta vez seré yo quien te lleve en el corazón y cada uno de los días que me restan de vida, estarás ahí, entre la gente. Se que ellos no podrán verte y que tendrás la misma expresión que tenía yo cada día a tu lado, pero el sólo echo de tenerte a mi lado me dará fuerza para seguir adelante. Nunca olvides que tu madre siempre te acompañara, como lo he estado haciendo durante estos dos últimos años mi vida. TE QUIERO MI NIÑO"
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