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5 min
ANUDAR LO INVISIBLE
Amor |
15.01.13
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Sinopsis

SIGNIFICADO DEL NOMBRE SONIA: VARIANTE ESLAVA DE ORIGEN GRIEGO DEL NOMBRE SOFIA, LA QUE TIENE SABIDURIA. AMABLE, RACIONAL, DULCE, GENEROSA... ESTO ES PARA TI, TOYITA.

Sólo supe que era afín a mi intimidad cuando desconcertado y apenado, pero nunca afligido, observe como su acompañante se dirigía a ella a través de elaborados aspavientos con las manos. En ese momento comprendí su hermosa y desdichada pesadumbre, la triste mirada con la que furtivamente me obsequiaba cuando a conciencia giraba bruscamente la mirada hacía la suya, sorprendiéndola mientras intentaba, ella, adivinar mi desfigurado pesar. Porque ambos poseíamos una tortura de la que escondernos. Un injusto castigo que nos apartaba del entendimiento que ignorantemente a diario nos rodeaba, pero que nos unía tan poderosamente que el simple hecho de atravesarnos con una escondida mirada nos permitía intimar y consolarnos mutuamente aunque nunca nos hubiéramos visto y después de ese momento, nunca nos volveríamos a ver. Entendí pero no quise aceptar que este encuentro acabaría por convertir nuestra similitud en una simple anécdota que el pasar del tiempo borraría, a pesar de los invisibles lazos de inexistente unión que poderosamente atraían ambas almas.

 

De las entretenidas palabras que crucé con su acompañante no me acuerdo ahora, tal vez descubrir que más hermosa era en realidad que a primera, segunda y vigésima vista, me hicieron olvidar los comentarios de aquel en ese mismo momento. O pudiera ser que simplemente acompañaba y asentía al susodicho mientras esperaba que repentino acto celestial acabara uniendo lo que la desgracia había usurpado de nuestra vida. Comprobaba como la boca de aquel hombre abría y cerraba con animosa velocidad, pero quise comprender y acabe aceptando que no hablábamos el mismo lenguaje. No dándose cuenta de ello sus inteligibles palabras rebotaban en la áurea de comprensión que ambos, ella y yo, habíamos comenzado a formar. La mirada resignada con la que ella obsequiaba en este momento después de mirar al otro simplemente abrió la futura herida. Tal vez la mente me convirtió en perplejo extranjero desde el momento en que la vi por primera vez. Cierto es que nuestros idiomas se convirtieron en uno solo cuando después de atender nerviosamente las indicaciones de aquel hombre, ella agachó lentamente la cabeza, avergonzada por sentirse descubierta de su silencio, enrojecida por darse a la luz, maniatada por su obligado sufrimiento ahora escrito a voces, traicionada por el que creía su guardián. Pero todo esto aún no lo sabía, solo miraba absorto la candidez y la serenidad, la impúdica sinceridad que la belleza había adoptado como única forma posible dentro de mi entendimiento, en un alma infeliz con cuerpo de mujer. Fue el destino, si creyese en él, lo que de antemano actuó para que me diese cuenta de que la hermosura si existe. La generosidad de quien me rige por pagarme a cambio de esta cruel pesadilla con unas miradas imborrables, las que ahora tengo en mente y que nunca había visto. Las que nunca volverán a cruzarse con las mías. Ella miraba desconsolada las cicatrices de mi desgracia, tal vez justificando la suya propia. No miraba con el morbo, el insulto o la curiosidad. Lo hacía con el alma, y bajaba la vista para demostrármelo, no la apartaba. Es el pesar que adopta la vergüenza. Y el destino quiso que no fuera un recuerdo. Las manos de él la convirtieron en un pensamiento que golpea levemente, evitando con sus palpitaciones el olvido que adjudica el paso del tiempo. Puede ser que ahora llore desconsolada por el nacimiento de su secreto, indefensa quedo demostrado, pero si con mi aliento cambiara sus lágrimas de rencor por las de felicidad, le diría que precisamente gracias a ello. Gracias.

 

En un imposible y soñado futuro en el cual ambos compartiríamos felicidad y frustración, escrito estaría que habrá un momento en el que mi incomprensión sobrepasara mi amor por ella, le diría que Dios la castigo con el infortunio que posee por despojar a la humanidad de tanta hermosura. Porque ella es sorda. Y no por parecer algo que no tiene sentido lo convierte en algo insignificante y corriente, hay que poseer una gran desgracia para poder valorar y comprender. Vivir en definitiva un sentimiento de frustración como el que ambos poseemos. Se sintió abandonada y hundida por todo el mundo cuando comprobó que mi sorpresa por haber descubierto su Pasión no fue tal, sino que nuestros destinos estaban unidos por el mismo lazo, pero que la casualidad se había encargado de anudar para que poco a poco fuésemos ahogándonos en nuestra propia soledad y desgracia. ¿Quién mejor para comprender que esa pesada carga no la mereces? Sabes que nunca nos volveremos a ver, así que solo cabe esperar, y así lo deseo, que aquel padecimiento que tan furtivamente y apenada mirabas, sirva como bálsamo para el tuyo propio tanto como aquella hermosa mirada que lentamente se apagaba por haber sido descubierta, me ha servido a mí...

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