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6 min
Arroz con leche y canela
Reales |
04.02.09
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Sinopsis

A mi queridisimo hermano " Javi"... a quién este fin de semana se lo dejé leer, y esbozando una sonrisa, me dijo...ufff visto así, parece que me caí desde un avión...



El cansancio y el sueño se confabularon aquella tarde de viernes con las malditas prisas que preceden siempre al inicio del fin de semana.


Miré hacia arriba y allí estaba mi chaqueta, colgada de uno de los andamios como si de un estandarte al viento se tratase y en ese momento compré mi billete de un viaje que nunca debí iniciar.

Hice caso omiso a las recomendaciones que tanto me habían inculcado, casco protector, barras de protección y arnés homologado. Subí con precaución los primeros peldaños, pero poco a poco la confianza me hizo ser un inconsciente y a sabiendas que la caída desde un quinto piso podía ser mortal de necesidad, me arriesgué más de lo necesario. Así pues, sin vacilar fui subiendo peldaño a peldaño.

No recuerdo si fue al intentar cogerla, si estaba enganchada y del fuerte tirón perdí el equilibrio, no sé si el vértigo se apoderó de mí, cuando miré hacia abajo y me sentí desprotegido. Pero en un abrir y cerrar de ojos, me sentí como Ícaro volando pero sin alas.

Mi viaje era solo de ida, un viaje sin vuelta y me sentí asustado, en una fracción de segundo recordé la película que tanto me traumatizó cuando era pequeño. “Cuento de Navidad”donde el espíritu lleva al personaje a su presente, pasado y futuro.

Y en aquellos cristales de las ventanas del edificio que se erigía elegantemente en el Paseo de Castellana, divisé el reflejo de mis padres ¿acaso era este ya el fin?.

Los ojos sin brillo, opacos y silenciosos de mi madre, me miraban con estupor mientras caía, sentí una punzada en el pecho, un dolor afilado al pensar que sería yo el que le diese a mi madre el dolor más grande de su vida…ella iba a sobrevivir a su hijo…y no hay padres quien soporte ese dolor.

Me acercó sus manos y me acarició mi pelo enmarañado, sus labios me susurraban aquella oración de infancia…ángel de la guarda…no llores madre, no llores. De pronto su imagen desapareció y con ella mis recuerdos de infancia, pero apareció en escena mi hermana.
Allá estaba ella en su columpio y sonreí, porque ironías del destino, esta vez iba a ganar yo…mi columpio subiría más alto que el de ella. Paradojas de la vida, cuanto mas abajo caía yo, más alto subía el columpio.

Allí estaban ellos, en la otra ventana del tercer piso, mis dos hermanos menores, uno de ellos llevaba un saco entre sus manos y pude leer…deudas pendientes, precisamente no eran recibos lo que sacaban de él, volaban a mi alrededor palabras horribles que nunca debí decir, rencores y envidias se daban cobijo en ese saco, y ahora me envolvían con sus abrazos, intenté apartarme de ellos, por un momento me sentí avergonzado de lo que había sido mi vida. Aprendí en esos momentos que viví la vida de forma desinteresada y cruel.

Viví como un loco inconsciente y ahora mis hermanos me estaban enseñando la esencia de la vida. Quise acercar mi brazo hacia ellos y chocar sus manos en un saludo familiar, pero en lugar de ello noté sus miradas frías, con su silencio me reprocharon de nuevo mi inconsciencia y en sus labios pude leer loco…que siempre serás un loco.

Y llegó ella, tímidamente sus ojos me enviaron un mensaje suplicándome que diese por finalizado mi viaje, como si todo fuese tan fácil como echar el freno de mano bruscamente y detenerme en seco.

Suspiré despidiéndome de ella, intenté enviar un beso que ella nunca pudo recibir, me sentí ridículo cuando mis brazos intentaron abrazarla, necesitaba sentir de nuevo el tacto de su piel.
Recordé aquella poesía que me escribió por primera vez en una tarjeta cuando me marché a Mallorca, para realizar el servicio militar, había sido la única vez, que habíamos estado separados.

“El amor nace con sonrisas, se alimenta con besos y acaba con lágrimas.” Esbocé una mueca de desasosiego, quise gritar su nombre…pero las ramas de aquel frondoso árbol me protegieron y en sus ramas me agité bruscamente, me giré media vuelta y mi trayectoria cambió.

Daba por finalizado mi viaje, cuando a pie de calle divisé a mi hija Isabel que me esperaría aquella tarde, como tantas otras. No quise ser solo un recuerdo para ella y me aferré al hilo que me ataba a la vida, se rompería de un momento a otro. Me quedé inmóvil, con mis músculos tensos como cuerdas de guitarra y un gran charco de sangre a mi vera.

Escuché voces…

— ¡Está muerto, está muerto! Gritaba la voz de mi compañero, no escuché nada más, solo sentí un agradable olor muy conocido para mí…y volé a la cocina de mi casa donde me esperarían mi mujer y mi hija y como cada domingo les prepararía su postre favorito.

—Arroz con leche y canela …con mucha canela, papá!.

Su grito sonó tan fuerte, que mis parpados se escondieron detrás de los ojos, la luz cegadora de las tardes de mayo, entró sin respeto y persiguió a la oscuridad que corrió a esconderse en lo más profundo para no ser vista, como los cobardes cuando se sienten vencidos.

Yacía en el suelo, consciente de mi débil respiración…abrí los ojos y las ví…si, allí estaban, mi familia me esperaba, mi hija me envió un beso y una pregunta…

—¿No me vas a dar la oportunidad de poder conocerte?

Y me aferré a ese hilo que me unía todavía a ellas… en mi semiinconsciencia pude escuchar a lo lejos de nuevo gritar a mi compañero…

— Dios mío…¡Está vivo, está vivo!

Al subir a la ambulancia, sentí un fuerte olor a canela y allí ví a mis cuatro mujeres y supe que la vida, era simplemente...una sonrisa de mujer.
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  • Bárbaro, me gusto especialmente las dos últimas lineas con las que concluyó
    Me ha encantado Lucía
    Qué bien manejas el ritmo y el tiempo, tu cuento provoca el vértigo de la verdad.
    Me encantó. Te leo.
    Una belleza. Me llegó al corazón.
    jejeje escalofrios de los q m gustan, que dos ultimas frases mas bonitas. Increble Lucía
    Simplemente PRECIOSO.
    Me has emocionado con este relato, se nota en tus escritos que eres persona de sentimientos. Y enhorabuena a tu hermano porque salvó la vida.
    Pff ha tardado un montón en llegar al suelo!! Qué edificio más alto!! xD
    Bueno si hay uno que llega tarde ese soy yo jajajaja y te diré que me rindo a tus pies y creatividad, una vez caí durante muchos muchos segundos y sólo pensé que era domingo y que morir un domingo era una putada... así que como te digo me rindo ante ti. Un besote. Al'Karím
  • Llegó mi turno... esta semana estaba muy liada pero no he querido que pasara más tiempo... así que Roberto es hora de que pienses en una buena venganza... jejeje. Esto se acaba y me da penaaaa...lo he pasado bien. Gracias a todos por dejarme compartir espacio en estas páginas.

    La historia se reparte en tres capítulos...los niños soldados y el porqué de su crueldad. Siempre detrás de ellos está la mano negra...

    La historia de Samir la voy a repartir en tres entregas...

    Espero que no tengamos que esperar a esto para firmar un contrato indefinido... ojalá se arreglen las cosas pronto...

    No he podido evitar incluir un toque de romanticismo...drama...y alguna sorpresa. Espero que os guste,lo he escrito con mi mejor intención y he disfrutado haciéndolo. Ahora le toca a nuestra compañera Marfull así que ánimo, y a seguir escribiendo que es lo de que se trata.

    De lo bueno a lo malo solo hay un paso...y viceversa...

    A veces se escoge el camino equivocado para llegar a un fin...

    Una ilusión... un hecho... y no solo una vida destruida. Es un relato largo y por eso lo enviaré en tres o cuatro capítulos. Me apetecía volver...

    A escribir se aprende escribiendo, no dejemos nunca de hacerlo.

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Me gusta escribir para transferir a la realidad cosas positivas. Y en esta balanza de la vida además de obligaciones compartimos aficiones.

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