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2 min
Athol (Capitulo 1)
Fantasía |
02.02.15
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Sinopsis

La tranquilidad reinaba en Beria cuando de pronto,rodeando parcialmente la aldea apareció un numeroso grupo de jinetes armados con espadas y protegidos por armaduras de cuero marrón con las hombreras negras y arrasaron casas y habitantes,incluyendo al padre y al hermano pequeño de Athol.

Athol,un joven de 12 años,fue uno de los pocos que consiguieron escapar de la aldea corriendo colina abajo. Bajaban dando torpes zancadas a causa de la pendiente. Varios tropezaban y caían rodando colina abajo,golpeándose así alguno fatalmente contra las rocas a mitad de camino. Estaban apunto de cruzar un riachuelo pedregoso cuando desde lo alto de la colina,varios de los jinetes vieron al reducido grupo que trataba de huir. Entonces uno de ellos exclamó : - ¡No dejéis que escapen! No puede quedar nadie... -Susurró macabramente-. Y se precipitaron en su dirección. Apenas en unos segundo dieron caza a los más rezagados,que cayeron en la cristalina, helada y poco profunda agua proveniente de las montañas tiñéndola de rojo. Athol ya se había adentrado en el bosque con los más veloces, y aprovechando esos momentos de distracción consiguió trepar a un árbol ágilmente y pasar desapercibido mientras, con sus ausentes ojos marrones, veía morir a la poca gente de su aldea que aún quedaba con vida. -Regresemos- Dijo el mismo jinete que antes dio la orden, tras un vistazo rápido a los alrededores. Y los jinetes volvieron colina arriba para reunirse con el resto en las ruinas en llamas de lo que hasta hace unos momentos había sido una aldea. Después de un largo rato de intranquila espera, el muchacho se descolgó del árbol cayendo sobre un pequeño montón de hojas, con la mirada pegada al suelo, pero no tardó en poner la vista al frente y en darse cuenta de lo que debía hacer. Tras un leve gesto de asentimiento hacia su aldea como despedida, se dirigió río arriba, serio y firme,sin dejar escapar una lágrima que tampoco parecía querer salir. Su camino le llevaba hacia una aldea a las afueras de las ciudad de Seram, donde vive un buen amigo de su padre, un herrero llamado Bethlem.
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