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6 min
Azucemos la guerra: Pero en cuerpo ajejo
Reales |
13.06.15
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Sinopsis

Azucemos  la guerra: Pero en cuerpo ajeno

Por.Leandro Nates

-“Por lo general la guerra la piden aquellas personas que no sufren sus rigores en el campo de combate y a quienes pocos les importa que continúe en forma indefinida. Más bien, exigen que sea más dura e incluso sostienen que para eso están las Fuerzas Armadas y resaltan que “se financian con sus impuestos”. Poco les importa que pongan los muertos y sufran sus secuelas. Ese es su trabajo.

 Otros lo hacen a su manera, desde la galería mediática y las redes sociales, en perfecta zona de confort. Urden la guerra con el uso intenso de los medios de comunicación, en una posición demasiado facilista. ¿Qué les permite? Fortalecer su imagen, y hasta les da réditos políticos, los vuelve figuras de orden nacional y protagonistas en círculos de militares en retiro, familiares y amigos. Son parte de ese selecto grupo autodenominado los “duros”. Se sienten realizados y expresan con demasiada frecuencia: “Qué verraquera, me tienen que convencer de la paz, más argumentos y la puedo pensar”. Mientras tanto…!Que siga la guerra! Pero que la hagan los militares. Así que bueno.

Hay otro sector que se pregunta: ¿Por qué no exploramos una salida política? Nada cuesta, es válido hacerlo. Pero con sólo mencionar esa posibilidad, quién dijo Troya. Advienen las afirmaciones ya conocidas, rechinan los trinos y afloran las consignas: llegaron la debilidad rampante y la ingenuidad silvestre. El futuro de Colombia es un completo caos, los fantasmas del Foro de Sao Paulo y el socialismo del siglo XXI se acercan a la plaza de Bolívar, las alfombras rojas están tendidas para su entrada triunfal en la Casa de Nariño y ocupar el solio de Bolívar. ¡Qué tremendismo seudomediático! Es un sesgo hipócrita que carcome la unidad y el alma nacional, y que debemos vencer, no deja avanzar hacia el logro de intereses vitales que son: la tranquilidad ciudadana, el bienestar general y la prosperidad.

Hay otro elemento nefasto por considerar en el diario vivir de los colombianos. La indiferencia que mata, la apatía, el emblemático mensaje “eso no es conmigo”. Una inaceptable actitud, un silencio cómplice que mucho daño hace al devenir del país. En este escenario de vivencia común y cotidiana está presente una guerrilla retadora, soberbia, inmersa en una espiral de violencia terrorista indiscriminada, que sólo genera rechazo unánime de todos los colombianos. Una irracionalidad de nunca acabar. La búsqueda de la paz se hace con convencimiento, sin retoricas ni micrófonos. Tampoco exige unanimismo alguno, y respeta la diferencia. Es hora de parar esta parafernalia, ese juego temerario de radicalismo y polarización, que solo aporta escepticismo y temores infundados.”-

Yo, que no preste servicio militar y soy partidario de buscar la paz con las guerrillas mediante negociaciones, me tomé el trabajo de casi transcribir entera la columna que en el diario El Tiempo, del 12 de junio, escribió el Mayor general (r) del Ejercito Nacional de Colombia, Eduardo Herrera Berbel, cuando en la mañana del mismo día en la catedral de Popayán, en solemne ceremonia, la Policía Nacional, acompañada de las autoridades civiles y numerosos familiares y ciudadanos solidarios, oficiaban las honras fúnebres de uno de los agentes víctimas de los explosivos accionados por la guerrilla, en la carretera Panamericana.

Cuando las Farc, anunciaron el cese unilateral del fuego, desde el 20 de diciembre de 2014, hasta mayo de 2015, cuando a mansalva atacaron y asesinaron a los 11 soldados en Buenos Aires, Cauca, sin lugar a dudas que los atentados contra las Fuerzas Armadas del Estado, contra; las carreteras, vehículos de transporte de carga, combustibles,  pasajeros,  torres transmisoras de energía, etc,  cesaron y vivimos un período de calma.Este se rompió abruptamente cuando en venganza por la emboscada de las Farc, en Buenos Aires,  la Fuerza Aérea bombardeo el campamento del Frente 29, en zona rural de Guapi, “dando de baja” a 26 guerrilleros, entre ellos un comandante que estuvo como negociador en La Habana.

Durante el tiempo que operó la tregua unilateral de la guerrilla y el presidente Santos, ordenó el cese temporal de los bombardeos, sin duda hubo paz, a pesar que durante ese periodo no cesaron los trinos y graznidos de los cuervos clamando por la guerra, PERO EN CUERPO AJENO, como les gusta a empresarios y políticos que usufructúan los grandes contratos del Estado, cargos burocráticos y tienen a sus hijos estudiando y haciendo fructíferos negocios en el país y exterior aprovechándose de las posiciones de sus padres.

Para ellos: ¡Qué siga el despelote!  y alboroten más a los ‘loquitos’ de la guerrilla, que saben que en términos de popularidad y favor electoral están más caídos que los fósforos de palo que son tan anacrónicos como las practicas estanilistas, que siguen agenciando, aplicando el terrorismo que afecta a las mayorías más afectadas por los desajustes socioeconómicos  y politicos, como sucedió en Buenaventura, Tumaco y el Caquetá y de paso destruyendo los recursos naturales al contaminar los ríos, matar los peces y el agua que surten a poblaciones desprotegidas.

Sin duda que a los “Godofredos y Godofredas cínico(a)s caspas”, que tan bien caracterizó Jaime Garzón, ridiculizando a los fascistas que lo mandaron a asesinar,  y que  NUNCA PAGARON SERVICIO MILITAR, NI SUS HIJOS, FAMILIARES Y AMIGOS SOCIOS DE SUS CLUBES, bien les caería enlistarse como voluntarios a las filas de las Fuerzas Armadas, para que puedan  demostrar en combate, la valentía y osadía que plasman en sus declaraciones a los medios  y en sus columnas en los diarios oxigenando la guerra, pero en cuerpo ajeno y viéndola desde la televisión . Si no pueden hacerlo porque están muy viejitos, que manden a sus hijos, o nietos.      

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Escribo por necesidad de expresar lo que no puedo hablar con mis conocidos y otras personas que nos limitan con su presencia y nuestros temores y prejuicios. El papel nos permite contar historias sin las limitaciones de tener alguien al frente. Me ha gustado leer desde la niñez y empecé a intentar con la narrativa a mediados de la década del 70 del siglo pasado.Soy columnista de algunos periódicos regionales en Locombia. Publiqué mi primer libro "Relatos en busca de Título" en 2011 .

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