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4 min
Bajo pena de muerte
Fantasía |
14.08.15
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Sinopsis

¿Y si tuvieras que ocultar un secreto con tu propia vida...? La verdugo de este relato no se anda con chiquitas, amparada en aquel dicho popular: "quien avisa, no es traidor".

  - Sal de donde estés… - la voz quebrada de una robusta joven embutida en un traje de terciopelo negro rompió el silencio sepulcral que se presupone en un cementerio al que hace ya unas horas se hubo cerrado al público - ¡No lo hagas más difícil! -.

Una lápida parcialmente cubierta de musgo por el paso del tiempo le sirvió a Gareth de refugio improvisado. En un vano intento por paliar el cansancio, se dejó caer hacia atrás. Un escalofrío le recorrió de pies a cabeza cuando su espalda hizo contacto con la helada superficie de piedra. Como por inercia, se apartó y rodeó sus piernas con los brazos para mantenerse erguido. Cerró los ojos con fuerza, obligándose a pensar.

Su secreto, demasiado pesado quizá para un chico de apenas 14 años, se había convertido en su sentencia de muerte. "Precepto 3: No revelarás a nadie tu naturaleza". Él ya conocía las normas, pero no las consecuencias si llegasen a enterarse. Gareth abrió los ojos, a tiempo de ver sus manos manchadas de sangre. Willow, su verdugo, le había obligado a asestar siete puñaladas a quien había revelado su secreto. Las imágenes de su compañera de pupitre revolviéndose como un animal acorralado le atormentarían de por vida. Su cuerpo yacía inerte a escasos metros de donde se encontraba. Resignado, dio rienda suelta a las lágrimas que había estado reprimiendo hasta entonces. Repentinamente, sintió el impulso de llevarse las manos a su propia garganta.

Me es muy desagradable el tener que hacer esto, pero no fui yo la que se saltó los preceptos a la torera, Gary. Nos has expuesto a todos y pagarás como tan solo los traidores pueden y deben: con tu vida. - Willow se hallaba ante él con la intención de asfixiarle. El contacto físico no era indispensable entre los de su naturaleza - ¿Tus últimas palabras…? -.

Gareth luchaba con uñas y dientes por no doblegarse a la voluntad de su verdugo, queriendo zafarse sin demasiado éxito de su conjuro estrangulador. Se despojó entonces de su zapatilla derecha y, sin pararse a pensarlo dos veces, se lo lanzó a Willow. La verdugo se vio obligada a romper el vínculo visual con su objetivo para repeler su patético ataque y Gareth aprovechó su descuido. Introdujo una mano en el bolsillo interior de su cazadora para desenfundar el mismo athame con el que le había quitado la vida a su mejor amiga y se avalanzó violentamente sobre su verdugo.

Ambos cayeron al suelo sin más remedio. Entre forcejeos, el chico mantuvo la hoja afilada a escasos centímetros del rostro de Willow, pero ella se resistía como una auténtica jabata. Un tajo le cruzó la mejilla en diagonal, dejando a la vista una profunda herida que tardaría días en cicatrizar. Ella aferraba firmemente la muñeca de Gareth, clavándole las uñas en la carne. No sin esfuerzo, Willow pudo quitarse de encima a Gareth dejándole la camiseta hecha jirones. Al fin y al cabo, le doblaba en edad y le triplicaba en corpulencia.

La joven se incorporó en el suelo, dispuesta a cumplir su cometido. Clavó sus ojos en el athame que aún empuñaba Gareth y, haciendo alarde de sus habilidades, presenció impertérrita la escena que ella misma guionizaba: Gareth se infligió dos profundas puñaladas en el torso de forma compulsiva. Y así hasta siete veces. Ni una más, ni una menos. Cayó hacia un lado, mientras un charco de sangre se extendía bajo su costado.

No ha sido un crimen, sino el destino que hubo elegido para sí - acumuló saliva en el cielo de su boca y escupió sobre el cuerpo sin vida del chico - Ahora, descansa en paz si es que puedes cargar con la culpa -.

Al ponerse en pie, Willow se recolocó el carísimo vestido de terciopelo y se atusó el pelo, sin realmente saber si serviría de algo, antes de poner distancia de por medio.

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  • Yo soy todo lo contrario Isabel, nunca escribo relatos ambientados en España o Sudamérica porque me sacan totalmente del registro fantástico. Supongo que es cuestión de estilos y gustos. Muchas gracias por tu valoración! Y a ti también Sol :)
    Interesante.
  • En una hipotética sociedad en la que los vampiros viven entre los mortales, nuestra protagonista intenta hacerse un hueco en uno de los clubs nocturnos del Sire local para demostrar que está lista para su reinserción tras llevar meses aislada para controlar su sed...

    ¿Y si tuvieras que ocultar un secreto con tu propia vida...? La verdugo de este relato no se anda con chiquitas, amparada en aquel dicho popular: "quien avisa, no es traidor".

Me considero un apasionado de los idiomas, un maniático - rozando lo enfermizo - de la ortografía y un consumidor empedernido del género fantástico y de ciencia ficción.

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