cerrar

Esta web utiliza cookies

En nuestras webs utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu accesibilidad, personalizar y analizar tu navegación, y mostrarte publicidad, incluidos anuncios basados en tus intereses. Si continuas navegando, entenderemos que aceptas su uso. Si deseas más información, puedes acceder a la Política de Cookies y a las Condiciones de Uso y Política de Privacidad.

9 min
Beatrix
Drama |
09.04.15
  • 0
  • 0
  • 924
Sinopsis

Cuento que utiliza el género epistolar para narrar una historia que ocurre en el año de 1889 en Francia. Te invito a leer mis otros relatos.

Hacía ya mucho tiempo que Christine se sentía muy mal de salud. Eso aunado a su embarazo, la tenía muy vulnerable en todos sentidos, por eso su relación con Roland no estaba en su mejor momento. Ambos esperaban con enormes deseos la llegada de su bebé, pero las complicaciones de la salud de Christine empañaban aquellos momentos que pudieron haber sido extraordinarios.

Camille la hermana de Christine, era soltera y vivía sola, así que pasaba mucho tiempo con la pareja y al igual que ellos dos, ella estaba ilusionada con la llegada de su sobrino, quien por añadidura sería su ahijado, ya que los padres le habían invitado a que lo llevara a bautizar en compañía de Emile, uno de los mejores amigos de Roland.

Christine tenía ocho meses de embarazo cuando las festividades de fin de año se aproximaban, ella trataba de hacer su vida normal, sin embargo, las molestias de su embarazo no las podía disimular. Conforme se acercaba el año nuevo, se aproximaba su parto y las molestias aumentaban significativamente.

Pasada la fiesta de Navidad, Christine fue internada en el Hospital de San Antoine, muy cercano a su domicilio a las afueras de París. Ahí le atendió un médico que decidió se quedara para adelantar unas semanas el parto programado para mediados del mes de enero.

El 27 de diciembre de 1889 nació el bebé y Christine tuvo muchas complicaciones hasta que murió cerca de la medianoche.

Roland, Camille y la niña fueron a casa. Al día siguiente, Roland realizó los preparativos para despedir a Christine. Así que en una ceremonia sencilla y poco concurrida en los Camposantos de Passy le dieron sepultura.

A su regreso comentaron tristemente sobre todo lo que este fin de año les estaba presentando: por un lado la enorme alegría de la llegada del bebé y por otro, la partida de Christine. Roland se veía cansado y realmente afligido, ya que nunca consideró la posibilidad de criar a una niña sin la presencia de Christine. Todo esto lo intentó comentar con Camille, quién estaba tan perturbada, que no supo que contestarle, sin embargo, entre llantos y silencios prolongados alcanzó a decirle:

  • ¿Si tú me lo permites, yo puedo encargarme del cuidado de la niña?

Roland apenas y escucho la propuesta y después de un largo tiempo de reflexión contestó:

  • ¿Te parece si te quedas en casa y ambos cuidamos de ella hasta que termine este año? ¿Pienso tu propuesta con más detenimiento y después decidimos que hacer?
  • Está bien, así lo haremos. –Contestó Camille-

Prepararon todo para poder descansar después de tan triste y largo día. Camille se ocupó de la niña y Roland fue a su habitación tan solo a descansar un poco ya que no le fue posible dormir debido a la tensión de todos esos días.

Camille preparó los alimentos de la niña, la arrullo y la llevó a su cuna y estuvo con ella hasta que finalmente se durmió.

A la mañana siguiente, en el desayuno ambos comentaron sobre la propuesta de Camille y sobre el nombre que le pondrían a la niña. Camille propuso que le llamaran Beatrix como su abuela materna. Roland aceptó y ambos acordaron bautizarla de inmediato, así que sin más preámbulos fueron al templo de Santa Isabelle, hablaron con el sacerdote y en unas cuantos minutos más fue bautizada. Ahora la niña ya tenía nombre y además una madrina que deseaba con todo el corazón cuidar de ella.

El último día del año, cuando se encontraban los tres en el enorme comedor Camille le dijo a Roland:

  • Roland, te quiero comentar que Christine antes de morir me entregó tres cartas que aquí traigo y deseo entregarte.
  • De acuerdo, podemos leerlas en la noche en la Cena de Fin de Año.

Por la noche en la cena, Roland pidió a Camille que le mostrara las cartas y que le diera lectura a la que Christine le dejó a ella. Camille accedió y empezó la lectura:

Querida Camille:

Siempre has sido de todos mis hermanos la más cercana, la más cariñosa conmigo y por lo tanto la más amada. Me duele mucho  que estas líneas no estén iluminadas de la alegría y felicidad que merecen. Realmente me siento muy mal, lo único que me mantiene en pie es la posibilidad de conocer a mi bebé. El doctor me ha advertido que tengo muy pocas probabilidades de sobrevivir al parto.

Es por eso que te pido que te encargues de mi bebé y si te es posible la lleves contigo a tu casa, que sea la hija que no tuviste y que ella tenga una madre cariñosa y responsable como tú. Habla con Roland y convéncelo de que eso será lo mejor para todos.

Nuestra niñez fue de lo mejor con la presencia de nuestros padres, eso es lo que espero para mi bebé, la puedes llevar todos los fines de semana para que pase un tiempo con su padre y así tendrá dos figuras ejemplares que seguir. Si yo no estoy cerca de mi bebé tú podrás estar en mi lugar.

Te aprecio y te agradezco todo lo que has hecho por nosotros y ten la seguridad de que Dios te lo premiará con el cariño de mi bebé.

Siempre te he amado y ahora ese amor se engrandece más que nunca.

        Christine

Una vez que Camille terminó de leer la carta, Roland con las lágrimas en los ojos hizo un silencio prolongado y luego tan solo con la mirada y un movimiento de su rostro le dio la respuesta a Camille, la voluntad y el deseo de Christine se podrían realizar.

Roland pidió la carta que Christine le había dejado para darle lectura y Camille se la dio. Roland le dio lectura:

Mí siempre amado Roland:

Si ya leyeron la carta que le dirigí a Camille, te habrás enterado de cuál es mi punto de vista con respecto al cuidado de nuestra bebé. Quiero que sepas que es la mejor forma que encontré para que ella tuviera el cuidado de alguien que la quiere y tu conducción como padre.

Desafortunadamente la vida no pregunta que es lo que deseamos para nosotros mismos o para las personas que más amamos, yo hubiera deseado que formáramos una familia, que tú y yo pudiéramos tener muchos más hijos, que los educáramos en conjunto y que los formáramos para ser personas felices. Hubiera deseado que  tu y yo llegáramos a ser una pareja unida hasta el final, siempre juntos y siempre amándonos.

Pero no fue así, en ocasiones la vida decide por nosotros y esta vez ha sido así. Confío que lo que vaya ocurriendo para todos sea para bien. Que tú encuentres una persona con quien puedas vivir una vida completa, que nuestra bebé crezca sana y fuerte y finalmente que Camille pueda disfrutar la maternidad a través de ella.

Siempre te amaré.

        Christine

Camille no pudo soportar más y salió corriendo por el pasillo hasta el jardín, en donde permaneció varios minutos mientras lloraba y reflexionaba por las palabras de Christine. Poco después regreso a la sala y le pidió a Roland que diera lectura a la carta dirigida a Beatrix.

Roland abrió lentamente el sobre y una vez que desdobló la carta inició su lectura:

Mi amado y hermoso bebé:

Tan solo te conocí unos días y no tuve la oportunidad de estar ahí contigo cuando pronunciaras tus primeras palabras, empezaras a caminar o cuando fueras por primera vez a la escuela. Me perdí  todo, no fue mi voluntad, no fue mi deseo.

Pero a través de estas líneas y cuando tengas la edad suficiente te quiero decir que durante mucho tiempo te estuve esperando. Cuando llegaste realmente iluminaste mi vida y a pesar de mis males yo tenía una razón, una motivación para vivir.

Pero no siempre se logra lo que uno se propone, en este caso la enfermedad me venció y yo ya no estaré cerca de ti. Confío que la presencia de tu tía Camille llene ese espacio y que crezcas como una niña agradecida a la vida por contar con quienes te aman como ella y tu padre.

Tu papá y yo siempre estuvimos de acuerdo en todo y si esta vez no es diferente vivirás con Camille y los fines de semana y los tiempos libres la pasarás con papá.

Yo desde donde esté te seguiré amando y cuidando mi niña.

Con todo mi amor.

       Tu mamá.

En ese momento los dos tenían la garganta cerrada y los ojos llenos de lágrimas, ambos se levantaron de su asiento y se dieron un abrazo que duro varios minutos.

Poco después decidieron que era el momento de despedirse y mientras en todas las casas de alrededor la fiesta de fin de año era el motivo de risas, gritos y felicidad, en esa casa todo era llanto, tristeza y melancolía.

Camille tomó en brazos a Beatrix y se encaminó por el largo pasillo hacia la calle en dónde ya le esperaba un transporte de alquiler para llevarlas a casa.

Entretanto Roland se quedó sentado en la mesa del comedor y desde ahí observó como la figura de Camille y Beatrix se perdían en la obscuridad.

 

 

                                                                                          


 

Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor
  • 89
  • 4.3
  • 543

Mi nombre es Gabriel Ramos y me gusta leer y escribir. Últimamente he escrito relatos breves y algunos cuentos cortos. Agradeceré sus comentarios y sugerencias para mejorar.

Tienda

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
19.09.18
25.05.18
Encuesta
Rellena nuestra encuesta